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Abajo

Quien siembra viento...

Comedia infantil en un acto y en verso para niños

Pedro Jesús Solas





  —1→     —2→  
PERSONAJES
 

 
DON BLAS,   padrino de CÉSAR.
DON JOSÉ,   ayo de CÉSAR.
CÉSAR.
LUIS,   amigo de CÉSAR.
ANTONIO,   amigo de CÉSAR.
JUAN,   amigo de CÉSAR.
RAMÓN,   criado anciano.
 

Época contemporánea.

 



  —3→  
Acto único

 

Jardín de un hotel; el edificio, a la izquierda. En primer término, a la derecha, un banco rústico.

   

Derecha e izquierda entiéndase del espectador.

 

Escena I

 

DON BLAS y DON JOSÉ.

 
BLAS

  (Con violencia.) 

¿Es decir, que son inútiles
advertencias y consejos?
JOSÉ
Inútiles. ¡Ni se enmienda,
ni se corrige! Y si al menos
estudiase...
BLAS
¡Qué! ¿Tampoco?...
5
JOSÉ
Un día le duele un dedo,
y otro día la cabeza,
y al otro, le dan mareos...
y de mal en peor vamos
y yo no veo el remedio. 10
Su vanidad es tan grande,
que trata con menosprecio
al criado y al amigo...
  —4→  
BLAS
¡Siempre suele pasar eso!
Quien nada vale ni tiene 15
suele ser el más soberbio,
como es el más vanidoso
quien más carece de méritos.
¡Desdichada criatura!...
Yo que de él quise haber hecho 20
un hombre sabio y prudente,
me hallo un ignorante y necio.
¿Qué porvenir será el suyo,
si sigue tales comienzos?...
JOSÉ
Y dejarle que se salga 25
con la suya...
BLAS
¡Ni por pienso!
Hay que cortar por lo sano,
y aunque me duela el hacerlo,
lo que es más no le permito
que siga así.
JOSÉ
¡En un colegio
30
no le habrían tolerado
tanto!
BLAS
Póngase usted serio
y dígale claramente
que, o se enmienda por completo,
o mi protección se acaba 35
y va a volver a su pueblo.
Tanto abuso es imposible
de aguantar.
JOSÉ
Lo haré; mas temo
que no obtengan resultado,
como hasta aquí, mis consejos. 40
BLAS
Pues, la primera trastada
que haga, será la que término
ponga a su mala conducta.
JOSÉ
Lo sabrá; yo lo prometo.
BLAS
¡Sólo disgustos recibo 45
de ese engañador chicuelo!...

  (Después de ver la hora en su reloj.)  

¡Ya es tarde!
JOSÉ

  (Despidiéndose.)  

Señor don Blas...
BLAS
Amigo mío, hasta luego.

 (Le da la mano y luego vase por la derecha.)  


  —5→  

Escena II

 

DON JOSÉ.

 
 

(Le acompaña algunos pasos, detiénese para verle salir, y luego que DON BLAS ha desaparecido, torna al proscenio.)

 
¡De sobra tiene razón!
¿Qué más ha podido hacer 50
que convertir en deber
lo que fue sólo afición?...
Consecuente en la amistad,
de su pobreza testigo,
al hijo de un pobre amigo 55
sacó de la obscuridad
para traerle a vivir
en el fausto y la opulencia
y regalarle su herencia
y un brillante porvenir. 60
Y he aquí que el chicuelo, ingrato,
esteriliza su afán
hiriendo al que le da el pan
que él no tenía. ¡Insensato!
Forzoso es que le reprenda 65
y que el peligro que viene
le haga ver, puesto que tiene
aún remedio, si él se enmienda.


Escena III

 

Dichos y CÉSAR, que sale del hotel.

 
CÉSAR
¡Hola, don José!

 (Con altanería.)  

JOSÉ
¡Celebro
que vengas! Iba a buscarte. 70
CÉSAR
Pues, aquí estoy.
JOSÉ
Ven, y siéntate,
porque no interesa a nadie
lo que tengo que decirte
—6→
y que es para ti importante.

 (Se sientan en el banco.) 

