Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.

Sobre la traducción castellana del artículo de Lassailly «Ruinas de la abadía de Melrose» en el «Álbum Pintoresco Universal» en su contexto literario

María José Alonso Seoane

Uno de los aspectos característicos de la prensa de la época del Romanticismo lo constituye el número creciente de revistas ilustradas que, entre otras funciones, promueven, especialmente a través de la imagen, un imaginario europeo positivo, equilibrado en la valoración del propio patrimonio nacional y la del ajeno (Bacot 2001: 378), durante los treinta años que, aproximadamente, duró el auge y desarrollo de los magacines.

Relacionados todavía, en su conjunto, con la divulgación enciclopédica de conocimientos, es de gran importancia la relación de estas revistas con la geografía, los viajes y la reproducción y comentario de distintos monumentos, teniendo este aspecto, desde luego, mayor calado que las curiosidades zoológicas o de otro tipo que constituían también parte de su atractivo popular. Este tipo de artículos, aunque participen de la general vinculación con lo enciclopédico, tienen mayor afinidad con el viaje patriótico, en los orígenes del género en el Romanticismo (Bertrand 2003) y suelen presentar un carácter más objetivo -frente al predominio de la escritura biográfica en otro tipo de relatos de viaje-; en la atractiva vertiente del deseo romántico de conocer mundos distintos a través de relatos pintorescos de viajeros, así como noticias y monumentos de distintos lugares, cuyas representaciones, generalmente comentadas, constituyen por sí mismas una incitación o invitación al viaje (Poutet 2001),

Sin duda, los grabados y textos que presentan una mayor relación con el Romanticismo son aquellos que, dejando a un lado la mera información de lugares exóticos y costumbres de pueblos sumamente lejanos que, en el fondo, poco importan, se centran en el arte y la historia de Europa en la época inicial, en que puede contemplarse unida todavía en lo esencial, con todos aquellos elementos que constituyen su raíz profunda: esto es, a lo largo de la Edad Media, que constituye un marco romántico privilegiado para estos relatos de viajes y descripciones de monumentos -ruinas o restos arquitectónicos (Maraver García 1999: 234).

Siguiendo la línea marcada por Londres y París, en España se publicaron magacines desde mediados de la década de 1830, conocidos con distintos títulos que suelen hacer referencia a su condición de revistas ilustradas. Aunque, por sus características técnicas, estos magacines son publicaciones tardías dentro del Romanticismo, en la época de su inicio todavía no se ha acabado de recorrer la distancia entre las revistas de mayor profundidad romántica y las de carácter divulgativo enciclopédico y amena literatura, con la general importación de grabados y del elevado número de traducciones que conllevan. De manera que, especialmente al comienzo de su introducción1, presentan puntos de contacto significativos con publicaciones de mayor calidad en teoría y creación literaria; como es el caso, particularmente, del Semanario Pintoresco Español en sus dos primeras series y, también, en cierto modo, del Álbum Pintoresco Universal (Barcelona, 1841-1843)2, en uno de cuyos artículos se centra este trabajo: el titulado «La abadía de Melrose» (I, cuaderno VI, septiembre de 1841, 138-141), que tanto en su autor y texto original como en su traducción, deja ver el trasfondo de una honda relación con el Romanticismo detrás de la superficie aparentemente trivial de la revista no especializada en que se publica.

1. El Álbum Pintoresco Universal y sus colaboradores

El Álbum Pintoresco Universal, «Obra popular y periódica. Enriquecida con numerosas y primorosísimas láminas intercaladas en el texto»3, como se lee en el «Prospecto», fue la heredera consensuada de la revista Museo de familias, de Bergnes de las Casas. Sin embargo, el Álbum nace decididamente orientado al tipo de magacín, como se ve en la portada del primer tomo en que, después de aludir al hecho de estar «adornado con exquisitas láminas intercaladas en el texto», se define por su contenido como: «Colección de artículos relativos a toda clase de ciencias y artes; parte recopilados de las obras europeas más acreditadas, y parte originales escritos por los principales escritores españoles». Ya en el «Prospecto» el editor, Francisco Oliva, hace propaganda del Álbum advirtiendo que mantiene relaciones con los editores de distintas revistas de París, «particularmente con los del Magasin universel, que le vendieron la propiedad exclusiva de todos los clichés que han servido y vayan sirviendo para ilustración de su obra» (I, 1-2). De modo que, desde el comienzo, el Álbum Pintoresco Universal se presenta -y seguramente fue siempre así en la mente de su editor-, como un magacín convencional, destinado a un número amplio de lectores, de grabados importados y, en cuanto a los textos, nutrido preferentemente por traducciones, tal como se expresa ya desde las primeras palabras del «Prospecto»: «Cuando se empieza a generalizarse [sic] en España la afición a las obras pintorescas, y hay en ella una masa inmensa ávida de saber, nada más a propósito para satisfacer este deseo general que el Álbum que se ofrece al público». En ese sentido, el editor habla de alguna de sus secciones, también en el «Prospecto», con una particular atención a la de Viajes, que constituye parte esencial de la publicación4.

