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Acto III

 

Un cámara en el alcázar de Pamplona. Una puerta en el foro y dos colaterales, con tapetes a los dos lados, y un sillón junto a cada mesa. Sobre una de ellas tintero y pergaminos.

 

Escena I

 

El CONDE GOMEZANO. THUDEMIRO en primer término. LUPO en la puerta del foro.

 
GOMEZANO
Perdemos inútilmente,
obispo, tiempo y razones,
pues hoy, por última vez,
quiero hablar con nuestro hombre.
Lupo.
LUPO

  (Acercándose.) 

Señor.
GOMEZANO
A esta cámara
5
trae a Sancho, desde su torre
y en ella con gran cuidado
guárdalo hasta que yo torne.
LUPO
Está bien. No ha de escaparse
por falta de precauciones. 10
GOMEZANO
Ve por él. Del prisionero
con tu cabeza respondes.
 

(Se va LUPO por el foro.)

 


Escena II

 

El CONDE GOMEZANO. THUDEMIRO.

 
THUDEMIRO
Por última vez os pido
que miréis en ese joven
de tan ilustre familia 15
los bien ganados blasones.
GOMEZANO
También por última vez
os repito, y no os enoje
mi réplica, que en su mano
está romper sus prisiones. 20
Él dispondrá de su suerte
como mejor se le antoje,
siempre que a mi voluntad
en un punto se conforme.
THUDEMIRO
Nada hará, si le pedís 25
acción indigna de un noble.
GOMEZANO
No será mía la culpa
si bien tiene mal escoje.
THUDEMIRO
Vos comprenderéis que Sancho...
GOMEZANO
Dejad que hablemos, y entonces 30
podréis con más fundamento
hacer vuestras reflexiones.
Garcés no tardará, yo
quiero hablarle, y veloz corre
el tiempo. En tanto que llega, 35
voy a ver esas legiones
que, al pie del muro, la vida
de Sancho piden a voces...
Esos bravos montañeses
quiere contar, que recorren 40
impávidos las llanuras
después de atronar los montes.
Y ¡vive Dios! que si gritan
mucho; harán que les arroje
la cabeza del caudillo. 45
THUDEMIRO
Eso no puede ser, conde.
GOMEZANO
¿Me faltará por ventura,
un verdugo que la corte?

 (Se va por el foro.) 



Escena III

 

THUDEMIRO.

 
THUDEMIRO
Cada vez nos encontramos
más acosados, y al borde 50
de un horrendo precipicio.
¡Dios mío! Tú que conoces
los más ocultos arcanos
que guardan los corazones;
tú, que sabes nuestro intento, 55
haz que al fin no se malogre,
y a los que por buena causa
lidian, Señor, no abandones!


Escena IV

 

THUDEMIRO. DOÑA THEUDA, por la derecha.

 
DOÑA THEUDA
¿Ha vuelto Garcés?
THUDEMIRO
Señora,
en vano toda la noche 60
he pasado en las almenas
de los altos torreones,
pues ni una señal amiga
he visto en el campo...
DOÑA THEUDA
¿En dónde
estará? Tan larga ausencia 65
me causa graves temores.
Quizás el moro sus tratos
abrió con intentos torpes,
y el pergamino rehúsa,
forjando nuevas tradiciones. 70
Él os pidió cien mil doblas:
mis joyas montan el doble,
y sólo puede negarse
con pérfidas intenciones.
¡Oh! mil veces en mal hora 75
paré en la tienda los golpes
que el fuerte brazo de Sancho
iba a descargar; su nombre
causaba terror a tantos
envilecidos traidores... 80
Obré muy mal, Thudemiro,
aunque mi intención me abone.
THUDEMIRO
Enjugad, hermosa infanta,
esas lágrimas que corren
de vuestros ojos, y queman 85
vuestras megillas.
DOÑA THEUDA
Que llore
es justo la que no puede
blandir pesado mandoble.
Sancho me salvó la vida;
Sancho venció a los mejores 90
caballeros, pues ninguno
pudo resistir los botes
de su lanza. No es posible
que Theuda a Sancho abandone.
THUDEMIRO
Señora, un Dios en el cielo 95
hay que a los buenos socorre,
y, desde su escelso trono,
Dios vuestras súplicas oye.
Quizás Garcés de Guevara
está ya de vuelta...
DOÑA THEUDA
Entonces...
100
¿por qué no vais a su encuentro?
THUDEMIRO
Iré; y Dios quiera que logre
poder calmar a mi vuelta
vuestros acerbos dolores.

 (Se va por el foro.) 



Escena V

 

DOÑA THEUDA.

