Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.


ArribaAbajoActo segundo

 

Salen el CONDE GRIMALTOS y la INFANTA, su mujer.

 
INFANTA
Conde Grimaltos, amigo
¿qué tienes?
GRIMALTOS
De suerte estoy
que a estas locuras me obligo.
INFANTA
Y yo, como tuya soy,
como tu sombra te sigo. 5
GRIMALTOS
En cinco años que han pasado
que gozo tu compañía,
no me he visto ni me he hallado
contigo sin alegría
y sin sosiego a tu lado. 10
INFANTA
Pues ¿qué disgusto procura
dar fuego a tu corazón
y escurecer mi ventura?
GRIMALTOS
Tristeza sin ocasión
o es prodigio o es locura. 15
En la cama, Infanta bella,
me acosté, y sin causa alguna
di tantas vueltas en ella,
que temo que a mi fortuna
no le dé alguna mi estrella. 20
El sueño quise guardarte,
sosegarme y oprimirme,
y mi congoja fue parte
que, obligándome a vestirme,
te obligase a recordarte. 25
INFANTA
No estés, señor, afligido,
pues el mal que te desvela
sólo imaginado ha sido.
Mira el sol recién nacido
que te alegra y te consuela. 30
Pues cuando todo te viene
como te pinta el deseo;
cuando en cuantas cosas tiene
mi padre, ninguna veo
que a tu gusto no se ordene; 35
cuando en León tu gobierno
ha sido tan cuerdo y fiel,
que puede, sólo por él,
hacerse tu nombre eterno
y honrarse tus nietos dél; 40
cuando los justos le imploran,
y haciendo tus gustos ley,
tus sucesos se mejoran;
cuando te respeta el Rey
y sus vasallos te adoran; 45
y al fin, cuando de adorarte
vivo yo, ¿qué a temer vienes,
pues me tienes de tu parte?
¿Es, por ventura, cansarte
de que por tuya me tienes? 50
GRIMALTOS
Pues ¿cómo, querida esposa?
INFANTA
Baste, en eso no se arguya.
GRIMALTOS
Yo te adoro.
INFANTA
Es cierta cosa,
cuando no por ser tu esposa,
porque guardo cosa tuya; 55
y pues estoy en el mes
en que el fruto deseado
pienso darte, no me des
con tus tristezas cuidado.
GRIMALTOS
Ni tú con ellas estés. 60
Ya pasaron mis enojos,
porque han sido los antojos
que me afligieron el pecho
como ñublado deshecho
al sol de tus bellos ojos. 65
Ya mis cuidados arrojan
los temores agoreros
que desde ayer se me antojan,
que aunque no creo en agüeros,
confieso que me congojan, 70
y lo mismo que me has dado
por consuelo, me importuna;
pues si a la cumbre he llegado
del contento, y la fortuna
no conserva firme estado, 75
recelo que no esté queda,
y que de un bien soberano
a un gran mal traerme pueda.
Pero si tu hermosa mano
ha puesto el clavo en su rueda, 80
seguro puedo gozar
estos hermosos cabellos
de ocasión tan singular.
INFANTA
Mis brazos te quiero dar
por que descanses en ellos. 85
 

Siéntase la INFANTA, y GRIMALTOS se recuesta en su regazo.

 
Ponte aquí.
GRIMALTOS
¡Ay, querido dueño
de mi alma y mi sentido!
INFANTA
¿Tienes gusto?
GRIMALTOS
Y no pequeño,
y en un punto estoy rendido
al que me diste y al sueño. 90
 

Duérmese el CONDE en los brazos de la INFANTA.

 
INFANTA
¡Si durmiese! ¡Ay, gloria mía!
Que tal de inquieto estaba
toda la noche hasta el día,
y yo el sueño le guardaba,
y él pensaba que dormía. 95
El temor que he de perdelle
agua el gusto de miralle,
y temo, al dejar de velle,
que el calor ha de ofendelle
o que el frío ha de matalle. 100
¡Ay, cielo! Lo muy querido
con qué de recelos viene
a gozarse. Ya dormido.
El sosiego agora tiene
que esta noche no ha tenido. 105
 

Menéase GRIMALTOS.

 
¿Si se quiere recordar?
Algún sueño de pesar
le congoja y le importuna.
 

Dice GRIMALTOS entre sueños.

 
GRIMALTOS
¿Qué te hice, di, fortuna,
que así te quieres mudar? 110
INFANTA
¿Qué dice?
GRIMALTOS
Bravos rigores
¡Qué traiciones!
INFANTA
¡Qué temores!
GRIMALTOS
¡Fuego, fuego!
INFANTA
¡Qué mancilla!
GRIMALTOS
¡Y quitarme de mi silla
por falsedad de traidores! 115
¡Fuego, fuego!
INFANTA
Mi Grimaltos.
 

Recuerda GRIMALTOS.

