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Acto II

 

El interior de una gran tiniebla, con entradas por ambos lados. En el primer término de la derecha un estrado con dosel, en el fondo un balcón corrido que ocultan tapices flotantes.

 

Escena I

 

THUDEMIRO. GOMEZANO.

 
GOMEZANO
En vano pedís, obispo,
que mis proyectos dilate:
y hoy más que nunca deseo
ver realizados mis planes.
Si el fuego de la discordia 5
en nuestras montañas arde,
quitemos toda esperanza
a los más fuertes y audaces,
y por sí mismo el incendio
será fuerza que se apague. 10
THUDEMIRO
Conde Gomezano, os ciega
de un lado el amor de padre
y del otro una ambición
siempre creciente, insaciable.
Los alzados montañeses 15
eran pocos un mes hace,
pero ya infunden respeto
sus numerosas falanges.
Por todo el reino pasean
sus gloriosos estandartes, 20
y sin temor a lidiar
con dos temibles rivales
con hierro y fuego destruyen
las campiñas de los árabes,
y a vuestras huestes briosos 25
con noble orgullo combaten.
Sostienen que don García
dejó de su ilustre sangre
un heredero, y lo apoyan
en pruebas irrecusables. 30
Han jurado revestirlo
de los ornamentos reales,
y esos montañeses son
de cumplirlo muy capaces.
GOMEZANO
Lástima o risa me causan 35
sus belicosos alardes,
y sus historias son cuentos
que no convencen a nadie.
Si existe ese ilustre vástago
que representa el linage 40
de don García ¿por qué
a su frente no le traen?
No puede estar en la cuna
recogido, tierno infante,
quien ya debe haber cumplido 45
veinte y dos años cabales;
y supuesto que en tal día
a campo abierto no sale,
o por impostor se oculta,
o se esconde por cobarde. 50
THUDEMIRO
No hace falta su presencia,
bien lo sabéis, en sus reales:
pues sus defensores siguen
a un caudillo infatigable.
GOMEZANO
Siguen a un pobre mancebo, 55
que nunca vivió en ciudades,
de esa orgullosa familia
de Guevara, que no abate
con la pobreza su orgullo.
THUDEMIRO
Sancho Garcés es bastante 60
para inflamarlos, pues tiene
brazo fuerte, ánimo grande.
GOMEZANO
Mucho encomiáis al mancebo.
THUDEMIRO
¿Fuera justo despreciarle?
GOMEZANO
Quizás sí; pues a un rebelde 65
no están bien encomios tales.
Pero gastamos el tiempo
en estas interminables
disputas, y no merecen
que en ello el tiempo se gaste. 70
La elección y el desposorio
pronto deben celebrarse
e inmediatas precursoras

  (Señalando hacia el foro.) 

son esas fiestas marciales.
En ellas prueban sus bríos 75
los nobles más arrogantes
de Navarra y de León,
y hasta muchos musulmanes:
y por ganar una banda
que la infanta al pecho trae, 80
alfombra son de la arena
marlotas y capellares,
rodando cristianos yelmos
al par de moros turbantes,
Ordoño Gómez mi hijo, 85
mantenedor formidable,
si bien lidió esta mañana,
mejor lidiará esta tarde;
para que Navarra vea
que tiene muy nobles partes 90
el que pide una corona
a obispos, nobles y abades;
y que si por noble aspira
a joya de tanto esmalte,
brazo tiene muy capaz 95
de vencer dificultades.
 

(Pausa.)

 
¿Calláis, obispo?
THUDEMIRO
Sí, Conde,
Dios solo mejor lo sabe;
y, pues no queréis oírme,
inútil será que hable. 100
Pedid a vuestra conciencia
un consejo saludable,
y en tal caso, es imposible
que vuestra conciencia calle.
GOMEZANO
Mi conciencia me aconseja 105
que siga firme adelante;
que, lo que empecé atrevido,
llevé a término incansable.
Voy a buscar a la infanta;
si queréis acompañarme, 110
pronto estaremos de vuelta.
THUDEMIRO
Me quedo, y que Dios os guarde.
GOMEZANO
En tanto que vuelvo aquí,
Dios también os acompañe.


Escena II

 

THUDEMIRO.

