21
Prólogo a Troteras, p. 18.
22
Thion Soriano-Mollá, D., «Renovar novelando: lo apolíneo y lo dionisíaco en Las cerezas del cementerio de Gabriel Miró», Anales de Literatura Española, n.º 22 (2010), pp. 99-120.
23
Desarrollé este asunto en el trabajo «En torno a Los pies y los zapatos de Enriqueta, novela corta de Gabriel Miró», en Román del Cerro, J. L., coord., Homenaje a Gabriel Miró. Estudios de Crítica Literaria. En el centenario de su nacimiento, Alicante, Publicaciones de la CAPA, 1979, pp. 101-122.
24
Novela modernista considera esta obra, muy acertadamente, Ian Macdonald; véase su trabajo «Figuras de la Pasión del Señor, novela», Actas del II Simposio Internacional Gabriel Miró, Alicante, CAM, 2002, pp. 81-96.
25
Libro de Sigüenza, en Gabriel Miró, Obras Completas, III, Fundación José Antonio de Castro, Madrid, 2008, p. 477.
26
Sigüenza y el Mirador Azul y Prosas del Ibero, Edición de Edmund L. King, Madrid, Ediciones de la Torre, 1982, p. 105.
27
Carta a Enrique Puigcerver, septiembre de 1910. Cito por Gabriel Miró, Epistolario, Edición de Ian R. Macdonald y Frederic Barberà, Alicante, Caja Mediterráneo - Instituto Alicantino de Cultura «Juan Gil-Albert», 2009, p. 107. En realidad, desde nuestra perspectiva de lectores, el escritor logró sobradamente lo que perseguía. La novela es excelente; pero él aspiraba a más.
28
Se trata de una nota autobiográfica escrita por Gabriel Miró el 20 de marzo de 1927; se reproduce en sus Obras Completas, Edición Conmemorativa, vol. I., Barcelona, Imp. Altés, 1932, p. X.
29
Lo dijo Azorín muy pronto en su artículo «El espíritu de Grecia (ABC, 27 de septiembre de 1905): Miró es «un paisajista; mas un paisajista originalísimo, que se ha creado en la lectura de los clásicos (especialmente de santa Teresa, la gran desarticuladora del idioma)»
.
30
El humo dormido, en O. C., II (2007), p. 659.