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Carta dirigida al Excmo. Sr. Ministro de Fomento por el Senador D. Fernando Puig. -Imprenta de E. Maroto y Hermano. Tres páginas. (Impresa en Enero del 89.)

«¿Quiere usted dejar su nombre imperecedero? Examine y resuelva la cuestión de canales y pantanos de una manera práctica, no como ha querido hacerse hasta hoy. (Las leyes dictadas no han resultado, porque se estudiaron sin tener en cuenta la índole especial de este asunto. De las leyes de canales y pantanos de 1870 y 1883 no ha obtenido España ninguna ventaja, los mismos riegos que había a la fecha de la primera, hay hoy, y arruinadas como entonces están las empresas concesionarias.)

»Y no es porque los riegos no sean de primera necesidad; «medite usted el porvenir que puede prometerse una nación que con 49.751.000 hectáreas de superficie, sólo cuenta con 1.200.000 de regadío, y que vive esperando los favores del cielo, que le niega hasta el rocío en extensas comarcas; piense en cuánta falta de celo significa, en las que tienen a su cargo la administración del país, el estar presenciando con harta frecuencia los horrores causados por las inundaciones en parte de otras provincias, sabiendo que los pantanos, al contener las aguas, convierten un elemento destructor en otro bienhechor, etc.

»Visto todo esto, que patentiza la inutilidad de las citadas leyes, cuyo único resultado ha sido, en tantos años, la reconstrucción del pantano de Lorca y el concederse una subvención al canal de Aragón y Cataluña, con la que se salvará, pero debido al hecho de tener una gran parte de obras ejecutadas de antiguo; y visto que los capitales han acudido a los caminos de hierro, y que la especulación, desatendiendo hasta el alimento natural de estas vías, se ha apartado por completo de los canales y pantanos que debían proporcionárselo, no cabe duda de que existen causas, y causas de verdadera importancia, que así lo motivan.

»Los canales y pantanos han de construirse y explotarse en España por el Estado, porque, no pueden ser objeto de especulaciones para ninguna empresa, ni aun con una fuerte subvención que fuera a todas luces ruinosa para el Gobierno, el cual puede muy bien administrarlos, no sólo porque así se ha entendido sin contradicción ninguna hasta estos últimos tiempos (ya que en la ley de 1883 se reserva la reversión al Estado al cabo de los noventa y nueve años), sino porque así lo demuestran los hechos (puesto que el canal Imperial de Aragón y el de la derecha del Llobregat no marchan peor seguramente, sino muy al contrario, que los que las empresas administran...)

»Que al interés particular no puede convenir la construcción y explotación de las obras de riego de alguna importancia, es evidente, porque la índole especial de toda mejora agrícola exige largo tiempo para dar resultados, que produzcan el rédito compensatorio del capital invertido en ellas, rédito sin el cual no es posible la vida de las empresas particulares. Hay más todavía: Cuando ese rédito falta, como falta siempre en los primeros años, es cuando los gastos de conservación son mayores, porque no se llena impunemente de agua un vaso de tierra recién construido, y de las dimensiones, colosales siempre para el caso, de un canal o pantano de regular importancia.

»Además, la acción de la autoridad, la acción ejecutiva, y sólo en ella reside, etc... El Estado tiene y ejerce esta autoridad, y al Estado no le apremia como a un particular el interés, rédito inmediato de un desembolso, ya que lo obtiene indirecto con el aumento de riqueza imponible, con el fomento de la población y con destruir las causas que ocasionan las sequías, que a su vez ocasionan las emigraciones. Todo esto permite al Gobierno -y sólo a él-, aguardar, como es preciso hacerlo, a que llegue el verdadero aprovechamiento del agua de los riegos, y a que con él se cambie nuestro atrasadísimo cultivo extensivo por el intensivo, que al fin y al cabo se impone donde el agua no falta.

»Cuando las obras por el establecimiento de un riego de alguna importancia se terminan, ni a la voluntad de la empresa que los ha construido, ni a la del país que las posee, le es dable obtener de ellas inmediatos resultados. Faltan para ello conocimientos y práctica local, aunque otra no sea, y faltan también capitales y brazos; y ni la instrucción, ni la práctica, ni la riqueza, ni la población, ni las costumbres se improvisan, sino que se necesita, como factor indispensable, el tiempo, para lograr la transformación necesaria.