 
GRIMALTOS
¡Condesa!
INFANTA
Conde, yo soy,
recordad.
GRIMALTOS
Extraño salto.
Si en vuestros brazos estoy,
¿cómo caigo de tan alto? 120
Pero es tan alto el lugar,
mi bien, que merezco en ellos,
que me querrá derribar
la que para merecellos
me levanta.
INFANTA
¡Qué pesar!
125
Decidme, ¿qué habéis tenido?
¿Por qué pena habéis pasado?
GRIMALTOS
¡Ay, dulce esposa!, he soñado,
y aún no sé si sueño ha sido.
Soñando, Infanta querida, 130
una águila vi volar
con seis halcones tras ella,
que persiguiéndola van.
Ella, por guardarse dellos,
se retrajo a mi ciudad, 135
y una torre, la más alta,
por asiento fue a tomar;
por el pico echaba fuego,
por las alas alquitrán,
el fuego que della sale 140
la tierra quiere abrasar,
quemábame a mí las barbas
y a vos, señora, el brial;
pues un sueño como éste
¿qué puede ser sino mal? 145
El águila perseguida
es la persona real;
los halcones, los traidores
que el fuego encendido habrán;
tendránle el pecho abrasado, 150
de donde resultará
que indignado arroje fuego
y a los dos quiera quemar.

 Suena ruido dentro.  

Pero ¿qué ruido es éste
tan sin fin y sin compás? 155
Todo el mundo se alborota:
¡qué presto obró la señal
destos agüeros soñados!
Perdidos somos; no hay más.
Pedid mis armas, Condesa. 160
INFANTA
Voy por ellas, esperad.
GRIMALTOS
Moriré como valiente.
INFANTA
Desdichada, ¿qué será?
 

Vase la INFANTA.

 
GRIMALTOS
¡Ah de mi guarda! ¿Qué es esto?
Venid, oíd, escuchad. 165
¡Ah, Tomillas, ah, Isabela!
Sin duda al Rey engañáis;
nunca os aparto del alma;
urdísme alguna maldad.
Siempre os temo, sois traidores... 170
mas guardad, no lo seáis,
que matando he de morir
y muriendo he de matar.
 

Sale la INFANTA con armas.

 
INFANTA
Aquí tienes ya tus armas.
GRIMALTOS
Ponédmelas, ¿qué esperáis? 175
Mas ¿qué causa os ha traído,
querido tío Roldán?
 

Sale ROLDÁN, de camino.

 
ROLDÁN
Deja las armas, Conde, y el cuidado
que te obliga a tomallas, y ve luego,
de lealtad y de prudencia armado, 180
a procurar el general sosiego.
De mil causas movido y obligado,
de tu sangre, que es mía, a verte llego,
dejando por poblados y desiertos
cansadas postas y caballos muertos. 185
Casóse el rey.
INFANTA
¿Con quién?
ROLDÁN
¿Quién le ha tenido
cinco o seis años, en su edad cansada,
ciego en el alma y loco en el sentido?
INFANTA
Isabela será.
ROLDÁN
Fortuna airada.
Ya es Reina porque el Rey es su marido. 190
Tomó ocasión, de vella muy preñada,
y con esto y la muerte de su nuera,
madre de su legítima heredera,
se desposó con ella, y aun se entiende
que hacer quiere al Infante venidero, 195
si es que puede salir con lo que emprende,
de sus reinos legítimo heredero.
El vulgo, a quien el caso más ofende,
las armas toma, y el tumulto fiero
cerca el palacio y dice a gritos altos: 200
«El Conde es nuestro Rey, ¡viva Grimaltos!»
Por sosegar la furia que crecía
hizo allí mi presencia lo que pudo;
sosegóse en efeto, y a otro día
parecieron tus armas en su escudo, 205
y aun a muchos traidores parecía
que fue por orden tuya. No lo dudo,
porque oí murmurar al ver pintadas
armas de un Conde y las del Rey borradas.
Por darte aviso desto partí luego 210
y a advertirte, sobrino, que no pruebes
a que te alcance el humo deste fuego,
y mires bien lo que a tu sangre debes.
Hasta aquí te ha seguido el vulgo ciego,
su rey te llaman todos, mas no debes 215
dejar de ser leal, como lo han sido
las ramas de aquel árbol bien nacido.
Sosiégale a tu Rey esos vasallos
y convendrá después, sobrino mío,
rompiendo cinchas, reventar caballos 220
hasta verte en París.
GRIMALTOS
Pues vamos, tío.

 Dentro.  

¡Viva Grimaltos, viva!
INFANTA
El escuchallos
pone grima.
ROLDÁN
¿No escuchas?
GRIMALTOS
Yo confío
que podré reportallos, y esta empresa
también os toca a vos, Condesa. 225
 

Vanse.

 
 

Salen ISABELA y TOMILLAS.

 
TOMILLAS
Ya eres mi Reina, Isabela.
ISABELA
Mucho hubiera de costar.
TOMILLAS
¡Qué bien trazada cautela!
ISABELA
Siempre el alma se recela.
TOMILLAS
No tienes que recelar. 230
Sosegado se ha el motín
y el pueblo se ha sosegado,
y por traidor reputado
el Conde, y muy cerca el fin
de mi venganza y su estado. 235
Por orden mío pintaron
sus armas aquellos que
de hacer esto se encargaron;
que por la del Conde fue
delante del Rey juraron. 240
Secreto y seguridad
les dio el Rey, para este efeto:
que fingen una verdad
por dinero, y en secreto,
mil hombres de calidad; 245
y al fin, como éstos lo son,
con sus dichos queda el Rey
con tan grande indignación,
que deja a escuras la ley
sin la luz de la razón, 250
que no le gobierna ella
sino sólo su furor;
y esforzará su querella
si tú le ofreces tu amor
para yesca a su centella. 255
Ya viene.
ISABELA
Venga, que luego
en su pecho esconderáse,
si a verme en sus ojos llego,
tanta rabia y tanto fuego
que a estos traidores abrase. 260
TOMILLAS
Que no han de salirte vanas
tus esperanzas confío.
 