En la portada del primer tomo también se indican los nombres ilustres con los que el Álbum Pintoresco Universal contaba entre sus promotores: Eugenio de Ochoa -a quien se cita primero y, en mi opinión, fue el que intervino más directamente-, Pedro de Madrazo, Pedro José Pidal, Patricio de la Escosura y Antonio María Segovia. Si la aparición del Álbum fue consecuencia directa del viaje que su editor, Francisco Oliva, hizo a París, donde entró en contacto con los españoles que residían allí por entonces -viaje del que Piferrer se hace eco en una de sus cartas (P. i M. 1933: 326)- además de por otros motivos, como el cambio de orientación y el cese del Magasin universel5, seguramente la desaparición del Álbum en 1843 tuvo que ver directamente con el cambio de circunstancias políticas y la situación de estos escritores que pronto van volviendo a España.

A pesar de la cierta irregularidad con que se presentan en el Álbum, y de que muchas son reimpresiones de textos que habían aparecido anteriormente en prensa, las colaboraciones de estos y otros autores españoles tienen gran interés, de manera que la inesperada calidad literaria que se encuentra en algunos textos del Álbum Pintoresco Universal se explica más por los autores que colaboran que por las opiniones de su editor expresadas en el «Prospecto». Especialmente, en cuanto a su relación con el Romanticismo, la participación de los más jóvenes en la empresa, es decir, de aquellos que habían librado la batalla decisiva de El Artista, suponía una elevación de nivel con sus intervenciones. Por otra parte, si algunos eran ya seniors a pesar de su juventud (Ochoa tenía por entonces 26 años; 25 Pedro de Madrazo), los colaboradores locales del Álbum Pintoresco Universal, en Barcelona, como Pablo Piferrer y Manuel Milá, nacidos en 1818, tenían todavía menor edad; muy activos en el estudio y el gusto por el arte y la historia vinculados a los principios románticos profundos, y en la creación literaria. Especialmente Piferrer, que estaba en vías de una madurez cada vez mayor, al compás de su admirado Ochoa, aunque en distinto sentido, más volcado hacia la historia lejana, decididamente en la órbita de Walter Scott6. La devoción por Scott, como es sabido, impregnaba el ambiente de la Barcelona de entonces, de manera que Milá pudo considerar, en un artículo publicado en el mismo Álbum Pintoresco Universal que, si hubiera un lema capaz de reunir un número considerable de jóvenes «con el vínculo común de una idea sólida y vivificadora», este sería el de «Admiradores de Walter Scott» (I, 107-108). En este ámbito se enmarca la traducción de Piferrer de una de sus obras, el inaugural Lay of the Last Minstrel (1805) y el artículo citado, «La abadía de Melrose» que, como veremos, constituye un testimonio excepcional en las páginas del Álbum de amor por la historia, las bellezas de la tradición y del pasado, y la propia obra de Walter Scott, traducida por Piferrer, de la que se intercala un extenso fragmento.