Está don Blas enojado 75
contigo. Tu mal carácter
le disgusta; no te aplicas
lo que debiera esperarse
de ti; te muestras soberbio
en lugar de ser afable 80
con amigos y criados;
tu vanidad es tan grande,
que menosprecias a todos
de modo tan irritante,
que no tienes simpatías 85
en ninguno; te olvidaste
de tu origen, que es humilde,
hasta hacerte insoportable...
¡Por Dios, César! ¿No comprendes
el daño que a ti te haces?... 90
Don Blas se porta contigo
como si fuese tu padre,
ni te niega lo que pides
ni consiente que te falte
cosa alguna. Bien merece 95
más respeto de tu parte,
y que en bien tuyo y su obsequio
(pero aun más por ti) que cambies;
porque, hijo mío, ha llegado
su disgusto a ser tan grande, 100
que si no mudas de vida
él cesará en sus bondades,
y volverás a ir al pueblo
donde humilde te criaste,
perdiendo la posición 105
y el porvenir tan brillante
que aquí te están deparados
si obras bien. Estas verdades,
aunque amargas te parezcan,
son por tu bien. No te enfade 110
la crudeza con que te hablo,
efecto de mi constante
temor de verte perdido
por obra de tu carácter.
Ten por cierto que don Blas 115
ya no te quiere como antes
y que se halla decidido
a romper las amistades
—7→
no bien le des un disgusto...
¡Con que, ve, César, lo que haces! 120
CÉSAR
¡Pues, si yo hago cuanto puedo!
JOSÉ
Ya te he dicho lo bastante
para que estés sobre aviso.

 (Se levanta.)  

Ahora, tú...
CÉSAR

 (Se levanta.)  

¡Si no le hablasen
los criados, no sabría 125
ciertas cosas, que no valen
la pena!
JOSÉ
¡Si no se hiciesen
no habría quien las contase!
En fin, ya estás advertido.
¡Quiera Dios iluminarte! 130

  (Entra en el hotel.)  



Escena IV

 

CÉSAR.

 
¡Otro sermón!... ¡Ese dómine
me aburre con tanta charla!
¡Ah! ¡El día que campe solo,
no va a quedar ni uno en casa!
 

(Tocan dentro una campana y en seguida sale del hotel RAMÓN, cruza la escena y vase por la derecha.)

 
Don José, porque es mi ayo, 135
me riñe tarde y mañana;
los criados me contestan
y me ponen mala cara;
Don Blas, porque es mi padrino,
como a un chiquillo me trata... 140
¡Lo que es cuando sea hombre,
las van a pagar bien caras!


Escena V

 

Dicho, RAMÓN y JUAN, por la derecha.

 
RAMÓN

 (A JUAN.) 

Vendrá el señor en seguida.
Siéntate aquí, en este banco.
JUAN
¡Muchas gracias!

 (Se sienta.)  

  —8→  
CÉSAR

  (A RAMÓN.) 

¿Quién es ese?
145
RAMÓN
No lo sé. Me ha preguntado
por el señor...
CÉSAR
Pues, pudiera
haber vuelto luego. Es raro
que no se le haya ocurrido
a usted.
RAMÓN
Tiene dicho el amo
150
que cuantos vengan a verle
tengan el ingreso franco...
CÉSAR
Si se trata de personas
formales; no de muchachos;
y menos si estos, cual ese, 155
vienen vestidos de harapos.
RAMÓN
¡Jamás hizo distinciones!
¡Y le sirvo, ha muchos años!...
CÉSAR
. Pues, si yo mandase en casa
no pasaría otro tanto. 160
Cierto es que yo no tendría
tan inútiles criados.
¡Ah! ¡Cuando yo sea hombre,
va usted a llevar un paso!...
RAMÓN
¡No permita Dios que tenga 165
que sufrir por ese lado!
CÉSAR
¡Son ustedes muy insolentes!
JUAN

 (Aparte.) 

¡Están por mí regañando!
RAMÓN
En mi vida... y tengo canas,
ese lenguaje he escuchado, 170
porque no he dado motivo...
CÉSAR
¡Basta de charla!

 (Con imperio.)  

JUAN

  (Aparte.) 

¡Qué malo
debe ser este!
CÉSAR

  (A RAMÓN.)  