 
THUDEMIRO
Bien Sancho Garcés pelea. 115
Su robusto brazo blande
bien la lanza, pero en grande
proyecto su arrojo emplea.
No le bastará en la lid
ser el más fuerte y primero, 120
bravo, indomable guerrero,
cauto y prudente adalid;
que en empresa tan estraña
habrá quien la razón tuerza,
y hasta destruya la fuerza 125
con el engaño y la maña.
El walí pide un tesoro
en cambio del pergamino,
y nuestro avaro destino
nos niega un poco de oro... 130
¿Para una empresa tan santa
has de dejarnos, Dios mío;
sin favor?... En ti confío...
en ti... y también en la infanta.
Supe hablar a su conciencia 135
como cumple a un verdadero
ministro de Dios, y espero
contar con su resistencia.
Su noble respuesta escucho...
ni un solo momento olvida 140
que debe a Sancho la vida,
y esto me promete mucho.
Quizás obrara discreta
revelándola... no, no.
¡Cómo decírselo yo, 145
sino es mío este secreto!...
A tan grande confianza
no me atrevo, aunque me inspira...
Dios desde el cielo nos mira:
buen ánimo y esperanza. 150


Escena III

 

THUDEMIRO. SANCHO GARCÉS en trage de guerra y con la faz cubierta.

 
SANCHO
Santo prelado...
THUDEMIRO
¿Quién es?
¿Quién aquí llega el atrevido?
SANCHO
Un antiguo conocido,

 (Descubriéndose.) 

que os ama.
THUDEMIRO
¡Sancho Garcés!
SANCHO
Sancho Garcés es, señor, 155
quien en alta estima os tiene,
y quien decidido viene
a que le hagáis un favor.
THUDEMIRO
Te estoy mirando y no puedo
creer que pises esta tierra 160
solo.
SANCHO
Quien vive en la guerra,
no tiene al peligro miedo.
THUDEMIRO
En tal sitio, en tales días,
a graves riesgos te espones.
SANCHO
Respeto vuestras razones, 165
pero yo tengo las mías.
Y son tales ¡vive Dios!
que si algunas de ellas digo,
santo prelado, conmigo
habéis de convenir vos. 170
THUDEMIRO
¿A qué has venido?
SANCHO
A lidiar
con tan heroica pujanza,
que los botes de mi lanza
nadie puede contrastar.
THUDEMIRO
Mejor causa, en buen ley 175
defiendes en recio embate.
SANCHO
También en este combate
serviré al hijo del rey.
THUDEMIRO
No comprendo...
SANCHO
Pues es llano,
y lo entenderéis de fijo. 180
Mantiene el palenque el hijo
de vil conde Gomezano.
Osado mantenedor
hace de bravura alarde,
y yo pretendo esta tarde 185
oponerle mi valor.
Seguro en Dios y en mi fe,
sé que, aunque se tenga firme,
no ha de poder resistirme,
y que lo derribaré. 190
Si en el encuentro fatal
de un solo bote lo mato,
a quien sirvo, a quien acato,
quito un temible rival.
Y si no logra mi anhelo 195
poner término a su vida,
no quedará honra cumplida
a quien ruede por el suelo.
Estos mis intentos son;
y el conquistar denodado 200
una banda que ha bordado...
THUDEMIRO
¿Quién?
SANCHO
La infanta de León.
THUDEMIRO
A esa banda habrá derecho
el que triunfe en la demanda.
SANCHO
Quiero llevar esa banda 205
cruzada sobre mi pecho.
Pues no debe sentar mal,
ya que llaman caudillo,
sobre mis armas el brillo
de esa hermosa prenda real. 210
THUDEMIRO
En ese trance guerrero,
¿qué puedo hacer por ti hoy?...
SANCHO
Asegurar que yo soy
honrado y buen caballero.
Pues, en tanto que velado 215
conserve el rostro, bien sé
que en la liza no entraré
si antes no me han abonado.
Yo los peligros arrostro,
pero, por desgracia mía, 220
bien sabéis que todavía
no puedo mostrar mi rostro.
THUDEMIRO
Sancho, tu bélico ardor,
yo te lo ruego, contén.
Piensa...
SANCHO
Lo he pensado bien
225
antes de venir, señor.
THUDEMIRO
Después la razón condena.
SANCHO
Aunque mil muertes encuentre,
es preciso que yo entre
a combatir en la arena. 230
THUDEMIRO
No desoigas la razón,
pues cuando la razón manda...
SANCHO
Yo necesito la banda
de la infanta de León.
Volver con ella ofrecí 235
a mi valerosa hueste,
y, cueste lo que me cueste,
la he de llevar sobre mí.
Mas si teméis, padre mío,
no os comprometáis en nada. 240
Para entrar a mano armada,
voluntad me sobra y brío.

