140. Esta impregnación metafísica del paisaje es constante entre los poetas falangistas. He aquí una muestra: «Castilla era Castilla; pobre, feliz, sincera; / gozaba a su manera con goces de trasmundo» (F. J. Martín Abril, Castilla y la guerra, Valladolid: Talleres Gráficos Cuesta, 1937, pág. 7).
141. Aunque Falange tuvo también, en ciertos círculos, tendencias paganizantes, aludo aquí al tipo de concepción política que se fue imponiendo durante los primeros años cuarenta, en que ciertos sectores falangistas quedaron eclipsados por el peso del nacional catolicismo y por el vigor absorbente de la Acción Católica y la Iglesia.
142. D. Ridruejo, Hasta la fecha. Poesías completas (1934-1959), Madrid, Aguilar, 1961, pág. 193.
143. Íbid.
144. He estudiado en detalle varios de estos temas en «La invención del pueblo: nacionalismo y cultura nacional en España (1868-1936)», Sistema, 129 (noviembre 1995), págs. 25-39; «Azorín y la invención de la cultura nacional» (Fundación Cultural CAM, 1995); y La invención de España. Nacionalismo liberal e identidad nacional, Madrid, Cátedra, 1997.
145. Véase el discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia por José María Jover, La imagen de la Primera República en la España de la Restauración (Madrid, 1982).
146. Ha sido tema de una excelente ponencia por la profesora Dolores Albiac en la Casa de Velázquez, en abril de 1995.
147. Carta de 1905, publicada en el epistolario de Pérez de Ayala con Rodríguez Acosta (Buenos Aires: Losada, 1942).
148. Englishmen, Frenchmen, Spaniards. An Essay in Comparative Psychology (London, Oxford University Press, 1928), pág. xi.
149. Recopilados en Entre España y América, Barcelona, 1974; y La cultura española y la cultura establecida, Madrid, Taurus, 1975.
