1
«Para un retrato de Alberto Adriani» en El Universal, Caracas, 11 al 17 de noviembre de 1936, recogido luego en Suma de Venezuela, Caracas, Monte Ávila, 1988, pp. 137. Se trata del segundo volumen de la Biblioteca Mariano Picón-Salas, editado al cuidado de Guillermo Sucre.
2
Pedro Henríquez Ureña publicó en español Las corrientes literarias en la América Hispánica en 1947: poco antes, en 1944. Picón-Salas había editado De la Conquista a la Independencia. Su amistad con Alfonso Reyes y la admiración por sus cualidades intelectuales queda certificada en la dedicatoria de la obra recién mencionada y en la correspondencia, ahora accesible gracias a la edición de Odiseos sin reposo. Mariano Picón-Salas y Alfonso Reyes (Correspondencia 1927-1959), compilada por Gregory Zambrano, Mérida (Venezuela), Fundación Casa de las Letras & Mariano Picón-Salas y Consejo Nacional de Cultura, 2001.
3
Tomo la cita de Europa-América, Caracas, Monte Ávila, 1996, p. 131. Biblioteca Mariano Picón-Salas, vol. 2.
4
«Cenizas de Simón Rodríguez», publicada por vez primera en El Nacional, Caracas, 24 de febrero de 1954. Cito por Suma de Venezuela, pp. 200-201.
5
Antes de su retomo en 1937, Picón-Salas había vivido en Chile entre 1923 y 1936, con una activa participación en el campo intelectual, sea con sus colaboraciones para Atenea o como miembro fundador de la revista Índice junto a otros escritores nacionales, además de otras publicaciones, de conferencias y tareas docentes. De entonces (1932) es el comienzo de su correspondencia con Rómulo Betancourt, a quien le expresa la necesidad de un hombre nuevo y la convicción de que «la nación está antes que la idea de clases»
.
6
En Europa-América citado, p. 167. El diálogo y la relación de interdependencia entre Europa y América lo extiende a los Estados Unidos, especialmente durante los años cincuenta, apoyando una actitud que disuelva las desinteligencias y prejuicios de ambos lados, vuelto obsoleto ya el arielismo de Rodó y superado el temor de Darío («Tantos miles de hombres hablaremos inglés?»
). Tal posibilidad la basa en la certeza de la original experiencia cultural latinoamericana -«En una tarea de Historia Universal ninguna de las dos porciones pueden pretender el monopolio de la palabra 'América'»
-, convencido de que incluso el imperialismo más agresivo: «[...] no borraría lo íntimo, entrañable y diferenciado en la manera como concibe y expresa el mundo, la porción latina del Continente, la más débil»
(De «Las Américas desavenidas», publicado por primera vez en Cuadernos Americanos, n.º 4, jul.-ag. 1951, e incluido en la obra mencionada al inicio de la nota, p. 243).
7
Incluido en Suma de Venezuela citado, p. 219.
8
En 1931 se edita en Madrid su novela Odisea de Tierra Firme y en 1934 aparece su nouvelle Registro de huéspedes.
9
«Pequeña nota sobre la nación chilena» recogido en Obras selectas (1952). Tomo la cita de Viajes y estudios latinoamericanos, Caracas, Monte Ávila, 1991, p. 21. Biblioteca Mariano Picón-Salas, vol. 4.
10
El estudio y el contacto con las culturas son indispensables para laborar en este sentido, como reconoce en el siguiente párrafo: «Quien ha recorrido el país, siquiera con una modesta libreta de apuntes, sabe, por ejemplo, que junto al Derecho escrito en las oficinas de Caracas hay en la vida venezolana muchas formas consuetudinarias que nunca fueron absorbidas bien por nuestros Códigos civiles de inspiración napoleónica»
. En Suma de Venezuela citada, p. 64.