  (Haciendo ademán de retirarse.) 

THUDEMIRO
No te alejes, por favor.
Bajo este cabello cano,
Sancho, conserva el anciano 245
un indomable valor.
Mucho te engañas; verás
que en este trance supremo
no es por mí por quien yo temo,
temo por ti nada más. 250
Pero, si de la razón
desoyes la voz, advierte
que en la vida y en la muerte
soy tuyo.
SANCHO
Padre, perdón.
THUDEMIRO
¡Desistes! Comprenderás 255
que ese valeroso esceso...
SANCHO
Mi obstinación yo confieso;
pero desistir ¡jamás!
THUDEMIRO
He probado a convencerte,
pero tu valor admiro. 260
Vamos.
SANCHO
Noble Thudemiro,
propicia será mi suerte.
THUDEMIRO
Gente se acerca.
SANCHO
Si a fe.
THUDEMIRO
Guarda el rostro precavido.
SANCHO

  (Cubriéndose el rostro.) 

La banda me he prometido, 265
y la banda llevaré.
 

(Se van por la izquierda.)

 


Escena IV

 

DOÑA THEUDA. El CONDE GOMEZANO, por la derecha. La INFANTA trae una rica banda sobre el pecho.

 
GOMEZANO
Podéis pasar al balcón,
si así lo queréis señora;
pues ha llegado la hora
y prosigue la función. 270
DOÑA THEUDA
Conde, del marcial alarde
que hacen en mi honor, ufana
estoy; pero esta mañana
me fatigó, y esta tarde
quisiera no presenciar 275
tanto bote repetido;
pues la pena del vencido
también me causa pesar.
GOMEZANO
Si del vencido el dolor
partís con piedad notoria, 280
también la radiante gloria
partiréis del vencedor.
Y, en mi orgullo paternal,
noble infanta, yo imagino
que se le dará el destino 285
de Ordoño al brío marcial.
DOÑA THEUDA
Bien su indomable pujanza
esta mañana probó,
y ninguno resistió
a los botes de su lanza. 290
Si gloria anhelaba, ya
puede quedar satisfecho;
pues que otro ninguno ha hecho
lo que él hizo.
GOMEZANO
Ni lo hará.
Pero salgamos, que allí 295
noble juventud guerrera
de vuestros soles espera
rayos que la inflamen...
DOÑA THEUDA
Sí.
GOMEZANO
Y viéndose cada doncel,
de asombro estático, mudo, 300
con bote herirá más rudo
en el contrario broquel.
Cada cual en su pasión
esfuerzo hará más supremo.
DOÑA THEUDA
Pues por eso mismo temo 305
presentarme en el balcón.
Severa razón me manda
el procurar, precavida,
que no se pierda una vida
por conquistar una banda. 310
Salid vos, yo quedaré
retirada en esta tienda,
y al terminar la contienda,
de nueva al balcón saldré.
Así me tendrán, quizás, 315
por tímida, por medrosa;
pero no soy belicosa,
soy mujer y nada más.
GOMEZANO
Vuestra voluntad respeto,
aunque el dejaros me cuesta 320
mucho. ¿Hacia el fin de la fiesta
saldréis?
DOÑA THEUDA
Conde, lo prometo.
 

(El CONDE sale por el foro.)

 


Escena V

 

DOÑA THEUDA.

 
DOÑA THEUDA
Yo presido una función
marcial, que en honra se hace
de ese maldecido enlace 325
que rechaza el corazón.
Y mi violento pesar
en secreto he de tener?
el valor de la mujer
consiste siempre en callar. 330
Valor que no presta honor,
que no da claro renombre...
jamás comprenderá el hombre
esta especie de valor.
Como si no hubiera palma 335
en luchar consigo mismo,
en hacer un hondo abismo
de las regiones del alma!
En ocultar los enojos,
en disimular agravios, 340
con la sonrisa en los labios
y lágrimas en los ojos!
pero no me maravilla
que ignoren este tormento...
el valor del sufrimiento 345
no tiene esplendor, no brilla.
 

