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21

Cito por L. Bonet, ed., Benito Pérez Galdós. Ensayos de crítica literaria, Barcelona, Península, 1990, p. 105.

 

22

P. Bly, «La calle vetustense y el árbol madrileño, o la estética paródica del escalafón de personajes de La Regenta y Fortunata y Jacinta», Siglo XIX, 1, 1995, p. 216.

 

23

Es, curiosamente, uno de los fallos que Galdós achacó a La Regenta en una carta -citada por A. Armas Ayala, op. cit., p. 219- que envió a su autor el 6 de abril de 1885: «Dos defectos graves noto en la obra: la preocupación de la lujuria; segundo, las dimensiones». De la misma opinión fue E. Pardo Bazán en otra carta a L. Alas, del 18 de abril de 1885 -citada por D. Gamayo Fierros, «La Regenta, a través de cartas inéditas de la Pardo Bazán a "Clarín"», en Acta del Simposio Internacional Clarín y La Regenta en su tiempo, Oviedo 1984, Oviedo, Universidad de Oviedo, Ayuntamiento de Oviedo y Principado de Asturias, 1987, p. 296-, aunque distingue entre su gusto y el de los lectores: «el público la quisiera en un tomo [...] Salvo esto del tamaño, que acaso no es defecto sino para los lectores de pacotilla, lo demás que puedo decir no son sino elogios».

 

24

«Angel Guerra», Nuevo Teatro Crítico, VIII, 1891, p. 26.

 

25

Alas le dice en una carta del 1 de abril de 1887: «No se apure Vd. aunque su novela sea larga, ¡mejor!» (S. Ortega, op. cit., p. 241).

 

26

Pereda se hace eco de esto en una carta que le envía el 5 de octubre de 1885: «No borro una palabra de lo que dije a V. sobre La Regenta, que puede ser todo lo descosida que V. quiera, o desproporcionada; pero cuyos materiales no se hallan más que en los ingenios de calidad ¡Qué no he visto sus defectos! ¿Pues le parece V. flojo el que le cito al darle a entender que le sobra medio tomo ? Y ¿en qué se opone esto a la categoría que yo otorgo de buen agrado al novelista?» (Recogida por L. Bonet, art. cit., p. 292).

 

27

Reseña a La Desheredada -Los Lunes de El Imparcial, 24-X-1881- en A. Sotelo Vázquez, ed. [...], p. 94. La «perfecta composición» (95) de esta novela se descubre «si se quiere comprender que la verdad de la narración exige no poner puertas al campo, ni desfigurar la trama de la vida con engañosas combinaciones de sucesos simétricos, de felices casualidades» (95). Lo que para G. Gullón significa que «la realidad debe captarse con libertad, asimétricamente» («Crítica de la crítica sobre Galdós», en A Sesqui-centennial Tribute to Galdós 1843-1993, ed. L. M. Willem, Newark, Delaware, 1993, p. 323). Las palabras de Clarín recuerdan las zolianas de «El naturalismo en el teatro» (Le Messager de l'Europe): «la intriga importa poco al novelista, el cual no se inquieta ni por la exposición, ni por el nudo, ni por el desenlace; quiero decir que el novelista no interviene para quitar o añadir algo a la realidad, que no fabrica un armazón con todas las piezas según las necesidades de una idea preconcebida» (Emile Zola. El naturalismo, ed. L. Bonet, Barcelona, Península, 1989, p. 120).

 

28

Palique, Madrid Cómico, 27-IX-1890, p. 3.

 

29

Desde un enfoque clásico, Palacio Valdés en la carta citada del 28 de julio de 1887, aunque gusta de la novela, reconoce que «si fuese crítico le diría quizá que ha atendido usted poco a la composición en ella fijándose más que en nada en la verdad y energía del colorido; pero como yo, aunque admiro mucho a los clásicos griegos no estoy seguro de que sea necesario imitarlos para escribir cosas bellas, dejo esto de la composición a un lado» (S. de la Nuez y J. Schraiban eds., op. cit., p. 121).

 

30

Introducción: Galdós, crítico literario a op. cit., p. 159.