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1

Mesonero Romanos alude en su primer viaje a la deformación de los hechos, sucesos y costumbres de España difundidos por los escritores extranjeros en sus publicaciones, como en el siguiente párrafo: «De esta ligereza y mala fe de los modernos viajeros transpirenaicos se dijo lo bastante en el artículo primero que sirve de introducción a estos Recuerdos. Mas a pesar de lo acerbo de aquella punzante sátira, no pudo el autor adivinar todos los dislates y chocarrerías que después habían de consignar en sus respectivas leyendas sobre España, M. Charles Didier (Six mois en Espagne); Roger de Beauvoir (La Porte du Soleil); Teophile Gauthier (Tras-os-montes); Alexandre Dumas (De Paris á Cadix); Chalamel (Un été en Espagne); Georges Bourrow (La Bible en Espagne); Giraud et Desbarolles (Deux artistes en Espagne), y otros muchos que sería enojoso recordar», Carlos Seco Serrano (ed.), Obras de don Ramón de Mesonero Romanos, Madrid, BAE, 1967, V, pág. 389.

 

2

Recuerdos de viaje por Francia y Bélgica en 1840 y 1841. Su autor «El Curioso Parlante», Madrid, Imprenta de don M. de Burgos, 1841.

 

3

Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid, 1808-1850, Madrid, Oficina de la Ilustración Española y Americana, Imprenta Aribau y Cía., 1850. Estas memorias se reimprimieron con notas y adiciones en 1881, Madrid, Ilustración Española y Americana, Aribau y Cía., 1881. Las citas del presente trabajo corresponden a esta última edición.

Cfr. la excelente edición anotada por José Escobar y Joaquín Álvarez Barrientos, Madrid, Castalia-Comunidad de Madrid, 1994.

 

4

En 1843 viajaría de nuevo por Andalucía, en compañía de Francisco de Acebal y Arratia, Secretario de la madrileña Sociedad Patriótica de Amantes del Orden Constitucional. Fue igualmente fundador y director de la Compañía General Española de Seguros y Director de la Caja de Ahorros de Madrid, entidad en la que figuraría también el nombre de Mesonero Romanos.

En el Semanario Pintoresco Español, Primera Serie, tomo III, 18 de noviembre de 1838, págs. 781-782, se publica el Reglamento para la organización, dirección y administración de una Caja de ahorros en esta capital. En dicha entidad aparece Francisco de Acebal como director. No sería extraño aventurar que Francisco de Acebal indujera a Mesonero Romanos a escribir un relato en el que se expusieran las excelencias de dicha entidad. En el relato La Caja de Ahorros -cuento que se podría calificar de moral- se exponen las ventajas de la misma a través de la creación de una peripecia argumental en donde los personajes se convierten gracias a sus ahorros en personas envidiadas y respetadas, asegurándose una vejez sin problemas ni sobresaltos (Semanario Pintoresco Español, tomo IV, 16 de enero de 1842, págs. 18-20). Cfr. Enrique Rubio Cremades, Ramón de Mesonero Romanos y el Semanario Pintoresco Español, Alicante, Generalitat Valenciana-Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, Col. Textos Universitarios, 1995.

 

5

En Ramón de Mesonero Romanos, «El Curioso Parlante». Trabajos no coleccionados publicados por sus hijos en el centenario del natalicio del autor, Madrid, Imprenta de los hijos de M. G. Hernández, 1903-1905, vol. II, págs. 586-608, se recoge un fragmento que comprende sólo una mínima parte del viaje realizado entre 1833-1834. En él figura un capítulo -Fragmento de un diario de viaje- en el que se comentan las impresiones del propio Mesonero desde su salida de Madrid hasta su llegada a Barcelona. De igual forma se incluye una Tabla de materias que especifica todo el itinerario por él realizado, desde la ya citada salida de Madrid hasta su regreso a España. Todo este índice está configurado por un total de veintiséis epígrafes en donde se detallan las principales ciudades visitadas. La entrada a Francia la realiza por la aduana de Portus. Ciudades francesas como Perpiñán, Montpellier, Marsella, Lyon y París configuran esta primera parte del viaje. El segundo material noticioso ofrecido por Mesonero nos remite a su estancia en Inglaterra, a las visitas realizadas a Londres, Birminghan, Manchester y Liverpool.

La Tabla de materias fue reproducida parcialmente por Emilio Cotarelo, «Elogio biográfico de don Ramón de Mesonero Romanos, Boletín de la Real Academia, XII (1925), págs. 309-310. Carlos Seco Serrano en op. cit., I, págs. XLII-XLIII, reproduce en su totalidad dicho itinerario ofrecido por los hijos del autor en Trabajos no coleccionados.

 

6

Artículo incluido en la edición Panorama Matritense. Cuadros de costumbres de la capital, observados y descritos por un Curioso Parlante, Madrid, Imprenta de Repullés, 1835-1838. Artículo que sólo figura en dicha edición princeps, pues no aparece en las restantes ediciones realizadas en vida del autor.

 

7

Semanario Pintoresco Español, Primera Serie, tomo I, 1 de abril de 1836, págs. 1-8.

 

8

Memorias de un setentón, capítulo Entre la vida y la muerte. 1832-1833. La referencia a este acontecimiento es la siguiente: «[...] hallándome el día 2 ó 3 de octubre en la hermosa ciudad de Marsella, y su hotel de la Cannebiére, entró bruscamente un camarada de viaje, con quien había hecho conocimiento en mis correrías por aquella deliciosa comarca provenzal, M. Philipe Barkeinstain, austriaco (de Viena), diciéndome alborotado: Monsieur, grande nouvelle. Votre Roi est mort», op. cit., II, págs. 120-121.

 

9

Op. cit. V, pág. 387

 

10

El 31 de marzo de 1828 publica Larra desde las páginas de El Duende Satírico del Día su primer artículo sobre V. Ducange. La mordacidad de Larra se manifiesta desde las primeras líneas al censurar la inverosímil trama plagada de desaciertos y recursos escénicos absurdos. Desgraciadamente, y a pesar de los denuestos lanzados por Fígaro y el mismo Mesonero -recuérdese la parodia realizada en El Romanticismo y los románticos- sus obras fueron aplaudidas con frenesí en los teatros madrileños. Larra desde las páginas de la Revista Española censuró siempre al autor francés. Sus críticas referentes al estreno en Madrid de El verdugo de Amsterdam (13 de mayo de 1834) y El Colegio de Tonnington o la educanda (27 de mayo de 1834) son una prueba evidente de ello. Sin embargo, sus producciones seguían admirándose hasta mediados del siglo XIX, tal como lo corrobora el éxito de las piezas melodramáticas El Coronel y los soldados, El jesuita, La huérfana de Bruselas, Los ladrones de Marsella, La cieguecita de Olbruck, Los dos sargentos franceses, entre otras.

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