31
Datos aportados por Palau, Manual del Librero Hispanoamericano, t. VII, Barcelona, Llibreria Palau, 1954.
32
Vid. J. Molas en introducción al Llibre de meravellas, MOLOC, Eds. 62, p. 16.
33
Rafael Gutiérrez Girardot, Modernismo, Barcelona, Montesinos, 1983 y «Los supuestos social históricos del Modernismo», Ínsula, núms. 485-486 (Abril-Mayo 1987), p. 38.
34
La afirmación podría hacerse extensiva a muchas de sus páginas en prosa, especialmente aquellas en que aparece su alter ego, Sigüenza.
35
El obispo leproso, Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1943, p. 1061.
36
Para la biografía mironiana pueden consultarse los trabajos de Vicente Ramos Vida y obra de Gabriel Miró, Madrid, El Grifón de plata, 1955, Heliodoro Carpintero, Gabriel Miró en el recuerdo, Universidad de Alicante, 1983 y Edmund King, Gabriel Miró: su pasado familiar», Papeles de Son Armadans, núm. 79 (Octubre 1962), pp. 65-81, entre otros.
37
La relación con La Regenta, novela en la que también esta claro el proceso de secularización, según ha demostrado Gutiérrez Girardot en el artículo antes citado, ha sido puesta de manifiesto por Paciencia Ontañón, Nuestro Padre San Daniel, El obispo leproso y La Regenta en Estudios sobre Gabriel Miró, Méjico, Universidad Nacional Autónoma de México, 1979 pp. 127-134 o Rodolfo Cardona «Tradición e innovación en Nuestro Padre San Daniel» en Márquez Villanueva, E., ed., Harvard University Conference in Honor of Gabriel Miró, Cambridge Mass. Harvard Studies in Romance Languages, 1982, pp. 47-62, Biruté Ciplijauskaité, «¿Don Fermín antimodelo de Don Magín?», en G. Bellini, ed., Actas del VII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Venecia, 1982, vol. I. pp. 307-315.
38
El mismo Miró recuerda en carta a su amigo Enrique Puigcerver, a raíz de la presentación de su candidatura a la Academia Española y del recién salido El obispo leproso al premio Fastenrath en 1927, la férrea oposición eclesiástica: «Se me han embestido y enroscado todos los sacres de San Ignacio y todos los galloferos de la pluma. La censura del gobierno ha consentido que me volcasen el estiércol de la Compañía y Cía. Pero ha tachado los artículos más valientes que me defendían»
(Vid. Vicente Ramos, op. cit., p. 32).
39
En 1927 Miró escribió una nota autobiográfica, luego reproducida en Obras Completas, edición conmemorativa, vol. I, Barcelona, Imp. Altés, 1932, pp. X-XI, en la que apunta: «Creo que en El obispo leproso se afirma más mi concepto de novela: decir las cosas por insinuación»
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Como muy bien apunta Miguel Ángel Lozano en su edición magnífica de Las cerezas del cementerio, a partir de la publicación de La señora, los suyos y los otros: «[...] el interés del escritor por la novela de personaje característica de esta primera etapa se desplaza hacia el interés por la novela de espacio, aquella que presenta la vida en un lugar, con la participación de una variedad de personajes y con mayor complejidad de la trama»
(Vid. Introducción, p. 47, a la edición de Las cerezas del cementerio, Madrid, Taurus, 1991).