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Alejandro Dumas, Impresiones de viaje. Traducidas por D. J. T y D. S. C. B., Barcelona, Tomás Gorchs,1840; Impressions de Voyage. De Paris á Cadix, Paris, ancienne Maison Delloye, Garnier frères, 1847-1848.
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A este sumando de publicaciones habría que añadir los artículos dados a la prensa y la insistencia de periodistas y autores en general que difundieron una imagen caricaturizada de España, como los escritos debidos a Chalamel -Un eté en Espagne-, George Borrow -La Bible en Espagne-, Giraud et Desbarolles -Deux artistes en Espagne.
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Vid., por ejemplo, el siguiente párrafo: «No se permite allí como en nuestro Madrid a los dueños de obras particulares embarazar el paso con grandes hacinamientos de escombros, cortes de maderas o preparaciones de la cal; tampoco se ven ostentadas al aire en ventanas y balcones las ropas recién lavadas, ni se tolera a los perros andar sueltos bajo su palabra, ni a las cabras echarse a pastar en medio de las calles y plazuelas; ni se ven grupos de mendigos ostentando sus llagas o pidiendo con voces lastimosas; ni tropas de muchachos arrojándose guijarros; ni guijarros tampoco sueltos que pudieran arrojarse aunque quisieran; ni acémilas enormes cargadas de sanguinosas reses o serones de pan; ni barreños de agua vertidos exabrupto a los pies del transeúnte; ni cuadrillas de jumentos portadores de ladrillos retozando en bulliciosa alegría; ni fornidos atletas pesando carbón o cargándose sobre sus hombros una casa entera», op. cit., p. 295.
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Mesonero pone punto final a este variopinto mundo dedicado a la diversión con el siguiente párrafo: «Las varias exposiciones ópticas, como el diorama del incendio de Moscú, el navalorama de las compañías marítimas, el cosmorama, georama, etc.; los experimentos de física, microscopios solares, linternas mágicas, electricidad y magnetismo, sonambulismo y adivinación; los ventrílocuos y prestidigitadores; los indios juglares e indianas bayaderas; los volatines intrépidos y autómatas cubileteros; los monstruos humanos, las figuras de cera, perros sapientes, pájaros obreros, pulgas maravillosas, serpientes danzarinas y tigres domésticos; los juegos de bochas, las riñas de gallos, los combates de fieras y carreras de caballos y otros mil ingeniosos espectáculos que a cada hora, a cada paso se reproducen sin cesar; habrá de convenirse en que aquel pueblo es un verdadero laberinto de la imaginación, un embrollo de los sentidos», ibid., p. 337.