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Músicas, palabras y emociones

Pedro César Cerrillo Torremocha





Antonio García Teijeiro ha escrito poesía para adultos y algunas antologías y libros de didáctica (sobre bibliotecas escolares o creación literaria en la escuela), pero su dedicación y talento en la creación poética para chicos le ha consagrado como uno de los grandes poetas vivos de la Literatura Infantil española.

García Teijeiro escribe en gallego, pero de la mayoría de sus libros hay traducciones al castellano. Desde la publicación de Coplas en 1988 hasta Recendos de aire sonoro en 2011 más de treinta libros de poemas avalan su trayectoria literaria: Nenos, Versos de agua (incluido en los mejores 100 libros españoles del siglo XX), As catro estacións, Ventos, Volando por las palabras, Na fogueira dos versos, Al hilo de la palabra, Cuaderno de humo, Besos en la voz, Chove nos versos, Cando caen as follas, Versos con alas, Todo es soñar, El río va recitando o Estelas de versos son algunos de ellos.

Gallego y poeta apasionado, García Teijeiro es, además, maestro. Ha ganado diversos premios: Merlín, Premio Europeo Pier Paolo Vergerio o Luna de aire, además de ser incluido en la prestigiosa Lista de Honor de Libros Infantiles del IBBY.

Ni sobra ni falta nada en los poemarios de García Teijeiro, construidos modélicamente, con frecuentes conexiones con la poesía de raíz folclórica, y constantes ejemplos de bellísimos versos, cortos como sentencias, plenos de ritmo y de música, portadores de expresiones sensibles y hermosísimas, que empatizan con los lectores desde temprana edad, como bien saben los maestros que creen en los valores literarios de la poesía en las aulas de infantil y primaria.

La poesía infantil no es la poesía hecha con diminutivos, o la poesía que habla de animalitos, o la poesía escrita en un lenguaje edulcorado, o la poesía insultantemente fácil y superficial, que hable de unos temas y evite hablar de otros. El propio Antonio se ha referido en diversas ocasiones al problema que, a veces, tiene la LIJ:

Creer que para los niños vale todo. Ese es un terrible error. No se puede rebajar la calidad poética en ningún momento. El lenguaje ha de ser sencillo y cuidadísimo; los temas, expresados para unos lectores a los que les faltan referencias pero que las están demandando continuamente [...] No debemos olvidar que la poesía crea miradas y deben de saber buscarlas [los chicos] sin prisa.



La poesía infantil es, sencillamente, poesía escrita para niños, es decir, para unos lectores que todavía no han terminado ni de crecer ni de desarrollarse, física e intelectualmente, que no conocerán la realidad de los adultos en toda su dimensión, pero que podrán imaginarla al modo metafórico que un buen poeta, como Antonio, sabe transmitirles; lectores, a fin de cuentas, que pueden tener acceso a otros poemas, que sean de su agrado o de su interés, aunque no se hayan escrito expresamente para ellos. Todo eso lo sabe muy bien García Teijeiro, un poeta que construye versos con palabras que pueden volar como cometas o golondrinas, o navegar por mares recónditos como piratas o pescadores de sueños, o hablar con la luna, o ser compañeras de viaje de las nubes, o luchar contra los vientos... Un poeta, García Teijeiro, con talento y capacidad para comunicar sentimientos y emociones, pensamientos y vivencias, sueños y realidades, esperanzas e injusticias, eligiendo con acierto las palabras, sugiriendo que los ojos lean al tiempo que el oído, dotando de música personalísima al conjunto del poema.





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