1
Ésta y las demás loas referidas o incluidas, además de las citas, se tomarán de la edición de las Obras completas de sor Juana Inés de la Cruz, por Alfonso Méndez Plancarte (1955). Se seguirá la numeración de las loas que él asigna, entre corchetes. Para evitar repeticiones, sólo se incluirá el tomo y número de página. Las fechas y fechas probables de representación irán entre paréntesis.
2
En la vida todo es verdad y todo es mentira. Comedia de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), «impresa en su Tercera parte (Madrid, 1664), fols. 1 r-26 v. El autógrafo se conserva en la B.N.M., Res. 87, también hay otro manuscrito de fines del siglo XVII, 16.692, que Paz llama ''incompleto'', pero no es así (Paz 1983, pp. 178-179). En la B.N.M hay copia manuscrita con la fecha de 1750, y otra, incompleta, con licencias de 1764. Sobre los manuscritos, véase la edición de En la vida todo es verdad y todo mentira de Don William Cruickshank (Londres, 1971), xxviii-xxxi». Varey y Shergold consignan cuatro representaciones de esta comedia en la corte madrileña entre 1659 y 1691. (Varey y Shergold 1989, p. 110).
A propósito de No puede ser el guardar una mujer, de Agustín Moreto (1618-1669), Méndez Plancarte apunta que en México gustaba mucho esta comedia -impresa en Escogidas XIV (Madrid, 1661) y representada varias veces en Madrid- (Varey y Shergold 1989, p. 174), según información que recoge del Diario de Robles (Méndez Plancarte, t. III, p. 716).
3
La cronología de las loas se debe a Alberto G. Salceda (1953, pp. 333-358). Méndez Plancarte la emplea en la edición de la obra completa de sor Juana.
4
«El orden cortesano es el orden cósmico y la poesía no hace más que reproducir la doble jerarquía del universo y la sociedad. Por una parte, triunfo de la forma; por la otra, substitución de la realidad por la ideología» (Paz 1983, p. 253) . Véase también, y en relación con las loas cortesanas, el capítulo «Lisonjas y mercedes», pp. 245-259.
5
«La etiqueta nunca es explícita ni literal: es un lenguaje emblemático y sólo aquel que posee la clave puede descifrarlo. Por eso hablo de ''disfraces transparentes''». (Paz 1983, p. 251).
6
«El Sol, llamado así porque él solo es fuente de luz, de quien la reciben todos los otros planetas y estrellas, siendo como Rey y señor entre ellos..., espíritu del cielo y gobernador del mundo» (Enrico Martínez: «Reportorio», Méj. 1606, trat. I, c. 32; citado por Méndez Plancarte t. III, p. 711).
7
Véanse, por ejemplo, las loas: [376] Loa a los años del rey (III) (1681 ó 1682?); [378] Loa a los años del rey (V) (1684); [383] Loa al año que cumplió el señor don José de la Cerda, primogénito del señor virrey marqués de la Laguna (1684). En la concepción del cosmos, sor Juana sigue la que considera a la tierra centro del cosmos, y donde el sol es un planeta.
8
Véase Roy Strong «II. Imágenes del imperio. Carlos V y el viaje imperial», (1988, pp. 85-104). A propósito de la imagen del rey en el escenario, Méndez Plancarte sugiere que quizá el retrato del rey estuviera en la escena de representación de la primera loa al rey (p. 374; t. III, pp. 658-659). De ser así, el recurso recuerda el empleado en la representación de los autos sacramentales donde era común que el Santísimo presidiera la escena.
9
Pudiera ser atractivo el estudio de las figuras masculinas y femeninas en las loas de sor Juana. En las que considero cuento aproximadamente treinta figuras femeninas y veinte masculinas. Hay que tener en cuenta que el género de la figura no coincide necesariamente con el género de su discurso. Es el caso de El Cielo que representa a la virreina (véase Marta Gallo, «Masculino/femenino: interrelaciones genéricas en El divino Narciso de sor Juana» en Poot Herrera, ed., 1993, pp. 227-236).
10
González Obregón, Luis, 1979, p. 326. Esta cita viene de Isidro de Sariñana, «La catedral de México» en Noticia breve de la solemne, deseada, última dedicación del Templo metropolitano de México, México, Francisco Rodríguez Lupercio, 1668.