Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Anterior Indice




ArribaAbajo

Acto IV

 

Un salón con una gran puerta en el fondo, que comunica con una capilla, y dos grandes puertas colaterales. Sobre las puertas algunos trofeos formados con banderas moras. Cuatro grandes panoplias en los cuatro ángulos. Varios asientos a uno y otro lado. Entre las dos filas de asientos una especie de mesa formada con lanzas, hachas de armas y espadas; sobre ella un gran pavés, y sobre el pavés una corona y una espada. La puerta del fondo está cerrada.

 

Escena I

 

DOÑA THEUDA. THUDEMIRO.

 
THUDEMIRO

  (Señalando la puerta del foro.) 

Allí nuestros infanzones
se arrodillan ante el ara,
y un obispo a Dios eleva
sus reverentes plegarias.
Cuando concluyo la misa 5
vendrán todos a esta cámara,
y alzarán sobre el pavés
a quien elijan monarca.
Tiene el Conde Gomezano
sus precauciones tomadas, 10
y partiréis con Ordoño
esa dignidad tan alta.
DOÑA THEUDA
¿Nada de Sancho Garcés
sabéis?
THUDEMIRO
Gran señora, nada.
Sé que a San Juan de la Peña 15
marchó con su hueste brava,
a presentar a los moros
en campo abierto batalla.
Sé que prometió romper
esa cadena pesada, 20
que intentan a vuestro cuello
echar; pero mucho tarda.
Sé que cerca de Pamplona
está Garcés de Guevara;
pero ya, señora, pierdo 25
mis más dulces esperanzas.
DOÑA THEUDA
Yo también.
THUDEMIRO
Que vuestra frente
en trance tal no se abata;
pues debe estar más altiva
cuando es mayor la desgracia. 30
DOÑA THEUDA
Hace tiempo que mis ojos
llanto amargo no derraman,
y al fondo del corazón
se han retirado mis lágrimas.
Yo no soy la mujer débil 35
que en la soledad lloraba,
que con repetidos golpes
también se endurece el alma.
Entre enemigos me veo,
mujer sola, abandonada; 40
pero han quedado conmigo
el amor y la constancia.
Quieren ceñir a mi frente
la corona de Navarra,
sin reparar que no busca 45
ni quiere tan grave carga.
Pues bien, para resistir,
padre, valor no me falta,
y quizás haré que al suelo
rota en mil pedazos caiga. 50
THUDEMIRO
Tal resolución me admira,
y tanto valor me pasma.
DOÑA THEUDA
¿De qué empresa no es capaz
una mujer cuando ama?
Todo lo sabéis; he sido 55
con vos en estremo franca,
y sois el único amigo
que hallo en esta tierra estraña.
Hoy aborrezco, señor,
a Ordoño, que ayer no amaba: 60
y antes cortaré mi diestra
que al que aborrezco entregarla.
Admiración hacia Sancho
me inspiró su heroico saña;
hoy la memoria lo admira, 65
y el corazón lo idolatra.
Él es simple caballero,
yo soy de León infanta;
mas pueden llevar coronas
los varones de su raza. 70
Es su estirpe más ilustre
que la de Ordoño, más clara;
rechazar no puede a Sancho
quien con Ordoño me casa.
En nuestros nacientes reinos, 75
entre sus gentes bizarras,
puede ser el mejor rey
quien blande la mejor lanza.
Y si un yelmo es la corona,
y el mejor cetro una espada, 80
por Dios que a Sancho Garcés
todos cederán la palma.
Además, yo no pretendo,
por derecho, ni por gracia,
el cetro empuñar que otro 85
con más derecho reclama.
Den corona a quien tal alto
sus pensamientos levanta,
que, para vivir contenta,
sólo aspiro a ser esclava. 90
THUDEMIRO
¡Oh! ¡Señora! vos y Sancho
sólo merecéis llevarla,
y quizás para los dos
la fortuna la prepara.
DOÑA THEUDA
¿Qué decís? Sancho no puede 95
faltar a la noble causa
que defiende, sin cubrirse
de la más cobarde infamia.
Y si de ese modo una
corona me presentara, 100
con desdén arrojaría
esa corona robada.
THUDEMIRO
Vos no sabéis...
DOÑA THEUDA
¿Qué?
THUDEMIRO
La puerta.
abren.
DOÑA THEUDA
Antes que se abra,
me alejo de aquí.
THUDEMIRO
Señora,
105
¿qué pensáis hacer?
DOÑA THEUDA
Me asaltan
mil confusos pensamientos
que me agitan y me embargan.
Mas no importa: tengo en Dios
una entera confianza. 110

