Dibújanse en Él algunas de las Demostraciones de Despecho que se hizo el Infierno al restituir los usurpados Cultos a la Religión. En el vuelo del León de Fuego por el Volcán se alude a un Ídolo de cuatro pies que había muy célebre en la Isla Española; El cual ataban los Indios porque solía huir al Campo; Y ejecutando lo mismo cuando llegó Colón, y su Armada, nunca lo volvieron a hallar.
Insinúase con el Volcán los muchos que hay en aquel Nuevo Mundo, como más difusamente se expone en el Libro séptimo.
Aurinda abrazada con Jacinta, precipitándose Ciega, y Muriendo sola, es expresión del funesto precipicio que indujo a los Indios el olvidar la primera veneración con que recibieron a los Extranjeros; Siendo Jacinta alegóricamente España, y Aurinda la América.
El Nuevo Mundo
Poema Heroico de Don Francisco Botello de Moraes y Vasconcelos.
1 | ||||
| A Este tiempo en las Tierras ignoradas | ||||
| todo presagios era, todo horrores, | ||||
| efecto de ser a ellas fulminadas | ||||
| con la Invidia sus Huestes de furores. | ||||
| Nunca el Mundo con señas tan airadas | ||||
| avisó el Cielo ruinas superiores, | ||||
| como hizo allí el Abismo en triste amago | ||||
| anticipada exequia al propio estrago. | ||||
2 | ||||
| Más de un Sol muchas veces mostró el día | ||||
| teñido en sangre su arrebol ardiente; | ||||
| y en el Zenit tal vez lo obscureciera | ||||
| de aves nocturnas niebla balbuciente. | ||||
| En medio de los Pueblos se atendía | ||||
| al aullar de las fieras impaciente | ||||
| rasgábase la Tierra, y numerosas | ||||
| vertía al Mundo formas espantosas. | ||||
3 | ||||
| Desprendida del Sacro azul engace | ||||
| caerse vía la Luna en rapto obscuro, | ||||
| como infaustas tal vez sus lumbres hace | ||||
| la fuerza infiel del Thésalo conjuro. | ||||
| Corrió llamas el Mar con que deshace | ||||
| cuanto inunda a aquel Orbe mal seguro; | ||||
| y en mil ríos que bañan su Horizonte | ||||
| nadó en la faz del Día el Flegetonte. | ||||
4 | ||||
| Viose de los Cometas el sangriento | ||||
| ardor, que entre las obras superiores | ||||
| siendo criados, bajan sólo al viento | ||||
| a avisar muertes, a explicar horrores. | ||||
| Atónitos balar humano acento | ||||
| oyeron a las Reses los Pastores; | ||||
| nacieron monstruos; púsose en huida | ||||
| viendo el Parto la Madre estremecida. | ||||
5 | ||||
| Entre las aves que con bronco agüero | ||||
| anegaban el Aire infaustamente | ||||
| una se halló espantosa que de acero | ||||
| Lámpara horrible descogió en la frente. | ||||
| Víase en sus reflejos un guerrero | ||||
| Ejército marchar de extraña gente | ||||
| que infundiendo al furor mayor desmayos, | ||||
| regía brutos, y esgrimía Rayos. | ||||
6 | ||||
| Esto mismo en las Noches repetido | ||||
| mil veces mostró el Aire de iras lleno, | ||||
| asustando las Tierras, confundido | ||||
| a batallas el diáfano Terreno. | ||||
| Con truenos su Región imitó el ruido | ||||
| del Desorden Marcial que imita el trueno; | ||||
| y por lides formar en nada impropias | ||||
| nubes de polvo son las Nubes propias. | ||||
7 | ||||
| De aquellas negras bóvedas, adonde | ||||
| sus Muertos estas gentes reservan, | ||||
| cuando ya la alta Noche el Mundo | ||||
| funestos alaridos se escuchaban. | ||||
| La voz que en sus Oráculos responde | ||||
| luctuosos gemidos perturbaban; | ||||
| llovieron Rayos, y con fiero ejemplo | ||||
| víctima fue sus lumbres más de un Templo. | ||||
8 | ||||
| Barrieron con espíritu sangriento | ||||
| infernales allí respiraciones | ||||
| cuanto vapor lluvioso alto elemento | ||||
| presta el Campo a fecundar los dones. | ||||
| Prolijo Estío con horror violento | ||||
| fueron todas del Año las porciones, | ||||
| desvaneciendo al Labrador la Tierra | ||||
| las esperanzas que en el surco encierra. | ||||
9 | ||||
| Discordes iras, y Odio en los Mortales | ||||
| las llamas del Abismo introdujeron; | ||||
| y en duras guerras contra sí, parciales | ||||
| de sus desgracias los Humanos fueron. | ||||
| Con riscos de Hombres luego, que a fatales | ||||
| pestilentes contagios perecieron, | ||||
| entre aquellas Montañas a emulalles | ||||
| Cordillera segunda eran las Valles. | ||||
10 | ||||
| Mas la tierra que más del fulminante | ||||
| Ceño Infernal vio el ímpetu maligno | ||||
| fue la Isla a quien después Colón triunfante | ||||
| dio la Española el Nombre peregrino. | ||||
| Deste feliz terreno, en quien vagante | ||||
| había de fundar el Ligurino | ||||
| para alto fin la Población primera, | ||||
| se vengaba la Estigia más severa. | ||||
11 | ||||
| Hubo cerca de la Isla otra pequeña | ||||
| porción de tierra casi continente, | ||||
| cual la antigua Memoria nos enseña | ||||
| era Ortigia a Trinacria floreciente; | ||||
| donde entre hermosa selva que halagüeña | ||||
| sus valles esmaltaba felizmente | ||||
| con fábricas vivió de fausto escasas | ||||
| Población pobre de esparcidas Casas. | ||||
12 | ||||
| Hacía sombra al poco numeroso | ||||
| Villaje, un Risco que un Volcán esconde, | ||||
| cuya cumbre en taladro portentoso | ||||
| como el Etna al Abismo corresponde; | ||||
| tal vez humo vertía, y proceloso | ||||
| fue de peñascos Víbora, por donde | ||||
| dientes de ascua a morder el Día eterno | ||||
| los tósigos fulminan del Averno. | ||||
13 | ||||
| Aquí de sus fierísimos Encantos | ||||
| obrar la Invidia el más horrendo quiso; | ||||
| por mucho tiempo al Monte sus espantos | ||||
| estremecieron con funesto aviso. | ||||
| Formaba el susto de temblores tantos | ||||
| un estruendo en las quiebras indeciso | ||||
| como agitados de gran viento a solas | ||||
| los distantes murmureos de las Olas. | ||||
14 | ||||
| Hasta que ya una tarde haciendo ultraje | ||||
| al Cielo, acreditó la cumbre impía | ||||
| que era el mugir, rumores del viaje | ||||
| con que Mil Muertes lo interior movía; | ||||
