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Antonio Di Benedetto es autor de los siguientes libros: Mundo animal (cuentos), 1953; El pentágono; novela en forma de cuentos, 1955; Zama (novela), 1956; Grot (cuentos), 1957; Declinación y Ángel (relatos), 1958; El cariño de los tontos (cuentos), 1961; El silenciero (novela), 1964; Los suicidas (novela), 1969; Absurdos (cuentos), 1978; Cuentos del exilio (cuentos), 1983 y Sombras, nada más (novela), 1985. Entre la bibliografía fundamental sobre el autor y su obra destacamos: de Carlos O. Nállim, «A propósito de El Silenciero, de Antonio Di Benedetto», en Libros Selectos; Boletín Bibliográfico, México, n.º 29 (15 de abril de 1966), pp. 13-16, además de «Zama, entre texto, estilo e historia», en Anales de Literatura Hispanoamericana, Madrid, Universidad Complutense, n.º 1 (1972), (reeditado posteriormente en Carlos O. Nállim, Cinco narradores argentinos, México, Universidad Autónoma de México, 1987, pp. 103-117. Véase además: María Esther de Miguel y otros, Aproximación a la obra de Antonio Di Benedetto, Buenos Aires, Nueva Crítica, 1970. Günter Lorenz, «Antonio Di Benedetto», en su Diálogo con América Latina; panorama de una literatura del futuro, Valparaíso (Chile), Ediciones de la Universidad de Valparaíso, Pomaire, 1972, pp. 109-140. Malva Filer, La novela y el diálogo de los textos. «Zama» de Antonio Di Benedetto, México, Oasis, 1982. Graciela Maturo, «Estudio preliminar» a Páginas de Antonio Di Benedetto seleccionadas por el autor, Buenos Aires, Celtia, 1987. Gaspar Pío del Corro, Zama, zona de contacto, Córdoba, Ediciones Argos, 1992.
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Entendemos aquí poética, en un sentido general, como el conjunto de principios o reglas, explícitos o no, que observan un género literario, una escuela o un autor. En este caso nos ceñimos a los comentarios explícitos de un autor determinado sobre su propia creación.
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En numerosas ocasiones Antonio Di Benedetto aclara que no es un pensador, ni un filósofo. Por ello en sus respuestas se deja llevar constantemente por el placer de narrar, de allí que sean más jugosos los comentarios sobre el proceso creativo, más concreto y más narrativo si se quiere, que la reflexión más abstracta sobre el arte. Incluso, en sus reflexiones sobre lo qué es la literatura, vemos cómo, una y otra vez, vuelve sobre su propia experiencia, dando una definición muy vivenciada de lo que para él es la literatura.
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Existen, sin embargo, datos que nos hablan de una reflexión más organizada especialmente sobre literatura fantástica, como por ejemplo una conferencia sobre el tema en la Biblioteca Nacional (Cfr. «Sobre literatura fantástica habló Antonio Di Benedetto», en La Prensa, Buenos Aires (5 de octubre de 1958), p. 18) y una serie de apuntes que conformarían un libro inédito. Cfr. Joaquín Soler Serrano, «Mis personajes favoritos. Resumen de las más famosas entrevistas en el programa A fondo», Tele Radio, Madrid, n.º 77 (enero de 1979), pp. 609-616.
