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361

Ibi, p. 27.

 

362

Cfr. S. Mateo: 4, 8-11: «De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: Todo esto te daré si de hinojos me adorares. Díjole entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque escrito está: "Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto". Entonces el diablo le dejó, y llegaron ángeles y le servían». Cfr. Nuevo Testamento, Versión del texto original griego por Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga Cueto, O. P., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1975.

 

363

M. Á. Asturias, Mulata de tal, op. cit., p. 32.

 

364

Ibi, p. 29.

 

365

Ibi, p. 33.

 

366

M. Á. Asturias, «Algunos apuntes sobre Mulata de tal, art. cit., p. 21.

 

367

M. Á. Asturias, Mulata de tal, op. cit., p. 49.

 

368

Diferente es la interpretación de V. Cabrera en «Ambigüedades temáticas de Mulata de tal, Cuadernos Americanos, 1, 1972, p. 216, para el cual Yumí es un «ente bueno» y Asturias «para reforzar el valor especial interno del personaje, lo presenta como un ser codiciado por su osamenta áurea. Dentro, muy adentro del ser hay metafóricamente un valor esencial». En la n. 20 escribe: «Yumí es pues un sol resplandeciente, una luz profunda y sagrada, un ser, en fin, dignamente agraciado y bello, de valor intrínseco».

 

369

M. Á. Asturias, Mulata de tal, op. cit., p. 55.

 

370

Ibi, p. 54.

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