| Así sin duda cuando al Mundo ataje | ||||
| la saña del airado último día | ||||
| querrá el Infierno pródigo en vestiglos | ||||
| ver los Infantes devorar los Siglos. | ||||
15 | ||||
| Enfurécese el Risco, y aun mugiendo | ||||
| vivo jayán lo temen las Esferas; | ||||
| los peñascos sacude, arroja horrendo | ||||
| los árboles al Viento, y las Riberas; | ||||
| trastornando infundiendo el mortal luto | ||||
| Bramido al Monte, y Terremoto al Bruto. | ||||
16 | ||||
| Contra lo Eterno (¡horrible maravilla!) | ||||
| rotos los grillos que su mármol graban | ||||
| se dispara la Sierra; atroz cuchilla | ||||
| su pedernal las Nubes recelaban. | ||||
| Furiosos sus Escollos en la Orilla | ||||
| lejos al Mar las ondas arrojaban; | ||||
| náufrago aquel en el Mar de inquietas breñas, | ||||
| eran las Olas Naves de las Peñas. | ||||
17 | ||||
| Contra sus riscos, lleno de furores, | ||||
| se da el mismo; sus cumbres mismas muerde; | ||||
| fulminase en peñascos voladores, | ||||
| rómpese en grutas que el guarismo pierde. | ||||
| Porque en él no prendiesen los ardores | ||||
| despedazaba el gran vestido verde; | ||||
| y con rabia que enciende sus entrañas | ||||
| se rasgaban el rostro sus Montañas. | ||||
18 | ||||
| Vomitaba con furias Infernales | ||||
| entre regüeldos, y hórridos bramidos, | ||||
| Azufre, Pez, Salitre, y Pedernales | ||||
| con humos, y cenizas confundidos. | ||||
| Huyó el Sol, recelando sus fanales | ||||
| que los deje del todo obscurecidos | ||||
| el macizo borrón que Ardor perverso | ||||
| derrama al lienzo allí del Universo | ||||
19 | ||||
| Lidian unas con otras en el Viento | ||||
| las peñas que arden entre horror inmundo; | ||||
| al Aire en mármol vago, a quien da aliento, | ||||
| es Bóvedas pendiente el Profundo. | ||||
| La Tez el Centro amenazó; y violento | ||||
| sobre la Artesa, que tramó Dios mismo, | ||||
| telas del Cielo se cernió el Abismo. | ||||
20 | ||||
| Llevada de los ímpetus del Noto | ||||
| su horrenda Nube, túmulo del Día, | ||||
| en partes por el Aire a espantos roto | ||||
| se macizaba, en partes se extendía; | ||||
| Borbollaban sus nieblas terremoto; | ||||
| muchos de un globo el Humo producía: | ||||
| dijeras que esta vez bárbaro Anhelo | ||||
| Montes de Montes conspiraba al Cielo. | ||||
21 | ||||
| Medio Orbe, y medio Cielo en atroz Marte | ||||
| discordes vieras; vieras escupido | ||||
| por Caribdis de peñas, a esta parte | ||||
| esotro Mundo, y Cielo en furia unido. | ||||
| A tanta marcha ruido atroz reparte | ||||
| horrendo Parche el Monte sacudió; | ||||
| son sangrientas Banderas, tremoladas | ||||
| entre el Humo las rojas llamaradas. | ||||
22 | ||||
| Sobre entrambas las Islas el movible | ||||
| Toldo sus noches dilató inclementes, | ||||
| impidiendo otra Tierra de humo horrible | ||||
| que el Cielo miren las absortas gentes. | ||||
| ¿Tiemblan con el temblor de lo Insensible | ||||
| pálidos, y mal vivos los Vivientes; | ||||
| que mucho si en horror vían profundo | ||||
| negarse el Cielo, al deshacerse el Mundo? | ||||
23 | ||||
| Muchos en la Española Isla agitada | ||||
| piedras los finge el Centro palpitante; | ||||
| vagó en el terremoto la Morada; | ||||
| quedó al asombro inmoble el habitante. | ||||
| Otros (al fatal susto enajenada | ||||
| la misma suspensión) en tropa errante | ||||
| sin sentido corriendo sus mansiones | ||||
| se derraman en ciegas confusiones. | ||||
24 | ||||
| Quien al Templo corría desvelado | ||||
| de los Diosos buscando el brazo amigo; | ||||
| y viéndolo caer temió asustado | ||||
| del Sacro Techo el desleal abrigo; | ||||
| Quien huye a la Campaña del poblado; | ||||
| quien al Campo abandona lo enemigo; | ||||
| muchos al Monte van, cuando extranjeras | ||||
| corren al Pueblo atónitas las Fieras. | ||||
25 | ||||
| Mas en Todo la angustia se encontraba; | ||||
| volvía la Madre con dolor propicio | ||||
| al ¡ay! que tierno el hijo pronunciaba | ||||
| sepultado de algún roto Edificio. | ||||
| En las bocas que el Suelo desgarraba | ||||
| pender vía con yerro propicio | ||||
| al Amante la Esposa, y en vano fina | ||||
| tendió los brazos a impedir la ruina. | ||||
26 | ||||
| Desde el Aire abrasado, y luctuoso | ||||
| rayó a las peñas, peñas son crecidas; | ||||
| dejar quieren (granizo portentoso) | ||||
| las Tierras por sí propias destruidas. | ||||
| Las queman las Cenizas con rabioso | ||||
| contacto de las llamas concebidas, | ||||
| y a muchos sepultando en Montes, era | ||||
| su diluvio Infernal Urna, y Hoguera. | ||||
27 | ||||
| Así gemía en ruinas vinculado | ||||
| aquel Pueblo al más duro sentimiento; | ||||
| cuando hacia la Isla del Volcán airado | ||||
| guió sus ojos un mayor Portento. | ||||
| Vieron de obscuro fuego desatado | ||||
| todo el Risco vestirte en un momento, | ||||
| donde la Vista que difunta yerra | ||||
| encontró una ascua si buscó una Sierra. | ||||
28 | ||||
| Y luego de entre el Humo, y los Ardores | ||||
| vieron salir gran Monstruo, que sangriento | ||||
| vertiendo llamas, fulminando horrores | ||||
| toda encendía la Región del Viento. | ||||
| Sin duda eran del Orco sus furores | ||||
| último esfuerzo contra el Firmamento, | ||||
| por quien todo a exhalar su Barbarismo | ||||
| en una Fiera se agregó un Abismo. | ||||
29 | ||||
| Calle la Antigüedad cuanto espantoso | ||||
| Fantasma imaginaron sus ficciones; | ||||
| pues nunca así expusieron lo horroroso | ||||
| en Quimeras, en Hidras, o en Pitones. | ||||
| Vosotras, Musas, que su Ardor furioso | ||||
| temisteis aun del Cielo en las mansiones, | ||||
| dadle ahora en mi Idea nuevo aliento; | ||||
| ya que puede hacer Caso del Pensamiento. | ||||
30 | ||||
| En forma de León dejó advertirse, | ||||
| y alas batió de llama el Monstruo ciego, | ||||
| si es que podían miembros distinguirse | ||||
| en un volante Cáucaso de fuego. | ||||
| De la Frente, y del Cuello vio esparcirse | ||||
