1
Margarita Ucelay, Los Españoles pintados por sí mismos, El Colegio de México, 1951; Leonardo Romero, «Relato y grabado en las revistas románticas: los inicios de una relación» (en Voz y Letra, Málaga, I, 1990, pp. 157-170); Edith Helman, Jovellanos y Goya, Taurus, Madrid, 1970; Valeriano Bozal, La ilustración gráfica del siglo XIX en España, Alberto Corazón, Madrid, 1979. Y aunque excede cronológicamente al período a que voy a referirme en estas páginas, es obligado citar el Coloquio sobre La presse illustrée en Espagne: Les «Ilustraciones». 1850-1920, celebrado en la Université Rennes 2 Haute Bretagne, organizado por J. F. Botrel y E. Trenc, en febrero de 1992. En él presentó una magnifica ponencia el profesor Cecilio Alonso, «Antecedentes de las Ilustraciones», donde se analizan las publicaciones españolas con grabados de 1834 a 1849.
2
Por ejemplo, cuando Viera y Clavijo escribe en su adolescencia la Vida del noticioso Jorge Sargo, la más completa estampa - a manera de relato picaresco - de las costumbres tinerfeñas de la primera mitad del siglo XVIII, adorna su manuscrito con trece ingenuos dicujos que son ilustraciones del texto y, secundariamente, otras tantas escenas costumbristas (Véase, José Viera y Clavijo, Vida del noticioso Jorge Sargo, Preliminar y notas de E. Romeu Palazuelos, Goya Edcs., Santa Cruz de Tenerife, 1983. La obra se conservó manuscrita hasta esta citada edición).
3
Véase la edición facsimilar, con Introducción de Julián Gallego, Sociedad de Bibliófilos Españoles, Madrid, 1963.
4
Colección de trajes de España, tanto antiguos como modernos, Edición facsimilar, Prólogo de Valeriano Bozal, Fundación Universidad-Empresa, Turner, 1988. Hay, por supuesto en la Colección un evidente afán de tipismo. Hasta el punto de insertar en la portada una Advertencia, notificando «que los curiosos de fuera o dentro de la Corte que gustaren comunicar algún dibujo de Vestuario poco conocido y existente en algún Pueblo, Valle, o Serranía de la Península, serán recompensados con otros tantos quadernos, como figuras remitan en carta...».
5
Me refiero a la sustitución, anti-tipificadora, de la figura anónima del torero en la plaza, por los retratos al final de la faena de Pedro Romero y Joaquín Costillares, o en la misma línea, del actor Miguel Garrido, en traje de gitano. Únicamente podrían acercarse a la escena costumbrista, simpre sin texto, los dedicados a «las castas de América», De Español e India nace Mestizo, De Mestizo e India nace Collote, etc... - son seis grabados - ya que, al representar al trío familiar, se refleja una estampa de su vida cotidiana.
6
Ob. cit., p. 135.
7
Enrique Rubio Cremades, Periodismo y literatura: Ramón de Mesonero Romanos y «El Semanario Pintoresco Español», Institut de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1995.
8
Memorias de un setentón, ed. de José Escobar y Joaquín Alvárez Barrientos, Castalia, Madrid, 1994, p. 508.
9
Cit. a través del artículo de Ingrid Schulze, «La imagen de España en el Pfennig-Magazin alemán entre 1833 y 1842», (en Revista de Ciencias de la Información, Complutense, Madrid, 1989, pp. 301-322).
10
La serie tiene un título de resonancia barroca, lo que, de nuevo, nos remite al Mesonero erudito, tan conocedor de la literatura costumbrista del XVII. La lejana inspiración de la serie en Los peligros de Madrid, de Baptista Remiro de Navarra (Zaragoza, 1646) es sostenida - en opinión que comparto - por Lee Fontanella, «Peligros de Madrid», (en Poemas y ensayos para un Homenaje, Turner Madrid, 1976, pp. 67-79).