(Pausa.)

 
Allí combaten; aquí
estoy sola, retirada...
¿no tienes, memoria, nada
que tratar conmigo? Di. 350
Hablar puedes sin temor...
solas estamos... si un sueño
dulce, radiante, halagüeño,
tienes, destello de amor,
déjalo mostrar sus galas 355
a la luz del claro día,
que aquí, fiel memoria mía,
nadie le corta las alas.
Déjalo raudo cruzar
la región del pensamiento, 360
y que, volando, el tormento
aminore de callar.

 (Se queda pensativo.) 



Escena VI

 

DOÑA THEUDA. THUDEMIRO por la izquierda.

 
THUDEMIRO
¿Por qué triste y retirada
aquí os encuentro, señora?
DOÑA THEUDA
Porque con mi pensamiento 365
me gusta vivir a solas.
THUDEMIRO
Pronto estoy a retirarme,
si mi presencia os enoja.
DOÑA THEUDA
No os alejéis, padre mío;
porque vos merecéis toda 370
mi confianza: y consejo,
como siempre, os pido ahora.
THUDEMIRO
Vuestras órdenes aguardo,
pues, aunque mi ciencia es poca,
Dios querrá que os aconseje 375
lo que más cumpla a su honra.
DOÑA THEUDA
Bien sabéis que esos torneos
anuncios son de mis bodas,
y que pretenden hacerme
a un tiempo reina y esposa. 380
Nada sé de don Ordoño
que pueda empañar su gloria,
pero el corazón le niega
cuanto mis labios le otorgan.
Por vos sé que vive un hijo 385
de su herencia lo despojan.
Yo no quiero que pronuncie
en los altares mi boca
un sí, que el alma en su fondo
con ira o despecho oiga; 390
y hurtada, señor, no quiero,
lo juro, ni una corona.
La proximidad del día
de real y de nupcial pompa
mil pensamientos 395
me siguen como una sombra,
y cuanto más lo rechazo,
con más violencia me acosan.
THUDEMIRO
Hablad.
DOÑA THEUDA
De nuestros montañas
entre las erguidas rocas 400
un estandarte de guerra
bravos guerreros tremolan.
Sancho Garcés, su caudillo,
es de condición heroica,
y la causa que defiende 405
su nombre sin mancha abona.
Vos, señor, me habéis contado
una peregrina historia,
que, según vos, documentos
auténticos corroboran. 410
El uno de ellos posee
el walí de Zaragoza,
y pide por su rescate
de oro puro cien mil doblas.
Ese documento puede 415
hacer que al punto se rompan
mis desposorios, quitándome
un cetro que ya me agovia.
Puede hacer que una traición
oculta, quede notoria, 420
y al hijo de don García
monarca hacer de Pamplona.
Pues bien, quiero que ese escrito,
sin perder días, ni aun horas,
del codicioso walí 425
pase a quien tanto le importa.
THUDEMIRO
Yo también verlo quisiera
donde vos! mas Dios no ignora
que satisfacer no puedo
la codicia que lo estorba. 430
DOÑA THEUDA
Yo la cantidad daré
que el mahometano ambiciona...
THUDEMIRO
¡Vos!
DOÑA THEUDA
Sí: pondré en vuestras manos
mañana mismo mis joyas.
THUDEMIRO
¡Qué decís!
DOÑA THEUDA
Que necesito
435
una segura persona
a quien poder entregar
los adornos que me estorban...

 (Movimiento de THUDEMIRO.) 

Vais a decir que mi cetro
rompo con mis manos propias, 440
mas nunca se paga cara
la libertad que se compra.

 (THUDEMIRO se arrodilla.) 

¿Qué hacéis?
THUDEMIRO
Doblar la rodilla.
ante vos, porque os adornan
todas las grandes virtudes 445
de vuestra estirpe gloriosa.
DOÑA THEUDA
Alzad, venerable anciano.

 (Se levanta el obispo.) 