| la greña con feroz desasosiego; | ||||
| Rayos las hebras eran; ni en su ensayo | ||||
| perdió los Crespos ímpetus el Rayo. | ||||
31 | ||||
| De su Frente adornó la pesadumbre | ||||
| un Diadema de hogueras Imparciales, | ||||
| cual de algún Monte ardiéndose la cumbre | ||||
| la ciñe el fuego en puntas desiguales. | ||||
| Anegaban su aspecto en fiera lumbre, | ||||
| reventando con ceños Infernales | ||||
| dos segundos Volcanes sus enojos | ||||
| en las vastas Cavernas de sus Ojos. | ||||
32 | ||||
| Todo el Aire estrechaba en triste hoguera | ||||
| el Pecho que abultaba el Monstruo vano; | ||||
| menos capaz, menos ardiente fuera | ||||
| si permitiera verse el Sol cercano. | ||||
| El Anca derribada enciende fiera | ||||
| las Tierras, enjugando el Oceano; | ||||
| y della errante en tempestad inquieta | ||||
| ondeó por Cola un hórrido Cometa. | ||||
33 | ||||
| La lengua abrasadora se desboca, | ||||
| y añade de su aliento el fuego interno, | ||||
| fingiendo que en la Quiebra de su Boca | ||||
| nazcan todos los Ríos del Infierno. | ||||
| A batallas su cólera provoca | ||||
| con garra desmedida el Solio eterno; | ||||
| cada Brazo un Atlante fue tirano; | ||||
| muchos Riscos de fuego cada Mano. | ||||
34 | ||||
| Cuando esta Fiera se entregó a los Vientos, | ||||
| y en llamas se vio el Monte derretido | ||||
| pronunciaron sus ímpetus sangrientos | ||||
| el más ruidoso trueno enfurecido. | ||||
| Llenáronse de horror los Elementos; | ||||
| temiendo que Cadáver quiere externo | ||||
| ser de la Tierra el Alma del Averno. | ||||
35 | ||||
| Mas a Breves instantes (apartada | ||||
| de aquel paraje la Visión impía) | ||||
| los de la Isla Española, sosegada | ||||
| la Tierra vieron, y cobrado el Día. | ||||
| Poco a poco al aliento se traslada | ||||
| el ánimo que en todos fallecía; | ||||
| ya los vuelve a sus Pueblos sin pesares | ||||
| el Amor dulce de los propios Lares. | ||||
36 | ||||
| A más aliento luego reducidas | ||||
| sus gentes, olvidando los temores, | ||||
| intentan ir a ver compadecidas | ||||
| de la Isla del Volcán los Moradores. | ||||
| Ocupan las Canoas prevenidas, | ||||
| dan impulso a los Remos nadadores, | ||||
| y felices del Mar la Espalda graban | ||||
| los que antes en la Tierra naufragaban. | ||||
37 | ||||
| No de otra fuerte, cuando en broncos ruidos | ||||
| Montes confunde el Venatorio estruendo, | ||||
| a las grutas se acogen afligidos | ||||
| los Brutos que estremece el eco horrendo; | ||||
| Mas cuando ya a quietud restituidos | ||||
| ven los Campos, dudosos van saliendo, | ||||
| hasta que a beber vuelven sin cuidado | ||||
| los fragrantes Espíritus del Prado. | ||||
38 | ||||
| Llegaron las Canoas; Mas ¡oh horrible | ||||
| de la Muerte extendido imperio ufano! | ||||
| Mueren las Tierras, y de lo Insensible | ||||
| Urna es al Esqueleto el Oceano. | ||||
| A toda la Isla en que existió el terrible | ||||
| Volcán, la sepultaba el Mar tirano; | ||||
| sin duda al ver lo que hospedaba dentro | ||||
| con furioso temor se Caló al Centro. | ||||
39 | ||||
| Ya deshiciesen su verdor remoto | ||||
| Espíritus (de Apolo fomentados) | ||||
| que presos en los Montes, Terremoto, | ||||
| y Viento son si su ser dejasen roto | ||||
| Metales que lo unían condensados, | ||||
| todo se hundió en las Aguas transparentes | ||||
| Casas, Árboles, Campos, y Vivientes. | ||||
40 | ||||
| Un breve Risco sólo se atendía | ||||
| de la ruina en las Ondas perdonado; | ||||
| y un Hombre en él, que innoble parecía | ||||
| aun más que suspendido inanimado. | ||||
| Tu fuiste, o Aucolo, amante a quien debía | ||||
| menos turbada gloria su cuidado; | ||||
| mas si Amor te destina a un fin violento, | ||||
| a inmensa edad te llevará mi Acento. | ||||
41 | ||||
| Sentado en la alta Peña reclinaba | ||||
| sobre la Diestra mano el rostro yerto; | ||||
| el Rostro, donde pálido explicaba | ||||
| la Congoja más viva el Color Muerto. | ||||
| Congeladas las Cejas erizaba, | ||||
| las pestañas abría en pasmo incierto; | ||||
| nada en él se movía; que aun deshecho | ||||
| saltó el impulso con que late el Pecho. | ||||
42 | ||||
| Negado el triste a todo aquel Contexto | ||||
| que algún tiempo en edad gozó dichosa, | ||||
| ni aún lloraba; que en hondo arrobamiento | ||||
| lo sepultaba la ansia rigurosa. | ||||
| Quitole el Monte en su furor violento | ||||
| la Patria, Amigos, Bienes, y la Esposa; | ||||
| quedaba el Llanto; y deste aún lo enajena | ||||
| Volcán nuevo a sus Lágrimas su Pena. | ||||
43 | ||||
| Ningún Indio en la errante Compañía | ||||
| de las Canoas al dolor resiste, | ||||
| viendo del Pueblo amigo que inquiría | ||||
| cuan pequeña infeliz memoria existe. | ||||
| El bullicio que un tiempo allí se oía | ||||
| hallaron vuelto en un Silencio triste, | ||||
| sólo el Mar junto al Risco murmuraba, | ||||
| como que tierno de la Ruina hablaba. | ||||
44 | ||||
| Por ver si Aucolo vive, Cuidadosos | ||||
| a la Peña se arrojan velozmente; | ||||
| Aucolo, que en desmayos espantosos | ||||
| ni vuelve a verlos, ni sus pasos siente. | ||||
| Llegaron; y Ciñendo pesarosos | ||||
| el dudoso tristísimo Viviente, | ||||
| con vaivenes, y voces que conciertan | ||||
| del pesado Letargo lo despiertan. | ||||
45 | ||||
| Cual la Fiera magnánima que al Prado | ||||
| rugientes leyes Coronada presta, | ||||
| si la encuentra tal vez un desgajado | ||||
| Risco, yace mal viva en la Floresta; | ||||
| Y cobrándose ya, bien que ignorado | ||||
| esté el Contrario que su horror infesta, | ||||
| vuelve rabiosa con herir profundo | ||||
| la Tierra amenazando, el Mar, y el Mundo; | ||||
46 | ||||
| Así Aucolo del Risco, y de los lazos | ||||
| del pasmo infiel, se levantó furioso; | ||||
| Estremeciose inquieto, abrió los brazos, | ||||
| y mirando el Impíreo luminoso; | ||||
| Injustos Dioses (dijo) que en abrazos | ||||
