Noticias del Tomo 19, Cuaderno V del Boletín de la RAH (noviembre 1891)
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En el año, ya próximo, de 1892, y en los momentos de celebrarse el cuarto centenario del descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón, se reunirán bajo los auspicios del Gobierno de España dos Congresos internacionales: el de orientalistas en el alcázar de Sevilla, y el de americanistas en Huelva y en Palos de Moguer, inaugurándose dentro del monumental edificio de Santa María de la Rábida.
En el tomo XV del BOLETÍN1, y en su cuaderno correspondiente al mes de Octubre de 1889, se insertó, firmado por el Duque de Veragua, el Programa de certamen internacional con ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América. Podrá entrar en el certamen toda obra inédita, escrita ad hoc, en español, en portugués, en inglés, en alemán, en francés ó en italiano. Para que el Jurado tenga tiempo de examinar y fallar las obras que aspiren al premio, han de estar entregadas al Sr. Secretario de la Real Academia de la Historia antes del 1.º de Enero de 1892. Habrá un premio de 30.000 pesetas y un accésit de 15.000. Además, cada uno de los autores premiados recibirá 500 ejemplares de la edición de su libro.
Las obras destinadas á este certamen han venido y deberán venir decorosamente encuadernadas, en letra legible, en buen papel, sin nombre de autor y señaladas con un lema. En pliego cerrado, en cuyo sóbre se escribirá exteriormente el lema mismo y la primera frase de la obra, pondrá su nombre cada autor y —454→ dirá su residencia. La lectura del manuscrito no debe ser mayor que la contenida en dos tomos de 500 páginas del mismo tamaño y de la misma letra que los de la edición de las obras completas de Cervantes, hecha por Rivadeneyra en 1863 y 1864.
Sociedad de bibliófilos andaluces.- Historia del Nuevo Mundo por el P. Bernabé Cobo, de la Compañía de Jesús, publicada por primera vez con notas y otras ilustraciones de D. Marcos Jiménez de la Espada. Primera serie: tomos I (Sevilla, 1890) y II (Sevilla, 1891). La impresión es bellísima, en 4.º y en papel de hilo, y honra no poco á la tipografía Hispalense.
El primero de estos volúmenes comprende 530 páginas; 468 el segundo. El tercero completará la serie primera. Al principio de la edición, la Sociedad de bibliófilos andaluces, ilustrada cuanto patriótica, advierte á los lectores que «repara un olvido injustísimo, publicando la parte hasta hoy conocida ó inédita de la Historia del Nuevo Mundo del P. Bernabé Cobo....., encomiada sin éxito por el erudito cosmógrafo de Indias D. Juan Bautista Muñoz y por el insigne botánico D. José Cavanilles.» En lugar de Prólogo, el Sr. Jiménez de la Espada, electo individuo de número de nuestra Academia, ofrecerá donde corresponda un Ensayo critico de esta obra, precursora dignísima de la de Humboldt, aumentado con los datos biográficos y bibliográficos que se han logrado reunir, y de un Catálogo sinonímico de las especies minerales, vegetales y animales que en aquella se describen ó mencionan.
El P. Cobo estuvo en ambas Américas desde el año 1596 hasta el de 1653. «Concluída esta obra, dice, después de cuarenta años que la comencé, me pareció intitularla Historia del Nuevo Mundo, porque este nombre se ajusta más con la universalidad del sujeto, que es toda esta tierra de Indias occidentales; y no menos porque en ella se contienen cuantas cosas desearan saber desta nueva tierra los aficionados á lición de historias y erudición, pues parte desta escritura pertenece á historia natural, y parte á política y eclesiástica.»
—455→Las notas é ilustraciones con que el Sr. Jiménez de la Espada realza el texto del autor, sobrias y meditadas, nacen de un estudio arduo y profundo á la vez que extenso y muy provechoso.
El Sr. Fita dió noticia de su última excursión á la villa de Arganda del Rey, provincia de Madrid.
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«Al salir de la estación del ferrocarril con dirección á la villa, andados unos 300 pasos, ví tendidas en un barbecho, á mano izquierda del camino, y examiné varias losas ó cubiertas de sepulcros romanos. Había reparado ya en ellas, y me las indicó Don Alfonso Benito Alfaro, historiador de la villa2. Ninguna tiene epígrafe, salvo la siguiente, tallada en forma de estela, que mide más de 1 m. de altura y ½ de ancho. En el centro del ático está esculpida la media luna. Debajo, en un cuadro rehundido, aparece la inscripción.
D[on]ato, an(norum) X, Aletheia mat[er f(aciendum) c(uravit)?]. Á Donato, de 10 años de edad, su madre Aleteia, hizo labrar esta memoria. El término de Arganda contiene dos despoblados: el de Valtierra, sobre la vía de Compluto á Titulcia, donde se halló un miliario (Hübner, 4914), puesto allí imperando Trajano en el año 101 de la era cristiana, que marca 20 millas de distancia desde Compluto. También hubo en Valtierra una estación de aguas salobres y medicinales, que todavía subsisten, parecidas á las de Loeches, mas no aprovechadas ahora. Los romanos apreciaban mejor su valía. Bien lo muestra el ara votiva que en aquel sitio se consagró á las Ninfas Varcilenas (Hübner, 3067) por Lucio Julio —456→ Rufino. El miliario y el ara votiva se perdieron; y perdida también está el ara sepulcral (Hübner, 3066) de Vacia-Madrid. El otro despoblado es el de Valdocarros, sobre la margen izquierda del río Jarama, cerca del lugar y estación de Poveda, de cuyo nombre dan razón los pobos, que allí crecen. Probablemente el lugar se llamó Populeto durante la época romana. Todo el campo de Valdocarros está, como el de Valtierra, sembrado de cerámica, y por poco que se escarbe el suelo aparecen cimientos de edificios. Monedas imperiales se han hallado sin cuento. El Sr. Benito Alfaro encontró una de oro de Valentiniano. Al otro lado del Jarama, en el cerro, asoman sus bocas prehistóricas varias cuevas, parecidas á las de Perales sobre el Tajuña. Manifestación de tan remota antigüedad son las armas y raspadores bellísimos de piedra pulimentada que en aquellos parajes ha recogido, y que ofrece en donativo á nuestra Academia, D. Bonifacio de León, vecino de Arganda.» |
En el cortijo La Capilla, llamado antiguamente Lortes, que dista legua y media de Carmona, se ha descubierto un cántaro que contenía unas mil monedas de oro visigóticas de diferentes reyes y cecas, ó lugares de acuñación. De ellas posee 200 el ilustre general Chinchilla, propietario del cortijo, y 500 D. Saturnino Fernández en Sevilla.
Hay repartidos siete cuadernos más de la Historia general de España, redactada por individuos de número de nuestra Academia3.
I. Geología y prehistoria ibéricas por los Sres. Vilanova y la Rada; cuadernos 58, 61 y 62.
III. Desde la invasión de los pueblos germánicos hasta la ruina de la monarquía visigoda por los Sres. Fernández-Guerra é Hinojosa; cuadernos 57 y 60.
VI. Reyes cristianos desde Alonso VI hasta Alfonso XI por el Sr. Colmeiro; cuadernos 56 y 59.