Quien solo ante Dios se postra,
contémpleme interesada
mucho más que generosa. 450
Yo quiero romper el yugo
tremendo que me aprisiona;
quiero arrancar de mi pecho
la dura pesada losa
que le oprime; las cadenas 455
de mi enlace tirar rotas
y...
THUDEMIRO
Una palabra... Perdón
os pido; pero aquí brotan
sospechas... ¿De un amor santo
la llama?...
DOÑA THEUDA
Que no nos oigan.
460
THUDEMIRO
Nada temáis; no dudéis
si Dios con su mano toca
vuestro noble corazón:
¿por qué callar ruborosa
un amor que puede ser 465
signo de paz y victoria?
Un sacerdote, un anciano
os conjura y os implora.
Abridle vuestra alma...
THUDEMIRO
¡El Conde!
Padre, mañana mis joyas. 470


Escena VII

 

DOÑA THEUDA. THUDEMIRO. El CONDE GOMEZANO.

 
GOMEZANO
Venid, infanta, venid,
antes que su fina alcance
el más formidable trance
de la simulada lid.
Por el galardón porfía 475
un paladín encubierto,
haciendo alarde por cierto
de valor y bizarría.
Monta rodado corcel,
que por nariz y ojos lanza 480
rompe el más fuerte broquel.
Los mancebos atrevidos
que a resistirle salieron,
todos la arena midieron
humillados y vencidos. 485
Y con creciente altivez,
la lanza en ristre, se muestra
como el rey de la palestra
que ha conquistado honra y prez.
DOÑA THEUDA
Si ese noble paladín 490
ha conquistado el trofeo...
GOMEZANO
Aún no ha llegado el torneo,
hermosa infanta, a su fin.
Ordoño mantenedor
es, y cumple a su decoro 495
disputar ese tesoro

  (Señalando la banda de la INFANTA.) 

al nuevo competidor.
Para vencer al guerrero,
os espera y os implora.
THUDEMIRO
Salid al balcón, señora, 500
que es bravo el aventurero.
GOMEZANO
¿Sabéis quién es?
THUDEMIRO
¿Por ventura
puede añadir algo el nombre
a quien vos decís que es hombre
de estraordinaria bravura? 505
GOMEZANO
Noble infanta, no perdamos
un momento.
DOÑA THEUDA

 (Aparte a THUDEMIRO.) 

(Padre, vos
rogad entre tanto a Dios
por el encubierto!) Vamos.
 

(GOMEZANO se adelanta.)

 
THUDEMIRO

 (A la INFANTA.) 

De vencer está seguro. 510
DOÑA THEUDA

  (A THUDEMIRO.) 

¿Nada rinde a su poder?
THUDEMIRO
Se ha prometido vencer,
y vencerá, yo lo juro.
 

(DOÑA THEUDA y el CONDE salen al balcón.)

 


Escena VIII

 

THUDEMIRO.

 
THUDEMIRO
Vencerá; pero su gloria
puede arrastrarlo a la muerte... 515
¡Os pido, Dios justo y fuerte,
que le neguéis la victoria!


Escena IX

 

THUDEMIRO. GARCÉS DE GUEVARA, armado y cubierto.

 
GARCÉS
Thudemiro.
THUDEMIRO
¿Quién así
entra, ocultando la cara?
GARCÉS

  (Descubriéndose.) 

Yo soy...
THUDEMIRO
¡Garcés de Guevara!
520
¿A qué habéis venido aquí?
GARCÉS
A buscaros. Sancho está
en el palenque encubierto,
y temo por él.
THUDEMIRO
Es cierto.
GARCÉS
Vencer quiere.
THUDEMIRO
Y vencerá.
525
GARCÉS
Ya sabéis por qué he venido.
Ahora aconsejadme, pues
temo que Sancho Garcés
llegue a ser reconocido.
Dispuesto vengo a ayudarlo 530
en esta empresa atrevida;
sé que perderé la vida,
pero es preciso salvarlo.
¿Calláis?
THUDEMIRO
Lo mismo que vos
temo; y en tanto duro trance 535
no hay quien a salvarlo alcance
sin el auxilio de Dios.
Pues tan decidido anda
que, en venciendo a su contrario
es bastante temerario 540
para reclamar la banda.
GARCÉS
Un medio tengo, atrevido.
Voy a intentarlo.

 (Queriendo marcharse.) 

THUDEMIRO

  (Deteniéndole.) 

