41
E. Norden: Die antike Kunstprosa, I, Leipzig 5, 1958, pp. 889 y ss.
42
E. Fraenkel: Plautinisches im Plautus, ahora en versión italiana, Elementi plautini in Plauto, trad. F. Munari, Florencia, 1960, pp. 341 y ss.
43
Y no se olvide que la helenización de la oratoria es posterior a la de la tragedia: todavía para Catón podía tener carácter de máxima el rem tene, uerba sequentur y el uir bonus dicendi peritus. (Lo que hace, de paso, que la anterior discrepancia entre las posturas de Norden y de Fraenkel pueda zanjarse fácilmente, juzgando por vía genética, a favor del último). Y que Paratore, Storia..., citada, p. 43, haya podido escribir a propósito de la mayor facilidad de la adaptación de la comedia ante el público itálico: «si aggiunga il carattere magniloquente, frondoso, barocco che, anche per la presenza dei cantica, quindi dell'elemento melodrammatico, contraddistingue FIN DALLE ORIGINI, la tragedia latina, fiore di serra poco connaturato con la tradizione culturale autoctona».
44
Storia..., citada, p. 69.
45
W. Beare: The Roman Stage, Londres, 1950, p. 25.
46
Lo que cabe defender contra Beare, y precisamente a base de esta consideración de las relaciones entre oratoria y tragedia, es que la frase resulte formalista y pedante.
47
M. Pacuvius..., citada, pp. 98 y 83, respectivamente.
48
Fuentes en H. Bardon: La littérature..., citada, I, p. 91.
49
Cf. E. Paratore: Storia..., p. 275.
50
Singularidad condicionada: él no fue el único tragediógrafo de la época (cf. H. Bardon: La littérature..., citada, II, pp. 129-132), y cuanto se diga en el texto está condicionado a que los demás autores congéneres hayan seguido o no directrices parecidas a las senequistas en aquel revivir de la tragedia como de tantos otros géneros que, bajo Nerón, parece obedecer a un intento de superación, fomentada por el emperador-literato, de todo lo que hubiesen producido las letras latinas en otras épocas: «literatura del esfuerzo», tal podría haber sido su denominador común.