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ArribaActo III

 

La misma decoración de los actos anteriores. En el jardín, un «cierre» de «cristales»; más allá, los árboles y el paisaje un tanto velados. Va cayendo la tarde y la galerna se aproxima.

 

Escena I

 

VALENTÍN y PEDRO. VALENTÍN, sentado y triste; PEDRO, en pie, observándole.

 
PEDRO
¿Está usted triste, señor?
VALENTÍN
¿Hay motivo?
PEDRO
No lo creo.
El porvenir se presenta
por vez primera sereno;
ni la más ligera nube. 5
VALENTÍN
Entonces, amigo Pedro,
no hay razón para estar triste
y no lo estoy; por lo menos,
lo procuro.
PEDRO
Que me place
y reconozco mi yerro. 10
VALENTÍN
En reconocerlos «todos»
harás bien.
PEDRO
¿Cuáles son ésos?
VALENTÍN
Pesimista por carácter
y desconfiado por viejo,
mal pensado por costumbre, 15
casi por temperamento
auguraste desengaños.
PEDRO
Es verdad.
VALENTÍN
Pues no lo veo.
¿Benigno pudo hacer más?

 (Levantándose.)  

PEDRO
No, señor; pudo hacer menos. 20
VALENTÍN
Pues ahí tienes.
PEDRO
Hasta el fin,
lo que será no sabemos.
VALENTÍN
¿De modo que tú supones?
PEDRO
Nada; ni malo, ni bueno.
VALENTÍN
Bueno, sí.
PEDRO
Pues esa cara
25
más que de boda es de duelo.
VALENTÍN
Tú lo dijiste: de boda;
pero en esa boda, Pedro,
serán sus alegres lámparas
los blandones de mi entierro. 30
PEDRO
Lo que ya me sospeché:
¿loco de amor?
VALENTÍN
Loco y ciego,
que allá conciertan da boda...
PEDRO
Y aquí yo presido el duelo.
VALENTÍN
¡No hay esperanza!
PEDRO
¿Quién sabe?
35
VALENTÍN
¡Quién sabe! ¿No lo estás viendo?
PEDRO
Obstáculos...
VALENTÍN
Que separan,
como escalones inmensos,
la ruindad de mi existencia
de la esfera de su cielo. 40
PEDRO
Ojalá que no se allanen
hasta el punto que yo temo.
VALENTÍN
¡Allanarse! Pero ¿cómo?
¡Es un ángel! ¿La merezco?
PEDRO
Se consiguen muchas cosas 45
sin merecerlas. Y luego,
que es punto muy delicado
el de los merecimientos.
VALENTÍN
¡Pero ella no me ama!
PEDRO
¿Quién
lo sabe?
VALENTÍN
Mi desconsuelo.
50
PEDRO
Puede ser torpe y acaso
aprenda más con el tiempo.
VALENTÍN
¡Y ella es rica!
PEDRO
Los millones
valen más o valen menos,
según los casos, y en éste... 55
VALENTÍN

 (Con enojo.) 

Habla claro; no te entiendo.
PEDRO
Un corazón que amor pide
será siempre pordiosero,
que en puerta ajena mendiga
el necesario sustento. 60

 (Eludiendo la pregunta.)  

VALENTÍN
¿Y Benigno?
PEDRO
Don Benigno
le tiene a usted mucho afecto,

 (Con ironía.)  

y por un amigo se hace
lo imposible.
VALENTÍN
Pues concedo
cuanto quieras. ¿Y esa boda 65
que están concertando dentro?
¿Qué me queda? ¡Nada!
PEDRO
Todo
si el concierto es desconcierto,
si la boda se deshace.
VALENTÍN
¿Qué dices?
PEDRO
Lo que sospecho.
70
Que quizá dentro de poco,
la familia en coro angélico,
vendrá a ofrecerle la novia,
la dote... y tan grande afecto
tiene a Esperanza la niña, 75
que a modo de suplemento
quizá le ofrezcan a Nieves...,
con lo cual queda completo
el cuadro..., y ya nada falta...,
y de fijo sobra Pedro. 80
VALENTÍN
¡Lo que te sobra es malicia!
¡Lo que te falta es respeto
a mi bienhechor! Y a mí
me falta y me sobra a un tiempo,
para escucharte, paciencia; 85
para atajarte, derecho.
PEDRO
Yo no quise...
VALENTÍN
Basta ya.
PEDRO
Si me explicase...
VALENTÍN
Silencio.
PEDRO
Hablaba...
VALENTÍN
De más.
PEDRO
Quién sabe.
Fué inspiración...
VALENTÍN
¡Del infierno!
90
PEDRO
Una palabra...
VALENTÍN
Con una,
si encierra un mal pensamiento,
se afrenta lo más sagrado,
se turba lo más sereno,
lo más divino se mancha 95
y se empaña todo un cielo.
PEDRO
En nuestro papel los dos
estábamos.
VALENTÍN
Ya lo veo.
PEDRO
Usted en el suyo, soñando.
VALENTÍN
Y tú en el tuyo, mordiendo. 100
PEDRO
De modo...
VALENTÍN
Que ya lo dije:
¡ni una sílaba!
PEDRO
Obedezco.
 

(VALENTÍN se arroja en el sofá; PEDRO se vuelve de mal humor. Pausa.)

 
VALENTÍN

 (Se levanta y se acerca a PEDRO.) 

Pero, en suma, ¿qué has querido
decir?
PEDRO
Si ya no me atrevo.
VALENTÍN
¡Habla!
PEDRO
Me mandó callar.
105
¡Y de un modo!...
VALENTÍN
Pues te ruego
que hables. ¿Quieres más?
PEDRO
Pues bien:
ensanche le doy al pecho
y voy a decirlo todo;
mas que me perdone ruego 110
si es repugnante y brutal
y torpe mi pensamiento.
Yo en esta casa tan digna,

 (Con ironía.)  

tan pura y honrada, observo
a un hombre, que protección 115
debió dar cual caballero
a una joven, que la suerte,
en horas de triste duelo,
confió a su hidalga nobleza
y puso bajo su techo; 120
y sigo observando que él
o por infame o por ciego,
abusando de su fuerza
o abusando de su imperio,
en deshonra convirtió 125
el amparo que debemos
al débil. A una mujer
por siempre manchada veo
y por prueba de su mancha
de una niña el rostro bello; 130
que del honor el armiño
tiene tan puros reflejos
que los empaña la sombra
de los ángeles del cielo.
Aun más: que la culpa engendra 135
la culpa y la pena luego;
para colmo de traiciones,
que pretende dar entiendo,
a un amigo de la infancia,
casi a un hermano, los restos 140
impuros de su vileza,
manceba y niña, y que artero
la loca pasión excita
del imprudente mancebo,
porque le quite el estorbo 145
de un amor pasado y muerto,
los testigos de su infamia,
la molestia de un recuerdo,
y las torturas constantes,
tal vez, del remordimiento. 150
VALENTÍN
¿Y el hombre infame?...
PEDRO
Benigno.
Y Esperanza...
VALENTÍN
¡Calla, Pedro!
PEDRO
Y Nieves...
VALENTÍN
La niña. ¿Y yo?...
PEDRO
¡El imprudente mancebo!,
Y que así Dios me perdone 155
como es verdad lo que pienso.
VALENTÍN
¿Entonces aquella historia
que él me contó?...
PEDRO
Será cuento.
¿Tan difícil es forjarlos?
Tómeme usted como ejemplo. 160
Y chitón, que Nieves llega.
VALENTÍN
Has desatado un infierno
en mi ser, con tu malicia
o con tu mal pensamiento.
 

