1
Cfr. mi trabajo: «Los hermanos Mansilla: género, nación, 'barbaries'», en prensa en el libro de Homenaje al Dr. Christian Wentzlaff-Eggebert: Pasajes-Passages-Passagen, que publicará, en el decurso del año 2003, la Universidad de Sevilla.
2
Sobre el debate histórico-político y la discusión implícita con Sarmiento en Pablo, además del artículo citado en nota 1, ver M. R. Lojo, «El imaginario de las Pampas en francés: de Eduarda Mansilla a Guillemette Marrier», La función narrativa y sus nuevas dimensiones (Buenos Aires: CEN, 1999), pp. 339-347. Pablo se tradujo en forma de libro recién en 1999. Antes se había publicado una traducción en el diario La Tribuna, en forma de folletín, hecha por su hermano Lucio [Cfr. María Gabriela Mizraje, «Eduarda Mansilla o la familiaridad del triunfo», Argentinas: de Rosas a Perón (Buenos Aires: Biblos, 1999), pp. 140-145].
3
Apareció publicado por primera vez en La Ondina del Plata en 1877. Las citas en el texto siguen la versión incluida en Creaciones (Buenos Aires: Imprenta de Juan Alsina, 1883), pp. 63-87.
4
El «pudor», el «recato», la «timidez» eran elementos fundamentales en la construcción normativa de la figura femenina, para la mentalidad de época [Cfr. José Pedro Barrán, Historia de la sensibilidad en el Uruguay. El disciplinamiento (1860-1920), Tomo 2 (Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, Facultad de Humanidades y Ciencias), 1991, pp. 168 y ss.; 216 y ss.].
5
No veo oposición necesaria entre lo fantástico y lo simbólico. En ello concuerdo con la tesis de Ana María Barrenechea, «Ensayo de una tipología de la literatura fantástica», Textos hispanoamericanos. De Sarmiento a Sarduy (Caracas: Monte Ávila, 1978) y de Susana Reisz de Rivarola, «Ficcionalidad, referencia, tipos de ficción literaria», Lexis, vol. III, n.º 2 (Diciembre 1979), pp. 99-170.
6
Téngase en cuenta que este cuento fue publicado en 1883, mientras que la obra de Bergson Matière et mémoire apareció en 1896; Essai sur les données inmédiates de la conscience en 1889, y L'évolution créatrice recién en 1907. Se aclara que hemos respetado, para el texto de Eduarda, la ortografía original.
7
Como bien lo han señalado Susana Reisz (Ficcionalidad, referencia, cit., pp. 145-146) y antes Irene Bessière [Le récit fantastique: la Poétique de l'incertain (Paris: Larousse, 1974)], la imposibilidad de ubicar la acción dentro de un verosímil determinado y aceptado por la cultura vigente -sea este científico o religioso- es una característica central del relato fantástico, que contradice tanto las leyes naturales y sociales, como resulta inexplicable dentro de las creencias religiosas dominantes y los sistemas teológicos de la época. En suma, el hecho presentado es irreductible «tanto a una causa natural como a una causa sobrenatural más o menos institucionalizada»
(Reisz, Ficcionalidad, referencia, cit., p. 146). Para Rosalba Campra [«Lo fantástico: una isotopía de la transgresión», Teorías de lo fantástico, David Roas, comp. (Madrid: Arco Libros, 2001), pp. 153-191] la transgresión, en todos los planos (semántico, discursivo, narrativo) define lo fantástico.
8
Mizraje, «Eduarda Mansilla o la familiaridad del triunfo», cit., pp. 148-159.
9
Rosemary Jackson, Fantasy: The literature of Subversion (New York: Methuen, 1981); Max Milner, La fantasmagorie. Essai sur l'optique du fantastique (Paris, PUF, 1982).
10
Tzvetan Todorov, Introducción a la literatura fantástica (Buenos Aires: Tiempo Contemporáneo, 1972), p. 146.