»Quien examine esta cuestión en el terreno práctico, verá muy pronto la verdad de cuanto dejo dicho, y verá asimismo que el aumento de la contribución de secano a regadío no debe imponerse al país regable hasta después de transcurridos muchos años desde el establecimiento del riego; porque faltando al producto el capital, según queda indicado, sería contraproducente el mermar éste, mermando los productos que han de formarlos puesto que de ese modo se retrasaría o se imposibilitaría quizá al verdadero desarrollo de los riegos en contra de lo que al país y al Estado conviene.

»Y en mi sentir, no ha de ser tan difícil como parece la realización de las obras de riego de alguna importancia por el Estado. Desde luego, en el Ministerio de Fomento han de existir proyectos que puedan utilizarse y concesiones caducadas, porque hace algunos años que una persona tan desgraciada como inteligente, que dejó imperecedera memoria en cuantos cargos ejerció, y entre otros en el Negociado de Aguas del nombrado Ministerio, me decía que era inútil pedir ya nuevas concesiones de aguas, porque había muchas más de las que el caudal de nuestras cuencas hidrográficas permitían. Desde entonces, ninguna de las concesiones a que aludía, y que tendrían sin duda su proyecto, se han realizado, y varias de ellas serán quizá realizables.

»Los recursos para llevarlas a cabo en más o menos tiempo, no han de faltar tampoco, pues en último caso, ni el Gobierno está obligado a auxiliar a las empresas que vengan hasta con un 40 por 100 de su presupuesto, y esas empresas no vienen, aplíquese a la construcción directa lo que a semejante auxilio había de aplicarse, y se tendrá así, en el plazo que se juzgue oportuno, al menos el 40 por 100 de los riegos que se hubieran tenido con la aplicación de la ley del 83, si esa ley hubiera sido capaz de estimular y atraer el interés privado hacia tan convenientes trabajos.

»Vea usted lo que el Gobierno francés se propone hacer para la construcción del canal del Ródano, considerando que, cuando los gastos son reproductivos, pueden sacrificarse cantidades para verificarlos.» -Madrid, Enero 1889. -Fernando Puig

 

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Himno al Nilo. -«Salve, oh río Nilo, tú que vienes pacíficamente para dar la vida al Egipto; señor de los peces, generador del trigo, creador de la cebada; lo que tú trabajas es descanso para millones de desgraciados. Cuando tú faltas, los dioses se entristecen y los hombres se mueren. Pero cuando levantas tus aguas, la tierra se llena de alegría, regocíjanse los estómagos, todo ser vivo recibe su ración, todo diente masca. Tú haces germinar las hierbas para el ganado y el incienso para los dioses. Invades con tus aguas el Alto y el Bajo Egipto para llenar los graneros, para surtir la despensa de los pobres. Enjugas las lágrimas de todos los ojos y prodigas la abundancia de tus riquezas...» (Papyro, Sellier, ap. Museo Británico).

 

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Tierra pendiente. -Hasta está admitido que la hierba vegeta tanto mejor en los prados regados cuanto más pendientes, a punto de que en los prados llanos de Alemania des-arroban el suelo para formar planos inclinados en zig-zag o formando arriates simples o dobles, caballetes a modo de tejado que exigen gran movimiento de tierra y es costoso, a fin de imitar las pendientes naturales.

 

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El año pasado dije cómo la zona regada ayudará a suministrar crédito a la que no se pueda regar. La labor de desfonde hace parecido al riego, creando debajo de las raíces un depósito de lluvia (industriales que desfonden por contrata). También el tener la tierra de secano dedicada a hierba con ganado adscrito, por decirlo así, a ella, la movilizaría.

Es preciso retener íntegra en el territorio toda el agua que llueve en él, considerándola como la primera y más rica de nuestras minas; para ello es preciso defenderla contra el plano inclinado que la arrastra al mar y contra la evaporación que la impulsa a la atmósfera: lo 1.º, sangrando los ríos por canales y acequias y represando los arroyos; lo 2.º, removiendo el subsuelo, para que forme a modo de una esponja grande que absorba el agua de lluvia y la conserve al alcance de las raíces, pero fuera del alcance del caler solar.

 

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Se refería el orador a Cuba, Filipinas y Puerto Rico, perdidos en 1898 en la guerra con los Estados Unidos y ¡confirmada la pérdida en el tratado vergonzoso de París! -N. del H.

 

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Con la de Cuba, tan ruinosa y mortífera. Cando se pronunciara este discurso, todavía no había tenido lugar la de Melilla de 1893, ni la de Cuba, Filipinas ni la de los Estados Unidos, origen y causa de nuestra pérdida colonial y de nuestra desventura patria. Nuestro llorado autor, se ocupó como nadie de nuestra catástrofe, y vino a ser por entonces el filósofo de la regeneración.