(Se deja caer en el sofá. Obsérvese que todo lo que dice PEDRO es exacto, sólo que el hombre infame no es BENIGNO, sino su amo; que la mujer deshonrada no es ESPERANZA, sino OLVIDO, y que lejos de dar BENIGNO su manceba por esposa al amigo, VALENTÍN ha sido causa de que BENIGNO se case con una mujer manchada por él.)

 


Escena II

 

VALENTÍN, PEDRO y NIEVES, que viene del jardín, triste y pensativa.

 
PEDRO
¿Y la pajarita?
NIEVES

 (Señalando a la derecha.) 

Allí.
165
PEDRO
¿Está contenta?
NIEVES
Y muy bella.
PEDRO
Ya no piensas tanto en ella.
NIEVES
Es porque ahora pienso en mí.
PEDRO
Es justo y es natural...
NIEVES
Y a lo justo me acomodo. 170
PEDRO
Que se ocupe antes de todo...
NIEVES
De sus penas cada cual.
PEDRO
¿Tienes penas?
NIEVES
¡Pues apenas!
PEDRO
¡Serán muy tristes!
NIEVES
Lo son.
PEDRO
¿Las penas de la lección? 175
NIEVES
Esas también y otras penas.
VALENTÍN
¡Miren, con tan pocos años!
NIEVES
Desde que ustedes vinieron
parece que me trajeron
un montón de desengaños. 180
¡Don Jenaro... no hay que hablar!

 (Enumerando por los dedos.)  

Cada día más arisco.
¡Llegas... y toma! ¡El mordisco!,
que ha sido muy regular.
Y por remate de fiesta, 185
Olvido, que ahora dispone...,
siempre al remate se pone,
lo más pino de la cuesta.
Conque ahí tienen.
PEDRO
Sin embargo,
defenderse es permitido. 190
Don Jenaro, el can y Olvido;

 (Enumerando.)  

tres capítulos de cargo.
NIEVES
¿Y la disculpa?
PEDRO
¡Disculpa!,
pues que no tienes razón.
VALENTÍN
No supiste la lección 195
y cargamos con la culpa.
NIEVES
Porque desde el punto y hora
que entraron en esta casa,
la pobre Nieves se pasa
madrugando con la aurora, 200
¡que vaya si madrugar!,
dando sobos y más sobos
a los mapas y a los globos
hasta la hora de almorzar.
VALENTÍN
¿Y tengo la culpa yo 205
si los mapas se encresparon?
NIEVES
En cuanto ustedes llegaron
lo difícil empezó.
y me aflijo y me confundo,
y salto de sierra en sierra, 210
y me da vueltas la tierra,
muchas más vueltas que el mundo.
Antes eran nombres llanos
y fáciles... Tajo, Duero,
Guadalquivir, Turia; pero... 215
ahora, ¡nada!, ¡ni cristianos!
¡Y machuca que machuca!
Y ¡ay de ti como tropieces!
Y hasta el abuelito a veces
parece, que se trabuca. 220
¿Cómo es posible que quepa
aquí dentro tal mareo?

 (Señalando su cabecita.)  

Vamos, la verdad, yo creo
que no hay nadie que lo sepa.
¡Ni ustedes! ¿A que no dan 225
con este problema?
PEDRO
A ver.
NIEVES

 (Con tonillo pedante.) 

¿Dónde está y qué puede ser
lo que llaman el King-Khan?
VALENTÍN
Eso es de China.
NIEVES
Corriente;
pero ¿qué es ello?, pregunto. 230
PEDRO
Yo no sé.
NIEVES

 (Amenazando como un pedagogo.) 

¡Que pongo un punto!
¿Tampoco tú?

 (A VALENTÍN.) 

VALENTÍN
De repente...
¿Cómo quieres, hija mía?...

 (Sonriendo.) 

NIEVES

 (Saltando de gusto.) 

¡Toma!, ¡y pasaron los Andes!
¡Y han viajado! ¡Y son tan grandes! 235
¡Y no saben Geografía!
VALENTÍN
Cogidos.
NIEVES
¡Hoy sin comer!
PEDRO
Porque está muy lejos.
NIEVES
Di;
¿está más cerca de mí?
Pues me lo hacen aprender. 240
PEDRO
Que no vale. Fuer artimaña.
VALENTÍN
De buena ley.
PEDRO
No lo ha sido.
NIEVES

 (A PEDRO.) 

¿Quieres otra?
PEDRO
Convenido.
Pero de España.
 

(NIEVES medita un poco y luego se regocija.)

 
NIEVES
De España.

 (Pausa.) 

Vamos a ver...

 (Otra vez con tono de maestro.) 

¿Dónde está...
245
la cabaña del milano,
que otros llaman del indiano,
del que nunca volverá?
 

(VALENTÍN hace un movimiento de sorpresa.)

 
PEDRO
¡Vaya una pregunta!
NIEVES
¡Vaya!
Que no sabes. ¡Muy bien! 250

 (Burlándose.)  

VALENTÍN

 (Acercándose con interés.) 

¿Y no la llaman también
la choza de la atalaya?
 

(Todo lo que sigue es rápido.)

 
NIEVES
Sí, porque está sobre el mar.
VALENTÍN
En una roca saliente.
NIEVES
Batida por la rompiente. 255
VALENTÍN
Y a espaldas un castañar.
NIEVES
Y al entrar, en los costados,
y entre colgajos de hiedra...
VALENTÍN
Dos pilarones de piedra;
y toscamente labrados, 260
el cuerpo entero de un ave
y una cabeza de lobo.
 

(NIEVES mira con admiración a VALENTÍN y luego empuja suavemente a PEDRO.)

 
NIEVES
¿No te da vergüenza, bobo?

 (A PEDRO.)  

Mira cómo ése lo sabe.

 (Señalando a VALENTÍN.)  

PEDRO

 (Acercándose a VALENTÍN, que ha quedado pensativo.) 

¡Buena memoria, a fe mía! 265
VALENTÍN
¡Buena falta de memoria!
PEDRO

 (En voz baja.) 

¿Es una historia?
VALENTÍN
Una historia
que ya olvidada tenía.
PEDRO
No recuerdo...
VALENTÍN
Aunque caviles,
nada sabrás: nada sabes. 270
PEDRO
¿Acaso sucesos graves?
VALENTÍN
Desatinos juveniles.
NIEVES

 (Aparte, observándolos, ellos hablan en voz baja.) 

Éste sabe, aquél se enreda;
si lo dije: Pedro es tonto.
VALENTÍN

 (A PEDRO, aparte, como terminando una relación.) 

Estas cosas pasan pronto, 275
y pasadas.... nada queda.
Mas perdí en esa cabaña
el anillo de mi padre.
PEDRO
Comprendo que no le cuadre
el recuerdo.
NIEVES
¿Sigue España?
280
VALENTÍN
No; basta.
NIEVES
Pues a otro punto.
PEDRO
El segundo. Si no yerro...
NIEVES
El del mordisco y el perro.
PEDRO
Justamente. Y yo pregunto:
¿Tenemos algo que ver 285
nosotros con que el pachón
por aturdido o glotón
te mordiese?
NIEVES
Puede ser.
Yo no te declaro absuelto,
y en mi preceptor me fundo, 290
que dice que en este mundo
está todo muy revuelto.
Conque, ¿quién sabe?... Ya ves.
Pero, en fin, por esto paso.
Ya me enteraré del caso 295
y te lo diré después.
Queda pendiente.

 (Se distrae y se pone pensativa.)  

PEDRO
Pendiente
el proceso y quedas muda.
NIEVES
Porque ahora tengo una duda
y aclararla es conveniente. 300
Nadie si antes no resbala
viene a tierra estando sano,
y en la choza del indiano
yo hice una cosa muy mala.
VALENTÍN

 (Sonriendo.) 