A través del epistolario de Piferrer conocemos algunos aspectos de su participación en el Álbum Pintoresco Universal aunque, como suele ocurrir con las cartas entre amigos, solo se encuentra en ellas una información parcial, ajustada al momento en que se escribe. Así, Piferrer parece dar a entender en una de sus cartas a Tomás Aguiló, que solamente se ocupa en traducir textos de la Revista Británica para el Álbum7. Piferrer dice, hablando de su relación con el editor Oliva -al que no trata precisamente bien- «que sólo le trabajo la traducción de los artículos de la Revista Británica, pues lo que son artículos originales no quiero hacérselos, ya que me significó que permitiría [sic] que yo compusiese algo para su periódico» (P. i M. 1933: 326)8. A pesar de la actitud que refleja en su carta a Aguiló, Piferrer acaba colaborando con algo más que traducciones anónimas. En concreto, en el año 1841, publica en el Álbum un ensayo histórico, con de elementos investigación de primera mano, con consulta de archivos, titulado «Episodio de la historia de los judíos en la antigua Corona de Aragón. Barcelona.- Siglo XIV» (I, 155-159 y 164-168, cuaderno VIII, septiembre 1841)9, firmado con la inicial del nombre y el apellido («P. Piferrer»). En la entrega siguiente (cuaderno VIII, octubre de 1841), aparece otro artículo de Piferrer, en parte traducido, titulado «Don Roldán» (I, 182-188)10. No en vano la dedicación al arte, a la historia y a su mundo poético era el sueño de Piferrer que, siempre agobiado por los trabajos que necesitaba hacer para vivir, incluyendo los Recuerdos y bellezas de España, a pesar de la calidad de sus textos11, escribiría a Quadrado, en carta citada por Carnicer (1963: 121):

Una lotería, y al diablo los Recuerdos, la cátedra, la Biblioteca, los artículos; y entero en el Arte y en la Historia, pero ante todo hundido en mi mundo poético que llevo en la cabeza y en el corazón hace cinco años. En este punto mis ideas son cada vez más fijas, y si no pudiese acercarme a la más cabal expresión de la Belleza, no sería por no verla en mi espíritu con una claridad siempre mayor, ni por no tener fe en lo único que me embellece todo lo criado y me enaltece hacia el Criador.


2. Una traducción diferente entre los artículos del Álbum Pintoresco Universal

En cuanto a las traducciones que aparecen en el Álbum Pintoresco Universal, como corresponde a este tipo de publicación, siguen habitualmente las características propias del género: se traduce directamente, sin apenas modificar el original, salvo lo necesario para hacerlo comprensible a los lectores del periódico, sin pretender ir más allá de la utilidad en la traducción. En ocasiones, se anotan, sin modificar el texto original, las observaciones que se consideren necesarias para el público, rectificando el punto de vista ajeno en especial cuando trata de temas que conciernen a los lectores españoles12. Aunque, como indicamos, es importante la aportación de los autores españoles, las traducciones son muy abundantes, en especial, en los artículos que acompañan los grabados de monumentos y paisajes, así como, en general, los temas de geografía y viajes por el extranjero, siguiendo la pauta marcada por los grabados que, al proceder todos ellos del Magasin universel, conllevaban la traducción de los correspondientes artículos, que eran muchos.

Sin embargo, como ya adelantamos, en el caso del artículo «La abadía de Melrose», nos encontramos con una traducción no ocasional, debida a su relación con el marco de creatividad y calidad literaria de los jóvenes colaboradores catalanes, en este caso, con una vinculación inequívoca a Piferrer, con ocasión de un tema que toca la fibra por demás sensible de su relación con Walter Scott. De manera que la traducción del artículo, que está ligado a la explicación de un grabado, se aparta del original francés para incluir un texto de Scott que se considera de mayor precisión y belleza como comentario a la lámina correspondiente.

2.1. La traducción del artículo de Lassailly

Por lo que respecta al original francés de la traducción, titulado «L'abbaye de Melrose», lo hemos podido localizar en el tomo VI del Magasin universel (junio de 1839, 291-293) en el que se da el autor y la procedencia del artículo, con la indicación de «Lassailly» y «París-Londres»; el romántico menor Charles Lassailly (1806-1843) y el conocido Keepsake français Paris-Londres.

El artículo del autor francés es un texto fundamentalmente literario en que Lassailly, dando apenas unos datos sobre la abadía en ruinas, hace un vivo alegato contra lo sucedido con ocasión de la Reforma, a favor del valor sentimental, histórico, artístico y religioso de este tipo de monumentos, enlazando pasado y presente con el tema actual de la destrucción de edificios católicos -iglesias, conventos, etc.- así como el cese de la creación artística religiosa cuando ha decaído la fe. El artículo queda, por tanto, vinculado a la actualidad -también por una alusión final a la rehabilitación que se está intentando-, con la protesta contra las demoliciones, sobre las que se había pronunciado Víctor Hugo en 1832, como sucede después en España, con las protestas que se publican en El Artista y otros periódicos. Situación lamentable que, por otra parte, fue también, en cierto modo, causa de viajes, grabados y descripciones, durante todo el siglo, antes de que desaparezcan, mostrando su riqueza y dando a conocer al público el propio patrimonio.

