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La guerra sucia constituye un capítulo negro en la historia argentina. Precedido por un clima de terrorismos de izquierda y de derecha, el jefe de estado de la Argentina da un golpe de estado el 23 de mayo de 1976, marcando el comienzo de la guerra sucia. Durante ese período en nombre de la seguridad nacional y los valores patrióticos y occidentales cristianos, con una máscara de riguroso respeto, se violaban sistemáticamente todas las normas de integridad y respeto moral, social y político, todos los derechos humanos. Miles y miles de personas desaparecieron después de ser vilmente torturadas y asesinadas produciéndose un clima de terror en toda la población. La Argentina concluyó este período de horror con la toma de mando de Raúl Alfonsín, como presidente de la república, en diciembre de 1983.
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El mismo año, Novela negra con argentinos, acreedora del segundo premió de Plaza y Janés, es imprimida en España por Plaza y Janés y en los Estados Unidos por Ediciones del Norte. La traducción ha sido realizada por Toby Tolbert como Black Novel (with Argentines), New York: Simon & Schuster, 1992.
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Para un desarrollo más profundo de esta trayectoria en la novelística de Valenzuela previa a la publicación de Novela negra, véase de J. Cordones-Cook, Poética de transgresión en la novelística de Luisa Valenzuela.
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Al respecto, véanse los comentarios de Luisa Valenzuela en su entrevista con Evelyn Picón Garfield, «Interview with Luisa Valenzuela.»
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Sobre los conceptos de Lacan se han consultado de Jacques Lacan, Ecrits, A Selection, y, de Ellie Ragland Sullivan, Jacques Lacan: A Philosophy of Psychoanalysis.
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Peter Brooks afirma: «Narratives both tell of desire -typically present some story of desire- and arouse and make use of desire as a dynamic of signification. Desire is... a force including sexual desire but larger and more polymorphus.» (37)
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Estos conceptos psiconáliticos provienen de las teorías de Jacques Lacan. Lacan plantea un sistema que funciona a través del discurso de la familia. El ser en su desarrollo pasa, en el llamado orden Imaginario -campo de fantasías e imágenes conscientes e inconscientes-, por una etapa inicial de plenitud con su madre de la cual es bruscamente separado por la imposición de la autoridad paterna, la Ley del Nombre-del-Padre, con lo cual queda distanciado de lo Real. Se produce así una carencia castradora, un vacío primordial, que se asocia y es contemporáneo a la adquisición del lenguaje y al acceso a la cultura de la sociedad, al orden Simbólico.
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Para una discusión sobre la cualidad dramática y teatral en Novela negra, véase la entrevista «Luisa Valenzuela habla sobre Novela negra con argentinos y Realidad nacional desde la cama», de Cordones-Cook.
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En una reciente conversación, (Columbia, octubre de 1992), Valenzuela aseguró que Ava Taurel era un curioso personaje tomado de la vida real. La había conocido personalmente en Nueva York cuando ya se había enriquecido como dueña de un antro de placeres sadomasoquistas. Incluso, Ava Taurel había llegado a formular teorías sobre la sicología de tales placeres.
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Según Rosemary Jackson, las fantasías literarias de Sade en adelante implican una búsqueda del Imaginario, aunque, paradójicamente, el horror y la violencia que tales fantasías necesitan emplear sugieren la imposibilidad de un regreso a ese Imaginario. (91)