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Geschichte des Spanischen Nationaldramas, von Adolf Schaffer, Leipzig, Brockaus, 1890, tomo I, pp. 283 y siguientes.

 

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Ya en 1898 había Menéndez y Pelayo calificado a Luis Vélez de «dramaturgo insigne, entre los de segundo orden, y uno de los que mostraron cualidades más análogas a las de Lope de Vega», al celebrar como merece la refundición que Vélez hizo del drama de Lope La Desdichada Estefanía, con el título de Los Celos hasta los cielos (Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia Española, Madrid, 1898, tomo VIII, p. LXXVI).

Tres años después (Obras de Lope, tomo XII, pp. XX y XXI), al hablar de otras refundiciones del poeta, le llama «ingenio esclarecido» y «uno de los mejores poetas de segundo orden que en momentos felices llega a hombrearse con los del primero». Y más adelante (p. XCI), tratando de otra imitación de Lope (El Valiente Céspedes), dice que la comedia de Vélez (El Hércules de Ocaña) «es interesante, amena y bien parlada, como lo son, en general, las de su autor, que fue quizá el más excelente de los dramáticos de segundo orden, llegando a imitar con tal perfección el estilo de Lope de Vega, que muchas veces se confunde con él».

 

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Últimamente, en 1916, se ha publicado el tomo IV de la Historia de la lengua y literatura castellana, por don Julio Cejador, y a la página 218 estampa este juicio: «Según Montalbán y Pellicer escribió más de 400 comedias, de las cuales no llegan a 80 de las hoy conocidas por suyas: las más pertenecen al género heroico, tratan de asuntos históricos y elevados, son dramas de grande espectáculo teatral, comedias de teatro, de espectáculo, de ruido. En todas se hallan delineados los caracteres y lucen bellezas dramáticas que revelan el ingenio y la inspiración expresados con versos elegantes y sonoros. Luis Vélez es felicísimo en sus chistes cómicos y lo hubiera sido extremadamente en la comedia de costumbres. Reinar después de morir o doña Inés de Castro es, sin disputa, el mejor de sus dramas. La única obra suya publicada en vida fue El Diablo cojuelo, Madrid, 1641». En esto hay error, pues el mismo señor Cejador había dicho, en la página 215, que Vélez, en 1509, «publicó su primera obrita: Las Bodas...», etc.; y algo más abajo añade que en 1605 se publicó el Elogio del juramento del príncipe don Felipe. En la página 222 cita muchas de sus poesías líricas impresas antes de 1644, y en la 223, varias comedias publicadas también antes de esta fecha.

 

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Las 400 comedias que Montalbán le atribuye en 1632 dan, en un período de veinticinco años, que parece equitativo, un promedio anual de 16 obras dramáticas, todas en tres actos y todas en verso. Después de 1632 escribió otras muchas comedias y entremeses. Versos líricos, no se diga: él mismo afirmaba en 1637 que «han corrido de mí como de una fuente agua».

 

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Quevedo, en su Vida del Buscón, libro I, capítulo IX y libro II, capítulo IX, satiriza también estas comedias de espectáculo en episodios semejantes a los de Vélez y que éste pudo tener presentes.

 

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La titulada El Embuste acreditado, que tiene aspecto de comedia palaciega, es tan desatinada, que parece más bien burlesca. No se concibe argumento más absurdo y ridículo. Por error dijimos en el artículo anterior, número 31, que se había reimpreso en el tomo XLV de Autores españoles; no era posible que tal drama hallase cabida en aquella colección selecta.

 

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Por descuido, se dijo anteriormente que la imitada de Lope era El Pleito por la honra. Esta es segunda parte de La Desdichada Estefanía.