¡Y muy pronto
márchese usted de aquí!¡Vamos!
RAMÓN
¡Y tan pronto! Que en seguida 175
que vuelva el señor, me marcho
de la casa.

 (Entra en el hotel.)  

CÉSAR
¡La del humo!...
¡Apenas sobran criados!...


Escena VI

 

CÉSAR y JUAN.

 
CÉSAR
¿Y qué es lo que tú deseas?
JUAN
Deseo ver a don Blas 180
—9→

  (Se levanta.) 

para entregarle una carta
de su amigo el capitán.
CÉSAR
¡A ver, trae!
JUAN
No puedo dársela,
no siendo él, a nadie más.
CÉSAR
¿Sabes quién soy yo?
JUAN
Lo ignoro.
185
CÉSAR
¿Cómo te nombras tú?
JUAN
Juan.
CÉSAR
Pues dame la carta esa,
que ya se le entregará
a mi padrino.
JUAN
¡Imposible!
CÉSAR
¿Crees me la voy a guardar? 190
JUAN
¡No es eso! Es que me han mandado
dársela a él.
CÉSAR
¿Sí? Pues, tendrás
que volver, que no está en casa,
y de fijo ha de tardar
mucho tiempo en dar la vuelta. 195
JUAN
Esperaré.
CÉSAR
¡No! Te vas
y le aguardas en la calle.
JUAN

 (Con humildad.)  

Está bien.
CÉSAR
Ya que eres tan
desconfiado conmigo
que no me quieres dejar 200
la carta, vete a la puerta
y aquí no me estorbarás.
 

(Vase JUAN por la derecha.)

 


Escena VII

 

CÉSAR.

 
Siempre será un pedigüeño
que pretenda una limosna
empleando la socaliña 205
de la carta. ¡Cuánto posma!
¡Y se creía el tontuelo
que iba a estar aquí, a la sombra
de los árboles, sentado
luciendo sus bellas ropas!... 210
—10→
¡A ver si cerró la verja!...

 (Se dirige hacia el fondo y mira a la derecha.)  

¡Ya sale!... ¡Calla! ¡Esta es otra!
Ahora vienen Luis y Antonio...
¡Siempre llegan cuando estorban!


Escena VIII

 

Dicho. LUIS y ANTONIO. El último deja en el banco una caja.

 
LUIS
¡Hola, César!

 (Abrazándole.)  

CÉSAR

 (Con despego.)  

¡Hola, Luis!
215
ANTONIO
¡Al fin, papá nos dejó
que viniéramos! Ya no
tenemos priesa.
CÉSAR
¿Venís
a pasar la tarde?
LUIS

 (Con viva alegría.) 

¡Entera!
ANTONIO
¡Cuánto vamos a jugar! 220

  (Alborozado.)  

LUIS
¡Hoy vamos a merendar
juntos!

 (Palmoteando alegre.)  

ANTONIO
¡Si Germán viniera!...
CÉSAR
Pues, yo estoy muy atareado.
¡Se ha empeñado don José
en que estudie!...
LUIS

 (Con extrañeza.) 

¡Hoy, fiesta!...
ANTONIO

  (Como sorprendido.) 

¡Qué!
225
¿Vas a estar hoy encerrado?
CÉSAR
¡Ya me tienen aburrido
riñéndome a toda hora!
LUIS
¿Y vas a estudiar ahora?
CÉSAR
¡Sí!
ANTONIO
¡Nos hemos divertido!
230

  (Con disgusto.)  

 

(Pausa. LUIS y ANTONIO se miran desanimados. CÉSAR, cabizbajo, les mira de reojo.)

 
LUIS
¡Qué lástima!

 (Con pesar.)  

ANTONIO

  (Ídem.) 

¡Cuánto siento
que no juegues!... ¡Ven acá!

 (A CÉSAR.) 

Mira lo que mi papá
nos ha dado.

  (Toma la caja y la abre.)  

LUIS

  (Con viveza.)  

¡Un campamento!
CÉSAR
¡Cuánto soldado!

 (Mirando la caja.)  

ANTONIO
¡Si engaña
235
—11→
la vista, según tú pones
la caja!
LUIS
¡Anda! ¿Y los cañones?
ANTONIO
¿Y las tiendas de campaña?
CÉSAR
¡Qué bonito!

