41
«El modernismo poético en España e Hispanoamérica», Revista de América, VI (1946), pp. 17-30; ahora en L. Litvak, El Modernismo, pp. 228 y 232. En cuanto al soneto, Salvador escribió «de los trigales»
; véase en Canciones y poemas, pp. 396-397.
42
J. M.ª de Cossío, Cincuenta años..., II, p. 1331.
43
Rubén Darío, «Los poetas», artículo fechado en Madrid el 24-VIII-1899, recogido en España contemporánea, París, 1921, p. 249; R. Alberti, Imagen primera de..., p. 86, respectivamente.
44
J. A. Tamayo -«Salvador Rueda o el ritmo», Cuadernos de Literatura Contemporánea, 7 (1943), p. 19- insiste en la importancia de ese hecho, ofreciendo alguna prueba al respecto.
45
Historia de la literatura española, V, 9.ª ed. ampliada y puesta al día por M.ª del P. Palomo, Barcelona, 1983, p. 124.
46
Es la voz «con fe en algo, con una alegría, ya jubilosa, ya melancólica, con una luminosa y reglada creencia en la organización de la realidad contingente»
; en «Poesía arraigada y poesía desarraigada», Poetas españoles contemporáneos, Madrid, 1958, p. 366.
47
Así, Rueda escribe en 1906: «El mundo me enseñó que pesa tanto / como una cruz de redentor la lira»
; Puente de salud, en Canciones y poemas, p. 503. En 1908 concreta aun más: «Y sí, teniendo un arpa sublime y soberana, / no cantas de los hombres la lucha sempiterna, / baje sobre tu pecho la execración humana; / caiga sobre tu frente la maldición eterna»
; La procesión de la Naturaleza, ib., p. 279.
48
«Salvador Rueda», Semblanzas, Ávila, 1927, p. 53.
49
«La comunión», Canciones y poemas, p. 973.
50
Véanse las citas en R. A. Cardwell «Rubén Darío y Salvador Rueda», pp. 70-71.