Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

11

Cfr. J. Brown y J. H. Elliot, Un palacio para el rey. El Buen Retiro y la corte de Felipe IV, Madrid, Alianza, 1988, p. 293.

 

12

Ibídem, p. 290. Una descripción más amplia de la naturaleza humana, en la que «la malicia se pone la máscara de la virtud para engañar», puede verse en la página siguiente, la 291, que supone una descripción antológica desde el desengañado y pesimista punto de vista barroco.

 

13

Ibídem, pp. 207-208.

 

14

Ibídem, pp. 216-217. Saavedra se refiere también a un texto de Las partidas de Alfonso X el Sabio, en el que se afirma la necesidad de que los hombres tomen ejemplo de los reyes, ya que éstos son como espejos en los que ven su semejanza. Por otra parte, ya Alciato había dedicado uno de sus Emblemas, citando explícitamente a Epicteto, a considerar que la Fortuna contraria debe sufrirse y, de la misma manera, la próspera temerse.

 

15

Ibídem, p. 219.

 

16

Ibídem, p. 232.

 

17

Ibídem, p. 228.

 

18

Ibídem, pp. 642-643.

 

19

C. Ripa, Iconología, Madrid, Akal, 2002, tomo I, p. 234. La edición príncipe fue publicada en Roma en 1593 sin figuras al igual que en la edición de Milán de 1602; pero ya en 1603 aparece también en Roma la primera edición ilustrada, a la que seguirían otras ediciones también ilustradas en Padua (1611), Siena (1613), etc. hasta convertirse en un libro de gran difusión en todos los ambientes cultos de toda Europa, de manera que con toda seguridad fue consultado por Saavedra.

 

20

Cfr. El catálogo (a cargo de G. Borrelli) de la muestra bibliográfica celebrada en Nápoles, Palacio Serra di Casano, en julio de 1994 con el título Ragion di Stato. L'arte italiana della prudenza politica, Nápoles, Istituto Italiano per gli Studi Filosofici, 1994, p. 156.