Salen el REY, REINALDOS y OLIVEROS, solos.

 
REY
Verán las gentes villanas
que en esta edad tengo brío
escondido entre estas canas. 265
REINALDOS
Y vasallos con aceros
para servirte.
REY
Es así.
¡Oh, Reinaldos; oh, Oliveros,
mis vasallos, creed de mí
que me precio de teneros! 270
Ya yo creo que habéis sido
columnas de mi corona
y mi amparo.
OLIVEROS
Mi persona
con deseos te ha servido.
REINALDOS
Si en algo falté, perdona. 275
REY
¿Qué tienes, Reina?
ISABELA
¿Qué tengo?
De los sustos que he tenido
para morir me prevengo.
¡Ay, Dios!
REY
De que no te vengo
estoy, señora, corrido; 280
pero a tu gusto se ordena
tu venganza en mis cuidados.
ISABELA
Poco te ofende mi pena,
pues no tienes ahorcados
los traidores de una almena; 285
mas si el rigor de los lazos
no acaba la vida suya,
con mis manos, con mis brazos
esta planta, con ser tuya,
he de sacar a pedazos. 290
¡Ay, Dios!
REY
¡Mi gloria, señora!
ISABELA
¡Ay, qué pesar!
REY
Bueno fuera
no servirte quien te adora.
OLIVEROS
¡Cómo le engaña!

 [A REINALDOS.]  

REINALDOS
Es traidora.

 [A OLIVEROS.]  

¡Y cómo le incita!
OLIVEROS
Es fiera.
295
REY
¡Ah, mi bien! El agua cese
de los soles que conquisto,
del alma sumo interese;
llover con sol ya se ha visto,
pero no que el sol lloviese. 300
Suspende tanta tristeza
por el ser de mi persona,
que acredita mi nobleza,
y por la real grandeza
que sustenta mi corona. 305
Por los ojos que contemplo,
en quien mis regalos fundo,
que un castigo sin segundo
haré, que sirva de ejemplo
cuando ponga grima al mundo. 310
¿Cuánto ha que partió Roldán?
OLIVEROS
No bien en la cuenta estoy,
pero a París llegarán
él y el Conde...
REY
¿Cuándo?
OLIVEROS
Hoy.
REY
Y ¿tú sabes qué osarán? 315
OLIVEROS
¿Cómo? El Conde ¿qué traición
ha hecho en dicho ni en hecho?
REINALDOS
Tiene Oliveros razón.
REY
Yo sé me or qué ha hecho
por secreta información. 320
OLIVEROS
En público se verá
si a la verdad corresponde,
que yo sé bien que dará
muchos descargos el Conde,
y aun si alguno
REY
¡Bueno está!
325
OLIVEROS
Pero huélgome, que llega
donde te los pueda dar,
si la pasión no te ciega.
REY
Luego te verás vengar,

 Al oído de ISABELA

si tu pecho se sosiega. 330
 

 Salen ROLDÁN y GRIMALTOS.  

GRIMALTOS
Dame la mano, señor,
pues es de derecho y ley
no negar la mano el Rey
sino al vasallo traidor.
REY
Y tú, villa... tú, villano, 335
¿con qué cara te dispones,
si eres autor de traiciones,
a pedir al Rey la mano?
¿Qué te anima o quién te abona?
¿Cómo mi rigor no empieza 340
a cortar esa cabeza
que pretende esta corona?
GRIMALTOS
Córtale, si imaginaste
que no se postra a tus pies.
Que ésta la cabeza es 345
que tú mismo levantaste,
y como de cosa tuya
puedes disponer, señor;
mas si hubiere algún traidor
que de lo que soy me arguya, 350
miente, aunque tu lado tenga;
pues quizá con sus engaños,
causando presentes daños,
pasadas afrentas venga.
REY
¿Quién te obliga a esa locura? 355
Dame las armas. Estoy...
GRIMALTOS
Tómalas; tu hechura soy,
manda deshacer tu hechura.
REY
Traidor fuiste y has de ver
que en todo te contradices. 360
GRIMALTOS
Desde que ha que tú lo dices
lo debo, señor, de ser,
que hasta aquí...
REY
No me respondas.
GRIMALTOS
... no lo fui.
REY
No me repliques.
GRIMALTOS
No es bien que el daño me apliques, 365
y mis verdades ascondas.
REY
¿Yo tus verdades ascondo?
GRIMALTOS
Perdóname, te suplico,
si con valor te replico
y por mi honor te respondo. 370
Cuando hacerme rey querían
sosegué tus gente fieras
y levanté tus banderas
cuando arrastrando venían.
Tus armas volví a pintar 375
de tus escudos borradas,
y haciendo largas jornadas
tus manos vengo a besar.
Si esto es la misma certeza,
no es traidor quien esto hace. 380
Agora, si es que te place,
manda cortar mi cabeza.
Verán, esto declarado,
que es rigor y no justicia,
y que es de un traidor malicia, 385
y no culpa de un honrado.
REY
Ya es mucho tu atrevimiento;
pero escucha lo que digo;
serviráte de castigo
y a los otros de escarmiento: 390
Saldráste de mis estados
en tres días solamente,
y no te acompañe gente,
caballeros ni criados.
Solo, a pie y sin más decoro 395
del que tu traición hereda,
sin joyas y sin moneda
de cobre, de plata y oro,
so pena de mi rigor,
con que perderás la vida 400
y mi gracia.
GRIMALTOS
Esa perdida,
es la pena mayor,
y esa sentencia, aunque oílla
poco a mi crédito abona,
yo juro, por tu corona 405
y por mi ley, de cumplilla.
ISABELA
(¡Qué bien lograda esperanza,

 Aparte. 

con qué gusto la imagino!)
TOMILLAS
(Aunque por largo camino

 Aparte. 

ya ha llegado mi venganza.) 410

 [Todo esto se diga aparte.]  

