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1

Paul Valéry, «Reflexions simples sur le corps», en Formes et Couiers, año 5, n.º 3, Lausanne, 1943.

 

2

La ciática es a la vez, / un árbol y un dolor / como Dafne. Margo Glantz, Las mil y una calorías (Novela dietética), México, Premiá Editora, 1978.

 

3

Uno de los fenómenos más importantes en la literatura mexicana desde 1968 es la aparición de una vasta producción de literatura femenina. Muchos de los textos publicados por mujeres son genealógicos [...]. Toda genealogía acusa con obviedad la preocupación por conocer el origen, es un intento de filiación individual. Margo Glantz, «Las hijas de la Malinche», en Esguince de cintura, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994, p. 195 y Margo Glantz añade en la nota 23: En este contexto debo agregar un texto de mi autoría, Las genealogías, México, SEP, 1981.

 

4

El cuerpo de Margo Glantz está lejos sin embargo de sentirse territorio apropiado para proyectar la misma relación de complacencia que el padre supo establecer con el suyo. A lo largo de Las genealogías se vive el cuerpo femenino con malestar porque se lo percibe como mapa emblemático donde se inscriben los rasgos de lo inapropiado. El cuerpo se convierte así en centro de ansiedad y en origen de un fuerte sentimiento de exclusión a una cultura, a una familia, a una nación. María Eugenia Mudrovcic, «¿Qué diferencia es entre fue y era? Exilio, fotografía y memoria en Las genealogías de Margo Glantz», en Cecilia Manzoni (comp.), Margo Glantz: Narraciones, ensayos y entrevista. Margo Glantz y la crítica, Valencia, Ediciones Excultura, 2003, p. 167.

 

5

Margo Glantz, «Eco y Silencio en El divino Narciso», en La desnudez como naufragio. Borrones y borradores.

 

6

Si Sor Juana representa para Paz la historia del acontecer novohispano y al mismo tiempo esa historia es la biografía de la monja, y si ésta y la historia colonial son por inferencia analógica y metafórica la historia del propio Paz, su vida representaría a su vez la historia del México actual, cosa que quizá él mismo consideró. Margo Glantz, «Un Apocalipsis de bolsillo. Homenaje al poeta mexicano», en Babelia, El País, sábado 24 de septiembre de 2005, p. 11.

 

7

Margo Glantz, «Eco y silencio en El divino Narciso», op. cit., p. 187.

 

8

Rosario Castellanos, «Revelación», en Poesía no eres tú. Poesías reunidas, México, FCE, 1972, p. 179.

 

9

[Malinche fue] la intérprete, la lengua, la aliada, la consejera, la amante, en suma una especie de embajadora sin cartera, representada en varios de los códices como cuerpo interpuesto entre Cortés y los indios y, para completar el cuadro, recordemos que a Cortés los indígenas lo llamaban, por extensión, Malinche. Margo Glantz, «Las hijas de la Malinche», op. cit., p. 180.

 

10

Ser hijo de la Malinche supone una exclusión muy grave, no seguir el cauce de la Historia, guardar una situación periférica [...], carecer de nombre o aceptar el de la Chingada que, concluye Paz, no quiere decir Nada. [...] Ser mexicano sería, si tomamos al pie de la letra las palabras ya canónicas de Paz, un desclasamiento definitivo, caer de bruces en el No ser: la existencia se define por su esencia negativa que en el caso del mexicano es un camino hacia la Nada. Id., p. 182.

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