Decid.
GARCÉS
Entraré con él en lid.
THUDEMIRO
Garcés, quedaréis vencido. 545
GARCÉS
Aún no le falta vigor
al corazón que aquí late.
THUDEMIRO
Es cierto, pero combate
Sancho, por gloria y amor.
GARCÉS
¿Por su amor?
THUDEMIRO
Sí; de la infanta
550
está enamorado, ciego;
y de su pasión el fuego
lo ha llevado a empresa tanta.
Por eso lidiar lo ves
sin escuchar la razón... 555
y la infanta de León
ama también a Garcés.
GARCÉS
¿La infanta?
THUDEMIRO
Sí. Su destino
marca el de Sancho la huella,
y lograremos por ella 560
conquistar el pergamino
del codicioso walí;
pues quiere entregarme ufana
todas sus joyas mañana.
GARCÉS
¿Las has aceptado?
THUDEMIRO
Sí.
565
Y, ya que en Pamplona estás,
ese precioso tesoro
tú mismo en poder del moro,
Garcés, mañana pondrás.
GARCÉS
¿Qué importa que ese papel 570
adquirir mañana pueda,
si hoy Sancho en prisiones queda
y nuestra suerte con él?
THUDEMIRO
Mucho, Garcés de Guevara.
GARCÉS
Si en esta empresa atrevida 575
quitan a Sancho la vida,
yo haré que les cueste cara.
Probarán de mi furor
la matadora violencia.
THUDEMIRO
En trance tal, la prudencia 580
logrará más que el valor,
Garcés oculto ha de estar,
ahogando sus iras locas;
pues dos espadas son pocas
para con tantas lidiar. 585
Libre, en palenque más ancho,
remediar el loco esceso
podrá de Sancho, mas preso
¿cómo ha de velar por Sancho?
GARCÉS
Tenéis razón: obraré 590
con la precisa cordura...
Pero ese torneo dura
mucho...
THUDEMIRO
Oigo ruido...
GARCÉS
Si a fe.
 

(Levanta THUDEMIRO una parte de las cortinas del foro: mira y habla alternativamente.)

 
THUDEMIRO
Sancho triunfa, Ordoño está
sobre la arena tendido... 595
Ya se confiesa vencido...
Sale del palenque ya.


Escena X

 

THUDEMIRO descorre la cortina y aparecen en el balcón. DOÑA THEUDA y el CONDE GOMEZANO sentados; a la derecha de la INFANTA varias damas de pie y a la izquierda del CONDE varios caballeros lo mismo. En último término y sobre un estrado, los tres jueces del campo con sus heraldos. A izquierda y derecha del estrado, gradas cubiertas de espectadores. Entre es estrado y el balcón, SANCHO GARCÉS a caballo, con el rostro cubierto y un lanzón con roquete en la mano. La balaustrada del balcón, al cual se subirá desde la escena por una o dos gradas, debe estar lo bastante alta, para que sólo se vea de SANCHO GARCÉS su medio cuerpo y la cabeza del caballo. GARCÉS DE GUEVARA, próximo al balcón y cubierto con una cortina.

 
GARCÉS
¡Por qué estraño que a la gloria
tan costosa ofrenda haga
Sancho si a mí me embriaga 600
el brillo de su victoria!
SANCHO
¿Disputarme ¡vive Dios!
la palma, no osa ninguno?
Si no quieren uno a uno
que vengan de dos en dos. 605
UN JUEZ
Nadie acude a la demanda.
Nadie os disputa el trofeo.
Os declaro en el torneo
vencedor; vuestra es la banda.
 

(SANCHO saluda y vuelve las riendas a su caballo; se levantan los jueces, y los espectadores victorean. Suenan clarines y timbales.)

 


Escena XI

 

THUDEMIRO. GARCÉS DE GUEVARA, que continua en su puesto tras la cortina. DOÑA THEUDA y el CONDE GOMEZANO, seguidos de varias damas y caballeros. Varios archeros.

 
THUDEMIRO
¿Vais a permanecer?
GARCÉS
Sí.
610
THUDEMIRO
¿Callaréis?
GARCÉS
A ello me obligo.
Seré impasible testigo
de cuanto suceda aquí.
 

(THUDEMIRO deja a GARCÉS y se acerca al CONDE y a la INFANTA.)