 (Se va por la derecha.) 



Escena II

 

THUDEMIRO. Se abre la puerta del foro y van saliendo varios nobles y algunos prelados. El CONDE GOMEZANO viene el último. En el tiempo que esté abierta la puerta se verá el interior de la capilla, y en el fondo de ella un altar.

 
THUDEMIRO

  (Dice estos versos muy adelantado en el proscenio, y en tanto que GOMEZANO, los nobles y obispos se colocan.) 

De la aplazada elección
llega el momento temido;
dilatarlo no he podido,
y llega en mala ocasión.
No hay remedio, inútil es 115
que yo a resistir me atreva...
No tengo ninguna prueba...
me falta Sancho y Garcés.
Solo en la lid he quedado;
y en ella espero funesto 120
desenlace.
GOMEZANO
¿Vuestro puesto
no ocupáis, santo prelado?
THUDEMIRO
Sí, conde; y derrame Dios
pensamientos de luz llenos
sobre tantos hombres buenos 125
y sobre mil y sobre vos.
GOMEZANO
Ya oramos.
THUDEMIRO
El poderoso
Dios estienda su clemencia
a iluminar la conciencia
de tanto varón piadoso. 130
Pues conoce, en su infinita
preciencia, todo lo grave
del caso, y él sólo sabe,
la fe que se necesita.
GOMEZANO
Obispos, nobles, abades, 135
declaro que en mi opinión
esta importante elección
no ofrece dificultades.
Tras un interregno, largo
y borrascoso en verdad, 140
pretendo la autoridad
resignar que está a mi cargo.
Sin descendiente varón,
muerto el buen rey don García,
su derecho recaía 145
en la reina de León.
Y aunque con arreglo al fuero
de Navarra, nuestra ley,
nosotros damos al rey
libremente el heredero, 150
quisimos, no sin razón,
pues era grave el asunto,
guardar hasta cierto punto
el orden de sucesión.
Tras negociación prolija, 155
su derecho, no sin pena,
la reina doña Jimena
da a doña Theuda su hija.
Vosotros, y yo no exijo
ciega obediencia forzosa; 160
sabéis que, al dárselo, esposa
la declaró de mi hijo.
Libres sois, cumplid la ley:
mas, y es sagrada la deuda,
si ha de reinar doña Theuda, 165
Ordoño debe ser rey.
Vuestra voluntad lo encumbre.
Sentaos, y con calma hablemos.


Escena III

 

THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO. OBISPOS. Abades. NOBLES. GARCÉS DE GUEVARA, que entra resueltamente por la izquierda y se coloca a la cabeza de los NOBLES. VIGILANO a la puerta de la izquierda, sin pasar el umbral.

