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[Esta edición presenta las siguientes enmiendas y correcciones respecto a la paginación del original.
Al final de algunos capítulos aparece el aparato de notas correspondiente, en consecuencia, las páginas 23-24, 319-325, 403-406 y 439-444 incluyen dicho aparato. (N. del E.)]
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En la antigüedad no conocieron los comanches ningún género de escritura, y aún así se asegura de los actuales en las noticias que extractaremos en seguida de una obra norteamericana. Sin embargo, la muestra de escritura, presentada por el Sr. García Rejón, no deja duda sobre el particular. (N. del A.)
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En la obra Indian Cribes (t. 1.º, pág. 230) se dice que los comanches forman tres tribus principales: los comanches propiamente dichos, los tamparack y los tenawa. En otro lugar de la misma obra (t. 2.º, pág. 127), se asegura que están divididos en ocho parcialidades, a saber: los ho-is, los nokonies, los teu-a-wish, los no-na-um, los it-chit-a-bud-ah, los hai-ne-na-une, los koo-che-ta-kers, los par-kee-na-um.
En Senate Documents (v. 13) se manifiesta que hay cuatro tribus comanches, a saber: cuchantica, tupe, yampaxica y la de los comanches orientales. Me parece de poco interés entrar en discusión sobre las diversas clasificaciones que se hacen de los comanches; para mi objeto basta con explicar su principal idioma e indicar que se divide en dialectos (véase § 15). (N. del A.)
4
«They count by decimals from one to one thousand, as I am imformed by the principal chiefs, but they now frequently count by the Caddo mode from one to ten, and by ten to one hundred, etc.». (N. del A.)
5
Examinando el Diccionario he formado el alfabeto comanche, sin que pueda lisonjearme de presentar una cosa perfecta. He omitido la c y la q por la razón que varias veces he repetido en el curso de esta obra. Dudo mucho respecto a la existencia de la l. (N. del A.)
6
En la obra Senate Documents (v. 13) hay un corto vocabulario del comanche donde se incluye un ejemplo de conjugación en presente de indicativo, por cuyo ejemplo veo confirmado quo tza es partícula de ese tiempo y modo, y que las personas se marcan únicamente con los pronombres. Véase el capítulo siguiente § 11 respecto a la existencia del gerundio en el idioma que nos ocupa. (N. del A.)
7
El padre Arroyo dice que al idioma mutsun le faltan las letras b, d, k, f, r, fuerte, v consonante y x. Sin embargo, nosotros ponemos la k y suprimimos la c y la q, conforme al sistema de ortografía seguido constantemente en la presente obra. Véase el capítulo siguiente. (N. del A.)
8
El padre Arroyo ocupa un capítulo en explicar la declinación de los nombres en la lengua mutsun, de tal manera que cualquiera persona poco observativa creerá que, en efecto, ese idioma tiene declinación, pues parece que los nombres en algunos casos varían de terminación. Empero semejante cambio no existe en la realidad, y lo que sucede es que el caso, en la lengua mutsun, se conoce por medio de preposiciones pospuestas, por lo cual es fácil tomarlas por terminaciones. Si se duda de lo que llevamos dicho, compárense las pseudoterminaciones de la declinación mutsun, según Arroyo (pág. 10), con la lista de posposiciones, es decir, preposiciones pospuestas a su régimen, que pone el mismo autor en el capítulo VIII de su Gramática, y que como tales cita en diversos lugares. A semejante confusión conducía a nuestros antiguos gramáticos el prurito de formular sus reglas por las del idioma latino. (N. del A.)
9
El padre Arroyo pone nueve pretéritos en la conjugación; pero yo sólo admito cuatro, porque los otros cinco no se forman por medio de signos sino de adverbios, resultando no una conjugación, sino un circunloquio, una oración entera, que en cualquier idioma puede formarse fuera de la conjugación. Por ejemplo, el padre Arroyo pone como primer pretérito a kan itzs arán que traduce por «yo di poquito hace»: kan es el pronombre; arán el pretérito que yo pongo como primero; itzs un adverbio que significa tiempo pasado inmediato. Esto quiero decir que el idioma tiene variedad y aun riqueza de adverbios para expresar tiempo, y así se debe explicar al tratar del adverbio; pero es erróneo inferir que el verbo posee tantos tiempos cuantos adverbios pueden modificar su sentido. En este caso también en español, y en todos los idiomas, podríamos presentar tiempos análogos a los del mutsun diciendo, por ejemplo, «yo llegué tarde»; «yo llegué temprano»; «yo escribí pronto»; «yo escribí despacio», etc.
Lo mismo respectivamente digo sobre cuatro futuros que concede el padre Arroyo a la conjugación, y que no son más que supletorios, como lo explico en el lugar respectivo. (N. del A.)
10
Véase la nota anterior. (N. del A.)