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Las principales entrevistas que nos han servido como fuentes para este artículo son, en orden cronológico: «Sobre literatura fantástica habló Antonio Di Benedetto», La Prensa, Buenos Aires (5 de octubre de 1958); «Confesiones de Antonio Di Benedetto», Todo, Mendoza, n.º 1 (septiembre 1964); «Algunas verdades sobre porteños y provincianos», Clarín, Buenos Aires (25 de marzo de 1971), p. 2; Günter Lorenz, «Antonio Di Benedetto», en su Diálogo con América Latina; panorama de una literatura del futuro, Valparaíso (Chile), Ediciones de la Universidad de Valparaíso, Pomaire, 1972, pp. 109-140; Rodolfo Braceli, «Un escritor en serio», Gente y la actualidad, Buenos Aires, n.º 387 (12 de diciembre 1972), pp. 84-88; Celia Zaragoza, «Los cuentos de mi madre me enseñaron a narrar», Crisis, Buenos Aires, n.º 20 (diciembre 1974), pp. 40-43; Ricardo Zelarayán, «Un ser desdichado que tiene que luchar contra la palabra», Clarín, Buenos Aires (12 de junio de 1975), Supl. «Cultura y Nación», pp. 1-5; Celia Zaragoza, «Antonio Di Benedetto: "El instinto de muerte es tema permanente en mis libros"», El País, Madrid (domingo 14 de enero de 1979), Sec. «Arte y Pensamiento», pp. IV-V; Mariano Aguirre, «Lo moral y lo fantástico en la obra de Antonio Di Benedetto», La Prensa, Buenos Aires (9 de marzo de 1980); «Encuesta a escritores argentinos», en Capítulo; Historia de la literatura argentina, Fascículo n.º 145, Buenos Aires, CEAL, 1982, pp. 409-414; Fermín Fevre, «Volver por la puerta grande», Clarín, Buenos Aires (14 de abril de 1983); Armando Almada Roche, «Entrevista a Antonio Di Benedetto: "El escritor es un demonio que sufre"», La Prensa, Buenos Aires (24 de febrero de 1984); Jorge Lafforgue, «La literatura es un largo sueño; el horror y la ficción en una charla con el escritor Antonio Di Benedetto», La Nación, Buenos Aires (1984); «Di Benedetto la puede contar», Ahora (7 de junio de 1984), p. 13; «Don Antonio vuelve a la otra libertad», Tiempo Argentino, Buenos Aires (10 de junio de 1984), «Cultura», pp. 4-5; Celia Zaragoza, «Con Antonio Di Benedetto a punto de partir de España», La Prensa, «Panorama Cultural», Buenos Aires (domingo 7 de octubre de 1984), 1.ª Sección, p. 9; Armando Almada Roche, «Antonio Di Benedetto: La literatura, el amor, las mujeres» (fotocopia sin datos); Jorge Halperín, «Lentamente estoy volviendo al exilio», Clarín, Buenos Aires (14 de julio de 1985); Gustavo Beliz, «Di Benedetto, entre el exilio y la esperanza del paraíso», La Razón, Buenos Aires (18 de noviembre de 1985); Andrés Cáceres, «Antonio Di Benedetto. En busca de la memoria perdida», Mendoza, Mendoza (12 de octubre de 1986); Armando Almada Roche, «El escritor es un demonio que sufre», Clarín, Buenos Aires (16 de octubre de 1986), Supl. «Cultura y Nación», p. 8; Jorge Urien Berri, «Antonio Di Benedetto, el autor de la espera», La Nación, Buenos Aires (19 de octubre de 1986); «Entrevista con Antonio Di Benedetto», Quimera, Buenos Aires, n.º 59 (1987).
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Günter Lorenz, Op. cit., p. 136.
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El 24 de marzo pierde la libertad sin que aún se haya dilucidado cuáles fueron las causas. Permanece en prisión hasta el 3 de setiembre de 1977. Meses después, en diciembre parte hacia Europa donde permanece hasta 1984. Hay que tener en cuenta, que su paso por la prisión y la tortura a la que fue sometido, así como el posterior exilio se refleja en su creación que no alcanza con posterioridad a esta fecha el valor de sus producciones anteriores. El quiebre interno, que se agudiza a medida que se acerca su muerte, se trasluce también en sus declaraciones.
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Celia Zaragoza, «El instinto de muerte es tema permanente en mis libros», art. cit.
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Fermín Fevre, art. cit., p. 6, col. 3. En otra entrevista afirma: «...debo reconocer que a veces la literatura da mucho placer. Representa la corporización de formas muy sutiles de pensamiento de las cuales uno es un modelador»
(Cfr. Gustavo Beliz, art. cit.).
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Gustavo Beliz, art. cit.