 (Con envidia.)  

ANTONIO
¿Los aparto?

 (A LUIS refiriéndose a los soldados.) 

LUIS
¡Luego! ¡Al jugar yo contigo! 240
CÉSAR
Si queréis venir conmigo,
jugaremos en mi cuarto.
ANTONIO
Pues... ¿No tienes que estudiar?
CÉSAR
Sí, pero, estudiaré luego.
LUIS
Tras un ratito de juego. 245
CÉSAR
¡Venid! ¡Vamos a jugar!

 (Entran en el hotel.)  



Escena IX

 

DON BLAS. Luego JUAN.

 
BLAS

  (Sale por la derecha, leyendo una carta, con gran atención.) 

«...Tu enojo por fin acabe
»ante tan triste motivo,
»pues tu hermano te quería;
»y sin duda hubiera ido 250
»a verte, si sus dolencias
»lo permitieran. Mas quiso
»Dios poner término a todo,
»y, tras de sufrir prolijo,
»y tras de males sin cuento, 255
»lanzó su postrer suspiro,
»no sin antes confiarme
»a su desgraciado hijo.
»Pidiéndome te escribiese
»en favor del pobre niño. 260
ȃl es quien lleva esta carta
»que a tu nobleza confío.
»Mas si duran tus enojos
»después de lo sucedido,
»envíame el desdichado 265
»que, pues soy yo su padrino,
—12→
»en mí encontrará otro padre,
»que es de protección bien digno.»

 (Enjúgase las lágrimas, guarda la carta, y se vuelve hacia JUAN, quien saldrá a escena tras de él.)  

¡Pobre hermano de mi alma!...
¡Ven; acércate, hijo mío! 270

  (Le acaricia.)  

¿Cuándo has llegado a la corte?
JUAN
Dos horas ha.
BLAS

 (Acariciándole.)  

¡Pobrecito!
¿Y qué hacías en la calle?
JUAN
Esperar a usted. Un niño
que estaba aquí, despidiome... 275
BLAS
¡César, sin duda habrá sido!

  (Enojado.)  

 

(Acércase al hotel para llamar, a tiempo que sale de él RAMÓN.)

 


Escena X

 

Dichos y RAMÓN.

 
RAMÓN
Señor, con gran sentimiento
me despido hoy de su casa.
BLAS
¡Como así, Ramón!

 (Con extrañeza.) 

¿Qué quejas
tiene usted?
RAMÓN
¡Y bien amargas
280
las tengo del señorito!
Pues sin mirar estas canas
y sin razón que le abone,
me ha herido con sus palabras
duras, injustas, crueles... 285
BLAS
¿Irse usted por esa causa,
después de estar a mi lado
tantos años?... ¡Vaya; vaya,
Ramón, desista usted de ello!
¿Es César, o yo, quien manda?... 290
¿Dónde está?
RAMÓN
Con sus amigos.
BLAS
Que venga aquí, sin tardanza.

  (Aparte.)  

¡Quién cizaña siembra, es justo
que al fin coseche cizaña!
 

(Entra RAMÓN en el hotel.)

 

  —13→  

Escena XI

 

DON BLAS, JUAN y LUIS, que sale llorando del hotel a tiempo que RAMÓN entra en el edificio.

 
BLAS

  (A LUIS.)  

¿Qué te pasa? ¿Porqué lloras? 295
LUIS
Porque César me ha pegado.
BLAS
¡Que te ha pegado! ¿Por qué?
LUIS
Porque quiere los soldados
que papá nos ha traído,
y yo no he querido dárselos. 300
Primero empezó a romperlos...
Luego fue y pegó a mi hermano...
Y ahora dice que se queda
con la caja... y quiere echarnos...

  (Llora.) 

BLAS

 (Acariciándole.)  

¡Vamos, no llores por eso! 305
Yo os compraré más soldados
y no os pegará ya César.
LUIS
¡Ya ve usted! ¡Era un regalo
que nos hizo papá, un premio
por haber sido aplicados!... 310
BLAS
Bueno, pues yo te prometo
otra caja. ¡No más llanto!
¡Dios mío, qué criatura!