| de luz ceñís la Tierra, y el Golfo undoso, | ||||
| ¿quién influye en los pechos Celestiales | ||||
| tan sangrienta aversión a los Mortales? | ||||
47 | ||||
| ¿Qué error contra vosotros ha podido | ||||
| mi diestra cometer, que así a mi Estrella | ||||
| el Cielo, el Mar, con tan monstruoso ruido, | ||||
| la Tierra, y el Abismo la atropella? | ||||
| ¿Fue acaso, Invidia de mi Bien, perdido? | ||||
| ¿Quién duda, pues que quiso Aurinda bella, | ||||
| que airados arden invidioso anhelo | ||||
| el Abismo, la Tierra, el Mar, y el Cielo? | ||||
48 | ||||
| Indigno Padre de la luz, que errantes | ||||
| viertes en Lienzo azul borrones de Oro; | ||||
| y tú, si es que alguno hay que a los Amantes | ||||
| presida, oh ingrato Dios que en vano adoro; | ||||
| Si me apaga las glorias más brillantes | ||||
| el Mar, donde con otro Mar las lloro, | ||||
| ¿por qué hacéis que en mi aliento detenida | ||||
| a despecho del Alma arda la Vida? | ||||
49 | ||||
| Mas no, no hay Dios alguno; producidos | ||||
| por si han sido esos Páramos lucientes; | ||||
| y sus Faroles, del Acaso asidos, | ||||
| son cuajados Relámpagos pendientes. | ||||
| Si fueran las Deidades, si atendidos | ||||
| vivieran sus impulsos eminentes, | ||||
| (¡ay Aurinda!) Anegará el Golfo obscuro | ||||
| de lo Divino el Crédito más puro? | ||||
50 | ||||
| Espíritu gentil, en quien violento | ||||
| fuego se opuso a mi amorosa llama, | ||||
| si ya este Mar no vuelas, dando aliento | ||||
| a tu Aucolo infeliz que tanto ama, | ||||
| Pues de tus Ojos sólo al Firmamento | ||||
| es debida la acción que el Cielo aclama, | ||||
| vuelve a esta Roca, y en su Templo triste | ||||
| recibe el Alma de quien Alma fuiste. | ||||
51 | ||||
| Y ya que el Golfo injusto en sus moradas | ||||
| dio profundo a tu Aurora infausto lecho, | ||||
| fulminen su Cristal precipitadas | ||||
| las vivientes Centellas de mi pecho. | ||||
| Dijo: y para arrojarse en las saladas | ||||
| Ondas, como lo induce su despecho, | ||||
| con nueva palidez corrió anhelante, | ||||
| al Mortal confundiendo con la Amante. | ||||
52 | ||||
| Estorbaron su impulso los Isleños, | ||||
| mas el Triste entre todos forcejeando | ||||
| busca obstinado del morir los ceños | ||||
| a unos, y otros hurtarse procurando. | ||||
| Acusa a todos porque los empeños | ||||
| de su ruina embarazan porfiando; | ||||
| y ellos instan; vistiendo en su extrañeza | ||||
| semblante de Batalla la Fineza. | ||||
53 | ||||
| Procuran consolarlo; mas en vano; | ||||
| porque ya es su mayor dolor su vida; | ||||
| llama homicida fiero; y inhumano | ||||
| al que le estorba ser fiero homicida. | ||||
| ¿Por qué (suspira) a un infelice Humano | ||||
| aumentáis penas, Gente fementida? | ||||
| ¿Por qué a mis ansias le negáis la Muerte? | ||||
| ¿A Aucolo aún tiene que quitar la Suerte? | ||||
54 | ||||
| Rindiose al fin cansado de la lucha; | ||||
| mas prosiguiendo en la hórrida agonía | ||||
| porque veáis que asciende a ruina mucha | ||||
| librarme ahora del morir (decía) | ||||
| mi Historia oiréis; tendrá cuando la escucha | ||||
| vuestra atención la Muerte que impedía, | ||||
| si cabe del Dolor, y del Despecho | ||||
| la parte en vuestro Oído que en mi Pecho. | ||||
55 | ||||
| En ese fondo, en Cuyas verdes Gramas | ||||
| animadas del Céfiro otras veces, | ||||
| son estorbo a las Ovas hoy las Ramas, | ||||
| son las Fieras escándalo a los Peces; | ||||
| En esa Isla fue, y murió en las llamas, | ||||
| nací infeliz; ¡oh trágicas niñeces! | ||||
| ¿Qué mucho (¡ay Dios!) Que viva, y se eternice | ||||
| más que los Montes quien nació infelice? | ||||
56 | ||||
| A amar viví; Desde aquel tierno instante | ||||
| fueron siempre finezas mis deseos, | ||||
| mi ignorar Ciego Ceguedad amante; | ||||
| queja el llanto, suspiros los gorjeos; | ||||
| El no hablar, turbación era constante; | ||||
| el no ver, amorosos devaneos; | ||||
| hallándose en mi Ser recién nacido | ||||
| antes los Sentimientos que el Sentido. | ||||
57 | ||||
| Milagro fue de una Deidad que hacía | ||||
| al mismo tiempo Cielo estas Regiones; | ||||
| digo la Bella Aurinda, que en el día | ||||
| que nací amaneció mil perfecciones. | ||||
| Amor, que estrenar juntos Luz nos vía, | ||||
| hirió los mal Vivientes Corazones; | ||||
| introduciendo, de su dulce abismo, | ||||
| a un mismo Respirar, un fuego mismo. | ||||
58 | ||||
| Las almas, al formarnos, esos rojos | ||||
| Solios de Luz, sin duda equivocaron; | ||||
| tanto entrambas, cediendo a Amor despojos, | ||||
| unirse al otro Aliento procuraron. | ||||
| Mi Animación latía allá en sus Ojos, | ||||
| en mi Pecho su Luces palpitaron, | ||||
| siendo siempre en ternísimos Compendios | ||||
| sus Ojos Vidas, y mi Pecho Incendios. | ||||
59 | ||||
| Cuando de mí apartaban su Belleza | ||||
| nuestro Pueril sollozo allí empezaba; | ||||
| fui a seguirla, mas ¡ay! que la Firmeza | ||||
| de mi Afecto a mis plantas le faltaba. | ||||
| Luego a volver a vernos, la Fineza | ||||
| en balbuciente Risa se explicaba; | ||||
| la primer Voz que pronunciamos sólo | ||||
| a Aucolo Aurinda fue, y a Aurinda Aucolo. | ||||
60 | ||||
| Crecimos, y el Ardor también crecía | ||||
| con las tierras medulas a encendellas; | ||||
| y a natural recato persuadía | ||||
| furtivas a explicar nuestras Centellas. | ||||
| Su Madre rigurosa la reñía | ||||
| que a solas atendiese mis querellas; | ||||
| Callé; y mi Corazón más se abrasaba; | ||||
| encubríalo yo, y él se arrancaba. | ||||
61 | ||||
| Arrancábase ansioso; y otro tanto | ||||
| a Aurinda su sentir costó oprimido; | ||||
| sola sabía la Noche el dulce encanto | ||||
| del recíproco incendio apetecido. | ||||
| Mas ¿qué no enseña Amor? hicimos tanto | ||||
| que nuestro ardor Creyeron reprimido: | ||||
| Más de una vez, sin nota de quererla, | ||||
| entre sus Deudos pude hablarla, y verla. | ||||
62 | ||||