¡Pobre niña! ¡Qué inocencia! 305
NIEVES

 (Picada.) 

¡Qué inocencia! ¡Gran merced!
No tan grande como usted,
pero tengo mi conciencia.
VALENTÍN
¿Conque pecaste?
NIEVES
Pues claro;
¡todos pecan; toma, toma! 310
VALENTÍN
¡El milano!
NIEVES
¡Y la paloma!
Que lo diga don Jenaro
y él me dará la razón.
¡Pecados y hasta delitos!;
los pequeños, chiquititos; 315
los grandes, en proporción.
VALENTÍN
¿Y qué es ello?
NIEVES
Es un secreto.
VALENTÍN
¿Terrible?
NIEVES
Fué como fué.
Luego se lo contaré.
VALENTÍN
¿Lo prometes?
NIEVES
Lo prometo.
320
PEDRO
Llegamos al tercer punto.
NIEVES
El tercero, ¿cuál ha sido?
PEDRO
¿No te acuerdas? El de Olvido.
NIEVES
Ese sí que es mal asunto.

 (Queda pensativa.)  

PEDRO

 (Burlándose.) 

¡Negro como ese horizonte! 325
VALENTÍN
¡Y triste como tu pena!
NIEVES
Los otros, granos de arena.
¡Éste me parece un monte!
Pues escuchad lo que fuer:
Olvido es muy buena, sí, 330
pero nunca para mí
se mostró, no sé por qué,
tan cariñosa y amante
como Esperanza y Benigno.
¡Qué remedio! ¡Me resigno! 335
Esperanza, Dios mediante,
suple a mi madre en la tierra.
No hay modo de que se enoje;
si me regaña, me coge,
entre sus brazos me cierra, 340
¡y hasta me llama hija mía,
estrechándome en su seno!
Vaya, que si esto es tan bueno,
tener madre, ¿qué sería?
VALENTÍN

 (Con viva ansia.) 

¿Y Olvido?
NIEVES
¡Pone una cara!
345
¡Una cara que da espanto!
¡Y mira a Benigno tanto!
Y luego... ¡zas, nos separa!
Y me aprieta contra sí,
hasta que me hace llorar. 350
Después, por disimular,
me da un beso; pero así,
muy de prisa, y pronto acaba,
y finge estar muy serena.
¡Que si no fuese tan buena 355
esa mujer..., me mataba!
Y agrega luego, melosa:
«Así no se educa a un niño;
con tanto y tanto cariño
la estás haciendo mimosa.» 360
VALENTÍN

 (Con ansia.) 

¿Y Benigno?
NIEVES
De repente,
me coge, y de sopetón
me da besos a montón
en las manos y en la frente,
como quien dice: «¡Aguantando, 365
que tú quieras o no quieras!»
¡Así se quiere de veras!
VALENTÍN
¿Y Olvido?
NIEVES
Se va llorando.
VALENTÍN
¿Porque él te besa?
NIEVES
Pues sí.
¿Por qué ha de ser? No lo aguanta. 370
¡Una mujer que es tan santa
tener envidia de mí!
VALENTÍN

 (Aparte, a PEDRO.) 

¡De esa niña la inocencia
me está desgarrando el alma!
PEDRO
Atención, astucia y calma, 375
y, sobre todo, prudencia.
VALENTÍN
Tu malicia...
PEDRO
Piensa mal,
piensa siempre lo peor.
Pero no piensa mejor
esa niña angelical. 380
No avanzamos en la historia.

 (A NIEVES, sonriendo.)  

NIEVES

 (Ha estado pensativa y triste.) 

No sé cual.
PEDRO
¡Por vida mía!
Lo que Olvido te decía.
NIEVES
¡Válgame Dios, qué memoria!
Tienes razón: cosas graves 385
y muy tristes. Me llamó
a su cuarto y me besó;
y con palabras muy suaves...
me dijo cosas muy duras:
«Tú, niña, que tanto quieres 390
a Esperanza y la prefieres
a todos; tú, que procuras,
en cuanto a ti se te alcanza,
su dicha, di: ¿no es extraño
que le causes tanto daño?» 395

 (Lloriqueando.)  

¡Yo hacer daño a mi Esperanza!
VALENTÍN
Pero ¿cómo?
NIEVES
Cabalito,
eso mismo pregunté;
¿y a que no sabe por qué
ni en qué fundo mi delito? 400
VALENTÍN
Ella te lo habrá explicado.
PEDRO
¿Qué razón...?
VALENTÍN
¿Qué causa o base...?
NIEVES
Que yo impido que se case
por quererla demasiado.

 (Rompiendo a llorar.)  

Y nada..., que se suprimen 405
los mimos...; no hay más que hablar.
¡Vaya usted a adivinar
que el querer mucho es un crimen!
Y, siempre en la misma idea,
agregó que yo sería 410
en la boda..., ¡madre mía!,
una palabra muy fea,
que se me ha clavado aquí:

 (Poniéndose la mano en el pecho.)  

que no la puedo arrancar...
VALENTÍN
¿Y la olvidaste?
NIEVES
¡Olvidar!
415
VALENTÍN
¿Muy mala?
NIEVES
Muy mala, sí.
Que hace daño y mortifica,
y no se bebe de un sorbo.
Que yo sería... ¡un estorbo!
¡Un estorbo, y soy tan chica! 420
VALENTÍN
Calla, que el alma me partes.
NIEVES
Pues no hay más: por más que penes,
¿chiquito y padres no tienes?
¡Pues, sobras en todas partes!
VALENTÍN
¡Pobre niña, dulce bien! 425
NIEVES

 (Acercándose a él con mimo.) 

Dime: ¿sería un estorbo
para ti?
 

(VALENTÍN se aleja bruscamente. NIEVES, aparte.)

 
Me mira torvo:
a éste le estorbo también.
 

(Hay que comprender bien el sentido de esta última parte de la escena. La NIÑA, pensando mal a su manera, equivoca los sentimientos de OLVIDO y BENIGNO; y VALENTÍN y PEDRO, pensando mal con mayor malicia, también los equivocan en sentido de sus sospechas. OLVIDO, por delicadeza y respeto a BENIGNO, no muestra su ternura para con NIEVES; BENIGNO, por delicadeza y compasión, extrema su cariño para con la NIÑA. Y así VALENTÍN, PEDRO y hasta NIEVES creen que hay oculto odio en OLVIDO y excesivo amor en BENIGNO. De todas maneras, estas sutilezas es casi inútil explicárselas al que no es capaz de adivinarlas.)

 


Escena III

 

VALENTÍN, PEDRO, NIEVES, BENIGNO, DON JENARO y PAULINO, los tres por la derecha. BENIGNO y DON JENARO, muy amables con PAULINO; éste, procurando mostrarse amable, pero de mal humor.

 
BENIGNO
¿Tan pronto nos abandona?
JENARO
¡Y que el nublado amenaza! 430
BENIGNO

 (Aparte.) 

Aunque su enojo disfraza,
éste ya no nos perdona.
JENARO

 (Acercándose al jardín.) 

Se prepara como ayer.
PAULINO
No hay miedo de que me atrape:

 (Va con JENARO al rompimiento; en él vuelven a reunirse los tres personajes.) 

mis potros en un escape 435
me llevan a Santander.
BENIGNO

 (Dándole la mano.) 

Ya sabe que mi amistad...
JENARO

 (Lo mismo.) 

Y la mía... Somos dos
amigos...
PAULINO
¡Vaya por Dios!
¿Quién lo duda?
JENARO
Y de verdad.
440
PAULINO

 (Aparte.) 

Mi situación es muy crítica.
Mande, pues.
BENIGNO
Sin poner tasa.

 (Aparte.)  

Ya que le echemos de casa,
hay que echarle con política.