 
DOÑA THEUDA
Id, prelado. Dios oirá 105
desde su trono mi ruego;
mi angustia comprenderá,
y bondadoso dará
a mi corazón sosiego.
 

(Se sienta, y una breve pausa.)

 
Tendrá sosiego... Imposible... 110
¿Cómo ha de disfrutar calma
con este afán insufrible,
con esta idea terrible
que me martiriza el alma?
Prisionera, desvalida, 115
a Sancho hallé en mi camino,
y Sancho me dio la vida
para ser yo su homicida...
porque yo, yo le asesino.
Por mí tan sólo por mí, 120
se presentó en el torneo.
Un galardón ofrecí,
y yo la muerte le di
al entregármelo un trofeo.
Prenda de escaso valor 125
que puede costarle tanto...
Desgraciado vencedor,
es tu premio mi dolor
y tu defensa mi llanto.
¡Ay! Yo quisiera tener 130
en tan horrible momento
valor, arrojo, poder.
El valor de una mujer
consiste en el sufrimiento.
Yo quiero en tal confusión 135
que venga en auxilio mío
el fuego de una pasión...

 (Se levanta.) 

Sí, sí... ya mi corazón
late con fuerza, con brío...
Ya siento que dan bravura 140
al corazón sus enojos...
Ya una esperanza fulgura...
Ya se secan ¡oh ventura!
las lágrimas en mis ojos.
A lidiar estoy dispuesta, 145
pues lidiar me corresponde
en batalla tan funesta...
La pasión fuerzas me presta
y no tengo miedo al Conde.
Que vengan a lidiar, pues 150
una mujer que no llora
temible adversario es.


Escena VI

 

DOÑA THEUDA. SANCHO GARCÉS. LUPO, por el foro.

 
LUPO

 (A SANCHO GARCÉS.) 

Esperad...
DOÑA THEUDA

  (Viéndolo.) 

¡Sancho Garcés!
SANCHO

  (Se adelanta rápidamente.) 

Hermosa infanta...

 (Se detiene.) 

Señora...
DOÑA THEUDA

 (A LUPO.) 

¿Qué esperas?
LUPO
Señora, espero
155
al Conde, y estoy guardando
de vista a mi prisionero.
DOÑA THEUDA
Déjanos.
LUPO
¿Cómo?
DOÑA THEUDA
Lo quiero.
LUPO
Pero, señora...
DOÑA THEUDA
Lo mando.
LUPO
Yo, con mi cabeza, al Conde 160
respondo de este doncel.
DOÑA THEUDA
Pues salir te corresponde,
porque a su vez te responde,
Lupo, doña Theuda de él.
 

(LUPO se inclina, se retira y pasea por el foro.)

 


Escena VII

 

DOÑA THEUDA. SANCHO GARCÉS.

 
DOÑA THEUDA
Hablaros, Sancho, deseo 165
para disculparme aquí,
pues bien a mi pesar veo
que al vencedor del torneo
con necia piedad perdí.
Yo no olvido, agradecida, 170
vuestra generosa acción,
y perdón pido rendida
a quien me salvó la vida,
a quien reduje a prisión.
Mi único intento salvaros 175
fue de la muerte.
SANCHO
Lo sé.
¿Y qué puede perdonaros
quien sólo anhelaba hablaros,
y osa está hablando y os ve?
DOÑA THEUDA
Mucho, Sancho; pues ahora, 180
puesto al borde del abismo,
dais perdón a quien lo implora.
SANCHO
¿Queréis que os hable, señora,
como hablo conmigo mismo?
¿Queréis que en esta ocasión 185
y perdonad si os agravio,
mi poderosa emoción
cuanto siente el corazón
haga salir a mi labio?
 

(Pausa.)

 
¿Calláis?... Su justo castigo 190
tiene mi temeridad...
¡Ay!... debe morir conmigo
cuanto a las paredes digo
de mi calabozo...
DOÑA THEUDA
Hablad.
 

(Pausa.)

 
¿Qué tenéis, Sancho? ¿Por qué 195
estáis estático, mudo?...
¿Por qué tembláis?...
SANCHO
No lo sé.
Alcanzo más que esperé,
y tiemblo, y vacilo, y dudo.
 

(Pausa.)