| Si un tierno Hermano, que era blando peso | ||||
| de sus brazos tal vez, mi sol besaba, | ||||
| yo famélico luego el dulce beso | ||||
| de la boca del Niño arrebataba. | ||||
| Si bebía, la Sed su ardiente exceso | ||||
| en mi infundía; el Vaso procuraba, | ||||
| y el la parte bebí que sin agravios | ||||
| encendió la Onda en ascuas de sus labios. | ||||
63 | ||||
| En mirando a otra parte la severa | ||||
| Madre, luego a mirarnos los dos fuimos; | ||||
| y con vista entendiéndonos parlera | ||||
| astutos de engañarla nos reímos. | ||||
| Tal vez conté una Historia lastimera | ||||
| de Amor; y cuando al fin solos nos vimos, | ||||
| Yo que Amor verdadero (la decía) | ||||
| era el fingido Amante, Aurinda mía. | ||||
64 | ||||
| ¡Cuántas veces (¡oh cuantas!) Los Hijuelos | ||||
| en las Ramas hurté a las Avecillas! | ||||
| ¡Cuántas nadando en los salados hielos | ||||
| traje el Coral del fondo a las Orillas! | ||||
| Y ¡oh cuántas en el Prado a mis desvelos | ||||
| cedieron las fragrantes maravillas! | ||||
| Todo servía a mi amoroso empeño | ||||
| siendo apacible Víctima a mi Dueño. | ||||
65 | ||||
| Y amaba Todo, del afecto mío | ||||
| las bien nacidas llamas adulando; | ||||
| la Fiera ardía, y la Espesura; el Río | ||||
| vagaba entre las Flores sollozando; | ||||
| El Ruiseñor su amante desvarío | ||||
| con más sentida voz gimió Cantando; | ||||
| y ternuras de Amor dio al Horizonte | ||||
| en fuentecillas derretido el Monte. | ||||
66 | ||||
| Mas, ¡oh Gloria de Amor siempre inconstante! | ||||
| Y ¡oh fugitivo Bien, que es en el Viento | ||||
| para afligir el Pensamiento amante | ||||
| más vago que el amante Pensamiento! | ||||
| ¿Quién la Suerte lograr podrá constante, | ||||
| cuando en Aurinda, y en mi fiel tormento | ||||
| aun no entibió sus trágicos enojos | ||||
| Llama tan pura, o tan Divinos Ojos? | ||||
67 | ||||
| Hubo un pequeño Escollo matizado | ||||
| de cuanta hermosa pompa el Valle afina; | ||||
| de quien parece que llovía al Prado | ||||
| su inundación de Rosas peregrina. | ||||
| En una Fuentecilla desangrando | ||||
| vierte doliente el Alma Cristalina; | ||||
| y en el Regazo de su Margen breve | ||||
| descansa del desmayo de su Nieve. | ||||
68 | ||||
| Mil Árboles que entorno animó undoso | ||||
| del Sol lo encubren con verdor tejido; | ||||
| Misterio lo hacen de la Selva, oh hermoso | ||||
| de verde Cuerpo corazón florido. | ||||
| No llega aquí de Fiera el pie espantoso, | ||||
| pintadas Aves sólo en blanco nido | ||||
| con tierno acento que su Amor restaura | ||||
| dulces se arrullan si las mece el Aura. | ||||
69 | ||||
| De aquí (la Espalda a un Árbol arrimada) | ||||
| estaba yo mirando el Mar un día, | ||||
| cuando el Cemí que de mi Patria amada | ||||
| en el Templo más Noble presidía, | ||||
| se apareció a mis Ojos; perturbaba | ||||
| la Floresta tembló, y la atención mía; | ||||
| moviéronse los Ramos, y como ellos | ||||
| Trémulos se erizaron mis Cabellos. | ||||
70 | ||||
| Amante descuidado, a quien espera | ||||
| grande Martirio (dijo el Dios horrendo; | ||||
| el Dios, que en forma vi de Sierpe fiera | ||||
| con el Pecho torcido el Aire hendiendo) | ||||
| Llamas, y Espumas tu amorosa Hoguera | ||||
| turbarán, sus ardores extinguiendo; | ||||
| prevén tu esfuerzo; Dijo: y remontado | ||||
| volvió a dejar sin Miedo al Sol, y el Prado. | ||||
71 | ||||
| Corrí; y a Aurinda le conté el Abismo | ||||
| de Dolor que fatal nos amenaza; | ||||
| y della escucho que el aviso mismo | ||||
| el mismo Dios a su atención enlaza. | ||||
| Lloramos; discurriendo el parasismo | ||||
| ¿cuál será que el Destino infiel nos traza? | ||||
| Mas no Cupo aun del miedo en la vehemencia | ||||
| el mal que luego Cupo en la Paciencia. | ||||
72 | ||||
| A pocos días la Aflicción expresa | ||||
| vimos, llegando a nuestra Patria clara | ||||
| las Fieras Gentes que la Humana presa | ||||
| dan al vientre tal vez, tal vez al Ara. | ||||
| Entre las Vidas que su Escuadra apresa. | ||||
| quiso el Hado que el daño me tocara: | ||||
| ¿Qué no hice? ¿Qué no dije? ¡Oh Cielo! ¡Oh Suerte! | ||||
| Bien merecí, Lidiando, hallar la Muerte. | ||||
73 | ||||
| ¡Mas ay! Vencido, Preso, Despreciado, | ||||
| (y ¡oh en mis congojas la mayor!) Ausente, | ||||
| me hallé en el Mar con otros, entregado | ||||
| a un Leño en la alta espalda transparente. | ||||
| Quejas di al Cielo, al Risco, y al salado | ||||
| Mar tristes olas de sollozo ardiente; | ||||
| mas de mi llanto a las angustias hondas | ||||
| fueron Riscos los Riscos, Dioses, y Ondas. | ||||
74 | ||||
| En cada aliento el último se ensaya | ||||
| truncados todos con el ansia fuerte; | ||||
| cada acabar con ver la amada playa | ||||
| fue un empezar sin Alma a ver mi Muerte. | ||||
| Cada instante el Aliento más desmaya | ||||
| viendo más Lejos mi adorada fuerte; | ||||
| más se apaga cuanto es más la huida | ||||
| Lejos del Corazón tibia mi Vida. | ||||
75 | ||||
| Mas bien que en tanta horrible infausta llama | ||||
| me abrasaba la angustia fementida, | ||||
| no la Ausencia, aun que atroz muerte se llama, | ||||
| sola mi ruina entonces fue crecida. | ||||
| Hubo tiempo que puso en mi otra Dama | ||||
| su Inclinación, de mi nunca admitida, | ||||
| y por turbar mi Amor (tanta ira nuestra) | ||||
| le dijo que yo amaba en la Isla vuestra. | ||||
76 | ||||
| Llorolo Aurinda entonces, y aunque luego | ||||
| la satisface, siempre aquella duda | ||||
| le dejó huellas del espanto ciego | ||||
| que imprimió en ella la Sospecha ruda. | ||||
| En tanto pues que al Piélago me entrego | ||||
| Cautivo, nuevo engaño Aquella anuda; | ||||
| No fingió (dice) su prisión Aucolo, | ||||
| Viaje, y Dueño ha disfrazado sólo. | ||||
77 | ||||
| Mas ya algún Dios con mis fortunas blando | ||||
| me ofreció para entonces dicha suma; | ||||
| Sacudir pude la Prisión, pasando | ||||