 (En voz alta.)  

Conque yo perdón le pido 445
por todo.
PAULINO
No más.
BENIGNO
Por todo.
¿Y se marcha de ese modo?
¿Sin despedirse de Olvido?
PAULINO
Si no es molestia...

 (Aparte.) 

¿Por fin
me dejarán?
BENIGNO
No consiento...
450
Voy a buscarla al momento:
debe andar en el jardín.
conque queda prisionero
mientras hallo a mi mujer.
PAULINO

 (Aparte.) 

¡Vete al diablo!

 (Después se inclina y viene al primer término con DON JENARO.) 

Es un placer...
455

 (En voz alta.)  

BENIGNO

 (Aparte.) 

Aunque yo pague el primero,
es bueno que todos pechen
y se repartan las cargas,
y estas bebidas amargas
a todos nos aprovechen. 460

 (Sale por el fondo.) 



Escena IV

 

VALENTÍN, PEDRO, NIEVES, DON JENARO y PAULINO. VALENTÍN, a la izquierda; detrás, PEDRO; NIEVES, muy a la derecha; PAULINO se dirige a VALENTÍN.

 
PAULINO

 (Dándole la mano.) 

Don Valentín...
VALENTÍN

 (Lo mismo.) 

Don Paulino...
PAULINO
Mañana, en el tren del Norte...,
si algo dispone..., en la corte.
VALENTÍN

 (Sin saber lo que dice.) 

Me alegro...

 (Aparte.) 

¡Qué desatino!
PAULINO

 (Con cierta ironía cortés.) 

Y yo también.... que concierte 465
sus planes... y llegue a ser
lo que merece. A más ver.

 (Le da otra vez la mano.)  

VALENTÍN
Feliz viaje.
PAULINO
Buena suerte.

 (Se dirige a la derecha.)  

Hola, Nieves... Ya podemos
ser amigos. Mi rival. 470

 (Señalándola a los demás.)  

Y has vencido. Es natural.
¿No me contestas? Firmemos
las paces.

 (Queriendo besarla.) 

JENARO
Vamos, chiquilla,
dale un beso a don Paulino.
PAULINO
¡Es un semblante divino! 475
JENARO
Pon más cerca la mejilla.
 

(PAULINO la besa; ella, con un movimiento instintivo, quiere alejarse.)

 
¿Adónde vas?
NIEVES
A jugar.
JENARO
Irás luego: ten paciencia.
PAULINO
¿Te marchas por mi presencia?
NIEVES

 (Con intención.) 

Me marcho por no estorbar. 480
PAULINO
¡Qué lista!
JENARO
Perfectamente.
PAULINO
¡Cuántas gracias atesora!
JENARO
Algunas veces, y ahora
le ha dado por ser prudente.
PAULINO

 (A NIEVES, entre cariñoso e intencionado; dirigiéndose a los demás en realidad.) 

Mucho te quiere Esperanza, 485
y de tal modo sentía
abandonarte, hija mía,
que rompimos la alianza
que codiciaba mi pecho.
Es muy triste...; pero, en fin... 490
¿no es verdad, don Valentín?,
no hay razón contra derecho.

 (Señalando a la NIÑA.)  

Por eso al menor anuncio

 (Dirigiéndose a los demás.)  

de obstáculos..., con dolor,
yo le dije a su tutor: 495
«No se apure usted: renuncio.»

 (Esto último con mucha intención.)  

NIEVES

 (Aparte.) 

No comprendo este belén
de palabras. ¡Qué más da!
Resulta que al fin se va,
y eso me parece bien. 500


Escena V

 

VALENTÍN, PEDRO, DON JENARO, NIEVES y PAULINO; en la puerta del jardín, BENIGNO.

 
BENIGNO
Ya la encontré, don Paulino.
PAULINO
Señor mío...

 (Despidiéndose desde lejos de VALENTÍN.)  

Don Jenaro...

 (Lo mismo. No se dan la mano.) 

PEDRO

 (Al oído de VALENTÍN.) 

Éste al menos canta claro.
VALENTÍN
¿Tú supones...?
PEDRO
Adivino.
VALENTÍN
Se va con mirada torva. 505
PEDRO
Fatiga una contramarcha.
NIEVES

 (Aparte.) 

Y yo a ver cómo se marcha
uno que también estorba.
 

(PAULINO se une a BENIGNO y desaparecen juntos; detrás, como acechándolos, NIEVES.)

 


Escena VI

 

VALENTÍN, DON JENARO y PEDRO.

 
JENARO

 (Acercándose mucho a VALENTÍN.) 

¿Oyó usted hablar de los partos?
 

(Movimiento de VALENTÍN, que estaba pensativo.)

 
¿De aquella nación guerrera 510
del Asia?
VALENTÍN
Ya.
JENARO
¡Gente fiera!
Pues cuando estaban muy hartos
de guerrear, y escapaban,
sacudiendo los herrajes
de sus caballos salvajes, 515
se volvían y lanzaban,
ya desde lejos, un dardo:
el último..., ¡y a correr!
Pues eso acaba de hacer
ese insolente bigardo. 520
VALENTÍN
No comprendo.
JENARO
¿Renunciar
a la boda? No, señor;
fuer don Benigno, el tutor,
el que no quiso aceptar.
Si hizo bien es otro asunto, 525
y la cuenta tiene glosas;
pero hay que poner las cosas
en su verdad y en su punto.
VALENTÍN
Con tal que al fin se acomode.
JENARO
Pues que acorte el pataleo. 530
VALENTÍN
Pues yo motivo no veo
para que usted se incomode.
JENARO
Hay motivo, y a ello voy,
que no es lo mismo decir:
«No la quiero recibir», 535
que decir: «No te la doy.»
Como es rico y tiene escudo,
y está bien emparentado,
y presume de ilustrado,
y a veces parece agudo; 540
y como espera después,
por muerte de cierta tía,
una herencia de cuantía
y un título de marqués,
se dijo seguramente 545
a sí mismo el pobre mozo:
«Van a reventar de gozo
en cuanto yo me presente.»
Pues no conoce a Benigno:
con más gusto hace merced 550
a un pobrete como usted...
 

(A VALENTÍN. Éste hace un movimiento; PEDRO le toca: JENARO cambia de tono.)

 
siendo honrado y siendo digno,
de la chica y su caudal,
que a un señor encopetado,
con almete empenachado 555
y con diadema ducal.
PEDRO
Porque es hombre de experiencia,
y sabe poner las tildes,
y amparar a los humildes
es virtud y hasta prudencia. 560

 (Con oculta ironía.)  

El humilde a veces vale
lo que ninguno presume;
y con tal de que se sume,
en buena ley, lo que sale
por los servicios prestados, 565
sin sospecharlo quizás,
resulta que vale más
que todos los potentados.
JENARO

 (Irónicamente.) 

¿Conque del humilde es tanta
la valía?
PEDRO
Siempre vi...
570
VALENTÍN

 (A PEDRO.) 

Basta ya.
JENARO
¿Por qué? ¡Si a mí
este buen Pedro me encanta!
VALENTÍN

 (Bajo, a PEDRO.) 

¡Prudencia, por Dios!
PEDRO
Preciso:
pero él corre y yo soy galgo.

 (Bajo, a VALENTÍN.)  

JENARO

 (Aparte.) 

Este quiere decir algo: 575
bueno es estar sobre aviso.

 (Alto.)  

Conque venga el desenlace
del cuento.
PEDRO
Si no era cuento.
JENARO

 (Impaciente.) 