 
GARCÉS
De pie deliberaremos,
según la antigua costumbre... 170
THUDEMIRO
¡Garcés!
GOMEZANO
¿Garcés de Guevara?
GARCÉS
Garcés de Guevara.
GOMEZANO
¿Aquí
Garcés de Guevara?
GARCÉS
Sí.
¿No me estáis viendo la cara?
GOMEZANO
¿A qué vinisteis, por Dios? 175
GARCÉS
Os dejaré satisfecho.
Vengo a usar de mi derecho,
pues soy más noble que vos.
Y cuando el concilio empieza,
por más que os cause pesar, 180
un Guevara debe estar
al frente de la nobleza.
Sigo la costumbre, pues,
desde tiempo muy antiguo,
y con todos atestiguo, 185
este nuestro sitio es.
Si incurre en error funesto
Garcés, la réplica espera.
¿Hay quién disputarme quiera
a mí, a un Guevara este puesto? 190
THUDEMIRO
Ocupáis vuestro lugar.
NOBLES
Sí, sí.
GOMEZANO
A tiempo habéis llegado.
GARCÉS
Aún no habéis liberado...
Quiero, señores, hablar.
Todos sabéis que bizarra, 195
con marcial atrevimiento,
un pendón tremola al viento
la juvented de Navarra.
Con indomable porfía
y con afán bien prolijo, 200
lidiando está por un hijo
del muerto rey don García.
Yo sé que nombrar podemos
monarca, acato la ley,
y a quien aquí hagamos rey 205
será rey, porque lo hacemos.
Mas declara ni lealtad
que hay de aquel tronco una rama;
que lo que cuenta la fama
es, señores, la verdad. 210
GOMEZANO
La verdad, y el impostor
su nombre y su faz esconde.
GARCÉS
Su rostro no oculta, conde,
y hasta admira su valor.
GOMEZANO
¿Sostenéis que existe?
GARCÉS
Sí.
215
GOMEZANO
Eso mienten sus amigos.
GARCÉS
De que nació hay tres testigos.
GOMEZANO
¿Pero en dónde están?
GARCÉS
Aquí.
GOMEZANO
¿Quién es el primero?
GARCÉS
Yo.
GOMEZANO
Un testigo interesado. 220
THUDEMIRO
Yo el segundo.
GOMEZANO
¿Vos, prelado?
 

(Signo afirmativo del obispo.)

 
VIGILANO
Y yo.

 (Adelantándose.) 

GOMEZANO
¿Tú?
VIGILANO
Sí... ¿Por qué no?
Oiga mi voz, la faz mía
mire, quien cabello cano
peine. Yo soy Vigilano, 225

  (Rumor de asentimiento.) 

médico de don García.
En mis brazos recibí
al niño que al mundo dio
la reina, cuando espiró:
y así lo declaro aquí. 230
Yo, junto a la asesinada
madre, advierto vuestro asombro,
una cruz trace en el hombro
del niño, en forma de espada.
Y la reina en su agonía, 235
en su dolor infinito,
un lienzo, con sangre escrito,
nos dejó, en que refería
la triste historia en que ya
sabéis, que con juramento 240
confirmo una vez y ciento.
GOMEZANO
¿Ese lienzo en dónde está?
VIGILANO

 (Balbuciente.) 

Ese lienzo...
GOMEZANO
¿Qué murmura
tu labio?
VIGILANO
Quedó escondido.
GOMEZANO
¿En dónde está?
VIGILANO
Se ha perdido.
245
GOMEZANO
Ya está clara la impostura.
Lienzos de tanto valor
no se dejan olvidados.
GARCÉS
Se pierden por muy guardados.
GOMEZANO
O los finje un impostor. 250
GARCÉS
Conde...
GOMEZANO

  (A la asamblea.) 

Ya podéis juzgar
de cuanto ha dicho Garcés
y sus compañeros: es
tiempo de deliberar.
A todos pregunto yo: 255
después de impostura tanta,
¿rechazaréis a un infanta
nieta de nuestro rey?
NOBLES y
OBISPOS
¡No!
GOMEZANO
Pues tranquilos decidid,
ya que mi lealtad lo abona 260
de quién será esa corona.
VARIOS
De Theuda y Ordoño.


Escena IV

 

THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA. VIGILANO. Nobles. Obispos. Abades. DOÑA THEUDA por la derecha.

 
DOÑA THEUDA
Oíd.
 

(THUDEMIRO se acerca a la INFANTA.)

