1
Chaturmukha en sánscrito, esto es 'cuatro caras, brazos o caminos'. Se corresponde con la actual Pnom-Penh.
2
El P. Gabriel de San Antonio lo llama «Huncar Prabantul» y Antonio de Morga «Anacaparan».
3
En este punto hay discrepancia entre las fuentes occidentales y las orientales: para Morga por ejemplo fue el propio Ocuña Lacasamana (Laksmana) quien se alzó con el trono; por contra en las crónicas reales camboyanas (citadas por Mak Phoeun, 1995, pp. 92-95) se dice que fue el rey Paramaraja VI quien subió al trono y luego derrotó al malayo Lacasamana. A su vez este nuevo rey Paramaraja VI fue asesinado durante el segundo año de su reinado, en 1600.
4
Las fuentes consultadas para extraer este apretado resumen de los hechos han sido las crónicas de Gabriel de San Antonio (1604), Antonio de Morga (1609) y Bartolomé Leonardo de Argensola (1609), junto a los trabajos críticos de Barbier (1922-1923), Briggs (1949-1950), Groslier (1958), Lafont (1996) y Mangum (1972). Todos ellos abordan la cuestión camboyana a partir de materiales españoles o portugueses de la época; sólo el trabajo de Phoeun (1995) atiende también a documentos y crónicas emitidos por los propios camboyanos.
5
Marcelo de Ribadeneira, Historia de las Islas del Archipiélago, II, 26, p. 181.
6
Gabriel de San Antonio, Breve y verdadera relación de los sucesos del reino de Camboya, p. 39.
7
Gabriel de San Antonio, Breve y verdadera relación de los sucesos del reino de Camboya, p. 65.
8
Gabriel de San Antonio, Breve y verdadera relación de los sucesos del reino de Camboya, citas en pp. 66, 120, 121 y 128.
9
Cabaton, 1908, pp. 283-292.
10
Este memorial circuló sin datos de imprenta, pero por las fechas que dan los teólogos consultados, se estima que salió en Valladolid en 1603 (ver Retana, 1906, I, pp. 46-48, documento núm. 56). No hay duda de que todos estos soldados y misioneros actuaban unidos por la causa común camboyana: de los dieciocho teólogos que nombra Pedro Sevil en apoyo de su tesis, cuatro de ellos serán aducidos un año después por el P. San Antonio en su Breve y verdadera relación, p. 125.