 
Temo que os causen enojos 200
mis palabras, y no puedo
hablar.
DOÑA THEUDA
Falaces antojos.
SANCHO
Apartad de mi los ojos...
Me miráis y tengo miedo.
DOÑA THEUDA
El valor a vuestro nombre 205
unido lleva la fama.
¿Qué halláis en mí que os asombre?
SANCHO
¡Oh! ¿No ha de temblar un hombre,
señora, al decir que os ama?
Perdón, mil veces perdón 210
por tan estraña osadía...
Se rompe mi corazón,
pero mi loca pasión
vivir oculta debía.
Mas misteriosa y callada, 215
cuanto más soberbia, loca,
inmensa y desesperada;
siempre en el alma guardada
y nunca dicha en la boca.
DOÑA THEUDA
Sancho...
SANCHO
Y ha vivido así
220
desde aquel hermoso día
en que vuestro rostro vi,
y, al mismo tiempo sentí
que mi corazón ardía.
Porque desde aquel momento 225
ha sido vuestro mi alma
y vuestro mi pensamiento;
con ráfagas de contento
pero sin horas de calma.
En mis amantes antojos 230
veía, del sol en la pura
luz, la luz de vuestros ojos,
y en la rosa, de esos rojos
labios la tersa frescura.
En el nacarado oriente 235
vuestras mejillas veía;
en la nieve vuestra frente,
y por vos, en clara fuente,
el aura me sonreía.
Siempre constante en mi empeño, 240
siempre con mi logro ufano,
se dibujaba en mi ensueño,
vuestro breve pie pequeño,
vuestra delicada mano,
el negro cabello undoso 245
de incomparable finura;
el talle esbelto y airoso,
y el anillo primoroso
de esa delgada cintura.
DOÑA THEUDA
¡Sancho!...
SANCHO
No penséis, señora,
250
que marcaba débil tinta
vuestra imagen seductora;
os veía, como ahora,
clara, perfecta, distinta.
DOÑA THEUDA
Basta, basta por piedad. 255
SANCHO
Quizás os enojo cuando
retrato vuestra beldad.
Si os ofendí, perdonad.
DOÑA THEUDA
¡Perdonar, y estoy llorando!
SANCHO
¿Da motivo a vuestro duelo 260
mi pasión ardiente, santa?
DOÑA THEUDA
Este llanto de consuelo
es lluvia que vierte el cielo
sobre el corazón.
SANCHO
¡Infanta!
DOÑA THEUDA
Oh! yo también, yo también 265
vuelo en mis sueños dorados
y cruzo un risueño edén,
sin que zozobra me den
mis más constantes cuidados.
Veo al paladín que asoma 270
por una empinada sierra,
sobre el caballo que doma,
y baja de loma en loma
para lanzarse a la guerra.
Ante el enemigo audaz, 275
brota fuego su mirada
y miedo infunde su faz:
ni un punto concede paz
a su brazo ni a su espada.
Veo también ante mis ojos 280
su retrato fiel, distinto,
cuando entre tristes despojos
va con los vestidos rojos
y el acero en sangre tinto.
Cuando el fogoso corcel 285
apenas marca su huella
tras el confuso tropel
que huye cobarde ante él,
y se empuja y atropella.
Cuando el paladín ufano 290
la triunfante banderola
alza con robusta mano,
y a su rostro sobrehumano
aspecto da una aureola.
SANCHO
Señora...
DOÑA THEUDA
Cuando a ganar
295
viene otro nuevo trofeo,
y, sin el rostro mostrar,
entra gallardo a lidiar
en un reñido torneo,
no hay caballo que no ceda 300
de su lanza el bote rudo!
allí un caballero rueda,
aquí hecho pedazos queda
de un sólo golpe un escudo.
Cuanto más vence, más fiero 305
nuevos contrarios demanda.
No hay quien resista al guerrero,
y gana el aventurero,
por todo premio, una banda.
SANCHO
¡Oh!
DOÑA THEUDA
Su imagen seductora
310
no marcaba débil tinta.
La estaba viendo...
SANCHO
¡Señora!
DOÑA THEUDA
Como os estoy viendo ahora,
clara, perfecta, distinta.
SANCHO
¡Dios mío!
THUDEMIRO
Y la hablaba.
315
SANCHO
Sí.
DOÑA THEUDA
Y la imagen respondía
con voz dulce y clara...
SANCHO
A mí,
en mi amante frenesí,
lo mismo me sucedía.
DOÑA THEUDA
¡Sancho!
SANCHO
Señora, ya en vano
320
para reprimir el fuego
de mi corazón me afano.

 (Cae de rodillas.) 

DOÑA THEUDA
¿Queréis?
 

(El CONDE al foro.)

 
SANCHO
Besar vuestra mano.

 (Le besa la mano.) 

Morir a vuestros pies luego.


Escena VIII

 

DOÑA THEUDA. SANCHO GARCÉS. El CONDE GOMEZANO. LUPO que continua pesándose fuera de la puerta del foro.

