1
Hay en mi comedia alusiones que necesitan explicación, porque se refieren a cosas que han desaparecido.
Lo primero que ha desaparecido es el teatro de la Cruz, en que pasa la acción. Era el más antiguo de Madrid: ocupaba el sitio que hoy forma el trozo de la calle de Espoz y Mina que va desde la plazuela del Ángel a la calle de la Cruz.
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Eran estas tres Sociedades que se habían formado, sostenidas por contribución mensual de socios, en que se hacían comedias de aficionados. Había otras además: una de ellas la Unión, que se cita en la página 225.
3
En el teatro del Príncipe y en el del Instituto se celebró también el aniversario de Moratín: en el primero con El Barón y La Comedia Nueva (conocida por El Café), y en el segundo con La Mojigata. En el teatro del Instituto, excepto los sábados que era el día de la función de sociedad, daba representaciones públicas una compañía cómica.
4
Existía efectivamente esta calle, y en ella un teatro de aficionados, que duró muchos años. Después se le mudó el nombre a la calle: hoy se llama Travesía de la Parada.
5
Se preparaba la expedición a África.
6
La torre de los Lujanes, en la plaza de la Villa.
7
Reinoso, autor del poema La Inocencia perdida; compañero y amigo de Lista.
8
Alude a la oda de Lista que lleva ese título.
9
A fines del año de1827, casi todo el campo de Cataluña se había sublevado y puesto en armas en sentido carlista. Promovió este levantamiento el partido teocrático, descontento de verse alejado de los consejos del rey, en quien a la sazón ejercía influencia la fracción realista más ilustrada y tolerante.
Dirigido por ella, marchó Fernando VII al Principado a ponerse al frente de las tropas que allí había; pero con una proclama que dio, en que prometía olvido y perdón, depusieron las armas los insurgentes, y todo quedó concluido.
El partido liberal miró este triunfo como suyo, y ya nos figurábamos tener conquistado al monarca y divisar un horizonte color de rosa; así es que la entrada de Fernando en Madrid, de vuelta de su expedición, fue celebrada con verdadero entusiasmo.
El ayuntamiento dispuso magníficos festejos: arcos triunfales, danzas, fuegos, iluminaciones, toros, funciones alegóricas en los teatros. Ofició a D. José María de Carnerero, a D. Manuel Bretón de los Herreros, a D. Juan Bautista Alonso y a mí, pidiéndonos versos, que todos hicimos, y que imprimió en un cuaderno, con la relación circunstanciada de las fiestas.
La composición que yo envié fue el presente Canto épico.
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La novia era doña Josefa de la Cerda y Palafox, hoy condesa de Oñate.