 
GOMEZANO
Gran señora, perdonad;
pero estar en el Consejo
no debéis...
DOÑA THEUDA
Muy pronto os dejo
265
en entera libertad.
Y aunque vana ostentación
de fuerza pudiera hacer
tímida, débil mujer,
donde está tanto varón; 270
yo, que de noble blasono,
en tal sitio no estuviera
si solícita quisiera
que me elevasen al trono.
Mas penetra mi persona 275
en este augusto lugar
porque debo declarar
que no aspiro a la corona.
GOMEZANO
¡Señora!
DOÑA THEUDA
Mi decisión
es invariable a fe mía. 280
Queda del rey don García
un descendiente varón.
Contienda civil desgarra
el reino, lo sabéis, sí.
Yo no quiero que por mí 285
la sangre inunde a Navarra.
GOMEZANO
Cumplid, señora, obediente...
THUDEMIRO
No prosigáis, por mi vida:
corona en sangre teñida
espinas clava en la frente. 290

  (A la asamblea.) 

Sé que podéis disponer
de la corona, que el fuero
monarca hará valedero
a quien le deis el poder.
Encender más la pasiones, 295
apelo a vuestra conciencia,
no es digno de la prudencia
de tantos claros varones.
Tiempo esperad de reposo...
GOMEZANO
¿Con qué derecho, señora, 300
queréis arrancar ahora
la corona a vuestro esposo?
¿Qué razón habrá que arguya
en pro de acción tan bizarra?
DOÑA THEUDA
Ni Ordoño es rey de Navarra, 305
ni yo soy esposa suya.
GOMEZANO
¿Qué no sois su esposa vos?
¿Lo negaréis por ventura?
DOÑA THEUDA
Es esposa la que jura
fe en los altares de Dios. 310
GOMEZANO
El compromiso formado
por razón de estado...
DOÑA THEUDA
Bien,
ahora lo rompe también
la misma razón de estado.
GOMEZANO
Mucho, señora, me admira 315
vuestra decisión y brío.
DOÑA THEUDA

 (A THUDEMIRO.) 

(Sostenedme, padre mío,
que mi valor es mentira.)
GOMEZANO
¿No seréis suya?
DOÑA THEUDA
Jamás.
GOMEZANO
¿Pretendéis que esta asamblea 320
no os proclame?
DOÑA THEUDA
Que así sea
espero.

  (A THUDEMIRO, dando muestras de debilidad.) 

(No puedo más.)
GOMEZANO

 (A la asamblea.) 

¿Qué decidís?...
GARCÉS
Respetamos
la prudente decisión
de la infanta, y la elección 325
resueltamente aplazamos.
GOMEZANO
Por el apóstol San Pablo
que decidís altanero.
GARCÉS
Me toca hablar el primero,
conde, y el primero hablo. 330
GOMEZANO
¿Y no teméis?
GARCÉS
Fuera mengua
temer en este lugar,
y cuanto siento he de hablar
mientras que guarde mi lengua.
Espero en tiempo tan vario 335
a mejores acomodos.
¿Opináis conmigo?
TODOS
Todos.
GOMEZANO
Pues yo opino lo contrario.
Supuesto que la razón
de vosotros en mal hora 340
huye, recibid ahora
mi suprema decisión.

 (Se acerca a la mesa, coge la espada y hiere con su pomo el pavés.) 



Escena V

 

THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA. VIGILANO. DOÑA THEUDA. Nobles. Abades. LUPO, que se presenta por la puerta del foro con varios hombres de armas, otros entran por las dos puertas colaterales.

 
GARCÉS

 (Poniendo mano a la espada; algunos lo imitan.) 

¡Traición!
GOMEZANO
Resistencia vana.
GARCÉS
¿Queréis subyugarnos?
GOMEZANO
Sí;
porque debe ser aquí 345
mi voluntad soberana.
Queréis romper los tratados
forjando pretestos mil
y mil delaciones, vil
caterva de conjurados. 350
Pues sabrá mi autoridad
hacer que al momento tuerza
vuestra voluntad la fuerza,
que impere mi voluntad.
Rey yo mismo de Pamplona 355
seré, con ley o sin ley.
Proclamadme como rey,
porque es mía esta corona.

