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En Recherches sur les sources latines des contes et romans courtois du Moyen Age, 1913, págs. 101-105, y más especialmente en Les arts poétiques du XIIe et du XIIIe siècle,1924, págs. 75-81.

 

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En el diálogo de Luciano El juicio de las diosas, Afrodita exige de Atenea, que se quite el yelmo para no disimular el color claro (το γαυχόν) de los ojos con cl terror que inspira la cimera. Cf. LXVII, 2, del mismo autor: «Mira su rostro y sus ojos y no te duelas de que sean clarísimos (πἀνυ γλαυχσύζ) torcidos y de que se miren uno al otro». Análogamente Terencio, El verdugo de sí mismo, 1063-1064: «¿Aquella moza roja, garza. (caesiam), boenda, de la nariz corva?» (Traducción de Pedro Simón Abril). La bella que desconcierta la misa en el romance «Mañanita de San Juan» luce justamente «ojuelos garzos».

 

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Faltan en el retrato de la serrana varios rasgos de fealdad presentes en casi todos los otros textos (cejijunta, pies galindos, etc.). Van a continuación algunos ejemplos que coinciden con los de Juan Ruiz: «la cabeza gruesa» (Talavera, Corbacho, II, 4); la trece estoit corte et noire (Perceval), «sus cabellos, negros como la pez» (Talavera, ibid.); «cabeza traía tresquilada» (Carvajales, «Partiendo de Roma, pasando Marino»): si ouel estoient plus rouge que feus (Perceval); «el cuello gordo e corto como de toro» (Talavera, ibid.); «los dientes muy luengos» (Carvajales, ibid.); silva supercilii protenditur hispida (Mathieu de Vendôme, Ars versificatoria I, 58; cf. también: libia vermescit scabie y Buen amar, 10l6c; Vendôme comienza el retrato comparando su modelo con varias criaturas de fealdad sobrenatural: altera Tisiphone..., larvae / consona; lo mismo Juan Ruiz: «vestiglo, / la más grande fantasma que vi en este siglo» 1008bc), y «En el Apocalipsi San Juan Evangelista / no vido tal figura ni de tan mala vista» (1011ab); «las piernas pelosas..., barbuda» (Carvajales, ibid.).

 

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ver nota 13.

 

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ver nota 13.

 

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ver nota 13.

 

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ver nota 13.

 

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ver nota 13.

 

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ver nota 13.

 

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Así lo ha demostrado Elista Kent Kane en su nota The Personal Appearance of Juan Ruiz, MLN, 1930, XLV, págs. 103-108.