Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

1

Introducción a Miguel Hernández, Obra completa I. Poesía, edición crítica de Agustín Sánchez Vidal y José Carlos Rovira con la colaboración de Carmen Alemany, Madrid, Espasa-Calpe, 1992, pág. 27.

<<

2

Azorín, Obras escogidas I. Novela completa, Madrid, Espasa-Calpe, 1998, pág. 487.

<<

3

José Luis Ferris, Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, Madrid, Planeta, 2002, págs. 36-37.

<<

4

Asunto éste que ha sido puesto en cuestión por Eutimio Martín, El oficio de poeta. Miguel Hernández, Madrid, Aguilar, 2010, pág. 203. Concluye el investigador: «Hay que convenir con Ramón Pérez Álvarez en que la cultura literaria de Miguel Hernández fue obra personal del propio interesado, que se sirvió de la bien abastecida biblioteca municipal de Orihuela y de la generosa orientación de su eficaz directora».

<<

5

José Luis Ferris, op. cit., pág. 73, afirma que fue Carlos el que cedió a Miguel su espacio en la sección de «colaboraciones espontáneas» del periódico El Pueblo de Orihuela.

<<

6

Eutimio Martín, op. cit., págs. 81-82, advierte con sagacidad cómo hay aquí preparada una «operación de lanzamiento público», una «maniobra propagandística» para llamar la atención sobre el nuevo poeta.

<<

7

La segunda composición publicada (27 de enero) se titula «En mi barraquica».

<<

8

Es curioso encontrar en «Flor de arroyo» una composición en quintillas donde desarrolla un asunto del romanticismo popular sentimentaloide, una referencia a García Lorca: «Siempre así: lúbrica y pura / iba la flor del arroyo, / toda vida y hermosura, / sin que en su marcha insegura / hallara ningún escollo» (Miguel Hernández, op. cit., I, pág. 170).

<<

9

Proporciona noticias de primera mano Jesús Poveda en su libro Vida, pasión y muerte de un poeta: Miguel Hernández. Memoria-Testimonio, México, Ediciones Oasis, 1975.

<<

10

Ibid., pág. 36.

<<