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231

«[México, 1819] Sin portada. [Denuncia de proposiciones heréticas]» (AGN, Inquisición, vol. 1466, sin expediente, fols. 89r-90r).

 

232

«1809. Sin lugar. Expediente formado con motivo de haberse denunciado unas cedulitas de oblea con la Jaculatoria en tu Concepción o Virgen Purísima, las que tomadas en agua facilitan los partos, curan otras dolencias, etcétera» (AGN, Inquisición, vol. 1445, fol. 236r-236v).

 

233

«1805. Ynquisición de México. El Señor Inquisidor Fiscal de este Santo Oficio contra Don José Gutiérrez, familiar que fue del Excelentísimo Señor Flores. Por cantos inhonestos» (AGN, Inquisición, vol. 1362, exp. 14). Dos testimonios de este proceso se hallan reproducidos en: Concepción Company Company, Documentos lingüísticos de la Nueva España. Altiplano central. (Prólogo de Juan M. Lope Blanch). México: Universidad Nacional Autónoma de México (Instituto de Investigaciones Filológicas), 1994, pp. 682-686.

 

234

Palabra tachada en el manuscrito.

 

235

«Ynquisición, año de 1808. Expediente formado con motivo de haberse denunciado dos tomitos de seguidillas y polos para cantar a la guitarra, compuestos por Don Preciso, nombre del autor» (AGN, Inquisición, vol. 1438, exp. 10, fols. 69r-74v).

 

236

Ésta es una conjunción de dos artículos. El primero, que intitula a ambos, fue originalmente publicado en Martha Elena Venier (ed.), Varia lingüística y literaria. 50 años del CELL. II, Literatura: de la Edad Media al siglo XVIII. México: El Colegio de México, 1997, pp. 397-413. El segundo, «La prohibición y la conveniencia: Antonio Núñez de Miranda y la Inquisición novohispana», fue originalmente publicado en K. Josu Bijuesca y Pablo A. J. Brescia (eds.), Sor Juana & Vieira, trescientos años después. México: University of California, Santa Barbara (Center for Portuguese Studies and Department of Spanish and Portuguese), 1988, pp. 67-83 (Anejo de la revista Tinta).

 

237

Se encargó de que se construyera la capilla de la Purísima en el Colegio de San Pedro y San Pablo (estrenada en 1669), de que se administraran obras pías como la de don Andrés de Carvajal y Tapia, de favorecer con las limosnas que recogía al hospital de los «Pobres Inocentes» (San Hipólito) y hasta de abrir una fundación que repartía los intereses cada mes, según se necesitara. Cfr. Gerard Decorme, La obra de los jesuitas mexicanos durante la época colonial, 1572-1767 (compendio histórico). México: Antigua Librería Robredo de José Porrúa e Hijos, 1941, t. 1, pp. 316-317.

 

238

«No leyó libro que no se le quedase impreso en la memoria, por lo cual era llamado "la biblioteca viva de los Jesuitas"», José Mariano Beristáin de Souza, Biblioteca Hispano Americana Septentrional. México: Ediciones Fuente Cultural, 1883, t. 4, p. 31.

 

239

«Fue [...] tanta su erudición en las ciencias sagradas y profanas, especialmente en el Derecho Canónico y Civil y en la Historia Eclesiástica que era sentencia común que, si hubiese de celebrarse un Concilio General, debería de ir el P. Núñez por teólogo y letrado de la Nueva España», Decorme, op. cit., p. 182.

 

240

Antonio Alatorre, «La Carta de Sor Juana al P. Núñez (1682)», Nueva Revista de Filología Hispánica, 35: 2 (1987), p. 601, n. 22. Para Paz, Núñez «como calificador era el guardián de la doctrina», Octavio Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, p. 583; yo subrayo.