81
Según la hermana del poeta, Lezama transcribe aquí las últimas palabras que le dedicó su madre, quien «agonizando le pidió que escribiera la novela de la familia». En Eloísa Lezama Lima, «Introducción» a su ed. de Paradiso cit., pág. 65.
82
«Interrogando a Lezama Lima» cit., págs. 9-10.
83
Lezama solía decir que José Cemí era un Wilhelm Meister habanero, y lo neroniano era «...lo que calificaría siempre el desinflamiento de una conducta sin misterio, lo coruscante, lo cruel, lo preconcebido actuando sobre lo indefenso, actor espectador, lo que espera en frío que la sombra de la gaviota pase por su espejo» (348).
84
Por ejemplo, el genuinamente freudiano «complejo de vagina dentada», que el narrador explica como uno de los motivos de la homosexualidad de Foción («veía la vulva de la mujer como una inmensa boca que le devoraba el falo», pág. 487), afecta también a Fronesis en su encuentro con Lucía, aunque finalmente lo resuelve, dando lugar al célebre episodio de la camiseta (cap. X, págs. 451 y ss.). Para Cemí, de momento, el sexo sólo cuenta en la «conversación de las ideas».
85
Cfr. Sigmund Freud, «La teoría de la libido y el narcisismo», en Introducción al psicoanálisis, Madrid, Alianza, 1987, págs. 430-448, e «Introducción al narcisismo», en Introducción al narcisismo y otros ensayos, Madrid, Alianza, 1989, págs. 7-37.
86
Es otra la opinión de Enrique Lihn en «Paradiso, novela y homosexualidad», cit. pág. 15, según la cual esa idea «alude, sin duda, al fenómeno de la creación poética como procreación y/o reproducción creadora. Desligado por medio de la obra, el poeta dará a luz aquello de lo que se ha embarazado y con lo que se ha embarazado, repitiendo, por encima del sexo, el acto de la procreación».
87
Porque también a Cemí «la apasionada lectura de Platón lo había llevado de la mano a polarizar su cultura» (498).
88
Cintio Vitier, «Invitación a Paradiso», Introducción a su ed. de Paradiso, La Habana, Letras Cubanas, 1991, pág. XIII.
89
«Asedio a Lezama Lima», entrevista cit., pág. 41.
90
Es la experiencia que plasma Lezama en poemas como «Universidad del roce» o «El abrazo», ambos de Fragmentos a su imán. Cfr. Poesía completa, ed. cit., vol. II, págs. 86-88 y 92-93.