Pues bien, de su pensamiento.
PEDRO
Pregunte usted si le place. 580
JENARO
En esos últimos tratos,
¿qué servicios oficiosos
prestan a los poderosos
los pobres?
PEDRO
Los más ingratos.
Forman parte del montón, 585
protegen cual tosca valla
y en el campo de batalla
son la carne de cañón.
JENARO
Concretemos más el caso.
PEDRO
En qué sentido no sé. 590
JENARO
En el que le ocurra a usted.
PEDRO
Pues, en fin, si hay en el vaso
de la vida humana un sorbo
amargo, el pobre lo apura;
si algo estorba por ventura, 595
él carga con el estorbo.

 (Con intención.)  

VALENTÍN

 (Aparte, a PEDRO.) 

No más..
PEDRO

 (Aparte a VALENTÍN.) 

No me he propasado.
VALENTÍN

 (Aparte, a PEDRO.) 

Pues se enoja, a lo que entiendo.
JENARO

 (Aparte.) 

Lo que tú me estás diciendo
llueve ya sobre mojado. 600
VALENTÍN

 (Aparte.) 

Atajarle es conveniente,
que don Jenaro le acosa
de firme.

 (Alto.) 

Conque a otra cosa.
JENARO
Apuremos la materia.
PEDRO
En suma, yo así contemplo 605
la sociedad.
JENARO
Gran vileza.
PEDRO
Eso no, naturaleza
nos suele dar el ejemplo.
JENARO

 (Con altanería e impaciencia.) 

Venga alguno en conclusión.
PEDRO
Entre picachos salvajes 610
me dió muchos en mis viajes
la americana región.
¿Le sobra al monte una roca?
Pues busca un pobre arroyuelo,
en él vierte su deshielo, 615
lo arroja con ansia loca,
en que interna pasión vibre,
contra la roca saliente,
y ruedan roca y torrente
y el coloso queda libre. 620
JENARO

 (Estallando al fin.) 

Pues yo, señor secretario,
mayordomo o consejero,
que no sé historias ni quiero,
ni estudié en el seminario,
que hablo siempre al natural, 625
que apólogos no fabrico
y mi pensamiento explico
en castellano, aunque mal,
quiero que don Valentín
me traduzca a mi lenguaje 630
de ese lírico paisaje
el fondo cobarde y ruin.
PEDRO
¡Don Jenaro!
VALENTÍN
¡Don Jenaro!
JENARO
Sin torrentes y sin rocas;
palabras, breves y pocas, 635
y si hay insulto, muy claro.
VALENTÍN
¡Pongo al cielo por testigo!...
JENARO
Buen testigo, sí, señor.
Júreme usted por su honor
que no entiende lo que digo. 640

 (Pequeña pausa.)  

VALENTÍN

 (Con energía.) 

Lo entiendo.
JENARO
Nada se pierde.
Jure usted por la memoria
de su padre, que esté en gloria,
que la duda no le muerde.
VALENTÍN
Me muerde en el corazón, 645
aunque no quiero que muerda.
Yo no miento, aunque me pierda
por franco la confesión.
JENARO
Eso es mejor, a fe mía,
don Valentín.
VALENTÍN
Don Jenaro,
650
hablé corto y hablé claro,
hablé como usted quería.
Tal es la verdad desnuda...,
aunque usted quizá la agranda.
En las acciones se manda 655
si se quiere..., no en la duda.
JENARO
Algo costó, pero al fin
logré el secreto a pedazos.
VALENTÍN
¡Benigno!

 (Dirigiéndose a éste, que viene del jardín.) 



Escena VII

 

VALENTÍN, BENIGNO, DON JENARO y PEDRO.

 
BENIGNO
¡Dame los brazos!

 (Corre a él muy gozoso y le abraza.) 

JENARO

 (Aparte.) 

¡Siempre imbécil!
BENIGNO
¡Valentín!
660
Allá se va don Paulino
con la fusta y el rendaje,
tragando polvo y coraje
a lo largo del camino.
Un fustazo a cada potro; 665
duró lo que dura un lampo,
y quedó por tuyo el campo
y despachamos al otro.
Falló el tribunal en pleno:
mostróse prudente y justo..., 670
¡sobre todo hizo su gusto!,
pero ahora empieza lo bueno.
Vamos a ver. ¿Y Esperanza?
¿Qué hacemos de esa muñeca?
Regalársela a un babieca 675
que la quiere y no se lanza.
Que le animo, que le arguyo,
y hecho siempre un ave fría,
ni dice esta boca es mía,
ni dice este pecho es tuyo; 680
que siente ardores de fragua;
que vierte llanto de pena,
y escribe sobre la arena
y a poco más sobre el agua.
Pero yo no me resigno: 685
ni soy manco ni soy mudo,
y me llamo don Tozudo
si me llamo don Benigno.
¡Conque ya es tuya, bribón!
¡Ahora di si estás contento! 690
Tú me ganas en talento,
¡pero nadie en corazón!
VALENTÍN
¡Ni sé cómo agradecerte,
ni qué deba contestarte!
BENIGNO
Yo he debido prepararte, 695
pero yo soy de esta suerte.
VALENTÍN
¡Y, sin embargo, me humillas!
BENIGNO
¿Que te humillo?
VALENTÍN
¡Sí, por Dios!
Que por uno de los dos
siento fuego en las mejillas. 700
BENIGNO
¡No comprendo!
VALENTÍN
¡Que me abrumas!
BENIGNO

 (Con burla.) 

Pero ¿porqué ese repique?
JENARO
Ni es fácil que te lo explique,
ni es fácil que lo presumas.
BENIGNO
Pues quiero saberlo, y pronto, 705
para estar en mi terreno.
JENARO
Que hay alguno que es tan bueno,
que de puro bueno es tonto.
 

(BENIGNO medita unos instantes.)

 
BENIGNO
Ese soy yo.
JENARO
No percibo,
ni ha llegado a mí noticia, 710
nadie que con más justicia
me reclame el adjetivo.
BENIGNO

 (A VALENTÍN.) 

Pues yo lo acierto.
VALENTÍN
¡Jamás!
BENIGNO

 (Señalando a VALENTÍN.) 

Es modestia.
JENARO
No es molestia.
BENIGNO
Va siendo como la bestia 715
apocalíptica.
JENARO
Más.
BENIGNO
Tiene celos, ¡qué simplón!,
de don Paulino.
JENARO
Tampoco.
BENIGNO
Entonces se ha vuelto loco.
JENARO
Ya vas hablando en razón. 720
BENIGNO
Pues algo ha de ser... ¡Ya di!
Eres pobre y ella es rica,
y acaso te mortifica...

 (Con cariño, a VALENTÍN.) 

¿Pues no tengo para ti,
si te fuer la suerte ingrata, 725
preparado un buen desquite?
PEDRO

 (Al oído, a VALENTÍN.) 

La cumbre que se derrite
y manda caudal de plata.
BENIGNO

 (Abrazando a VALENTÍN.) 

¿Tú desdeñas estos lazos?
VALENTÍN
¡No hay voluntad que me tuerza! 730
BENIGNO
Pues yo te llevo a la fuerza
y te arrojo entre sus brazos.
¿La quieres?
VALENTÍN
¡Con ansia loca!
BENIGNO
Pues media vuelta y de frente.
PEDRO
Así en mi cuento en torrente 735
echó el monte hacia la roca.
VALENTÍN
¡Suelta, Benigno!
BENIGNO

 (Cambiando de tono.) 

¿Qué es esto
que ya me pone en cuidado?

 (Mirando a su alrededor.)  

Ni en la casa de un finado,
cuando ya el mortuorio apresto 740
oprime los corazones,
y flota, la negra gasa,
y a la puerta de la casa,
entre filas de blandones,
llega el fúnebre vehículo, 745
rostros tan tristes se ven.
JENARO
Esto es que te portas bien
¡y te pones en ridículo!
BENIGNO
¡De una vez, la verdad!
VALENTÍN

 (Deteniendo a DON JENARO.) 