El artículo de Lassailly se inserta en el Magasin universel a continuación de un bello grabado de las ruinas de la abadía de Melrose, con el encabezamiento «Écosse.- Abbaye de Melrose» y titulado, abajo, «Vue des ruines de l'abbaye de Melrose» (VI, 289) que realmente constituye de por sí la verdadera invitación al viaje. El artículo, titulado a su vez «L'abbaye de Melrose», se divide en ocho apartados, indicados en números romanos, de distinta extensión dentro de su brevedad general. En el Álbum Pintoresco Universal aparece el mismo grabado (I, 137), con el encabezamiento «La abadía de Melrose» y, debajo, «Ruinas de la abadía de Melrose», aunque de menor calidad, debido al formato y a los materiales del Álbum Pintoresco, inferiores a los del Magasin universel, seguido del artículo correspondiente, «La abadía de Melrose» (I, 138-141), que no parece verosímil que se deba a otra pluma que a La de Piferrer, aunque no aparece firmado.

La traducción de este artículo tiene, fundamentalmente, dos elementos de interés que, actuando en conjunto en un doble efecto de supresión y adición, cambian totalmente el sentido del texto original. Primero, se trataría de las principales supresiones efectuadas en el texto que eliminan las digresiones y observaciones, muy emocionales, de su autor, a propósito de las ruinas de Melrose; y, en segundo lugar, la inclusión de un fragmento importante de The Lay of de Last Minstrel, de Walter Scott, que trata de un episodio del pasado medieval situado en la propia abadía. Todo ello hace que el artículo se transforme, cambiando también el tono, exaltado y subjetivo en el texto francés, como corresponde al tipo de romanticismo de Lassailly, de manera que, manteniendo la descripción propia de los libros de viajes que da a conocer a los lectores el lugar del grabado, en lo que coincide fundamentalmente con el texto francés, se convierte en un artículo en que predomina el tono intensamente poético y evocativo del texto de Scott que recoge justamente uno de los momentos más célebres de su obra; doble modo de hacer que tiene una vinculación evidente con el modo compositivo de Piferrer en Recuerdos y bellezas de España.

En cuanto a las modificaciones de carácter general, los tres primeros párrafos del original13 están correctamente traducidos en el artículo español, como en general todo lo que traduce. En ellos, se habla del debido honor al pasado, de la veneración a los monumentos que atestiguan la fe de las antiguas generaciones y a las ruinas que todavía ha respetado el tiempo, como de modo sumario se indica en el párrafo inicial, parafraseado en los siguientes: «Honneur au passé! Respect aux vieux monuments de la foi de nos pères! Gloire aux ruines que le temps épargne encore!»14.

Después de un párrafo en que Lassailly reflexiona en tono exaltado sobre la conflictiva situación religiosa actual, en un segundo apartado de su artículo que el traductor español suprime por entero, el autor francés sitúa en las ruinas de Escocia y, en concreto, Melrose, los efectos devastadores de la reforma protestante y la actividad de los protagonistas de la misma que fueron especialmente destructivos en la zona.

En el tercer apartado del texto francés, el autor describe la abadía de Melrose de modo similar al de las enciclopedias geográficas y revistas de viajes de la época, dando los datos esenciales de su historia, extendiéndose a veces en observaciones en las que abandona el tono objetivo, en algunos párrafos, breves, que se suprimen en el texto traducido (el párrafo final del apartado III y los dos últimos del apartado IV). En este caso, como en algún otro, las supresiones correspondientes en la traducción se producen cuando se refieren a particularidades que quizá el traductor estima irrelevantes para el público al que se destina, a la vez que suponen un ahorro de espacio muy conveniente para la introducción del texto de Scott, inexistente en el original.

La descripción de las ruinas que hace Lassailly en Los apartados III a VI, se cierra con una breve alusión, habitual al tratar de Melrose15, a Walter Scott y a The Lay of the Last Minstrel, aunque no cita directamente el texto de Scott en que habla de la visita de Deloraine, con el claro de luna, a la abadía de Melrose -momento señalado por Scott como el adecuado para conocer su grandeza- (apartado VII). Finalmente (VIII), Lassailly cierra el artículo con una referencia a la actualidad, en concreto, a la dificultad de la restauración de Melrose, que se está intentando, por las mismas circunstancias que impidieron la rehabilitación de la techumbre de la abadía de Holyrood sobre los antiguos muros deteriorados. Nada de esto último aparece en la versión española en que el traductor, después de haber resumido los tres primeros apartados del original, se separa del texto francés a continuación del primer párrafo del apartado IV, introduciendo una extensa intercalación, para enlazar después con la traducción de la descripción de la abadía que aparece en el apartado V y VI de Lassailly, de modo que el artículo termina de modo abrupto; más bien, puede decirse que no tiene propiamente final al haberse suprimido absolutamente y sin rastro el apartado VIII con que finaliza el texto original. En resumen, el artículo de Lassailly se ha reducido en una proporción notable y, fundamentalmente, se ha desactivado en algunos aspectos; de modo que, manteniendo algunas ideas como el honor al pasado y las nociones elementales de la historia y arquitectura de la abadía, se ha quitado la mayor parte de la exaltación y la conexión con la actualidad del texto francés.