 
GOMEZANO
Sancho.
DOÑA THEUDA
¡Ah!
GOMEZANO
No temáis que ataje
325
la manifiesta espresión
del más completo homenaje.
Sancho, rendís vasallaje
a la infanta de León.
SANCHO
¿Yo?
GOMEZANO
Quien dobla la rodilla
330
e imprimen en la diestra el labio,
como vasallo se humilla
o su alto rango mancilla,
haciendo a la infanta agravio.
¿Rendís vasallaje?
SANCHO
Yo...
335
GOMEZANO
¿Hacéis a la infanta ultraje?
SANCHO
No.
GOMEZANO
¿Sois su vasallo?...
DOÑA THEUDA
No.
No es mi vasallo: rindió
a una mujer homenaje.
GOMEZANO
Nada, señora, comprendo. 340
Respondedme, Sancho, pues.
SANCHO
Yo la causa que defiendo
ni desamparo ni vendo.
DOÑA THEUDA
Bien hecho, Sancho Garcés.
GOMEZANO
¿Queréis que siga imprudente 345
la senda que ha comenzado?
DOÑA THEUDA
Quiero que cumpla lealmente,
a fuer de noble y valiente
lo que ante Dios ha jurado.
SANCHO
Señora, la fe jurada 350
guardaré con hidalguía.
Mi sangre toda y mi espada
son en la lucha empeñada
del hijo de don García.
Mas, si no reina en Pamplona 355
la hermosa infanta y desea
ceñirse una real corona,
su alto logro mi fe abona,
por más difícil que sea.
Ese preciado tesoro 360
conquistará mi denuedo,
y con él montes de oro;
que aún tiene reinos el moro
en Zaragoza y Toledo.
DOÑA THEUDA
Sancho Garcés, quien blasona 365
de leal y agradecida,
aunque pierda una corona,
verá en vos a la persona
a quien debe honor y vida.
Con valor, constancia y celo, 370
seguid por vuestro camino.
Que no os de mi suerte duelo...
Escrito estará en el cielo
mi bueno o malo destino.
Y en premio de la lealtad 375
que esa alma noble atesora,
el Conde la libertad
os devuelve... ¿No es verdad?
GOMEZANO
Os equivocáis, señora.
Pagar quisiera el favor... 380
SANCHO
Conde, no me debéis nada.
GOMEZANO
Ese juvenil ardor
calmad, porque la mejor
respuesta es la más pensada.
Sancho, si queréis salir 385
vivo, libre, y aún seguro,
juradme aquí desistir
de vuestra empresa...
SANCHO
Morir
en pro de mi empresa juro.
GOMEZANO
Vuestra juventud me da 390
lástima, pues, de un engaño
en pos, a la muerte va.
¿Quién lo ha visto? ¿En dónde está
ese pretensor estraño?
SANCHO
No sé.
GOMEZANO
¿Por qué se resiste
395
a acaudillar vuestra gente?
SANCHO
No lo sé.
GOMEZANO
Todo consiste
en que no existe.
SANCHO
Sí existe.
Quien me lo ha dicho, no miente.
GOMEZANO
Fe tenéis en su palabra. 400
SANCHO
Es mi Dios sobre la tierra.
GOMEZANO
Vuestra desventura labra.
SANCHO
Aunque mi sepulcro abra,
haré en su nombre la guerra.
GOMEZANO
Si su diestra Gomezano 405
os presentará, doncel...
SANCHO
No tocaría su mano.
GOMEZANO
Ya veis, señora, que en vano
pretendo tratar con él.
DOÑA THEUDA
Rechaza las condiciones 410
su heroico valor altivo.
GOMEZANO
¿Si rompo vuestras prisiones?...
SANCHO
Tremolaré mis pendones
con entusiasmo más vivo.
GOMEZANO
¿No habrá paz entre los dos? 415
SANCHO
Ni tregua.
GOMEZANO
Pensadlo bien.
SANCHO
Bien lo he pensado, por Dios.
GOMEZANO
Pues es preciso que vos
perdáis la vida también.
DOÑA THEUDA
¿Qué pretendéis?
GOMEZANO
¿Yo? Que muera.
420
DOÑA THEUDA
Es imposible.
GOMEZANO
Lo juro.
Y ya su cabeza espera
esa juventud guerrera
que se agrupa al pie del muro.
DOÑA THEUDA
Vano alarde de rigor 425
hacéis, porque no le espanta.
GOMEZANO
No es un alarde...
DOÑA THEUDA
¡Señor!
GOMEZANO
Morirá como traidor.
DOÑA THEUDA
Su vida os pide la infanta.
¿Se la negaréis?
GOMEZANO
Señora,
430
su vida pedís en vano.
DOÑA THEUDA
¿No veis que os suplica y llora,
que arrodillada os implora

 (Se arrodilla.) 

doña Theuda, Gomezano?
SANCHO
¡Alzad señora! ¡Qué hacéis, 435
noble infanta de León!
De rodillas no podéis
estar. Alzad.
 

