1
The Spain of Fernando de Rojas. The Intellectual and Social Landscape of «La Celestina», Princeton University Press, 1972, xv + 559 pp.
2
Esta frase puesta en boca de Sempronio (ed. Criado de Val-Trotter, p. 215) es ambigua. Puede también leerse con el significado de que Sempronio se peleaba con muchachos que tiraban piedras a los pájaros porque las piedras estropeaban las hortalizas. Creo más probable mi interpretación. Las primeras traducciones francesas e italianas de la Tragicomedia dejan intacta la ambigüedad.
3
Da idea de un hombre gordo, holgazán («hombre muy gordo y flojo o muy blando de genio», según los diccionarios modernos). Esto explica quizá por qué, en lugar de cortar el álamo que cobijaba a los perjudiciales pájaros, Mollejas prefería emplear a muchachos que les tiraban piedras.
4
Véase también Luis Martínez Kleiser, Refranero general ideológico, Madrid, 1953, núm. 32, 025, bajo el subtítulo «Ignorancia».
5
Escribe Vicente (vv. 364-365): «Mudando vas la peleja: / sabes d'achaque d'igreja!». La observación se aplica ahí a un pastor que, inverosímilmente, acaba de comentar pasajes del Cantar de los cantares explicando cómo tienen implicaciones marianas (Obras dramáticas castellanas, ed. T. R. Hart, Madrid, 1962, p. 21).
6
Véase P. E. Russell y A. R. D. Pagden, «Nueva luz sobre una versión española cuatrocentista de la Ética a Nicómaco: Bodleian Library, MS Span. d. I», Homenaje a Guillermo Guastavino, Madrid, 1974, pp. 125-146 y, más especialmente, A. R. D. Pagden, «The Diffusion of Aristotle's Moral Philosophy in Spain, ca. 1400-ca. 1600», Traditio, XXXI (1975), pp. 287-313.
7
Agradezco al doctor I. W. F. MacLean, de The Queen's College, Oxford, experto en la literatura misógina del Renacimiento, estas citas del De generatione, igual que otros datos sobre el asunto.
8
Celestina comentada, f. 31r, n. 92.
9
Extractos de los libros de claustros de la Universidad de Salamanca, siglo XV (1464-1481), ed. Florencio Marcos Rodríguez, Salamanca, 1964, núm. 537. Como es sabido, los Libros de claustros del siglo XV no se conservan, desgraciadamente, después de 1481.
10
Ibid., núms. 1218 y 1219. El sermón se predicó al quemarse solemnemente ciertas obras de Pedro Martínez de Osma, titular de la cátedra de Prima de teología, tras haber sido declaradas escandalosas y heréticas por el arzobispo de Toledo, cumpliendo éste las órdenes del Papa. Se notará que esta quema de libros nada tenía que ver con la Inquisición española, inexistente en aquella fecha en Castilla la Vieja.