2.2. El Canto del postrer trobador

Sin embargo lo que más destaca en el conjunto de la traducción, es la introducción que ocupa la parte central, de mayor extensión, del artículo, de un fragmento del Canto segundo del Lay of the Last Minstrel traducido por Piferrer. La intercalación se realiza después de unas líneas de homenaje a Scott, antes de terminar el primer apartado del texto español -que está dividido en diez apartados, indicados en números romanos-, y a continuación de un anuncio de la entrada directa del texto de Scott, para pasar después, en la traducción de Piferrer, en excelente prosa poética, de la parte en que Deloraine acude a Melrose para llevarse el libro del mago Miguel Scott, enterrado con él, al que accede con ayuda de un monje, antiguo amigo suyo, hasta el momento en que, terminado el episodio, sale de la abadía. El fragmento ocupa los apartados II-VIII inclusive del texto del Álbum Pintoresco Universal (I, 138-140). Este es el párrafo dedicado a Scott y el breve anuncio intermedio, con el comienzo de la traducción del texto:

Walter Scott ha cantado esta abadía en sus poemas y novelas, y al inmortalizar en sus versos la memoria de estas ruinas, no se olvidó de las poéticas tradiciones, que eran su mejor adorno. El padre de la literatura moderna y verdadera, cuyo corazón temprano empezara a latir con las baladas del Norte, con las inspiraciones cristianas y con las hazañas de los buenos tiempos antiguos, unió la sombra del mágico a la de las góticas paredes, y entre la serie de hechos que pueblan sus páginas, pasa la abadía alta, oscura, solitaria y fantástica, ceñida de tumbas por defuera, centro de gloriosos recuerdos, y sitiada por los espíritus que acechan la sepultura del nigromántico Scott.


Así habla de ella en su poema, Canto del postrer trobador.

II. «Si queréis formaros una exacta idea del magnífico aspecto de Melrose, id a visitarla de noche, a la pálida claridad de la luna; porque el vivo resplandor del día solo dora sus ruinas para insultar en ellas, al iluminarlas, sus cenicientas masas».


La atribución de la traducción de Scott a Piferrer aparece documentada al terminar el fragmento del texto del Lay of the Last Minstrel, mediante un asterisco entre paréntesis que remite a la nota a pie de página donde se indica la procedencia del texto, con una referencia completa: «(*) El Canto del postrer trobador, bello poema en seis cantos enriquecido con excelentes notas, y traducido por P. P. Véndese en Barcelona en la librería de Oliveres y Gavarro» (I, 140).

Esta nota plantea otro punto del mayor interés, de cuyo estudio me ocupo en otra publicación todavía en prensa, en cuanto que se trata de una traducción desconocida, sin que exista ejemplar localizado ni referencia bibliográfica y que, a juzgar por la nota, no solamente estaba completamente hecha por Piferrer en el momento en que se inserta el fragmento en el artículo del Álbum Pintoresco, sino que ya estaba publicada y corriente por entonces. Por lo tanto, constituye un texto único para juzgar las variantes de estilo, que son de relieve, y que aparecen ya desde el título, que es distinto del de otra edición, la única conocida hasta ahora: Canto del último trovador. Poema en seis cantos, por Walter Scott; traducido por P. Piferrer, Barcelona: Libr. de Juan Oliveres, 184316.