  (Coge la que está sobre el pavés, con la mano izquierda, conservando la espada en la derecha.) 

Vuestra cólera se irrita.
Alzadme sobre el pavés. 360


Escena VI

 

THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA. VIGILANO. DOÑA THEUDA. LUPO. Nobles. Obispos. Abades. SANCHO GARCÉS que se precipita sobre el CONDE y le arranca la corona antes que la coloque sobre su cabeza; en pos de él SANCHO, RAMIRO y FORTUÑO. Muchos de sus guerreros aparecen en las tres puertas, y varios de ellos se abalanzan sobre los soldados del CONDE y los desarman.

 
SANCHO
Lo impide Sancho Garcés,
que esta corona te quita.
GOMEZANO
¡A las armas!
SANCHO
Fuera en vano
intentar nuevas alarmas.
Tu gente rinde las armas. 365
Mira, Conde Gomezano.

  (A GARCÉS.) 

Cayó la enemiga enseña
al pie de nuestros pendones,
y del moro las legiones
rompí en San Juan de la Peña. 370
Rescató nuestro valor,
con un júbilo infinito,
el sangriento manuscrito.
GARCÉS
¿En dónde está?
SANCHO

  (Presentándose una caja.) 

Aquí señor.
GARCÉS
¿No lo has visto?
SANCHO
Yo respeto,
375
y vos me habéis enseñado,
todo lo que está guardado,
todo lo que es un secreto.
La caja, señor, abrid,
y no mostraréis enojos, 380
porque no han visto mis ojos
lo que ella contiene.
GARCÉS

  (Abre la caja y saca una toca.) 

Oíd.

 (Leyendo.) 

«En medio de un campo de batalla, reclinada sobre el cadáver de mi esposo, herida yo misma de muerte, a presencia de tres testigos, que lo son. Thudemiro, obispo de Pamplona, Garcés de Guevara, infanzón, y Vigilano, mi fiel médico, he dado a luz un hijo, a quien bautizo con mi sangre, y se llamará Sancho. Confío su custodia a la lealtad de estos tres fieles servidores, y, para que sea reconocido el hijo de los últimos reyes de Navarra, he mandado que le haga el médico sobre el hombro izquierdo, una incisión en forma de espada. Próxima a comparecer ante Dios, lo escribe y firma con su sangre. Urraca, reina de Navarra.»

SANCHO
Repetid.
GOMEZANO
¿Por qué ese asombro?
SANCHO
¿Dice que tiene una espada?
GARCÉS
Sí.
SANCHO
Pues yo tengo grabada
385
una espada sobre el hombro.
GARCÉS
Porque eres el noble fruto
de nuestros reyes.
SANCHO
¿Soy yo
el huérfano que nació
aquella noche de luto? 390
GARCÉS
Sí. Declaro tu nobleza.
THUDEMIRO
Y yo.
VIGILANO
Y yo también.
SANCHO

  (Llegándose a DOÑA THEUDA.) 

Señora,
yo puedo ceñir ahora
corona a vuestra cabeza.
 

(Intenta ceñirla la corona y DOÑA THEUDA lo detiene.)

 
DOÑA THEUDA
¿Qué hacéis, señor?
SANCHO

  (Retrocediendo.) 

Es verdad.
395

 (Pone la corona sobre el pavés.) 

Hijo soy de don García,
más la corona no es mía,
es del reino.

 (A los próceres.) 

Perdonad.
GARCÉS
Bien, Sancho.
THUDEMIRO
Bien, Sancho Abarca.
Obrar así te conviene; 400
más derecho a reinar tiene
el hijo de un buen monarca.
SANCHO
Cumplo el deber que me impongo,
aunque me ensalcéis benigno:
debe reinar el más digno, 405
y yo al más digno propongo.
Si queréis de estirpe clara
rey, sabio en paz, bravo en lid,
infanzones, elegid
rey a Garcés de Guevara. 410
Libres sois, con mis guerreros
me retiro. Que la ley
se cumpla. Nombrad un rey
según los antiguos fueros.