| a mi Patria otra vez por la alta bruma. | ||||
| Íbamos por el Mar tejer logrando | ||||
| vago Manto de leño a inmensa Espuma; | ||||
| aún la Tormenta huía, con extremo, | ||||
| del ruido nadador de tanto Ramo. | ||||
78 | ||||
| Yo que en Librarme del afán pensaba | ||||
| busqué siempre ocasión a tal ventura; | ||||
| y vi una Noche que más sombra aunaba | ||||
| casi dormir toda la Escuadra impura. | ||||
| A que logre el huir me convidaba | ||||
| la Confusión de la Tiniebla obscura, | ||||
| y entre el lóbrego horror que reverencio | ||||
| me estaba dando voces el silencio. | ||||
79 | ||||
| Como llevaban presa tanta Gente | ||||
| nos dejaron (Ligados pies, y manos) | ||||
| en Canoas que ataron tenazmente | ||||
| a aquellas que ocupaban los Tiranos. | ||||
| Y así con fuerte impulso sutilmente | ||||
| romper pude los lazos inhumanos; | ||||
| y aun sin estruendo derribado a Proa | ||||
| desatar de las otras la Canoa. | ||||
80 | ||||
| Halleme a la mañana Libre, y Lejos | ||||
| del riesgo, porque andando mucho había; | ||||
| cuando del Cielo altísimos Consejos | ||||
| a un portento, o su inmensa Luz me guía. | ||||
| A una Isla llegué breve que en reflejos | ||||
| venció las Galas del reciente Día; | ||||
| (no de mis males) aun su hermoso Abismo | ||||
| a Olvidados me redujo de mi mismo. | ||||
81 | ||||
| El Alma soberana (no, no pudo | ||||
| ser Mortal, Perfección tan apacible) | ||||
| vi de algún Numen, que entre un risco mudo | ||||
| en forma de mujer se hizo visible. | ||||
| Rendida se mostraba al Sueño rudo; | ||||
| mas tan Divina, que con Luz plausible | ||||
| del Bulto hermoso el Alma aun puesta en Calma | ||||
| yerto me transformó Bulto sin Alma. | ||||
82 | ||||
| Díjela absorto: Oh tu del alto Cielo | ||||
| Rayo en quien veo que todo Astro asista, | ||||
| y en quien cegando la atención del Suelo | ||||
| aun sobra de la Fe rapto a la Vista; | ||||
| ¿Qué importa que fiarte en mortal Velo | ||||
| quieras de mi adorar a la Conquista, | ||||
| si el Mar de tus Luceros aún ocultos | ||||
| anega todo el Margen de mis Cultos? | ||||
83 | ||||
| Con razón grande (Asombro esclarecido) | ||||
| al Letargo te entregas halagüeño, | ||||
| pues porque hallarte en fin pueda el sentido | ||||
| preciso fue que te escondiese el Sueño. | ||||
| Y si aún deslumbra tu Esplendor dormido, | ||||
| que fuera a no robar (oh inmortal Dueño) | ||||
| de tu Vida esa Luz que en Calma advierte | ||||
| esa extranjera Sombra de tu Muerte? | ||||
84 | ||||
| Pasmos ofrecen tus errantes huellas | ||||
| al Sol que dejas, y Hombres a quien naces; | ||||
| cual Flores quedan mustias las Estrellas, | ||||
| las Flores Astros son de ardor capaces. | ||||
| ¿Qué fin te trajo a honrar sus hojas bellas? | ||||
| Si lo fomenta nuestro Error, bien haces; | ||||
| pues ¿quién querrá enojar su fiel Destino | ||||
| viendo que es tan hermoso lo Divino? | ||||
85 | ||||
| Mas ¡oh! rompe ya el Sueño, y muda Calma | ||||
| a que fías tus Ojos brilladores, | ||||
| que es para mí más Luz que Vida, y Alma | ||||
| este cegar de ver tus Esplendores. | ||||
| Y aún mis Ojos quizá con dulce Palma | ||||
| cobrarán así alientos superiores; | ||||
| pues Ciego todo en mí, ya a tus beldades | ||||
| sólo habrán de Cegar las Ceguedades. | ||||
86 | ||||
| Dije: y llegué mil veces procurando | ||||
| despertarla del Sueño peregrino; | ||||
| otras mil quedé inmoble; congelando | ||||
| su nieve hasta el intenso en mi Destino. | ||||
| A Ajar no me atrevía el Sueño blando | ||||
| viéndole en Solio tanto allí Divino; | ||||
| y adorado negábase a mi empeño, | ||||
| siendo un Numen su Altar, Deidad el Sueño. | ||||
87 | ||||
| Ella entonces mi Error (¡ay Dios!) me avisa | ||||
| desuniendo los párpados que inflama. | ||||
| ¡Oh cuánto me fue el Alma allí precisa | ||||
| a Ardor que en Soles dos negros derrama! | ||||
| Hierve el Amor allí, bulle la Risa, | ||||
| nace inquieto el Deleite, y de su llama | ||||
| cuando ascua es Todo en los hervores bellos, | ||||
| siendo (¡oh pasmo!) Carbón quedaban ellos. | ||||
88 | ||||
| ¡Mas ay! Que o por no ser tan mucho Rayo | ||||
| de la Tierra, y del Mar riesgo forzoso | ||||
| o por volver al Sueño en mudo ensayo, | ||||
| desmayarse fingió el Portento hermoso. | ||||
| Lo rojo perdió el Rostro; y del desmayo | ||||
| la pálida blancura vistió ansioso: | ||||
| tiniebla fue que en raro manto abroche | ||||
| dos Días negros una blanca Noche. | ||||
89 | ||||
| Condújela a Barca, y con su auspicio | ||||
| llego a la Isla; a Tlicalpo hallo devoto; | ||||
| díceme que nada hable hasta el propicio | ||||
| Solemne día que la ostente al Voto. | ||||
| Paso al Villaje dando alegre indicio | ||||
| de haber la Esclavitud infausta roto; | ||||
| adora el Pecho a los que ya se inclina | ||||
| mejores instrumentos de su ruina. | ||||
90 | ||||
| Con mi venida luego feneciendo | ||||
| de Aurinda la ansia fue mal satisfecha; | ||||
| sufrir no pudo mi presencia, siendo | ||||
| (aleve en fin) cobarde la Sospecha. | ||||
| Al dolor de la ausencia no atendiendo | ||||
| el nudo de los brazos nos estrecha; | ||||
| de nuestra Unión (fecunda así se indicia) | ||||
| nace, al vernos, ya inmensa la Delicia. | ||||
91 | ||||
| Sus Padres luego a mi favor dispuestos | ||||
| me abrazaron con vista placentera, | ||||
| cesando no sé cuál razón que opuestos | ||||
| antes los tuvo a mi amorosa Hoguera. | ||||
| Siendo ya nuestros pechos manifiestos | ||||
| quisieron que a ayer la Noche fuera | ||||
| quien premise mi Afecto, que importuna | ||||
| tanta ha feriado a la esperanza de Una. | ||||
92 | ||||
| ¡Oh Cielo! ¡Oh Noche! ¡Oh incendio furibundo! | ||||
| ¿Diré vuestra impiedad? ¿Diré el Desvelo | ||||
| en quien Cruel con lo Vital del Mundo | ||||
| se desnudó de lo Divino el Cielo? | ||||
| ¿Diré entre al Odio, y Mar profundo | ||||
| tanta inocente Vida? ¡Oh inmortal Velo! | ||||