(Se levanta DOÑA THEUDA.)

 
DOÑA THEUDA
¡Oh! tenéis,
Sancho, sobrada razón.
Conde Gomezano, quiero, 440
por propio derecho mío,
salvar a ese caballero.
GOMEZANO
Aquí muerto o prisionero
quedará.
DOÑA THEUDA
Yo os desafío.
Y poder contra poder, 445
pretendo romper el yugo
que nos queréis imponer.
Conde, os reta una mujer.
 

(GARCÉS DE GUEVARA al fondo.)

 
GOMEZANO
Lupo, que venga un verdugo.


Escena IX

 

DOÑA THEUDA. SANCHO GARCÉS. El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA, que detiene a LUPO con un ademán y se adelanta.

 
GARCÉS
Espera.
GOMEZANO
¿Quién?
GARCÉS
Yo, Conde Gomezano.
450
SANCHO
¡Padre mío!
GOMEZANO
¡Garcés!
GARCÉS
El de Guevara.
¿No me habéis conocido? Pues es llano,
que mucho ¡vive Dios! Cambió mi cara.
GOMEZANO
¿A quién buscáis?
GARCÉS
A vos. Y según creo,
traerme a buen tiempo a mi destino plugo: 455
pues pensabais poner rico trofeo
en las manos sangrientas del verdugo.
GOMEZANO
¿Es Garcés de Guevara quien intenta
su cuello defender?
GARCÉS
Conde, de fijo.
GOMEZANO
Con pocos medios el rebelde cuenta. 460
GARCÉS
Pensad que vengo a defender a un hijo.
GOMEZANO
Puede costar a quien la intenta osado
tan ardua empresa, buen Garcés, la vida.
GARCÉS
Es un inconveniente que he pesado
antes de decidirme a la partida. 465
GOMEZANO
Muy tranquila mostráis la altiva frente.
GARCÉS
Porque estoy de mi logro muy seguro.
GOMEZANO
¿Contáis con los esfuerzos de esa gente
rebelde que se agrupa al pie del muro?
GARCÉS
Cuento con un recurso soberano, 470
que os debiera pasar en la memoria.
GOMEZANO
¿En mi memoria?
GARCÉS
Sí.
GOMEZANO
Lo busco en vano.
GARCÉS
Buscadlo, conde, bien... Es una historia.
Una historia en la cual gran parte cupo...
GOMEZANO
Esperad.
GARCÉS
¿Os estorba algún testigo?
475
GOMEZANO
En mi cámara guarda a Sancho, Lupo.
 

(LUPO se va con SANCHO por la izquierda.)

 

  (A la izquierda.) 

Señora...
DOÑA THEUDA
Buen Garcés, contad conmigo.

  (Se va por la derecha.) 



Escena X

 

El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA.

 
GARCÉS
Solos estamos ya, y en mi presencia
te fuera vano el disimulo, Conde.
Yo sé cuanto del mundo esa ciencia 480
en su negra mansión callada esconde.
Yo puedo publicar...
GOMEZANO
Presunción loca.
¿Piensas domarme bajo el férreo yugo
de una amenaza?... No hablará esa boca
cuando corte ese cuello mi verdugo. 485
Estás en mi poder.
GARCÉS
¡Ilusión vana!
Te conozco muy bien: sobre mi frente
la edad ha puesto cabellera cana,
y, quien fue temerario, ya es prudente.
Yo pasara el umbral de un caballero, 490
y en sus manos pusiera mi destino
seguro en su lealtad probada, pero
cauto pasó el umbral de un asesino.

 (Movimiento del CONDE.) 

De un asesino, sí. Sufre la pena,
del negro crimen sin probar escusa. 495
La sangre de tus reyes te condena;
la sangre de un ejército te acusa.
GOMEZANO
¿Nadie nos oye?...
GARCÉS
No.
GOMEZANO
Calumnia impía
de ese crimen hicieron mis engaños;
y han pasado por él, día por día, 500
tú, lo sabes, Garcés, veinte y dos años.
Yo, criminal, en la Navarra impero:
tú, inocente, por mí gimes proscrito:
fijar la rueda de mi suerte espero,
sin que cambie su curso mi delito. 505
Un alcázar habito, tengo, oro...
GARCÉS
Y una venda de sangre, Gomezano,
te ciega. Un pergamino guarda el moro...
GOMEZANO
Sí.
GARCÉS
Y ese pergamino está en mi mano.
GOMEZANO
¿Está en tu mano?
GARCÉS
Sí.
GOMEZANO
Preciso prenda
510
es, y has logrado singular conquista.
Bien digiste, de sangre roja venda
ofusca mi razón, turba mi vista.
Tienes razón: en mi despacho goza.
Vendiéndolo el preciso pergamino, 515
en tu mano el walí de Zaragoza
ha puesto, lo conozco, mi destino.
Pero al pisar el ponzoñoso espacio
de este alcázar, trayendo tal tesoro,
has venido a perder en mi palacio 520
cuanto debiste a la tradición del moro.
¡Guardias!
 