¡No!
JENARO
¿Tú quieres saberla?
BENIGNO
¡Sí!
750
VALENTÍN
¡Pues no respondo de mí!
BENIGNO
Por todos respondo yo.
JENARO
¡Bien se ve por qué me increpa!
VALENTÍN
¡Porque temo!...
JENARO
¡Es natural!
Eso tiene el pensar mal, 755
que da miedo que se sepa.
VALENTÍN

 (A DON JENARO.) 

¿Se goza usté en mi tormento
o anhela que él me desprecie?

 (Refiriéndose a BENIGNO.) 

BENIGNO
Pero, en suma, ¿de qué especie
es ese mal pensamiento 760
ni en qué se refiere a mí?
JENARO
Se refiere con ultraje,
y su linaje es linaje
que se avergüenza de sí.
BENIGNO
Pues hablen claro.
PEDRO

 (Mirando al jardín.) 

¡Esperanza!
765
VALENTÍN
¡Delante de ella, jamás!
BENIGNO

 (Queriendo llevarse a DON JENARO.) 

Los dos.
JENARO

 (Señalando a PEDRO.) 

Los tres.

 (A BENIGNO, en voz baja.) 

Tú verás
lo que ese bergante alcanza.
 

(Van a salir los tres. VALENTÍN los sigue; DON JENARO le detiene con el gesto.)

 
Usté, aquí.

 (Con imperio.) 

VALENTÍN
¡Por tales modos
no cejo!
JENARO
¿Quién se me opone?
770
BENIGNO

 (Con energía.) 

Lo que mi padre dispone
es sagrado para todos.
 

(VALENTÍN se detiene: los otros tres salen por la derecha con movimientos apresurados; en este instante entra en el jardín ESPERANZA, trayendo de la mano a NIEVES.)

 


Escena VIII

 

VALENTÍN, ESPERANZA y NIEVES.

 
ESPERANZA
¡Qué animados van!
NIEVES
Ya sé.
ESPERANZA
¿Tú sabes?... ¡Qué desatino!
NIEVES
¿Que no? Pues bien, lo adivino. 775
ESPERANZA
¿Qué tú adivinas por qué
con tanta resolución
salen juntos?
NIEVES
Está claro.
¿No comprendes? Don Jenaro
les va a dar una lección 780
de historia o de geografía.
ESPERANZA
¡Estás de broma!
NIEVES
¡Sí, broma!
Ese es el aire que toma
cuando me explica la mía.
A ése ya se la explicó: 785

 (Señalando a VALENTÍN.)  

por eso está tan mohino.
ESPERANZA
¿Y al pobre de don Paulino?
NIEVES
Olvido dice que yo.
ESPERANZA
¿Dice que tú? Tiene gracia.

 (Dirigiéndose a VALENTÍN.)  

Allá fuera está nublado, 790
Y no está más despejado
aquí dentro por desgracia.
¿No me oye usted, Valentín.
VALENTÍN

 (Aparte.) 

¡Qué dulce su voz resuena!

 (En voz alta.)  

Perdone usted... Me encadena 795
el encanto...

 (Aparte.) 

¡Ver el fin
de mis ansias! ¡Y anhelante,
y loco, y ciego llegar!...

 (Dirigiéndose a NIEVES, que está a la derecha, algo separada de ESPERANZA.) 

¿Quieres marcharte a jugar?
NIEVES
He jugado ya bastante. 800

 (Pasando por delante de VALENTÍN y abrazándose a ESPERANZA.) 

ESPERANZA

 (A NIEVES.) 

Está el jardín muy hermoso.
NIEVES
¡Muy hermoso, y sopla un viento!...
VALENTÍN
Ha calmado.
ESPERANZA
Es un momento.
NIEVES
¡No, que se pone furioso
el abuelo! ¡Y si me alcanza, 805
en cruz junto a la pared!
VALENTÍN

 (Aparte.) 

Tengo que hablar con usted:
¡me va la vida, Esperanza!
¡Una angustia horrible, interna!...
ESPERANZA

 (Señalando hacia el jardín.) 

¿No está Olvido?
NIEVES
Es regular,
810
porque ésa sale a pasear
siempre que sopla galerna.
VALENTÍN

 (Queriendo que se marche.) 

¡Vamos, Nieves!...
ESPERANZA

 (Lo mismo.) 

¡Vida mía!
VALENTÍN
Te haré un regalo.
NIEVES
¡Qué listo!
Usted quiere por lo visto 815
que me dé una pulmonía.
ESPERANZA
¡Qué niña! ¡Estás muy pesada!
VALENTÍN

 (Cogiéndola por un brazo.) 

¡Obedece, niña! ¡Ven!
NIEVES

 (Desprendiéndose de VALENTÍN y abrazándose a ESPERANZA.) 

Ya se conoce muy bien

 (A VALENTÍN.)  

que a usted no le importo nada... 820
¡Pero tú...

 (A ESPERANZA.) 

de tal manera
tratarme! ¿Quién lo creería?
Mi madre no me enviaría
con este tiempo allá fuera.

 (Se echa a llorar.)  

VALENTÍN
¡Eres divina! ¡Perdón! 825

 (Abrazándola y besándola con verdadera alegría, porque la respuesta inocente de la NIÑA calma por un instante sus malos pensamientos.) 

¡Sublime! ¡Y encantadora!
NIEVES

 (Aparte, tocándose la frente con el dedo.) 

Está de aquí, porque ahora
me besa de corazón.
VALENTÍN
Fuera, no; pero allá dentro.
ESPERANZA
Sí, Nieves; yo te lo pido. 830
NIEVES
¿Y lo que me has prometido?
ESPERANZA
Después.
NIEVES
¿Y si no te encuentro?
Tú me lo explicas..., y en paz.
VALENTÍN
¡Explíqueselo, por Dios!
ESPERANZA
¿En dos palabras?
NIEVES
En dos.
835

 (Aparte.) 

Lo que es en dos no es capaz
de explicármelo. De modo
que, por más que las limite,
serán las que necesite
para explicármelo todo. 840

  (En voz alta.) 

Yo le dije hace un momento
que una cosa me bullía
en la cabeza.
ESPERANZA
Y temía
que fuese un mal pensamiento.
NIEVES
Y ella me dijo: «Sucede 845
que esos pensamientos malos
casi siempre son regalos
del diablo.» Y yo dije: «Puede.»
Y lo empezaba a explicar
cuando llegamos aquí. 850
VALENTÍN
Pues acabe.
ESPERANZA
¿Y luego?...
NIEVES
Sí;
luego me voy a jugar.
ESPERANZA

 (Pausa.) 

Una niña y un jardín;
y en el cielo, resplandores;
el jardín, lleno de flores, 855
y la niña, un querubín.
Pues cruzando una enramada,
como otras veces solía,
fijó su atención un día
en una piedra pintada. 860
Se empeñó en coger el guijo,
se arañó con un sarmiento
y tuvo un mal pensamiento,
no sé cuál, a punto fijo.
Algo ajeno a su inocencia 865
y a su dulzura habitual;
el mal que nace del mal:
la cólera y la impaciencia.
¡Quién sabe! Acaso Luzbel,
que en acecho el bribonazo 870
envenenó el arañazo
con unas gotas de hiel.
¡Pues mira qué confusión!
¡Desde aquella hora funesta
apareció en la floresta 875
un horrible moscardón!
Ya del sol en un destello,
ya en el caño de una fuente,
ya picándole en la frente,
ya zumbándola en el cuello. 880
Y cuanto más la hostigaba,
de su cabecita rubia,
cual negras gotas de lluvia,
más negro tropel brotaba.
¡Siempre tercos y zumbones! 885
¡Siempre mordiendo con hambre!
¡El jardín era un enjambre
de moscas y de moscones!
¡Y la niña se afligía!
¡Y el edén se oscureció! 890
Pero una noche soñó,
buscando en su fantasía
la causa de tus tormentos,
que aquellos horribles bichos
nacían de sus caprichos, 895
de sus malos pensamientos
y de sus acciones malas,
que al salir de su cabeza
tomaban con sutileza
sucio cuerpo y negras alas, 900
y arrepentida y llorosa,
desde entonces, pensó bien:
¡y qué delicia el edén!,
¡cuánta y cuánta mariposa!
Piensa mal y mancharás 905
del sol el azul palacio;
piensa bien, y el ancho espacio
de luceros poblarás.
 