| Permítase al que oprimen tus Crueldades | ||||
| la Infamia repetir de tus Deidades. | ||||
93 | ||||
| Ya la Luz con su rápida inconstancia | ||||
| el Cielo en lo más alto honraba ardiente; | ||||
| no hacen sombra los Riscos; su Constancia | ||||
| puntal se finge al Rayo allá eminente. | ||||
| Viendo sublime el sol a igual distancia | ||||
| profundo allí el Ocaso, acá el Oriente, | ||||
| parece duda entre uno, y otro paso | ||||
| si rodará al Oriente, u ya al Ocaso. | ||||
94 | ||||
| En un Valle florido se extendieron | ||||
| para el Convite, entre Carmín, y Gualda, | ||||
| blancos manteles de algodón, que fueron | ||||
| Nubes de nieve en Euro de Esmeralda. | ||||
| Aquí los más de la Isla concurrieron | ||||
| a aclamar de mis triunfos la guirnalda, | ||||
| corriendo por las fauces a millares | ||||
| tempestades preciosas de Manjares. | ||||
95 | ||||
| Fueron las horas todas dulce fiesta, | ||||
| risas alegres, fiel desasosiego; | ||||
| Cuando distinto mal en la floresta | ||||
| se oyó de Voces, y Armas ruido ciego. | ||||
| Con la infiel novedad que el Aire apresta | ||||
| nos abstuvimos de las viandas luego; | ||||
| Y absortos todos a escuchar el Ruido | ||||
| mudos quedamos con atento Oído. | ||||
96 | ||||
| Así de errantes varios Conejuelos | ||||
| pacífico Escuadrón en la espesura | ||||
| muerde alegre tal vez los verdes velos | ||||
| que el Prado visten de Esmeralda pura; | ||||
| Y si algún ruido escucha, con desvelos | ||||
| se suspende dejando la verdura, | ||||
| sin que aún pague, de tímido, y de atento, | ||||
| en la Respiración el Viento al Viento. | ||||
97 | ||||
| Tlicalpo entonces Sacerdote Santo | ||||
| (Del cual ninguno fue más grato al Cielo) | ||||
| llegó ansioso a nosotros, de su espanto | ||||
| dando noticia aún sin su Voz su Anhelo. | ||||
| Romped (dijo) quitad descuido tanto | ||||
| en que os sepulta este florido Suelo; | ||||
| ¿Así a los Bienes olvidáis (Mortales) | ||||
| la sucesión precisa de los males? | ||||
98 | ||||
| Llegó el último Día, llegó el fiero | ||||
| trágico tiempo de la Patria nuestra; | ||||
| todo traslada al Bárbaro Extranjero, | ||||
| del Destino cruel la injusta diestra. | ||||
| Tal tempestad de Ejército guerrero | ||||
| llueve a la Tierra el Agua, que aún ser muestra | ||||
| poca Nube el Mar todo a peregrinas | ||||
| Centellas de Armas, Truenos de Bocinas. | ||||
99 | ||||
| Arde la Isla; Laméntase oprimido | ||||
| al grave peso el Valle, al ruido el Viento; | ||||
| Vese en medio del Pueblo, ya encendido, | ||||
| el Adversario dominar sangriento. | ||||
| En ciega lid turbado, y afligido | ||||
| breve Escuadrón resiste a su Ardimiento: | ||||
| En mil Huestes al Pueblo miré unidas | ||||
| Muertes inmensas para inmensas Vidas. | ||||
100 | ||||
| Con tal aviso no hay quien no dejase | ||||
| las Mesas; con gran prisa nos armamos, | ||||
| encargando a Tlicalpo que apartase | ||||
| las Mujeres, del riesgo que escuchamos. | ||||
| Lloran Ellas, y al ver que se aumentase | ||||
| en Ellas nuestro Bien, también lloramos; | ||||
| Entre todas, gritando la Luz mía | ||||
| más furiosa, y más bella, me decía: | ||||
101 | ||||
| ¿Aucolo, Esposo, a cual angustia nueva | ||||
| en tu ausencia me dejas riguroso? | ||||
| ¿Qué error (Cruel) sin mí, que Ira te lleva | ||||
| a aún Morir cierto en el Lidiar dudoso? | ||||
| ¡Mísera! ¡A quién habrá que alientos deba | ||||
| si eres mi Vida? Vuelve, vuelve, Esposo; | ||||
| Llévame a que a un fin mismo el Alma rinda: | ||||
| ¿Así el llanto desprecias de tu Aurinda? | ||||
102 | ||||
| Cayó en tanto la Noche. Confundiendo | ||||
| el Aire a horrores; Tembló luego el duro | ||||
| rabioso Monte, al Cielo sacudiendo | ||||
| Selva la tez, y Infierno el seno obscuro. | ||||
| Armas, Desorden, Terremoto horrendo | ||||
| se amasan, trastornando el Orbe impuro: | ||||
| El Centro, el Aire a un tiempo, y la Isla encierra | ||||
| bárbaras furias de espantosa Guerra. | ||||
103 | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
| .............................................................. | ||||
144 | ||||
| Yo, viendo que la Patria destruida | ||||
| ya al rencor enemigo se postrase, | ||||
| y que aún sobró en su rabia desmedida | ||||
| furia que el Risco trémulo heredase; | ||||
| La más amada parte de mi Vida | ||||
| busqué en Aurinda, a quien creí que hallase | ||||
| donde Tlicalpo en protección segura | ||||
| con los demás condujo su Hermosura. | ||||
145 | ||||
| Mas ¡ay! que apenas del Volcán funesto | ||||
| los temblores sintieron, y el bramido, | ||||
| cuando confusas, del seguro puesto | ||||
| todas corriendo huyeron sin sentido. | ||||
| Tal se esparce a la selva en vuelo presto | ||||
| abandonando la quietud del Nido, | ||||
| incauta Escuadra de Aves, cuando broncos | ||||
| oculto Cazador mueve los troncos. | ||||
146 | ||||
| Buscarla determinó en la espesura | ||||
| donde el Templo existió del Numen Santo | ||||
| que un tiempo a prevenir la Suerte dura | ||||
| se fió de mi Vista al ciego espanto. | ||||
| Llego al Ara; y hallé la Deidad pura | ||||
| extranjera, afectando el temor; tanto, | ||||
| que a este Escollo en la ruina fulminante | ||||
| (Que Atrio del Templo fue) corrió anhelante. | ||||
147 | ||||
| Seguila, a tiempo que la Gloria mía, | ||||
| mi Aurinda a esta mansión también llegaba. | ||||
| Mas ¡ay! que la Sospecha que algún día | ||||
| tuvo, entre tanto Horror hoy descollaba. | ||||
| Cuando el riesgo creció, Tlicalpo había | ||||
| dicho que al Templo fuesen, donde estaba | ||||
| un Dios en forma de una Dama, que antes | ||||
| yo de Tierras allí traje distantes. | ||||
148 | ||||
| Discurrió Aurinda que es la Diosa aquella | ||||
| Dama por quien bebió el veneno rudo | ||||
| ya de los Celos; y que yo por Ella | ||||
| a la Isla con cautela tal la mudo. | ||||
| Ni el ropaje de Luz, que mucha Estrella | ||||
