Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

11

El ritmo. Crítica contemporánea, ed. cit., p. 20.

 

12

Ib., p. 24. El cap. en que figuran tan duros juicios es el IV, y lleva por título: «Endecasilabistas y versificadores».

 

13

Ib., p. 24.

 

14

Ib., p. 60.

 

15

El poeta repite aquí, con muy pocos retoques de estilo, la misma composición que, con el título de «Al mar. Oda», había publicado ya en Renglones cortos tres años antes (ed. cit., pp. 31-34).

 

16

Siempre manifestó nuestro poeta un amor apasionado por el mar: «Ese mar, ese mar me da la vida», decía con frecuencia (vid. J. L. Cano, «Dos encuentros malagueños», en Poesía española del siglo XX, Madrid, Guadarrama, 1960, p. 173).

 

17

Versos 50-78 del poema que comentamos. El mismo enfoque ofrece el soneto «Grandeza de Dios», publicado en Renglones cortos, ed. cit., p. 25.

 

18

Con ligeras, pero significativas variantes de estilo, había aparecido también en Renglones cortos, ed. cit., pp. 17-18, Luego volverá a publicarlo, con nuevas variantes, en la revista La Diana, III (1883), pp. 10-11; agradezco esta noticia a Pilar Ríos Palomares, joven especialista en Rueda, que me la comunica amablemente. Más tarde en Cantando por ambos mundos (1914), pp. 212-3.

 

19

Cf. T. Navarro Tomás, ob. cit., pp. 362-363 y 416-417.

 

20

M. Abdo Hatamleh, El tema oriental en los poetas románticos españoles del s. XIX, Granada, Anel, 1972, pp. 28, 165, 176-177 y 191; G. Díaz-Plaja, Introducción al estudio del romanticismo español, Madrid, Espasa-Calpe, 1942, pp. 217-232; J. Lomba Pedraja: Arolas. Poesías, Madrid, Clásicos Castellanos, 1958, pp. XXVII-XXX.