(Entran algunos.)

 
Aquí rodando tu cabeza
ese tesoro quedará por mío.
Torpe fuiste, Garcés, y tu torpeza...
GARCÉS
¿Torpe?... ja, ja!... De tu furor me río. 525

 (Hablándome bajo.) 

Has buscado testigos, imprudente.
GOMEZANO
Verdugos nada más.
GARCÉS
Menguado empeño.
GOMEZANO
Quitándole la vida, de repente
de ese escrito fatal quedaré dueño.
GARCÉS
Funesto error a la maldad te guía, 530
y en toda tu maldad te he conocido.
¿Sobre mí tal tesoro yo traería
entrando en la mansión de un foragido?...
GOMEZANO
Me engañas...
GARCÉS
Yo ni la traición ni el dolo
uso, ni aun combatiendo a los traidores: 535
ni aun en las aras del deber inmolo
la honradez que heredé de mis mayores.
GOMEZANO
Despejad.
 

(Se retiran los archeros.)

 
GARCÉS
Haces bien, y no perdamos
más tiempo en discurrir: atento oído
préstame.
GOMEZANO
Escucho pues.
GARCÉS
Solos estamos,
540
y vengo a proponerle un buen partido.
Sancho está en tu poder, gime en prisiones
contra toda razón, pero no quiero
su libertad pedirte con razones
que aprecia solamente un caballero. 545
Acudo a tu interés. Si ahora conmigo
libre Sancho Garcés del muro sale...
GOMEZANO
¿Callarás mi traición?
GARCÉS
A más me obligo.
Te haré merced que a tu merced iguale.
Si libre Sancho de su cárcel dura 550
llega a la hueste que domina el llano,
el pergamino, mi lealtad lo jura,
que compré al moro, pasará a tu mano.
GOMEZANO
Dámelo.
GARCÉS
No soy yo quien ha de darte
prenda de tal valor; tan sólo quiero 555
que arreglemos aquí, de parte a parte,
cange de prisionero y prisionero.
Tú con Sancho saldrás fuera del muro;
a tu encuentro vendrá, Conde, un anciano.
y, tratando los dos bajo seguro, 560
las prendas pasarán de mano a mano.
Para evitar engaños y traiciones,
las fuerzas igualar, medir la tierra,
usando las prudentes precauciones
que se suelen tomar en franca guerra. 565
Estos los pactos son que a proponerte
vine, aguijado por mi afán prolijo:
es el peligro igual, igual la suerte.
Tu reposo te doy... ¿Me das mi hijo?
GOMEZANO
Sí. Pero en tanto que a ese cange salgo, 570
¿qué harás, Garcés?
GARCÉS
Te entrego mi persona.
Quiero arriesgar en esta empresa algo
y, sin más que tu fe, quedo en Pamplona.
GOMEZANO
A mi vuelta saldrás libre, seguro.
GARCÉS
¿Tu palabra me das?
GOMEZANO
Tal es mi intento.
575
GARCÉS
Dame un salvo conducto.
GOMEZANO

 (Escribe en un pergamino y lo entrega a GARCÉS.) 

Firmo y juro.
GARCÉS
Está bien. ¿Cumplirás tu juramento?
Pasan las horas, y el anciano espera.
GOMEZANO

  (Llamando.) 

Lupo, Sancho. Cumpliendo lo acordado,
vendré a buscarte.
GARCÉS
Como infame muera
580
quien falte a lo ofrecido y lo jurado.


Escena XI

 

El CONDE GOMEZANO. GARCÉS DE GUEVARA. SANCHO GARCÉS. LUPO, que se coloca cerca de la puerta del foro.

 
GOMEZANO
Libre estáis, Sancho Garcés,
y, sin perder ni un minuto,
os entregaré a la hueste
que os espera al pie del muro. 585
Vamos...
SANCHO
Esperad.
GOMEZANO
¿Dudáis
en seguirme?...
SANCHO

 (Dirigiendo una mirada a GARCÉS.) 