OLIVEROS
(Por cierto, cruel sentencia.)
REINALDOS
(Agravio se le hace mucho.)
ROLDÁN
(¡Que esto sufro, que esto escucho!

 Aparte. 

Reniego de mi paciencia.
¡Ah, conservada lealtad, 415
ya me tienes de un cabello!)

 Suena ruido [dentro].  

DENTRO
Fuera, aparta.
REY
¿Qué es aquello
que alborota mi ciudad?
 

Sale un CRIADO.

 
CRIADO
Es la Infanta, mi señora,
que por la posta ha venido. 420
ISABELA
(Si hasta aquí gusto he tenido,
mil recelos tengo agora.)
OLIVEROS
Vamos, pues.
GRIMALTOS
Mudable suerte.
 

Vanse los dos [REINALDOS, y el CRIADO, y también ROLDÁN y OLIVEROS].

 
(¡Ay, mi Condesa! Más siento
tu pena y tu sentimiento 425
que no mi agravio y mi muerte.
Si por tus lágrimas tiernas
pasa el Rey, ¿será ventura?)
ISABELA
(Si el enojo al Rey le dura

 Aparte. 

serán mis glorias eternas.) 430
REY
¿Qué tienes, qué poco brío
ha mudado tu color?
ISABELA
Recélome que otro amor
se oponga en tu pecho al mío.
REY
Confía de mi firmeza, 435
que supuesto que te adoro,
hiciera por mí el decoro
lo que haré por tu belleza.
 

Salen la INFANTA y FRANCELINA, nieta del REY, de edad de cinco años, y ROLDÁN, REINALDOS y OLIVEROS.

 
INFANTA
Darme la mano podría
el padre que me engendró, 440
pues para eso traigo yo
esta estrella que me guía.
Ya sé del castigo grave
que al Conde le quieres dar,
que una nueva de pesar 445
antes que sea se sabe;
pero suplicarte quiero
que te acuerdes que es mi esposo,
y serás padre piadoso,
si fuiste Rey justiciero. 450
Pon límite a tus rigores,
y, si lo adviertes mejor,
verás como no es traidor,
pues le persiguen traidores.
Y cuando lo hubiera sido, 455
algo había de poder
el ser yo tu hija, y ser
él tu yerno y mi marido.
Tenme lástima, imagina
que por ti al mundo salí; 460
padre, duélete de mí;
rogádselo vos, sobrina,
porque el rigor que le aprieta
será bien que se corrija
con lágrimas de una hija 465
y con ruegos de una nieta.
FRANCELINA
Agüelo, mire que llora
mi tía.
ISABELA
(Extraño rigor.)

 Aparte. 

ROLDÁN
Eres de bronce, señor;
levántate tú, señora. 470
OLIVEROS
(¡Gran dureza!)

 Aparte. 

REINALDOS
(¡Gran crueldad!)

 Aparte. 

REY
Y tú, con tanta osadía,
¿qué quieres, Roldán?
ROLDÁN
Querría
que escuche tu Majestad.
Y mira en esta ocasión, 475
si acaso lo puedes ver,
que es bastante una mujer
a convertirte en león;
y que ésta tu hija es,
si es que puedes, considera, 480
y que estotra es tu heredera
y están las dos a tus pies.
REY
Eres loco, eres villano,
más mujer que las mujeres.
ROLDÁN
Eres tú mi Rey, y eres... 485
iba a decirte tirano.
REY
Prendelde.
ROLDÁN
Prenderme, ¿y quién?
Y
aun estoy...
GRIMALTOS
Amado tío...
advierte, como confío,
que es nuestro Rey.
ROLDÁN
Dices bien.
490
REY
De mi corte te destierro
por diez años.
ROLDÁN
Y aun por ciento,
porque así tu pensamiento
añade a un yerro otro yerro.
REY
Vete, traidor, de delante 495
de mi presencia.
ROLDÁN
¡Oh, reniego!
Dejaré un rey que está ciego,
iréme a Brava o Anglante;
y aún verá Roldán quién es,
si mira este acero el sol, 500
pasando al suelo español
y no amparando el francés.
INFANTA
Vete, Roldán.
GRIMALTOS
Tío, vete.
INFANTA
Padre, escucha lo que te digo.
REY
Tema el villano el castigo 505
que mi furor le promete.
 

 Vase el REY.  

INFANTA
Señora, si eres mujer,
deténle, a tus pies estoy;
no atiendas a lo que soy
sino a lo que pudo ser. 510
Sosiégale el pecho airado,
mi señora, Reina mía.
ISABELA
Déjame. Bueno sería...
Con razón está enojado.
TOMILLAS
(Tal venganza con razón 515
tiene alegres mis sentidos.)
 

