120. En once años, ed. cit., pág. 225.
121. Julio Rodríguez-Puértolas, Literatura Fascista Española. Historia, Madrid, Akal, 1986, pág. 466.
122. En once años, ed. cit., pág. 336.
123. Diego Marín, Poesía paisajística española 1940-1970. Estudio y antología, London, Tamesis, 1976, pág. 41.
124. En once años, ed. cit., págs. 341-42.
125. íbid., pág. 356.
126. Así lo entienden también algunos de los poetas sociales, como Ángel González o José Agustín Goytisolo, que llegan a parodiar acerbamente este culto a la piedra (y a las estatuas) en poemas tan conocidos como «Discurso a los jóvenes» y «Mensaje a las estatuas» del primero y «Los celestiales» del segundo.
127. Julio Rodríguez-Puértolas, op. cit., pág. 469, no llega a percibir la manera, a mi juicio clara y eficaz, con que Dionisio Ridruejo escribe Sonetos a la piedra formulando sutilmente toda una teoría de la España con que él sueña.
128. Dionisio Ridruejo, Primer libro de amor. Poesía en armas. Sonetos, ed. de D. Ridruejo, Madrid, Castalia, 1976. pág. 21.
129. Como se puede observar, ese impulso ascendente, aunque de distinto matiz, tiene cierta semejanza con lo esencial de la interpretación de la piedra como símbolo de «la lucha común del hombre y de la materia 'muerta' contra el poder destructor del tiempo, del afán de inmortalidad» (Hans-Peter Schmidt, Dionisio Ridruejo, ein Mitglied der Spanischen «Generation von 36», Bonn, Romanisches Seminar der Universität Bonn, 1972, págs. 75, 76.
