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Parece que la pimienta y el azafrán jugaban un papel importante en su elaboración (BERTRÁN ROIGÉ, P., «El menjador de l'Almoina de la catedral de Lleida. Notes sobre l'alimentació dels pobres lleidatans al 1338», Ilerda, 40 (Lérida, 1979), p. 105).

 

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Resulta interesante recordar que los días que comieron pescado fueron el 21 y 22 de junio, y que la compra de aceite se realizó este último. Suponemos que de una u otra manera ya estarían abastecidos.

 

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Era un potaje o menestra que se hacía de verduras, legumbres y semillas: como garbanzos, lentejas y espinacas (Diccionario de Autoridades, voz «cocina»).

 

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Sabemos que durante la noche del 17 al 18 de junio, en el trayecto de Tarazona a Soria, tuvieron que pernoctar en el camino. Por lo visto, conocían la distancia que separaba de un lugar y se abastecieron de cebada para las cabalgaduras, pero en lo referente a alimentos sólo adquirieron 4 panes. En ningún momento se menciona que cenaron, por lo que es muy posible que todavía les sobrara comida del mediodía.

 

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Resulta interesante observar cómo en esta ocasión se presentan en la mesa una gran cantidad de pollos, y por primera y única vez carnero. El ofrecimiento de unos alimentos mejor considerados, dentro del escalafón alimentario medieval, a los que estaban acostumbrados a tomar diariamente, implicaría una forma de corroborar el pacto alcanzado. Un interesante punto de vista sobre la generosidad alimentaria en la Baja Edad Media lo podemos ver en DE CASTRO MARTÍNEZ, T., La alimentación en las crónicas castellanas bajomedievales, Granada, 1996, pp. 78-105.

 

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Entre la comitiva que acompañaba a Guillermo de Meaucort es posible que se encontrara Pedro Martínez de Turrillas, notario (folio 3r.).

 

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CARRASCO PÉREZ, J. y VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Nueva embajada de Navarra a Castilla en 1362. Las cuentas de un viaje», Historia, Instituciones y Documentos, 8 (Sevilla, 1981), pp. 85-149; VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Datos sobre alimentación y coste de la vida en Vitoria a mediados del siglo XIV (1369)», en Vitoria en la Edad Media. Congreso de Estudios Históricos, Vitoria-Gasteiz, 1982, pp. 779-792; y del mismo autor, «Datos sobre la alimentación en la frontera navarro-castellano-aragonesa en el siglo XIV», en Manger et boire au Moyen Âge, t. 2, Niza, 1984, pp. 233-252. Resulta significativo cómo la variedad de alimentos es bastante inferior a la de otra embajada navarra, del año 1355, en que tampoco destaca por la presencia de abundantes productos (SERRANO LARRÁYOZ, E, «Un proyecto de embajada navarra a Cerdeña. Cuestiones alimentarias de un viaje a mediados del siglo XIV», Acta Histórica et Archaeologica Mediaevalia, en prensa).

 

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En junio de 1370, por un carnero pagaron 280 maravedís. En agosto del año anterior, medio costaba 16'5 maravedís (VILLEGAS DÍAZ, L. R., «Datos sobre alimentación y coste de la vida en Vitoria...», obra citada, p. 790).

 

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En otro trabajo de esta índole, vemos cómo los miembros del Hostal de Leonel de Navarra, hijo bastardo de Carlos II, rey de Navarra, en la misma fecha de 1383 se abstuvieron de comer carne; y consumieron pan, vino, pescado, aceite y salsa (SERRANO LARRÁYOZ, F., «Alimentación y jerarquía social. La mesa de Leonel de Navarra (1383)», en Mito y Realidad en la Historia de Navarra. Actas del IV Congreso de Historia de Navarra, Pamplona, 1998, t. 1, p. 453).

 

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Con la excepción de la noche del 17 al 18, que según todos los indicios debieron dormir al raso (folio 1v.).

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