Vanse ISABELA y TOMILLAS.

 
OLIVEROS
¡Qué traidores mal nacidos!
REINALDOS
Son hijos de la traición.
GRIMALTOS
Ya Condesa, llegó el día
en que me entristece el veros. 520
¿En efeto he de perderos?
INFANTA
¿Perderme? Bueno sería.
Francia se habrá de perder;
amigos tenéis y espada.
GRIMALTOS
Sois mujer apasionada 525
y hablastes como mujer.
Yo, Condesa, tengo honor,
y no es bien que tal permita;
y todo cuanto me quita
le debo al Rey mi señor. 530
Quiere cobrar, Dios le guarde,
sea ansí, pues yo me fundo
en que lo que presta el mundo
se paga temprano o tarde.
Rapaz y pobre llegué 535
a su casa, y cosa es justa
salir della, pues él gusta,
de la manera que entré.
INFANTA
¿Qué haréis, señor?
GRIMALTOS
Mi persona
pondré, como manda el Rey, 540
al destierro; por mi ley
lo juré, y por su persona.
Y ha de ser. Lo que me pesa,
y mis entrañas quebranta,
es el dejaros, Infanta, 545
es el perderos, Condesa.
INFANTA
¡Ay, mi Conde! ¿No advertís,
mi Grimaltos, no miráis
que del alma me dejáis
con eso que me decís? 550
¿No soy, mi bien, vuestra esposa?
GRIMALTOS
Sí, mi regalo.
INFANTA
¡Ay de mí!
¡Pena amarga, dulce sí!
REINALDOS
¡Cosa rara!
OLIVEROS
¡Y lastimosa!
INFANTA
Pues si es eso desa suerte 555
¿qué cosa en el mundo, ¡ay, Dios!,
podrá apartarme de vos,
amigo, sino la muerte?
No deis causa a que me queje,
pues lo que en mi vientre está, 560
con los golpes que me da
me señala que no os deje.
Un don a pediros vengo,
y de rodillas querría
suplicaros...
GRIMALTOS
Gloria mía,
565
todo es vuestro cuanto tengo.
¿No gobierna vuestro antojo,
sin el alma y el sentido,
hasta la voz que despido,
hasta el aliento que arrojo? 570
INFANTA
Pues lo que pedido he,
y vos me habéis otorgado,
es llevarme a vuestro lado
sirviéndoos.
GRIMALTOS
¿Cómo podré,
si estáis, Infanta...?
INFANTA
Mejor
575
podréis, Grimaltos, llevarme
que dejarme. ¿No es dejarme
inconveniente mayor?
¿Eso, amigo, corresponde
a tanto amor? Estoy loca. 580
Palabra de vuestra boca
y testigos tengo, Conde.
Y cuando no los hubiera
vuestra palabra bastara.
Esto ha de ser.
REINALDOS
¡Cosa rara!
585
OLIVEROS
¡Triste caso!
INFANTA
Pena fiera.
¿No está asida al olmo bello
la parra con varios lazos,
como lo estarán mis brazos
asidos de vuestro cuello? 590
Juntos iremos los dos;
rastrando os he de seguir;
con vos, Conde, he de vivir,
y morir, mi bien, con vos.
Y si muerta me dejáis, 595
quien vuestra esposa se nombra
os seguirá como sombra
por dondequiera que vais.
GRIMALTOS
Sosegad, señora, el pecho...
Condesa, esposa querida 600
¡Cómo no pierdo la vida?
¡Ah, traidores! ¿Qué habéis hecho?
OLIVEROS
Diera, Conde, por no veros
la vida.
REINALDOS
Quisiera daros
el alma por remediaros. 605
GRIMALTOS
¡Oh, Reinaldos! ¡Oh, Oliveros!
REINALDOS
Venid, pues vais desterrado,
a Montalbán.
GRIMALTOS
Eso no.
¿Cumpliré con eso yo
lo que mi Rey me ha mandado? 610
No lloréis, mis ojos bellos,
que aunque cause al mundo asombros,
ya se aperciben mis hombros
para llevaros en ellos.
INFANTA
Tanto el alma regocijo, 615
que os llama piadoso padre,
en el cuerpo de la madre,
con muchos saltos, el hijo.
Partamos, querido esposo,
que ya pienso, desde aquí, 620
hacerme dichosa a mí
y hacer un monte dichoso,
y quédese el falso trato
de la corte y sus rigores,
donde vasallos traidores 625
gobiernan un Rey ingrato.
GRIMALTOS
Dístele al alma consuelo,
aunque es cierto que se abrasa.
Oliveros, de tu casa,
antes que se alegre el cielo, 630
saldremos.
OLIVEROS
Hame dejado
sin sentido el sentimiento.
GRIMALTOS
Porque quede el Rey contento
y el lugar no alborotado.
REINALDOS
De miraros como estáis 635
padezco un dolor profundo.
GRIMALTOS
¡Oh, vanidades del mundo,
y qué presto os acabáis!
 

Vanse.

 
 

Salen TOMILLAS, ISABELA y DUARDO.