(NIEVES se queda pensativa.)

 
¡Que te hizo impresión recelo!
¿Qué piensas?
NIEVES
¿Te lo confío?
910

 (Pequeña pausa.)  

¡De qué pensamiento mío
se habrá formado el abuelo!
ESPERANZA

 (Aparte.) 

Y vaya usted a explicar...
una lección malograda.

 (En voz alta.)  

¿Esperas algo?
NIEVES
Ya, nada.
915
VALENTÍN
Pues, bueno, vete a jugar.
NIEVES
¿Más tarde...?
ESPERANZA
Podrás venir.
NIEVES
Adiós...
ESPERANZA
Adiós...
NIEVES
Otro beso.
 

(Se va NIEVES lentamente, como si pensase en algo. VALENTÍN se acerca con ansia.)

 
VALENTÍN
Por fin el horrible peso...
ESPERANZA
¡Me asusta usted!
VALENTÍN
¡Qué decir
920
no acierto! En el corazón
está su imagen de usted...,
y, sin embargo...
NIEVES
¡Ya sé
por qué me mordió el pachón!

 (Vuelve corriendo.)  

VALENTÍN
¡Se acaba mi sufrimiento! 925

 (Separándose con ira de ESPERANZA.) 

NIEVES

 (Asustada.) 

Si ya me voy..., no me riña...
VALENTÍN

 (Aparte.) 

¡Parece esta hermosa niña
un moscón de los del cuento!

 (Nótese que, en efecto, es un moscón del cuento; al menos para VALENTÍN, porque es el resultado de una de sus malas acciones.) 

ESPERANZA
¡Estás pesada!
NIEVES
¡Por Dios!,
no te enfades tú también. 930
Dos palabras...
ESPERANZA

 (Levantándose.) 

¡Serán cien!
NIEVES
¡Cuando te digo que dos!

 (Ya ni VALENTÍN ni ESPERANZA la atienden. Ella va del uno al otro.) 

Pues fuer porque cierto día
di mi merienda al alano
negándosela a un anciano 935
que hambriento me la pedía.
Pero yo era muy pequeña,
y ya estoy bien castigada:
me ha dejado señalada.

 (Queriendo enseñar la mano a VALENTÍN y a ESPERANZA, que no le hacen caso.) 

VALENTÍN
Vete, Nieves.
NIEVES

 (Con miedo.) 

Si se empeña...
940
Adiós...

 (A ESPERANZA.) 

Donde me mordió
dame un beso.

 (Siguiendo a ESPERANZA.) 

¡Qué colmillo!
¡Aquí..., cerca del anillo!
 

(ESPERANZA le da un beso; después, NIEVES se acerca humilde y mimosa a VALENTÍN.)

 
No se enfade..., se acabó.

 (Aparte.)  

Si él se enfada, es regular 945
que también se enfade aquélla.

 (Alto.)  

¡mire la mella..., qué mella!
Y usted, ¿no quiere besar?

 (Enseñándole la mano.)  

Después me voy al jardín.
VALENTÍN
¡Basta, Nieves!

 (La besa en la cara.) 

NIEVES
No esté arisco.
950
El último, en el mordisco.

 (Dándole la mano.)  

VALENTÍN
Dame...

 (Va a darle un beso en la mano y repara en la sortija.)  

¡Nieves!
BENIGNO

 (Desde dentro, con voz de gran enojo.) 

¡Valentín!


Escena IX

 

VALENTÍN, BENIGNO, NIEVES y ESPERANZA. VALENTÍN, a la izquierda, con la NIÑA; a la derecha, ESPERANZA; BENIGNO entra por la puerta en que hizo mutis.

 
VALENTÍN

 (Sin soltar a la NIÑA.) 

¡Mi sangre se hiela toda!
¿Qué es esto?
BENIGNO
Vete, Esperanza.
Vamos, pronto, sin tardanza. 955
ESPERANZA

 (En voz baja.) 

¿Es para hablar...?
BENIGNO

 (Lo mismo y con ironía.) 

De la boda.
ESPERANZA
¿De veras?
BENIGNO
¡Déjame!
ESPERANZA

 (Con miedo y con timidez.) 

Adiós.
¡Qué palidez y qué acento!

 (Sale por la derecha, mirando a todos con recelo.)  

NIEVES
¡Mi anillo!

 (Oponiéndose a que se lo quite VALENTÍN.)  

VALENTÍN
Sólo un momento.

 (Detiene a la NIÑA y se inclina para quitarle el anillo.)  

BENIGNO

 (Mandándola salir.) 

¡Nieves!
VALENTÍN
Aguarda.
 

(Después que le quita el anillo, NIEVES sale al jardín.)

 
¡Los dos!
960


Escena X

 

VALENTÍN y BENIGNO.

 
BENIGNO
Tu cuerpo estaba inclinado
y pálida tu mejilla.
Para doblar la rodilla
poco faltaba. Y cuidado,
que aunque a nadie lo exigí 965
y es humillación muy dura,
no te queda otra postura
ante Nieves y ante mí.
VALENTÍN
Si lo exiges, me arrodillo;
ahora, luego, cuando quieras; 970
pero dime, ¡y muy de veras!:
¿de dónde viene este anillo?
 

(BENIGNO lo mira y retrocede, contemplando a VALENTÍN como el actor crea oportuno.)

 
Mira que me importa mucho,
que antiguas culpas pregona,
que una cadena eslabona 975
ya rota; y cuanto más lucho
por unirla, más la quiebro,
y el huracán que allá ruge,
más ruge, y con más empuje,
en mi sangre y mi cerebro. 980
BENIGNO
¿Qué dices?... ¡Fué desvarío!
VALENTÍN
¡En mi angustia no te cebes!
BENIGNO
¡Era del padre de Nieves!
VALENTÍN
¡No es cierto, porque es el mío!
BENIGNO

 (Oprimiéndose la cabeza.) 

¡Siento fuego..., siento plomo!... 985
VALENTÍN
Una noche borrascosa...
BENIGNO
Una mujer muy hermosa...
VALENTÍN
Una mujer... no sé cómo.
BENIGNO
Lo arrancó...
VALENTÍN
¡Sí, de mi mano...,
al recobrar la razón!... 990
BENIGNO
¿A oscuras..., en un rincón?...
VALENTÍN
¡De la choza del Milano!
 

(BENIGNO da un grito. Se oye dentro otro de OLVIDO.)

 
OLVIDO
¡Socorro! ¡A mí!
BENIGNO
¿No has oído?
¡Voz lejana!
VALENTÍN
¡Voz interna!
NIEVES

 (Viene corriendo del jardín.) 

¡Es Olvido!... ¡La galerna 995
la arrebata!...
BENIGNO
¡Olvido!
VALENTÍN

 (Se arroja al jardín y sale.) 

¡Olvido!


Escena XI

 

BENIGNO y NIEVES.

 
NIEVES
¡Vaya usted también!
BENIGNO

 (Vacilante.) 