Nuestras desdichas continúan, hoy como entonces, así en lo político como en lo geográfico; y nuestros hacendistas, sin ascender una pulgada de la categoría de recaudadores de contribuciones, estrujando despiadadamente al pacientísimo contribuyente. -N. del H.

 

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Del discurso pronunciado por D. Segismundo Moret en el Congreso de los Diputados, en la sesión del 27 de Enero de 1888.

 

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Discurso pronunciado por D. Joaquín Costa el día 7 de Octubre de 1893 en la plaza de la Constitución de Barbastro, ante numerosa Asamblea de agricultores.

 

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Canal de riego y fuerza motriz de Sobrarbe. -Extracto tomado del estudio de D. Teodoro y D. Antonio Bergnes de las Casas, hecho sobre la base del proyecto de D. Miguel Rabella, titulado éste, «Canal de la Princesa de Asturias» con la concesión caducada.

Aguas utilizadas. -Las del río Ara, cuyo caudal inmenso se pierde actualmente sin ser aprovechado, y que desagua en el Cinca, al pie de los muros de la villa de Ainsa.

Distribución. -Por un canal de conducción que las toma del mencionado río Ara, el cual, por medio de presas de derivación, se divide en otros tres, con los nombres de canal de derivación de la derecha, del centro y de la izquierda, que a su vez se subdividen en siete acequias principales, y otras accesorias.

Longitud de canales. -Canal de conducción, 49 kilómetros; derivación de la derecha, 88 kilómetros 750 metros; del centro, 43 kilómetros 650 metros de la izquierda, 49 kilómetros 740 metros. Total 231 kilómetros 140 metros.

Área regada. -Canal de la derecha 72.000 hectáreas; del centro 18.000; de la izquierda, 12.000; total 102.000 hectáreas desde el pie de las últimas estribaciones de la cordillera pirenaica entre los ríos Cinca y Alcanadre, hasta la confluencia de desagüe del mismo Alcanadre en el Cinca; con un sobrante de más de 29.000 caballos de fuerza motriz.

Cultivos. -12.000 hectáreas de plantío de olivos, 6.000 de viñedo, 60.000 de cereales y 24.000 de terrenos incultos; de éstos, sobre 20.000 hectáreas destinadas a prados, sin contar con las aplicaciones del sobrante de 29.000 caballos de fuerza motriz.

Presupuesto. -Canal de conducción, 16.206.315 pesetas; derecha, pesetas 4.948.280; centro, 1.323.335 pesetas; izquierda, 2.272.130; acequias y otros accesorios y gastos, 2.065.000. Administración y dirección, 272.005. Total, 27.084.015 pesetas. Cuyo presupuesto podría reducirse por la mayor baratura del hierro, el empleo de la dinamita y demás excepcionales circunstancias que abonan y facilitan la construcción de obras.

Pueblos a regar. -Dividido el proyecto en tres grandes zonas, la primera sería la que media desde el extremo Norte donde están los pueblos de Alberuela, Radiquero, Alquézar, Asque, Colungo, Salas Altas, Montesa y Hoz, hasta llegar a la carretera que desde Huesca se dirige por Lascellas, Ponzano y Virgen del Pueyo a Barbastro. La segunda, comprende desde la línea determinada por esta carretera hasta el camino de hierro de Barcelona a Zaragoza; y la tercera se extiende desde dicho ferrocarril hasta la confluencia de los ríos Cinca y Alcanadre.

Valor actual de las tierras. -109.350.000 pesetas, según se desprende de datos prácticos, estadísticos y oficiales, teniendo en cuenta la calidad de los terrenos y su situación topográfica, por el promedio de productos aplicado al número de hectáreas de cada clase de cultivo.

Valor calculado para cuando se rieguen. -919.734.000 pesetas por la reducción a regadío de la superficie dedicada a secano, aumento de la producción pecuaria, y cambio de cultivos, mayor número de cosechas y disminución de gastos de producción, sin contar con el beneficio a obtener en concepto de las industrias que pudieran plantearse con los 29.000 caballos de fuerza motriz.

Aumento calculado de la contribución territorial. -9.091.800 pesetas calculados en la época del proyecto, sin contar, como es consiguiente, con el aumento del tipo contributivo de entonces acá.

 

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Brindis pronunciado por D. Joaquín Costa, en calidad de presidente de la Cámara Agrícola del Alto Aragón, con motivo de un banquete ofrecido en Zaragoza a D. Segismundo Moret, siendo Ministro de Fomento, en la noche del 18 de Octubre de 1893.