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171

Madre de Santiago = artículo arriba.

 

172

Mantenerse o persistirse con pertinancia en una cosa que se ha aprehendido o empezado a ejecutar. Autoridades, s. v. trece, estarse en sus trece.

 

173

Moño de pelo (mexicanismo). Santamaría y Diccionario de la Real Academia Española, s. v. chongo.

 

174

Souliers à la poulaine. Femenino del adjetivo poulain (polaco). Zapato de punta retorcida. Petit Robert I y Dictionnaire Moderne Larousse, s. v. poulaine.

 

175

Puntas: especie de encajes de hilo, seda, etc. Encaje: labor de hilos entretejidos con primor y arte, que forman figuras y flores. Por extensión del verbo encajar (metafóricamente: engañar en lo que se da o se dice, haciendo creer una cosa por otra), timo. Encajarse (disfrutar de otro y, «como vulgarmente se dice, pegársele de gorra»). A todas luces, la frase es equivalente a un timo mañoso de algo en apariencia primoroso pero que no lo es, ni vale (la pena). Autoridades. s. v. puntas, encaxar, encaxarse, encaxe.

 

176

Referencia a Florinda, «La Cava», hija del conde don Julián, señor de Ceuta, por la cual, según el romance, se perdió España. Romancero del último rey godo. Véase, por ejemplo, Mercedes Díaz Roig (ed.), El Romancero viejo. Madrid: Cátedra, 1985 [10. ª ed.], pp. 111-117.

 

177

Referencia a Rodrigo, «el godo», último rey visigodo de España. Según el romance, fue su pasión por Florinda lo que le llevó a enemistarse con el conde Julián, propiciando que éste les abriera las puertas a los moros y así se perdiera España. La venganza de don Julián. Ibid., p. 113.

 

178

Lugar común hacia que se perdió la fe cristiana con la llegada de los moros.

 

179

El palo tiene relación con el simbolismo del fuego y, en consecuencia, con los de la fertilidad y la regeneración. En algunas sociedades primitivas se relaciona con el falo, a veces representándose de gran tamaño en figurillas de barro. Cfr. Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, Dictionnaire des symboles. Mythes, réves, coutumes, gestes, formes, figures, couleurs, nombres. Paris: Robert Laffont, Júpiter, 1982, pp. 110-112. La palabra «gering» proviene del verbo jeringar (porfía enfadosa y molesta que inquieta y desazona) y de jeringa, que en ese tiempo era equivalente a lo que hoy se conoce como lavativa. Así el «palo de Gering» es el «palo de jeringar», o falo. Es posible que el secretario, al transcribir el sermón en el proceso, pecara de pudoroso y no quisiera poner la palabra completa, hecho que se ha notado en otros escritos de la Inquisición. Autoridades, s. v. palo, xeringa, xeringar.

 

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El verbo tirar, entonces como ahora, implicaba atraer, inclinando la voluntad de otro, arrastrar(se) hacia una pasión o tener la inclinación hacia ello. Autoridades y Diccionario de la Real Academia Española, s. v. tirar. Así, si se nos permite la comparación, al igual que «la cabra tira al monte», las doncellas tiran, provocadoramente, hacia conseguir marido o lograr placeres carnales, pues está en ellas hacerlo. Por otra parte, es ésta la descripción de un acto lúdrico de provocación en el juego del amor.