  (Por CÉSAR.)  

¡Si cada día es más malo!


Escena XII

 

Dichos. DON JOSÉ y ANTONIO.

 
JOSÉ

  (A ANTONIO, que sale llorando.)  

¡Nada! ¡no llores por eso! 315
¡Deja que haga lo que quiera!...
BLAS
¿Qué sucede?
JOSÉ
Que ha quitado
a sus amiguitos, César,
sus juguetes; y que a mí
me ha faltado a la obediencia, 320
por lo cual hoy me despido...
  —14→  
BLAS
¡Despedirse!... ¡Bueno fuera!
¡Al contrario! En adelante,
empleará usted su ciencia
en educar a este niño, 325

  (Indica a JUAN.)  

que bajo mi amparo queda.
Es mi sobrino, y mañana
será el dueño de mi herencia,
y quiero que no le falte
cuanto necesaria sea 330
para hacer de él todo un hombre
de provecho.
JOSÉ
¡El cielo quiera
que no se parezca en nada
a ese desdichado César!
BLAS

  (A JUAN.) 

Este señor, hijo mío, 335
va a educarte; a hacer que seas
útil para ti, de modo
que mañana tener puedas
un porvenir tan brillante
cual yo ambiciono. Quisiera 340
que no echases en olvido
lo que ahora verás.
ANTONIO

 (Mirando al interior del hotel.) 

¡Ya llega!
JUAN
¡Muchas gracias! ¡Yo prometo
pagar con todas mis fuerzas
tanto bien como me hace 345
usted, tío!
BLAS

  (A DON JOSÉ.) 

No anochezca
sin proveerle de ropas
y cuanto menester sea.


Escena XIII

 

Dichos. CÉSAR y RAMÓN.

 
CÉSAR

  (Ensoberbecido, a RAMÓN.)  

¡Pues usted se irá a la calle
o poco he de poder yo! 350
RAMÓN
Yo hice lo que me mandaron.
BLAS
¿Qué es eso?
CÉSAR

 (Con ira.) 

Que ha ido Ramón...
  —15→  
BLAS
¡Cállese usted, insolente!
¡Ingratuelo!

  (A DON JOSÉ y RAMÓN.) 

Ustedes dos
se encargarán de llevarle 355
mañana, sin remisión,
a casa de su familia,
que no quiero tener yo
en mi casa y a mi lado
gente de tal condición. 360
Hombre de provecho quise
que fuera un día. Si él no
ha seguido mis consejos,
váyase mucho con Dios,
que por caridad lo hacía 365
y no por obligación.
Tanto orgullo, tal soberbia
en quien tan pobre nació
no pueden dar otro fruto.
¡La vanidad siempre en pos 370
camina de la ignorancia,
es exacto, de rigor!
ya puedes ir a tu cuarto,
donde no te vea yo,
y recoge cuanto tengas, 375
que al primer rayo del sol,
mañana, irás a tu pueblo,
como una y una son dos.
JUAN
¡Tío!... ¡Perdónele usted!
LUIS
¡Concédale su perdón! 380
ANTONIO
¡Será bueno en adelante!
RAMÓN
¡Ya se enmendará, señor!
BLAS
¡Nada, nada!... ¡Él, que lo quiso,
que lo pague!
CÉSAR

  (De rodillas.) 

¡Oh, no!¡Por Dios!...
 

(Pausa.)

 
BLAS
Muchas veces te previne 385
de lo que te pasa hoy,
y nunca me hiciste caso.
Ya aquel tiempo se acabó
en que hacías mil promesas
para luego obrar peor. 390
JOSÉ
Don Blas... ¡Acaso se enmiende
en vista de esta lección!
BLAS
Lo más que haré en favor suyo,
¡y esto es ya mucho favor!
es enviarle a un colegio 395
—16→
y pagar su educación.
Mas... ¿a mi lado? ¡ni un día!
ya mi bondad se agotó.
Quien bien tiene y mal escoge,
que no se queje, si en pos 400
de su torpeza recibe
tan dura y triste lección.
En cambio quien en conciencia
obre, que confíe en Dios,
que Dios al bueno protege 405
y le da su bendición.


 
 
TELÓN
 
 




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