 
TOMILLAS
Éste, hermana, es mi vasallo,
hombre de valor y efeto 640
para todo.
ISABELA
Y un secreto
¿cómo le va de guardallo?
TOMILLAS
Sigura puedes vivir
si se le quieres fiar.
DUARDO
Mejor le sabré guardar 645
que le supiera decir.
ISABELA
Pues con eso estoy sigura.
Fundaré en su confianza
el peso de mi esperanza,
que es norte de mi ventura, 650
que has de ser en esta corte
del Rey segunda persona,
apoyo de su corona
y lo demás que te importe.
Quiero, amigo, prevenirte, 655
si en lo que agora te digo
me sirvieres...
DUARDO
Yo me obligo
a darte gusto y servirte,
que es el mayor interés.
Para hacello estoy dispuesto. 660
ISABELA
Pues con ese presupuesto
me resuelvo. Escucha, pues.
Importa espiar por dónde
salga el Conde, y si pudieres
y hay ocasión...
DUARDO
Di, ¿qué quieres?
665
ISABELA
Tienes de matar al Conde.
Si al destierro le acompaña,
muera también la Condesa.
DUARDO
Ya sé tu intento.
ISABELA
Esta impresa
es provechosa, aunque extraña, 670
porque mientras tengan ser
estos mis contrarios, no
le tengo del todo yo,
y si le llego a tener,
de suerte que en toda Francia 675
soy absoluta señora,
la persona causadora
de tan suprema ganancia
será, después de la mía,
la que en ella pueda más. 680
DUARDO
Sin las causas que me das,
que he de servirte confía.
TOMILLAS
Muy bien puedes, que Duardo
es de mí muy conocido.
ISABELA
Pues otra cosa te pido 685
de quien mi remedio aguardo.
Por llegar a lo que soy,
siendo con el Rey casada,
fingí que estaba preñada
y es cierto que no lo estoy. 690
Impórtame sustentarme
con la fuerza de este engaño,
pues, de no hacello, gran daño
fuera cierto resultarme.
Desto, Duardo, resulta 695
el buscar tú, con cuidado,
en algún monte intrincado
o alguna cabaña oculta
un niño recién nacido;
si algún labrador grosero, 700
pesándosele a dinero,
quisiere dalle vendido,
éste diré que parí,
porque siendo Rey jurado
nos conserve en nuestro estado 705
a mí, a mi hermano y a ti.
Que porque no se remonte
otro alguno, a mi pesar,
un hombre quiero sacar
de las entrañas de un monte, 710
y éste será rey de Francia.
DUARDO
Para servirte me animo.
ISABELA
De ti fío, a quien estimo,
negocio tan de importancia.
DUARDO
Cuanto pudiere he de hacer 715
con el debido decoro.
ISABELA
Mi hermano dará un tesoro,
si un tesoro es menester.
TOMILLAS
El Rey viene, y tú, Duardo,
a mi casa puedes irte. 720
DUARDO
Yendo, señora, a servirte,
ya me parece que tardo.
 

Vase DUARDO.

 
 

Sale el REY solo.

 
REY
Agora que estás vengada,
contenta estarás.
ISABELA
Estoy,
por verme que tuya soy, 725
de muy contenta, endiosada.
He cobrado muchos bríos,
libre de aquellos enojos.
REY
Por ver alegres tus ojos
me sacara yo los míos. 730
ISABELA
En mucho debes tenellos,
si me tienes afición,
que al fin mis espejos son,
pues que yo me miro en ellos.
Mucho les debes, señor, 735
y mucho el alma les debe
a tus canas, pues son nieve
y me abrasan en tu amor.
REY
Bien lo dices.
ISABELA
Y lo entiendo
como lo digo y escucho. 740
Con todo, lo estimo mucho,
aunque lo digas mintiendo.
ISABELA
A no mentir, ¡qué crueldad!
REY
¿Pues enojo, entre los dos?
ISABELA
Así te guarde Dios 745
como te digo verdad.
¿No me crees?
REY
Yo te creo.
¡Ay, hermosura divina!
Mándalo todo, imagina
ocasiones al deseo. 750
Mira bien con qué te agradas.
ISABELA
No sé qué ofrecelle pueda,
pues tan satisfecho queda
de las mercedes pasadas.
Con todo, quiero advertirte 755
la que está por recibir.
REY
Ya te tardas en pedir
lo que a ti puedes pedirte.
ISABELA
Lo que te suplico es
que hagas por mí, señor, 760
general gobernador
a mi hermano.
REY
Ya lo es.
TOMILLAS
Por merced tan soberana
tus pies beso.
REY
Alzad, tened;
recibid hoy la merced 765
y la patente mañana.
ISABELA
Para gustos tan colmados
la vida del alma es corta.
REY
Adiós, mi Reina (que importa

 Aparte. 

dar alivio a mis cuidados, 770
considerar mis enojos
en tantos desasosiegos;
que no están del todo ciegos
los que miran con antojos.
¡Ay, Infanta! Dite el ser, 775
tratéte con sinrazones;
pero ¡qué de obligaciones
atropella una mujer!
Mas del pasado desdén
las causas injustas pruebo, 780
pues en el alma te llevo,
y aun a Grimaltos también).

 Vase. 

TOMILLAS
Parece que el Rey se entró
con pesar.
ISABELA
Lo mismo siento,
mas no por eso el contento 785
de que gozamos tú y yo,
de tu corazón despidas,
que yo se le haré tener:
dos lisonjas lo han de hacer,
y dos lágrimas fingidas. 790
 

Vanse.