| entretejió desengañarla pudo; | ||||
| juzgaba que las telas Celestiales | ||||
| he fingido con Piedras, y Metales. | ||||
149 | ||||
| ¡Oh aleves Celos! ¡oh en la consonancia | ||||
| de dos Almas, discorde horrible Acento! | ||||
| ¿Entendimiento sois de la Ignorancia, | ||||
| y os pasáis más allá de Entendimiento? | ||||
| Infernal Peste; Ciega Vigilancia; | ||||
| Desesperar que espera, Muerto Aliento; | ||||
| y Monstruos en cuyo Orbe sin recurso | ||||
| Irracionalidad se hace el Discurso; | ||||
150 | ||||
| Bruto enigma, que no es cuando a ser llega; | ||||
| del Daño propio Espíritu anhelante; | ||||
| ¿A qué Astro el Mundo así la Piedad niega | ||||
| que os dio Cuna, otro Infierno a hacer volante? | ||||
| Muera el que dice da vuestra Luz ciega | ||||
| vigor, y esfuerzo al dulce incendio amante; | ||||
| ¿Cómo alma la Ser de Amor daréis, y esencia | ||||
| si informáis de un No ser vuestra Existencia? | ||||
151 | ||||
| Corría por un Valle, que a estas breñas | ||||
| fue verde pavimento, un erizado | ||||
| raudal de Fuego que (oh Volcán) despeñas, | ||||
| Riego de horror, y escándalo del Prado; | ||||
| Cuando Aurinda furiosa, dando señas | ||||
| con mirar fiero de su atroz cuidado, | ||||
| se abrazó a la Deidad, y en el prolijo | ||||
| fuego con Ella al arrojarse dijo: | ||||
152 | ||||
| Tirana, que la Paz injustamente | ||||
| turbas de mis afectos con fiereza; | ||||
| a vengarme, a vengarme hoy solamente | ||||
| tal furia el Acabar del Mundo empieza. | ||||
| A mi pecha hurta impulsos; obediente | ||||
| revienta a mi furor Naturaleza: | ||||
| Muramos, pues, y (cual la amante Suerte) | ||||
| muriendo horrible, usurparme la Muerte. | ||||
153 | ||||
| Y tú injusto inhumano aleve amante, | ||||
| que Deidad la quisiste hacer al Ruego; | ||||
| mira como su Numen, puede hollar el Fuego. | ||||
| Tendremos en la atroz Llama espumante | ||||
| Ella Altar, y mi Error Sepulcro ciego; | ||||
| antes (oh Ingrato) ya; que en sus injurias, | ||||
| arder elijo en tan horrendas furias. | ||||
154 | ||||
| Dijo: Y cayó infeliz. ¡Oh fementida | ||||
| gloria del Amor! Detente, Esposa amada, | ||||
| detente; ¿Así procuras la encendida | ||||
| Muerte huyendo de mí precipitada? | ||||
| Mas ¿qué aliento podría en ti ser Vida, | ||||
| si a tan profunda angustia despeñada, | ||||
| a tu ya en ti erizaron tus desvelos | ||||
| el Precipicio horrible de los Celos? | ||||
155 | ||||
| Yo la vi; yo la vi, en el Aire vano | ||||
| volviendo airados hacia mí los Ojos. | ||||
| Mas ¿qué nuevo Letargo ya inhumano | ||||
| (como entonces) me anuda enojos? | ||||
| En la Memoria el Caso (¡ay Dios!) tirano | ||||
| la Luz me hurta; al morir sirvo despojos: | ||||
| falta mi Acción; ya el Alma es fuerza rinda; | ||||
| mira lo cierto de tu Error, oh Aurinda. | ||||
156 | ||||
| Llegando Aucolo aquí, tanta congoja | ||||
| lo aflige al acordarse del suceso | ||||
| que interrumpido el Respirar lo arroja | ||||
| de Letargo mortal a horrible exceso. | ||||
| El Recuerdo que trágico lo enoja | ||||
| lo hace desfallecer del Susto al peso; | ||||
| Muere; Y en ella viendo huir su Gloria | ||||
| deja el Alma por irse a la Memoria. | ||||
157 | ||||
| Envuélvelo en la arena su Despecho | ||||
| ya sin Color, sin Voz, sin Vista clara; | ||||
| el Corazón se le partía; al Pecho | ||||
| los brazos junta, y luego los dispara. | ||||
| A la Ansia horrible su Vivir deshecho | ||||
| con respirar difícil se declara; | ||||
| Ceden al fin vencidos, y mortales | ||||
| del Espíritu Amante los Vitales. | ||||
158 | ||||
| Joven glorioso; en Cuanto la influencia | ||||
| del gran FILIPO abarca esclarecido | ||||
| (De FILIPO a quien ya cede Alta Esencia | ||||
| ambos Mundos) tu Amor huirá el Olvido. | ||||
| Una Muerte te libra de una Ausencia, | ||||
| y un Afecto altamente interrumpido | ||||
| en Orbe amante te eterniza ahora | ||||
| donde vive Inmortal quien Fino adora. | ||||
159 | ||||
| Felice tú, que en ruina sucesiva | ||||
| tu Aliento pierdes la perder tu Suerte; | ||||
| ¡Ay de quien triste, Emulación altiva | ||||
| y Ausencia gime, sin que encuentre Muerte! | ||||
| Amor tirano, Amor, manda que viva | ||||
| tan Ciego al padecer su Impiedad fuerte, | ||||
| que aún hoy que injusta su Deidad infamo | ||||
| si mis desvelos me preguntas, Amo. | ||||
160 | ||||
| Llevan los Indios a la barca ruda | ||||
| el Cadáver; Y luego hallan la Dama | ||||
| de Aucolo, y la Otra; Un árbol las anuda | ||||
| que al Mar las niega, y las negó a la Llama. | ||||
| Estaba muerta Aurinda, que desnuda | ||||
| se hizo pedazos en la bronca rama; | ||||
| Mas la Extranjera huyó el mortal ultraje | ||||
| pendiendo sostenida del Ropaje. | ||||
161 | ||||
| ¡Oh cuánto Objeto portentoso esconde | ||||
| al Vulgar Comprehender, Naturaleza! | ||||
| ¿Quién creyera encontrar Árbol adonde | ||||
| tema llegar del Fuego la fiereza? | ||||
| No sólo a aquella Rama corresponde | ||||
| el Fuego en fugitiva ligereza; | ||||
| Más aun el Humo, aun el Vapor ardiente | ||||
| borra alta Antipatía de su Ambiente. | ||||
162 | ||||
| No sé si era este el Lárix, que Octaviano | ||||
| allá en los Alpes encender no pudo; | ||||
| O el que, partido, al Sol florece vano | ||||
| afectándose Fénix cortezudo; | ||||
| Ni si el Piragmo fuese el Tronco Indiano; | ||||
| O si acaso el pendiente Escollo rudo | ||||
| fue de Piedra Galatias, a quien ciego | ||||
| es Humo que la inciensa (Huyendo) el Fuego. | ||||
163 | ||||
| Absortos los Isleños, como Aucolo | ||||
| juzgan la Dama Numen Soberano. | ||||
| El muerto Amante, la Celosa, un sólo | ||||
| Barco, y la alta Beldad acoge ufano. | ||||
| Albricias, Hermosura; ¿Cuándo el Polo | ||||
| de tus Luces no hará inmortal lo Humano, | ||||
| si aún no muere tu Imperio uniendo un punto | ||||
| muertos los Celos, y el Amor difunto? | ||||
Fin del Libro Tercero