Conde, dudo.
GARCÉS
Libre estás, Sancho.
SANCHO
Señor,
cuando entrasteis, al verdugo
destinaba mi cabeza 590
el Conde; pero tan súbito
cambio mediarán razones
que no alcanza mi discurso.
Quiero saber, padre mío;
y perdonad si os pregunto 595
yo, que en ser hijo obediente
toda mi vanidad fundo,
¿qué causas han motivado
un cambio que estraño mucho?
GARCÉS
El Conde, teniendo en cuenta 600
nuestros intereses mutuos,
acepta las condiciones
que mi labio le propuso.
GOMEZANO
Dice la verdad Garcés:
y las acepté con júbilo, 605
pues contra vos no abrigaba
resentimiento ninguno.
Vamos.
SANCHO
Esperad.
GARCÉS
¿Por qué
quedas inmóvil y mudo?
SANCHO
Porque preguntando falto 610
a ese respeto profundo
y ciego que hacia mi padre
he guardado cuatro lustros;
y obedeciendo podría
faltar al sagrado, augusto 615
juramento que ante Dios
hice por consejo suyo.
Yo he prometido servir
a un huérfano, cuyo escudo
de los reyes de Navarra 620
el blasón lleva, y presumo
que vos, oyendo de padre
el armor ardiente impulso.
Si del huérfano, librándome,
los altos planes destruyo, 625
negándome a quedar libre
lo que he jurado a Dios cumplo.
GOMEZANO
¿Rehusaréis la libertad
que os ofrezco?
SANCHO
La rehúso.
GARCÉS
Sancho, yo, que no he mentido 630
nunca...
SANCHO
Lo sé.
GARCÉS
Te aseguro
que, librándote, del huérfano
a la salvación acudo.
No estimo en tanto mi sangre
que me rinda al importuno 635
amor paternal, si así
mi antigua lealtad deslustro.
SANCHO
Vamos

 (El CONDE y SANCHO dan algunos pasos: al ver éste que GARCÉS se queda, retrocede.) 

¿No venís?
GARCÉS
Espero.
la vuelta del Conde.
GOMEZANO
Justo.
SANCHO
Pretendéis en mi lugar 640
rendir la cerviz al yugo.
Todo lo comprendo, Conde!
a mi libertad renuncio.
GARCÉS
Libre saldré de Pamplona
a su tiempo.
GOMEZANO
Yo lo juro.
645
SANCHO
Me han enseñado a no dar,
y no lo toméis a insulto,
valor a los juramentos
de quien ha sido perjuro.
GOMEZANO
¡Sancho!
SANCHO
Mi resolución.
650
Conde, francamente anuncio,
y no ha de apartarme de ella
razón ni pretesto alguno.
Preparadme el calabozo
más estrecho o más oscuro, 655
o haced pronto que mi sangre
corra en anchurosos surcos,
ya que mi fatal destino
en vuestras manos me puso;
pero no consentiré, 660
Conde, por nada del mundo
que sufra Garcés Guevara
lo que yo gustoso sufro.
GARCÉS
Mi libertad y mi vida
guarda este salvo-conducto. 665
SANCHO
Quien a su palabra y fe
falta con torpe perjurio,
también faltará, señor,
a lo que escribe su puño.
GARCÉS
Quien olvida un juramento, 670
como tú olvidas el tuyo,
Sancho, ni aun derecho tiene
de llamar a otro perjuro.
SANCHO
Padre.
GARCÉS
De aquí, con el Conde,
quiero que salgas al punto, 675
para defender la causa
que comprometió tu orgullo.
Ni a ti ni a mi nuestras vidas
nos pertenecen: con sumo
saber Dios omnipotente 680
y santo así lo dispuso.
Tu vida es del heredero
del rey. Desde su sepulcro
el mártir de Lecumberri
te está gritando, y te impuso 685
deberes un juramento
que vas convirtiendo en humo.
¿Dudas?
SANCHO
¡Padre!
GARCÉS
Yo lo mando.
SANCHO
Señor...
GARCÉS
¡Aún dudas!...
SANCHO

  (Adelantándose resueltamente.) 

No dudo.
GOMEZANO
Hasta mi vuelta, respondes 690
de Garcés Guevara, Lupo.
 

(SANCHO y el CONDE se van por el foro.)

 


Escena XII

 

GARCÉS DE GUEVARA. LUPO, que continua fuera de la puerta del foro.

 
GARCÉS
Queda esa puerta guardada
y, Sancho tiene razón,
palabras escritas son
para un vil perjuro nada. 695
Mas salvarlo por la ley
debí de un buen caballero,
que es para mí lo primero
servir al hijo del rey.
Inestimable tesoro 700
ha salido de mi mano,
dando al Conde Gomezano
el pergamino del moro.
Es pérdida no pequeña
entregarle del delito 705
la prueba... Otro manuscrito
hay en San Juan de la Peña.
Este de nuestro poder
no saldrá, por Dios lo juro,
y con él, estoy seguro 710
de luchar y de vencer.
Lo que necesito ahora
con sus guerrero... -¿Quién va?
THUDEMIRO
La infanta, Garcés.
GARCÉS
Señora...