3. Consideraciones finales

Para finalizar, podríamos añadir algunas últimas observaciones al respecto. En primer lugar, no deja de ser irónico que el autor original francés, Charles Lassailly, tan distinto del autor español en pensamiento y actitud vital a pesar de algunos puntos comunes, que encontraba que «la Walterscotterie» le aburría por encima de todas las cosas17 fuera accidentalmente ocasión, con su artículo, para la introducción de un relevante fragmento de Scott en un contexto de admiración rendida hacia el autor escocés y para el cambio de tonalidad del artículo. En realidad, como apuntamos, con la intercalación del texto de Walter Scott, la calidad literaria y romántica del artículo ha variado totalmente: extraído de los vivos debates en que se mueve el texto de Lassailly, aparece trasladado a la región del arte, coloreado por el intenso y, en cierto modo, melancólico poder evocador del texto intercalado de Scott en que se unen poesía, religión, honor, historia, y demás elementos del poema que tan profundamente influyó en la formación literaria de Piferrer.

Desde otro punto de vista, el artículo es también excepción en el contexto del Álbum Pintoresco Universal, de manera que constituye una muestra de cómo la acción de colaboradores puede contribuir a cambiar, al menos en parte, el carácter de este tipo de publicación periódica: del magacín convencional que se ajusta a la presentación que hace su editor en el «Prospecto», a la que correspondería un simple artículo de carácter geográfico, de viajes o descripción de monumentos dependiente del grabado al que acompaña, como tantos otros, a ser, por la acción del traductor, vehículo de la adhesión scottiana, en estrecha relación con el pensamiento romántico profundo de Piferrer y sus amigos; de modo que, a la general contribución de los magacines al imaginario europeo positivo al que aludimos al comienzo de este trabajo, con esta traducción se incide en un influjo mayor eficacia cualitativa en torno a las ruinas de la abadía de Melrose y la transformación del mundo poético europeo con la acción del Romanticismo, en este caso, de Walter Scott, desde su poema en los comienzos del siglo.

* Este trabajo se inscribe en el marco del proyecto de investigación financiado CCG06-UCM/HUM-1050 (Grupo de investigación UCM 930485).

Referencias bibliográficas

  • ALONSO, Cecilio, «Antecedentes de las Ilustraciones», en Elíseo Treno (ed.), La prensa ilustrada en España. Las «Ilustraciones». 1850-1920, Rennes-Montpellier, IRIS-Université Paul-Valéry, 1996, pp. 13-41.
  • ALONSO SEOANE, María José, Ana Isabel Ballesteros Dorado & Antonio Ubach Medina (eds.), Artículo literario y narrativa breve del Romanticismo español, Madrid, Castalia, 2004.
  • AYALA, María de los Ángeles, «La presencia de Italia en el Álbum Pintoresco Universal: impresiones de viaje», Quaderni di filología e lingue romanze, 7 (1992), pp.23-37 (Atti del convegno Relazioni di viaggi fra Italia e Spagna).
  • BACOT, Jean-Pierre, «Le rôle des gravures de la presse illustrée dans la construction et la destruction d'un espace imaginaire européen au XlXe siècle», en Émergences et continuité dans les recherches en information et communication, París, Société française des sciences de l'information et de la communication (SFSIC), 2001, pp.377-383.
  • BERTRAND, Gilles, «Aux sources du voyage romantique: le voyage patriotique dans la France des années 1760-1820», en Alain Guyot & Chantal Massol (eds.), Voyager en France au temps du Romantisme. Poétique, esthétique, idéologie, Grenoble, ELLUG / Université Stendhal, 2003, pp. 35-53.
  • CARNICER BLANCO, Ramón, Vida y obra de Pablo Piferrer, Madrid, CSIC, 1963.
  • MARAVER GARCÍA, Isabel, «Aproximación crítica al viaje histórico-artístico en el romanticismo español: la Historia de los templos de España de G. A. Bécquer», en IX encuentro de la Ilustración al Romanticismo: Historia, Memoria y Ficción, Cádiz, Universidad de Cádiz, 1999, pp. 233-247.
  • MILÁ, Manuel, Composiciones poéticas de D. Pablo Piferrer, D. Juan Francisco Carbó y D. José Semís y Mensa, Barcelona, Imprenta de Pons y Cía., 1851.
  • P. I M., J. [Pons i Marqués, Joan], «Correspondencia de Pau Piferrer i Tomás Aguiló», Bolletí de la Societat Arqueològica Lul·liana, XXIV (1933), pp. 325-334 y 365-376.
  • POUTET, Hervé, «L'invitation au voyage», en Danièle Bussy Genevois (dir.), Le projet national de «Blanco y Negro» (1891-1917). Hommage à Carmen Salaün-Sánchez, París, Université París 8-Vincennes-Saint-Denis, 2001, pp. 151-176.