 
 

Salen GRIMALTOS y la INFANTA, como villanos.

 
GRIMALTOS
¡Qué aspereza de montañas!
INFANTA
Pena dan, causando asombros.
GRIMALTOS
Vuelve a ponerte en mis hombros,
pues te llevo en mis entrañas.
INFANTA
En el lugar que me has dado, 795
mi bien, no te cansaré;
pero en los hombros ya sé
las veces que te he cansado.
GRIMALTOS
Pues llevarte tengo; espera.
INFANTA
No, por tus ojos, no harás. 800
GRIMALTOS
Por no verte como vas,
aunque reventando muera.
Ven, Condesa, en lo que dudas
a mi valor amancillas;
rotas llevas las semillas, 805
tus plantas pisan desnudas.
Ya las dejas estampadas
de viva sangre en el suelo;
¡mátanme de pena, ah, cielo,
el rastro de tus pisadas! 810
Que una choza ni una cueva...
¿Desmáyaste?
INFANTA
No te espante,
que este dolor penetrante
muy afligida me lleva.
Horas ha que estoy con él; 815
por no afligirte...
GRIMALTOS
Señora...
INFANTA
... no lo he dicho; pero agora
es muy fuerte, es muy cruel.
 

Sale DUARDO.

 
DUARDO
Con el silencio posible
los he seguido.
INFANTA
¡Ay, señor,
820
y qué terrible dolor!
GRIMALTOS
¿Es de parto?
INFANTA
Es insufrible
GRIMALTOS
No has comido ni bebido
en veinte horas que has andado.
INFANTA
La boca se me ha secado, 825
los alientos he perdido...
muerta estoy... ¡Ah, quién tuviera...
DUARDO
¡Lastima el ver cuál están!
INFANTA
... con un bocado de pan,
un trago de agua siquiera!... 830
GRIMALTOS
¡Qué desdicha! ¡Qué pesar!
¡Qué desconsuelo! ¡Qué penas!
A ser mis lágrimas buenas
muchas te pudiera dar.
INFANTA
Son de muerte, a quien te adora, 835
el oírtelo decir.
GRIMALTOS
¡Quién pudiera convertir
la sangre en agua, señora!
Para dártela más clara,
la del corazón te diera. 840
INFANTA
¡Ay, mi Conde! ¡Quién pudiera
no afligirte!
DUARDO
¡Cosa rara!
Ayer mandaban el mundo,
y agora los dos están
sin un bocado de pan. 845
GRIMALTOS
No podrás. ¡Dolor profundo!
Humo veo y yo confío
que será choza o lugar
donde podremos tratar
de tu remedio y el mío. 850
Si a ir en mis brazos pruebas,
iremos.
INFANTA
Quiero esforzarme...
Es imposible llevarme
si arrastrando no me llevas
y has de matarme, ¡ay de mí! 855
GRIMALTOS
Pues iré volando yo
por algo que comas.
INFANTA
No,
pues he de quedar sin ti.
GRIMALTOS
¡Oh confusión de rigor
imposible de sufrir! 860
Pues ¿qué haré?
INFANTA
Mi bien, morir
en tus brazos es mejor.
GRIMALTOS
¡Oh monte!, si te enterneces,
que no lo dudo, ¿qué esperas?
¿Cómo de tus mismas fieras 865
remedio a mi mal no ofreces?
Ábrete, al menos, o envía
agua, pues que sueles dalla
de balde, cuando pagalla
con mis lágrimas podría. 870
INFANTA
¿Cómo, señor, tú me animas
de esa suerte? Anímame
con valor.
GRIMALTOS
¿Cómo podré,
si en el alma me lastimas?
INFANTA
¡Ay, esposo, qué desmayo! 875
GRIMALTOS
¿No es mejor, cielo divino,
que a la sombra deste pino,
tendida sobre mi sayo,
esperes que vaya yo
adonde aquel humo veo? 880
Alas me dará el deseo.
INFANTA
Sí, mis ojos, pero no...
Indeterminada estoy,
lo que quisieres haré.
GRIMALTOS
Como he dicho te pondré. 885
INFANTA
¡Ay, triste!
GRIMALTOS
En los aires voy.
 

Vanse.

 
DUARDO
Sobrado hubiera podido
dalles en esta ocasión
la muerte, y la compasión
como atado me ha tenido. 890
De suerte me ha puesto el vellos
que el alma quisiera dallos;
y si me obligué a matallos
me obligo agora a valellos.
 

Dice la INFANTA de adentro.

 
INFANTA
¡Ay!
DUARDO
Ya estoy con otro intento.
895
INFANTA
¡Virgen santa!
DUARDO
A darte acuda
favor, pues ella, sin duda,
me ha mudado el pensamiento.
Una cosa he fabricado
milagrosa en mi opinión. 900
¡Oh fuerza de la razón,
cómo animas al cuidado!
Pues la Reina es engañosa,
a estos inocentes quiero
valer. Dice otra vez de dentro.
INFANTA
¡Ay, Jesús, que muero!
905
DUARDO
Llegaré.
INFANTA
¡Reina piadosa!
DUARDO
Miedo tengo no la espante,
mas llegaré poco a poco.

 Vase. 

 

Sale GRIMALTOS.

