1
Así, por ejemplo, Francisco Vega Díaz, uno de los «inquisidores», que declaraba en el acto mismo: «Vaya por delante mi criterio: me parece descabellado el propósito que a esta convocatoria fue asignado, impuesto, al parecer, por el autor del libro, ansioso de descargar su contienda. Esto da lugar a que los sentados en esta mesa podamos parecer miembros de un tribunal y los que abarrotan el salón un jurado público no exento de pasión». En Cuadernos hispanoamericanos, 446-447 (1987): 129.
2
Por ejemplo. Carlos Castilla del Pino. Véanse los numerosos comentarios aparecidos en la prensa diaria con tal ocasión.
3
Pedro Laín Entralgo (1976): Descargo de conciencia (1930-1960). Barcelona: Barral. Apareció en abril. En octubre se hizo ya una segunda edición. En 1989 se llevó a cabo una nueva edición en Alianza, con la única adición de un breve prólogo. En 2003 se ha vuelto a reeditar en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Se trata, sin lugar a dudas, de una importante fuente de información acerca de la trayectoria pública y política de Laín durante estos años, y la principal, evidentemente, acerca de su trayectoria interna. Los números entre paréntesis que aparecen en el texto remiten siempre a la primera edición.
4
«Los supuestos» (1976), recogido en Laín Entralgo, Pedro (2003): Descargo de conciencia (1930-1960), o. cit., p. 17.
5
Los valores morales del Nacionalsindicalismo. Madrid: Editora Nacional, 1941, pp. 19-20. Ignacio Sotelo subraya como Laín vio en la Falange una síntesis «de catolicismo y modernización social, nacionalismo y afán de renovación científica» («España como problema. La reflexión política de Laín en la España del siglo XX». En La empresa de vivir. Estudios sobre la vida y la obra de Pedro Laín Entralgo. Barcelona: Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2003, pp. 140). «Los falangistas en torno a Ridruejo -dice-, en nombre de la necesaria unidad para ganar la guerra, asumieron -no podían hacer otra cosa- que se suspendiera -aunque en realidad, se eliminara- la línea revolucionaria que muy en el último minuto había consentido José Antonio» (o. cit., p. 141). Es patente, en efecto, en todo el libro este marcado acento revolucionario y social.
6
Los valores morales del Nacionalsindicalismo, o. cit., p. 1941, 8. Según dice el propio Laín, este libro es «un canto de cisne de la pasión española que cinco años antes había suscitado en mí, recién llegado a la Pamplona de la guerra, la lectura de los discursos de José Antonio» (Descargo de conciencia (1930-1960), o. cit., p. 309).
7
Ortega se negó a colaborar en la misma a pesar de las instancias de Marías. Algunos han querido interpretar esto maliciosamente y con bastante torpeza como un intento por parte de éste de acercar a Ortega al régimen.
8
Citado en Elías Díaz (1974): Notas para una historia del pensamiento español actual (1939-1973). Madrid: EDICUSA, p. 28.
9
A duras penas fue tolerada, por ejemplo, por instancias políticas, la colaboración en la misma de un Julián Marías.
10
Rafael Calvo Serer (1949): España, sin problema. Madrid: Rialp, pp. 10-11.