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1

Arturo Visca en su ensayo «La poesía de Delmira Agustini» (Delmira Agustini, Montevideo; Fundación de Cultura Universitaria, 1968) afirma que la sombra mítica de Agustini es una presencia que se infiltra en los estudios críticos de su obra. Tres son los factores que influencian a la crítica de una manera u otra: 1) la precocidad de la poeta (creación del mito), 2) la presencia del tema erótico (demasiado fuerte en una joven soltera) y 3) la muerte trágica de la poeta (2-3).

 

2

La misma Delmira lee su vida como un texto, ver nota 9.

 

3

Utilizamos el término como lo ha definido Octavio Paz en «El más allá erótico» (Los signos en rotación y otros ensayos, Madrid: Alianza, 1971, 181-203). Según Paz el erotismo pertenece «al mismo universo vital» de la sexualidad pero es más complejo. Lo erótico pertenece al ser humano mientras lo sexual al animal (181).

 

4

El «Prólogo» de El libro blanco por su editor Manuel Medina Betancort es un verdadero dechado impresionista de ensoñadoras cursilerías:

Una mañana de Setiembre [sic], hace cuatro años, golpeó a la puerta de mi cuarto de trabajo en la revista La Alborada, una niña de quince años, rubia y azul, ligera, casi sobrehumana, suave y quebradiza como un ángel encarnado y como un ángel llena de encanto y de inocencia.


(65)                


Todas las citas de la obra poética de Agustini provienen de sus Poesías completas (ed. Manuel Alvar, Barcelona: Labor, 1971). A continuación se dará solo el número de la página en donde se encuentra el texto citado.

 

5

Fernando Alegría en su ingenioso artículo «Aporte de la mujer al lenguaje poético de Latinoamérica» (Revista Interamericana XII (1982) sugiere que Agustini junto a otras poetas (Storni, Mistral, Vaz Ferreira, Ibarborou) subvertían el orden desde dentro de la clase que dictaba las leyes que impedían el reconocimiento de la mujer como persona civil, y no a través de partidos o instituciones políticas. Las mujeres desarrollaron su personalidad anticonformista (29-33) que las hará parecer como neuróticas, masculinas, decadentes o inmorales.

 

6

Críticas feministas debaten, basándose en el psicoanálisis freudiano y lacaniano, sobre cómo la mujer debe llevar a cabo el crecimiento y desarrollo de su ser. Las freudianas creen que la mujer debe rechazar a la madre para poder liberarse de un legado de pasividad. Las lacanianas, por el contrario, dicen que la mujer para encontrarse a sí misma debe regresar a sus orígenes y entablar un diálogo de reconocimiento con la madre (Jessica Benjamin, «The Bonds of Love: Rational Violence and Erotic Domination», The Future of Difference, eds. Hester Eisenstein y Alice Jardine, Boston: Barnard College Women's Center, 1979. 41-70).

Ver también el libro de Margaret Homans, Women Writers and Poetic Identity (Princeton: Princeton UP, 1980).

 

7

Desde Sor Juana vemos que la mujer tiene dos «opciones»: el noviciado o el matrimonio. Cada una «elige» la que le resulta más atractiva.

 

8

En el «Prólogo» de Correspondencia íntima (Montevideo: Biblioteca Nacional, 1969) Visca propone las siguientes etapas con sus características: 1) amistad, 2) entre la amistad y el noviazgo y 3) amorosa. En las dos primeras hay a) un tono cauteloso, b) una necesidad de ocultar que requiere aparentar o revestir el enamoramiento con una amistad, c) una exclusión del tuteo y d) un contenido trivial que no causa alarma al censor (la madre) y resulta agradable al receptor (Reyes) (6).

 

9

No es sorprendente que la poeta, aún después del matrimonio, no se quite la máscara. Sobre todo al ver que éste no era la esperada liberación. En carta a su suegra da la impresión de una feliz recién casada, en carta a Manuel Ugarte la luna de miel aparece como algo sórdido:

[...] V. hizo el tormento de mi noche de bodas y de mi absurda luna de miel... Lo que pudo ser a la larga una novela humorística, se convirtió en tragedia.


(Correspondencia, 38)                


 

10

Gwen Kirkpatrick ha acertado al señalar en su artículo «The Limits of Modernismo: Delmira Agustini and Julio Herrera y Reissig» (Romance Quarterly 36 (1989): 307-14) que el soneto es una de las formas favoritas de subvertir:

su rigor, circunscripción e impenetrabilidad poética eran una invitación [para Agustini y Herrera y Reissig] para cuestionar su estructura desde adentro a través de la exageración, la fragmentación o rupturas elípticas del significado.


(311)                


Its rigor, enclosure, and poetic closure issue to them [Agustini and Herrera y Reissig] an invitation to shake its structure from within by exaggeration, fragmentation, or elliptical breaks in meaning.


(311)