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21

Cf. MENÉNDEZ PELAYO, Orígenes de la novela, págs. 300-302.

 

22

Sobre este fenómeno véase CARO, Moriscos, págs. 180-181. La monografía de MARTÍNEZ RUIZ citada en la nota 2 pone de manifiesto el lujo que, por lo menos en lo que a indumentaria se refiere, alcanzaba la vida privada de los moriscos adinerados.

 

23

Resumiendo las conclusiones de un coloquio sobre las fiestas del Renacimiento, escribe Jean JACQUOT: «D'une part il y a un message à transmettre, qui est l'expression d'un groupe social, d'une institution, d'un pouvoir, message qui est fonction à la fois d'une tradition, et d'une conjoncture, et qui cherche sa formulation» (Les Fêtes de la Renaissance, ed. por J. JACQUOT y E. KONIGSON, Paris, CNRS, 1975, vol. III, pág. 51). El volumen incluye varios trabajos agrupados bajo el epígrafe «La Cité et le Prince».

 

24

Conexión señalada por MENÉNDEZ PELAYO, Orígenes de la novela, pág. 148. El tema tiene mayor entidad en el poema de Alonso DE ERCILLA, donde aparece en el Canto II, versos 273-488. Consulto la edición de La Araucana por O. LAZZARIN DANTE, Santiago de Chile, Francisco de Aguirre, 1977.

 

25

Llamado Girón por HURTADO DE MENDOZA, págs. 174-75 y por Juan RUFO, La Austriada, en BAE 29, Canto VII, pág. 37, y Gironcillo por MÁRMOL, Libro V, cap. 31, pág. 246. Con este nombre de «Gironçillo, salteador de los moriscos de Granada» se alude a él en un documento inquisitorial utilizado por Louis CARDAILLAC, Morisques et Chrétiens, Paris, Klincksieck, 1977, págs. 66-67.

 

26

El eco de los versos iniciales «El encumbrado Albaicín / Junto con el Alcazaba», de un romance incluido en el Romancero general, núm. 239 del Romancero de Durán, BAE 10, págs. 125-126, es evidente en la segunda redondilla de la canción de Gironcillo.


Si el encumbrado Albaycín
con toda aquella alcaçaba
que el Rey Chico governava
nos diera un glorioso fin.


(pág. 183)                


 

27

Publicado por R. FOULCHÉ-DELBOSC en Revue Hispanique, 1899, págs. 205-239. Texto íntegro K. GARRAD, «The Original Memorial of Don Francisco Núñez Muley», Atlante, II-4, 1954, págs. 168-226.

 

28

Al considerar pasajes de las obras de Pérez de Hita en que se observan aproximaciones a temas áulicos, tuve ocasión de constatar que este cabecilla morisco hace el papel de capitán cristiano en la versión que Pérez de Hita da del asedio de Cantoria por El Maleh (págs. 52-55). Cf. «Cultura popular de Pérez de Hita», págs. 19-20.

 

29

Se trata de una práctica sobradamente conocida y que la Inquisición intentaba reprimir (Cf. CARDAILLAC, págs. 112-13), pero me parece interesante la mención de esta Brianda-Fátima por el nivel social a que pertenece y su conexión con la familia estrictamente histórica de los Portocarreros moriscos.

 

30

Refiriéndose a esta reyerta advierte el autor que no sigue el relato de Tomás Pérez de Evia -su fuente declarada respecto a una fase de la guerra en que no se halló presente. Las noticias sobre la guerrillera figuran en el MS. Porcel, al que hago referencia en la nota 40.

La mujer morisca jugó un papel considerable en la vida religiosa cripto-musulmana (véase CARO, pág. 90 y en este mismo número de la RDTP el artículo de L. López Baralt y M. T. Narváez), pero en ocasiones fue cristiana ferviente, como testimonian las obras de Cervantes. Cf. MÁRQUEZ, págs. 277-335.

Sin duda contribuyó a inclinar la balanza en uno u otro sentido dentro del grupa familiar. Esto se traduce en un porcentaje menor de mujeres procesadas por la Inquisición entre grupos relativamente asimilados, circunstancia que constata Mercedes GARCÍA ARENAL, Inquisición y moriscos: Los procesos del Tribunal de Cuenca, Madrid, Siglo XXI, 1978, págs. 25-27. Un comentarista del siglo XVIII observa esta influencia femenina entre los epígonos de la Granada musulmana. Véase M. S. CARRASCO URGOITI y M. DE EPALZA, «El manuscrito "Errores de los moriscos de Granada" (Un núcleo criptomusulmán en el primer tercio del siglo XVIII». Fontes Rerum Balearum, III (1979-1980), págs. 235-47.