 
GOMEZANO
Subid, señora, al estrado,
pues muy en breve a esta tienda 615
vendrá el paladín, la prenda
a pedir que ha conquistado.
THUDEMIRO
No ha combatido otra alguna
lanza de tal poderío.
GOMEZANO
No sé si ha sido su brío 620
tanto como su fortuna.
Mas, pues queda vencedor
por su fortuna, en buen hora
reciba de vos, señora,
el codiciado favor. 625
 

(La INFANTA sube al estrado, se quita la banda que trae al pecho y se la tercia sobre el brazo.)

 
GARCÉS
Comprendo que en la contienda
Sancho aspire a lauro y fama,
que es muy hermosa la dama
para no anhelar la prenda.


Escena XII

 

DOÑA THEUDA sobre el estrado. El CONDE a su derecha. THUDEMIRO a su izquierda. A uno y otro lado varias damas y caballeros. GARCÉS DE GUEVARA tras la cortina. En el fondo archeros. SANCHO GARCÉS precedido de varios heraldos, rodeado de los jueces y seguido de varios caballeros y archeros. Los jueces se colocan frente por frente de la INFANTA. SANCHO se queda en medio.

 
DOÑA THEUDA
Esforzado aventurero 630
a quien muy alto los jueces
han proclamado tres veces
por el mejor caballero:
os ofrezco el galardón,
os brindo el marcial trofeo, 635
yo, la reina del torneo;
yo, la infanta de León.
SANCHO
Yo recibo con fe pura,
aunque da más que merece
mi valor, cuanto me ofrece 640
la reina de la hermosura.
A esplicar mi fe no acierto,
pero a vuestros pies me postro.

  (Dobla una rodilla ante la INFANTA.) 

DOÑA THEUDA
Tomad.
 

(Va a echarle la banda; y el CONDE la tiene y dice a SANCHO.)

 
GOMEZANO
Descubrid el rostro.
SANCHO
He combatido cubierto. 645
GOMEZANO
Quien encubierto ha lidiado,
debe la faz descubrir
para el premio recibir.
SANCHO
¿No basta haberlo ganado?
GOMEZANO
No basta: y quedando así, 650
hacéis a la infanta ultraje.
Podéis ser de vil linaje.
SANCHO

  (Levantándose.) 

Mi lanza lo abonó allí.
Mas si necesario es
mostrar a todos mi cara, 655

 (Descubriéndose.) 

Sancho Garcés de Guevara
soy...
GOMEZANO
¡Bandido montañés!...
SANCHO

  (Retirándose un paso y poniendo mano a la espada.) 

¿Bandido yo?...
GOMEZANO
Sí; insolente;
que aquí llegas atrevido.
SANCHO
Quien me ha llamado bandido, 660
es un miserable, y miente.
GOMEZANO
No te salva tu despecho.
Guardias, matadlo en la tienda.
 

(GARCÉS saca la espada y se pone entre los guardias. Los archeros se dirigen hacia SANCHO, pero se detienen a un ademán de la INFANTA.)

 
DOÑA THEUDA
Después que cruce la prenda
que ha conquistado, su pecho. 665
Doblad la rodilla.
 

(SANCHO dobla la rodilla y la INFANTA lo pone la banda.)

 
SANCHO
Ahora
que es tan hermoso mi suerte,
poco me importa la muerte.
Gracias, mil gracias, señora.

 (Se levanta.) 

GOMEZANO
Quedarás en la demanda, 670
sin que un aliento te reste.
SANCHO
Cuanto más cara me cueste,
más precio tendrá la banda.

  (Desnudando la espada.) 

Paso...
GOMEZANO
Arrancadle el acero.
Sujetadlo.
 

(Los archeros se precipitan sobre SANCHO, que los hace retroceder un momento, GARCÉS pugna por acercarse a SANCHO.)

 
SANCHO
¡Vive Dios!...
675
DOÑA THEUDA
Rendidme la espada.

 (A SANCHO bajando con resolución del estrado.) 

SANCHO
¡A vos!...
DOÑA THEUDA
Sí.

 (SANCHO dobla la rodilla y entrega su espada a la INFANTA. Todos quedan suspensos.) 

Quedáis mi prisionero.


 
 
FIN DEL ACTO II
 
 


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