 
GRIMALTOS
La pena me vuelve loco
y resuelto en un instante, 910
de que ha sido mal acuerdo
dejar sola al alma mía

 [Vase.] 

 

Sale la INFANTA.

 
INFANTA
¿Si es fiera? ¡Jesús, María,
valedme, la vida pierdo!
Mas ¡cómo esfuerza el temor, 915
pues casi muerta he podido
venir huyendo!
 

Sale GRIMALTOS.

 
GRIMALTOS
¿Qué ha sido,
Condesa?
INFANTA
Amigo, favor.
Muerta, sin vos y sin mí,
de una fiera vine huyendo, 920
que quizá estará comiendo
agora lo que parí.
GRIMALTOS
¡Ay, cielo!
INFANTA
Oí mis querellas.
GRIMALTOS
Primero...
INFANTA
¡Penas extrañas!
GRIMALTOS
...se cebará en mis entrañas 925
que se coma parte dellas.

 Vase. 

INFANTA
Amigo, esposo, esperad,
más va en vos, teneos, dejaldo.
Si esto es castigo, miraldo,
cielo justo, con piedad. 930
En descuento lo poned
de mis culpas, cielo amigo,
y a lo que llamo castigo
daré nombre de merced.
Yo muero...
 

Salen el CONDE y DUARDO, cada uno con un niño en los brazos.

 
GRIMALTOS
Condesa amiga,
935
ved el fruto deseado
que nos da el cielo doblado.
INFANTA
No sé, Conde, lo que os diga,
que me enmudece el placer.
¿Quién es el que os ha ayudado? 940
GRIMALTOS
Pues el cielo le ha enviado,
un ángel debe de ser.
DUARDO
Un hombre soy que su suerte
a serviros me ha traído,
con ser verdad que he venido 945
no menos que a daros muerte.
Y en fe de que este secreto
me guardaréis...
GRIMALTOS
¡Cosa brava!
DUARDO
... os digo que me inviaba
la Reina para este efecto; 950
pero obligóme, en la ley
de la razón, la de Dios,
y el ver como vide en vos
una hija de mi Rey.
GRIMALTOS
¡Válgame el cielo!
INFANTA
¡Ah, traidora!
955
DUARDO
En fe de que esto es verdad,
lo que os suplico escuchad,
y lo que os advierto agora.
Es el preñado fingido
de la Reina, y me obligó 960
a que le buscase yo
un niño recién nacido.
Rey de Francia le ha de hacer
engañando a Francia toda,
que desta suerte acomoda 965
y eterniza su poder.
Lo que os ruego
GRIMALTOS
¿Habrá ninguno
que tal crea?
DUARDO
...que pues Dios
os dio por milagro dos,
que me deis, señora, el uno, 970
y ella será la engañada
y él será lo que es razón.
INFANTA
¿Hase visto tal traición?
GRIMALTOS
Ni vista, ni imaginada.
DUARDO
Lo que os suplico y pido 975
haced, pues en ello os valgo,
y fiad que soy hidalgo,
aunque entre montes nacido.
Estas mantillas traía
para el caso a que me aplico: 980
haced lo que os suplico.
GRIMALTOS
¿Qué hacemos, Condesa mía?
INFANTA
Vuestro gusto.
GRIMALTOS
Yo imagino
que este suceso es del cielo,
y así, sin ningún recelo, 985
a hacello me determino.
DUARDO
Vuestros pies me dad; Duardo
es mi nombre.
GRIMALTOS
Dios os guarde,
Duardo. Aunque venga tarde,
de vos el remedio aguardo. 990
Pero acudamos al daño
de la Condesa.
INFANTA
Señor,
como salí del dolor
me queda un ánimo extraño.
Querría darles bautismo 995
a estos niños.
DUARDO
Una ermita
hay cerca, casa bendita,
donde el ermitaño mismo,
que es sacerdote, podrá
bautizar el que lleváis, 1000
que éste otro que me fiáis
a mi cargo quedará.
GRIMALTOS
Bien has dicho. Vamos pues,
mi bien, que sólo me aflijo
por vos. Mirad a mi hijo. 1005
INFANTA
Dios le guarde, lindo es,
hágale el cielo dichoso.
Y ¿qué nombre piensas dalle?
GRIMALTOS
Lleguemos a bautizalle,
que hasta en eso estoy dudoso. 1010
DUARDO
Pues nació, señor, en parte
que todo es montes y pinos,
muy buen nombre es Montesinos.
GRIMALTOS
Hasta en eso he de agradarte.
Que Montesinos se diga 1015
es mi gusto.
DUARDO
Es lindo nombre.
INFANTA
Plegue a Dios, Conde que asombre
al mundo.
GRIMALTOS
Dios le bendiga.
A esotro no quiero velle,
que me lastima el dejalle. 1020
DUARDO
Pues le pierdes por ganalle,
no te dé pena el perdelle.
Es más corta pesadumbre
el subir por las espaldas
deste monte, y de sus faldas 1025
te señalaré su cumbre,
donde la ermita hallarás,
y de allí me partiré.
GRIMALTOS
Condesa, ¿cómo podré
llevarte?
INFANTA
¿Cómo podrás?
1030
Lleva el niño.
GRIMALTOS
Y como amante
y padre...
INFANTA
Guárdete Dios.
GRIMALTOS
... seré llevando a los dos,
de los cielos, un Atlante.
 

Éntranse todos.