391
Los doce jueces de Inglaterra decidieron, el año 1812, en el caso de Lolly, que siendo por las leyes inglesas indisoluble el matrimonio sin la intervención del Parlamento, los divorcios (quoad vinculum) obtenidos fuera del reino eran nulos y de ningún valor en Inglaterra. Discutiose una cuestión semejante, el año 1813, en la Cámara de los Pares de Gran Bretaña, como Tribunal de apelación. Disputábase si un matrimonio inglés podía ser disuelto por una Corte escocesa, aun suponiendo que las partes se hubiesen domiciliado en Escocia- y si bien no llegó a sentenciarse la causa, el Canciller lord Eldon emitió un juicio conforme al de los doce jueces expresado el año anterior, negando la competencia de juzgado alguno extranjero para disolver un matrimonio celebrado en Inglaterra (Kent: ib).
392
Kent's Comment, ib.
393
Wheaton's Elements, P. II, 2, § 7.
394
Chitty's Commercial Law, vol. I, ch. 4.
395
Chitty: ib. Es práctica corriente recibirse como válidos por los tribunales de justicia los contratos de seguros de mercaderías que se destinan a un comercio de contrabando. Las razones a favor de ella pueden verse en Merlín, Répert. v. Arrét de Prince. Se ha querido fundarla principalmente en el derecho de retorsión. «Tal vez Pothier hubiera sido menos rígido (dice Emerigon: Tratado de seguros, I, pág. 215), si hubiese considerado que el contrabando es un vicio común de todos los países comerciantes; los españoles y los ingleses lo hacen en Francia, y por tanto, no es permitido por una especie de represalias hacerlo en Inglaterra y España». Defender una práctica por el derecho de retorsión es reconocer su injusticia.
396
Dallas's Reports, III, 16.
397
Chranch's Reports, VII, 136.
398
Wheaton's Elements, II, 2, § 10.
399
Discurso del juez Marshall en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Apéndice al tomo V de Wheaton's Reports.
«Los tribunales de los Estados Unidos ejercieron jurisdicción sobre un homicidio cometido en alta mar desde un buque de los Estados Unidos por un extranjero que iba a su bordo, siendo el muerto extranjero, y hallándose, al recibir la muerte, a bordo de un buque también extranjero» (Juzgado así en la Corte Suprema de los Estados Unidos. Wheaton's Reports, L. V, 184).
400
Schmalz: I, 5, ch. 2.