 (Quiere retirase.) 

GARCÉS
¡Oh! Sancho, espera.
THUDEMIRO
Te aclaman
415
rey tantas virtudes.
TODOS
Sí.
THUDEMIRO
Ya lo ves, todos aquí
uniformes te proclaman.
Ven acá, Sancho Garcés,

 (SANCHO se acerca.) 

Te hacemos rey de Pamplona. 420

  (Le entrega la espada.) 

Yo te ciño la corona.

 (Lo hace.) 

Alzadle sobre el pavés.
 

(Cuatro caballeros, entre ellos GUEVARA y el CONDE, lo alzan sobre el pavés.)

 
GARCÉS
Señor, hasta ahora habéis sido
buen hijo, muy buen soldado.
Lidiad como habéis lidiado: 425
reinad como habéis vivido.
SANCHO
Bueno he pretendido ser
y de mi empeño no cejo;
si me dais vuestro consejo,
que mucho lo he menester. 430
Disponed lo que bien cuadre.
GARCÉS
Yo, para mí, un premio exijo.
SANCHO
¿Cuál?
GARCÉS
El llamaros mi hijo.
SANCHO

 (Abriéndole los brazos.) 

¡Pues no os llamo yo mi padre!
GARCÉS
Esas palabras me dan 435
felicidad tan inmensa,
que ella sola recompensa
veinte y dos años de afán.

  (Arrojándose en los brazos de SANCHO.) 

SANCHO
¿Lloráis, padre?
GARCÉS

 (Separándose.) 

Sí, hijo, sí.
Que mi llanto no te asombre. 440

  (Serenándose.) 

Pero ya empiezo a ser hombre,
y tu a ser rey: ¿no es así?
SANCHO

 (Dirigiéndose al CONDE.) 

Sí: -Yo os prometí, de encono
ciego, Conde Gomezano,
daros muerte por mi mano... 445
Hoy hago más... os perdono.
GOMEZANO

  (Queriendo arrodillarse.) 

Señor...
SANCHO
Basta. Con razón

  (A THUDEMIRO.) 

en vuestra lealtad confío,
mañana iréis, padre mío,
de embajador a León. 450
Y a su rey pediréis, pues
de él espero merced tanta,
la real mano de la infanta
para el rey Sancho Garcés.

  (Llegándose a la INFANTA.) 

Si merece mi pasión 455
tesoro tan soberano.
DOÑA THEUDA
¡Oh! Bien sabéis que mi mano
es vuestra, y mi corazón.
THUDEMIRO
El mandato cumpliré
satisfecho y obediente. 460
SANCHO
Padre, os espero impaciente.
THUDEMIRO
Noble rey, no tardaré.
SANCHO
Pidan a mi efecto muestra
todos; por que no importuna
quien pide al rey.
VIGILANO
Pido una.
465
SANCHO
¿Cuál es?
VIGILANO
Besar vuestra diestra.
SANCHO

  (Tendiéndosela.) 

Estrechadla, y nada más.
Vos siempre seréis conmigo
el amigo, el fiel amigo;
pero el vasallo jamás. 470
GARCÉS
Bien, hijo mío.
SANCHO
El encono
civil huya de esta tierra;
hagan contra el moro guerra
cuantos levantan mi trono,
puesto que subir me han hecho 475
a tan alta dignidad
vuestra libre voluntad,
DIOS MI BRAZO Y MI DERECHO.




 
 
FIN DEL DRAMA
 
 


GOBIERNO POLÍTICO DE LA PROVINCIA DE MADRID

Madrid 26 de Marzo de 1853

Examinada por el Censor de turno, y de conformidad con su dictamen puede representar.

Melchor Ordóñez.






Arriba
Anterior Indice