Escena XIII

 

GARCÉS DE GUEVARA. DOÑA THEUDA, por la derecha. LUPO en su puesto.

 
DOÑA THEUDA
¿Y Sancho?
GARCÉS
Libre.
DOÑA THEUDA
¡Dios mío!
715
Pero, confuso os advierto.
¿Será cierto?
GARCÉS
Sí, muy cierto.
Yo, gran señora, os lo fío.
DOÑA THEUDA
¿Fuera está de su prisión?
GARCÉS
A su hueste habrá llegado. 720
DOÑA THEUDA
¡Ay! Qué peso habéis quitado
a mi pobre corazón!
GARCÉS
¡Señora!...
DOÑA THEUDA
¿Pero por qué
dudáis?...
GARCÉS
Yo dudo, y me aflijo
porque quien salvó a mi hijo 725
fuisteis vos.
DOÑA THEUDA
¿Yo lo salve?
GARCÉS
Sí señora; y perdonad
que os he robado un tesoro...
El pergamino del moro
me cuesta su libertad. 730
Confieso que no debí
entregarlo, pues derecho
me faltaba.
DOÑA THEUDA
Está bien hecho
cuanto habéis hecho.
GARCÉS
¿Sí?
DOÑA THEUDA
Sí.
Y por ello os quedo yo, 735
Garcés, muy agradecida;
que así he salvado la vida
a quien mi vida salvó.
GARCÉS
Vuestros proyectos, quizás
yo mismo destruyo...
DOÑA THEUDA
Nada.
740
Si está mi deuda pagada,
poco importa lo demás.
¿Esa pérdida, Garcés,
al hijo de don García
hará daño?
GARCÉS
Todavía
745
nos resta un medio...
DOÑA THEUDA
¿Cuál es?
GARCÉS
Bajo el ara sacrosanta
de un famoso monasterio,
guardado con gran misterio,
está un manuscrito, infanta. 750
En él una madre enseña,
aunque moribunda ya...


Escena XIV

 

GARCÉS DE GUEVARA. DOÑA THEUDA. THUDEMIRO por el foro. LUPO en su puesto.

 
THUDEMIRO
El moro, Garcés, está...
GARCÉS
¿Dónde?
THUDEMIRO
En San Juan de la Peña.
GARCÉS
¿Qué decís?
THUDEMIRO
Apoderado
755
de él, allí fija su asiento.
GARCÉS
¡El manuscrito sangriento
en su poder ha quedado!

 (El CONDE al foro.) 

Estrella desventurada
preside a nuestro destino. 760
Ahora vale el pergamino
del moro...


Escena XV

 

GARCÉS DE GUEVARA. DOÑA THEUDA. THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO, seguido de LUPO y algunos archeros.

 
GOMEZANO

 (Tirando el pergamino hecho pedazos a sus pies.) 

No vale nada.
GARCÉS
Bien, aún nos queda el valor
de mil valientes guerreros,
y sabrán nuestros aceros... 765
GOMEZANO
Calma, Garcés, tu furor.
GARCÉS
Dejadme salir...
GOMEZANO
Despacio.
Garcés, me conoces mal.
No pasarás el umbral
de este funesto palacio. 770
En un calabozo oscuro
te guardarán...
GARCÉS
Te prevengo
que un salvo-conducto tengo.
GOMEZANO
¿No sabes que soy perjuro?
GARCÉS

 (Con el salvo-conducto en la mano.) 

Él tu infame alevosía 775
publicará, Gomezano.
GOMEZANO
Arrancadlo de su mano.
 

(LUPO y algunos guardias intentan arrancarle el pergamino, pero la INFANTA se apodera de él, al mismo tiempo que GARCÉS pone mano a la espada.)

 
DOÑA THEUDA
Arrancadlo de la mía.
GOMEZANO
Señora...
DOÑA THEUDA
Yo lo protejo.

  (A GARCÉS.) 

Moved resuelto la planta. 780
Paso, guardias, a la infanta,
y servirnos de cortejo.

  (Al CONDE mostrando el salvo-conducto.) 

Ningún obstáculo vos
pongáis, porque este testigo
hablará. Contad conmigo, 785

  (A GARCÉS.) 

y que nos proteja Dios.
 

(Salen por el foro la INFANTA y GARCÉS, siguiéndoles LUPO y los guardias.)

 


 
 
FIN DEL ACTO III
 
 


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