¡Ya voy!...
¡Pero me ciega una nube!
NIEVES

 (Mirando.) 

¡Llega..., la coge..., la sube...,
la salva!...

 (Batiendo las manos, viene al centro.) 

Pues lo que es hoy,
1000
aunque ese señor no es bueno...,
no se ha portado muy mal.
¿Diré que vengan?
BENIGNO
Sí tal.
NIEVES
Pues corro...
BENIGNO

 (Con rabia celosa y mirando al jardín.) 

¡Sobre su seno!


Escena XII

 

VALENTÍN, BENIGNO y OLVIDO, desmayada. VALENTÍN la trae sin sentido y la deja en el sofá; a su lado, BENIGNO y él.

 
BENIGNO

 (Con terrible ironía.) 

¡Ya está claro, Valentín! 1005
¡Tú heredabas mi manceba,
y Nieves mi sangre lleva!
Y cobarde, y torpe, y ruin,
te doy, ¡si no te incomodas!,
con ardor que nada entibia, 1010
¡desechos de mi lascivia
para tu noche de bodas!
La traición que viste aquí
era tu propio reflejo,
olvidado ya por viejo 1015
y proyectándose en mí.
De la infamia el torpe roce,
¿cómo puede ser fecundo
si no se encuentra en el mundo
un amigo que la goce? 1020
VALENTÍN
¡De defenderme no trato!
¡Tu ira sacia!
BENIGNO
Te prevengo
que si callas..., me contengo;
si dices algo..., ¡te mato!
Y fuera injusto..., eso sí, 1025

 (Cambiando de tono y con desaliento.)  

porque, ¿quién te ha de culpar?
Echaste todo al azar
y vino a dar sobre mí.
Sobre mí..., ¡vaya por Dios!
Pero tengo mi egoísmo, 1030
y desde hoy media un abismo
para siempre entre los dos.
VALENTÍN
Ella es pura... Al ampararla
aquella noche..., a traición...
BENIGNO
¡Si tendrás la pretensión 1035
de enseñarme a respetarla!
VALENTÍN
¡En sí vuelve!
BENIGNO
Pues silencio.
Jamás debe comprender
que en el fondo de mi ser
a odio eterno te sentencio. 1040
Y ahora, los dos... a fingir;
a fingir por varios modos;
como siempre..., para todos;
como nunca.. hasta morir.
VALENTÍN
¡Mi angustia!...
BENIGNO
Nada remedia.
1045
VALENTÍN
¡Mi llanto!...
BENIGNO
Nada resuelve.
Ella mira... y alguien vuelve;
¡adelante la comedia!


Escena XIII

 

OLVIDO, VALENTÍN, BENIGNO, ESPERANZA, NIEVES y DON JENARO. Todos rodean a OLVIDO, que vuelve en sí.

 
OLVIDO
¡Qué susto!...
ESPERANZA

 (Sentándose a su lado y abrazándola.) 

Pero ¿qué ha sido?
OLVIDO
Nada, en suma..., y ya ha pasado. 1050
¡Pobre Esperanza, te he dado
un mal rato!

 (Echándole los brazos.)  

ESPERANZA

 (Abrazándola también.) 

¡Pobre Olvido!
JENARO

 (Cogiendo a NIEVES.) 

Lo mismo te va a pasar
si el ejemplo no te enseña,
y como eres tan pequeña..., 1055
te coge el viento ¡y al mar!
¿Lo estás viendo? ¡No es chochez!
¡No quiero que vayáis solas!
NIEVES

 (Por BENIGNO, dirigiéndose a él y cogiéndole las manos.) 

Él me salvó de las olas;
me salvaría, otra vez. 1060
OLVIDO
¡Bah!, las tristezas se olvidan.
¡Hoy todo ha de ser contento!
¿Cuándo se hace el casamiento?

 (Sonriendo a ESPERANZA y VALENTÍN.)  

ESPERANZA
Cuando ustedes lo decidan.
BENIGNO

 (Con tono rencoroso.) 

Sin embargo...
OLVIDO

 (Riendo.) 

¡No te opongas
1065
a que abreviemos el plazo!
ESPERANZA
¡Qué buena! ¡Dame un abrazo!
BENIGNO
Será... cuando tú dispongas,
OLVIDO

 (A VALENTÍN.) 

Y después, al nuevo mundo...
 

(BENIGNO coge de la mano a ESPERANZA y se la entrega a VALENTÍN, de modo que ESPERANZA y VALENTÍN quedan juntos a la derecha.)

 
BENIGNO
Mujer y fortuna tienes. 1070
VALENTÍN
Y como sé... que es profundo...
el cariño que a Esperanza
tiene esa niña..., yo digo...
que puede venir conmigo...
si vuestro permiso alcanza. 1075
 

(Coge a NIEVES y la lleva con ESPERANZA; así queda la NIÑA entre los dos.)

 
ESPERANZA
Conmigo, ¿verdad que sí?
NIEVES
¡Como antes te has enojado!
ESPERANZA
Pero ya te he perdonado.
VALENTÍN
¡Siempre, siempre junto a mí!
 

(OLVIDO, desde la izquierda, los mira con angustia.)

 
JENARO

 (Aparte.) 

¡Tiene un corazón muy negro! 1080
VALENTÍN

 (Consultando con ESPERANZA, que asiente.) 

Ya logró nuestra promesa...
BENIGNO

 (Cogiéndola de la mano.) 

Nieves...

 (Señalando a OLVIDO.)  

se queda con ésa.
 

(Pasa con ella y entrega la NIÑA a OLVIDO, que la coge entre sus brazos.)

 
OLVIDO
¡Hija del alma!
JENARO

 (Aparte.) 

¡Me alegro!
OLVIDO

 (Aparte, a NIEVES.) 

¡Esperanza no te quiere
del modo que yo te quiero! 1085
¡Yo..., si te pierdo..., me muero!
Y Esperanza... no se muere.

 (La besa y llora con ella.)  

NIEVES

 (Acariciándola.) 

Bueno..., bueno..., seca el llanto.
Si aquélla me ha de olvidar...

 (Aparte.)  

¡Quién había de pensar 1090
que ésta me quisiese tanto!
VALENTÍN
Si es venganza...
 

(Aparte, a BENIGNO; los dos, en el centro; a la izquierda, OLVIDO, con la NIÑA, detrás, JENARO; a la derecha, ESPERANZA.)

 
BENIGNO
No me vengo
jamás. Déjame y olvida,
Como le salvé la vida,

 (En voz alta, fingiendo alegría.)  

ya por su padre me tengo. 1095
VALENTÍN

 (Aparte, a BENIGNO.) 

Perdona, pero es mejor
mi derecho.
BENIGNO

 (Lo mismo.) 

No, a mi ver.
La engendraste en el placer.
Yo la engendré en el dolor.
Tú, por sorpresa, en lo inerte, 1100
¡con tus infamias a solas!
¡Yo, en el centro de las olas
y luchando con la muerte!

 (Separándose de VALENTÍN y dirigiéndose alegremente a OLVIDO; en voz alta.) 

Conque ya la he rescatado.

 (Por NIEVES.)  

OLVIDO

 (Abrazándose a él.) 

¡Benigno!
BENIGNO

 (Aparte, a OLVIDO.) 

No más sufrir.
1105

 (Con solemnidad y tristeza, a VALENTÍN, en voz baja.)  

Ya te dejo... el porvenir;
déjale a Olvido... el pasado.
 

(Quedan en dos grupos: a la izquierda, OLVIDO, JENARO y BENIGNO, rodeando a la NIÑA; a la derecha, VALENTÍN y ESPERANZA. Telón.)

 




 
 
FIN DE PIENSA MAL... ¿Y ACERTARÁS?
 
 


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