11
L. Viñas Valle, «Conflictos de poder en la literatura infantil y los relatos para adultos de Roald Dahl», Docencia e investigación, 14, 2004, págs. 267-292 [273].
12
Estas dos hermanas, a las que desde el inicio se les llama perras, y a las que no se las ha colocado ningún nombre son hermanas de padre y madre de Zobeida. En cambio, otras dos hermanas, Amina y Fahima, del mismo padre pero de distinta madre, sí son nombradas. Un hecho que tiene una trascendencia evidente pero sobre el que no entraremos en este momento.
13
La información que sigue es anónima y ha sido tomada de la siguiente dirección: <http://www.musulmanesandaluces.org/hemeroteca/38/perros%20en%20el%20Islam.htm> (Consultada el día 25 de junio de 2007): «En la época preislámica, los árabes usaban en general a los perros. Esto continuó así en los primeros años del Islam [...] Lo siguieron haciendo después de la Hégira a Medina, hasta que el Profeta Muhammad se lo prohibió. La razón de dicha prohibición se especifica en el Sahîh del Imâm Múslim, con la autoridad de Umm Maymuna (radi Allahu 'anha), que cuenta que el Profeta (sallallahu 'alaihi wa sállam) se despertó una mañana cuando estaba con ella y le dijo: «Yibril ('alaihi s-salam) prometió que iba a venir a verme hoy y no lo hizo. ¡Por Allah! Nunca ha faltado a su palabra». Rasûlullâh (sallallahu 'alaihi wa s á llam) pasó el resto del día esperando. Teníamos una muñeco que mandó retirar. Tomó agua, y roció el lugar donde había estado el muñeco. Esa noche, Yibril ('alaihi s-salam) fue a verlo. Rasûlullâh (sallallahu 'alaihi wa s á llam) le dijo que le prometió ir a verlo ayer. Y Yibril ('alaihi s-salam) le contestó que los ángeles no entran en las casas donde hay perros o imágenes. Por la mañana Sidnâ Muhammad (sallallahu 'alaihi wa s á llam) ordenó matar a todos los perros inmediatamente. Ordenó matar a los perros de los huertos pequeños y abandonar a los de huertos grandes. Abû Da'ud menciona que el perro que había en casa de Rasûlullâh (sallallahu 'alaihi wa sállam), así como el muñeco, pertenecían a al-Hassan o al-Hussein (radi Allahu 'anhuma). La orden de seguir matando a los perros fue abrogada, como se narra en otro hadiz recogido por el Imâm Múslim. Permitió conservar los perros que se utilizan para cazar o para guardar los rebaños, y que si un perro lamía un recipiente, este tenía que ser limpiado siete veces. Y el Imâm Múslim narró con la autoridad de Yábir ibn 'Abdullah (radi Allahu 'anhuma): «El Mensajero de Allah (sallallahu 'alaihi wa sállam) ordenó matar a los perros. Incluso aunque apareciera una mujer del desierto con un perro, había que matarlo. Más tarde prohibió seguir matando a los perros, y dijo Tened cuidado con un perro completamente negro, porque es el Shaytân». En resumen, la orden de matar a los perros fue general, el permiso para quedarse con ellos fue para algunos, y se ordenó qué hacer con los recipientes ensuciados por perros» .
14
El ifrit o efrit
(en lengua árabe,
) es un ser de la mitología popular
árabe. Generalmente se considera que es un tipo de genio,
pero de carácter siempre maligno (los otros genios pueden no
serlo) y dotado de gran poder. En Las Mil y una Noches
aparecen con frecuencia, por ejemplo, en la Historia del mercader y
el efrit, En el libro de Las mil y una noches, se indica que
Sulaymán, hijo de Daud (Salomón, hijo de David), es
considerado el Señor de los Ifrit; y se indica que
castigó a los efrit rebeldes que se negaron a seguir la
religión y someterse a su obediencia. Siendo estos
encerrados en jarrones, que tenían un sello con plomo e
imprimiendo el nombre del Altísimo. Esta tradición
igualmente se refleja de forma similar dentro del Ars Goetia. Actualmente
aparecen efrits en los dibujos animados de la factoría
Disney (el bueno o genio de la lámpara sería el
yinn); en los videojuegos: en Final Fantasy donde hace de
espíritu que se identifica con el fuego; pero también
en los juegos de rol junto a otros como los yana y los yinn.
15
L. F. Palacio Guerrero, «Las mil y una noche árabes: un estudio simbólico» [en línea] (Consultado el día 3 de junio de 2007).
16
Ruiz Campos, «Cuatro», op. cit., pág. 177.
17
E. Gervilla, Axiología educativa, Granada, 1988.
18
Sobre él habían incidido también otros como Ortega y Gasset, incluyéndolo dentro del esquema axiológico de los valores espirituales de tipo estético al igual que Marín y Scheler, que los había situado incluso en el más alto nivel de los valores después de los religiosos.