11
Florilegio de poesías castellanas del siglo XIX, V, Madrid, Fe, 1904, p. 92. Sobre la influencia de los costumbristas en el desarrollo de la novela, vid. también su artículo «El gusano de luz de Salvador Rueda», en O. C. II, pp. 786-791.
12
Menéndez Pelayo fue paño de lágrimas de las quejas del escritor, quien nunca quiso admitir tal acusación. «Con dos fuerzas han quebrado los críticos mis alas, llenándome de timidez. Quiero darles gusto y salvarme de los defectos que me acusan y no puedo. Son los dos defectos: primero, que discretean demasiado mis personajes, y que todos son yo, y segundo que con mis filosofías canso», le confiesa en carta del 22 de junio de 1882. (Epistolario de Valera y Menéndez Pelayo (1877-1905), Madrid, Espasa-Calpe, 1946, p. 127). Entre todos, quien se mostró más sarcástico fue Manuel de la Revilla. (Vid. «Don Juan Valera», en Obras de..., Madrid, Sáinz, 1883, pp. 47-55). Hasta sus mejores defensores lo reconocen. J. F. Montesinos es tajante: «Lo más evidente es esto: que el personaje central de las obras de Valera será Valera mismo». (Valera o la ficción libre, Madrid, Castalia, 1969, p. 84).
13
Solos de «Clarín», ed. moderna, Madrid, Alianza, 1971, p. 308.
14
En J. F. Montesinos, ob. cit., p. 144.
15
«El regionalismo literario en Andalucía», O. C. II, p. 1052a.
16
Ob. cit., p. 210.
17
Prólogo a la edición de Nueva York, Appleton, 1886. Reproducido en la ed. de Manuel Azaña, Madrid, «La lectura», 1927, Clásicos Castellanos, LXXX; también, en la ed. de L. García Lorenzo, Madrid, Alhambra, 1977, p. 50.
18
Sobre estos y otros rasgos que componen la radiografía interna de los personajes valerianos, vid. mi estudio, La novela española de la Restauración (1875-1885): sus formas y enunciados narrativos, Barcelona, Puvill, 1979, pp. 53-66, 80-87, 93-95, 314-317.
19
En J. F. Montesinos, ob. cit., p. 91.
20
Vid. mi Estudio Preliminar a la edición de Sotileza (Madrid, Alhambra, 1977), pp. 23-24.